Prevención de infecciones para los proveedores de salud


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En esta presentación trataremos cuestiones relacionadas con la prevención de infecciones tanto para los proveedores de salud que atienden a pacientes con el VIH/SIDA como para otras personas que les brindan atención en lugares de bajos recursos.

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Los objetivos de esta presentación son:

  • Discutir el riesgo de contraer el VIH y otras enfermedades, tales como la hepatitis B y la hepatitis C, a partir de lesiones producidas por el pinchazo de agujas.
  • Describir las precauciones estándar incluyendo: 
    • la higiene de las manos,
    • la utilización de equipo de protección personal o EPP, y
    • la manipulación y el procesamiento del instrumental y otros artículos.
  • Describir los métodos para la eliminación de desechos clínicos en el hospital, en el centro de salud o en el hogar y
  • Discutir el tratamiento posterior a la exposición. ¿Qué hacer después de haber estado expuesto?
  • Describir otras maneras de lograr que el lugar de trabajo sea más seguro tanto para el personal como para el paciente y
  • Recomendar prácticas de prevención de infecciones para la atención del paciente en el hogar.

Para los fines de esta presentación, haré referencia a las personas que buscan servicios o atención como pacientes; no obstante, muchas de estas personas pueden ser usuarios que buscan servicios de salud reproductiva tales como planificación familiar o atención prenatal. Estas recomendaciones para la prevención de infecciones se aplican por igual tanto a los pacientes como a los usuarios.

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¿Cuál es el riesgo más común o frecuente que los trabajadores de salud encuentran cuando atienden a los pacientes en cualquier ámbito? 

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El contacto directo con la sangre y otros fluidos corporales es el riesgo mayor y más frecuente con el que se encuentran los trabajadores de salud al atender a los pacientes.

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El contacto se puede producir cuando se realiza un examen . . . 

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o cuando se procesa instrumental.

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Puede ocurrir durante un procedimiento quirúrgico . . .

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o durante la limpieza después de una operación.

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Puede producirse al eliminar los desechos . . .

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o al procesar los artículos para la atención de los pacientes. 

Esta presentación tratará acerca de las formas en que se puede utilizar las precauciones estándar para evitar la propagación de una enfermedad o infección a través de la sangre y de otros fluidos corporales al trabajador de salud o a cualquier otra persona que esté atendiendo a un paciente en cualquier ámbito. 

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Los trabajadores de salud entran en contacto con muchos organismos potencialmente riesgosos durante su trabajo. La exposición o el contacto con estos organismos puede transmitir enfermedades. Si bien las infecciones bacterianas, micóticas o parasitarias por lo general pueden curarse, ciertas infecciones producidas por virus tales como el VIH, el de la hepatitis B y el de la hepatitis C, no se curan.

Hace años, tratábamos de evitar que nuestros pacientes contrajeran alguna infección después de una cirugía o a causa de algún procedimiento mientras estaban en el hospital o el centro de salud. Ahora también es necesario enseñarles a los trabajadores de salud cómo pueden protegerse. Sólo con mirar a las personas no podemos saber si están infectadas o no por alguno de estos virus, y con frecuencia tampoco podemos realizar una prueba y esperar los resultados antes de tratarlas. Por lo tanto, es necesario usar protección siempre y con cada paciente. Incluso si se realiza una prueba, su resultado puede ser falso negativo si la persona ha sido infectada dentro de las 8 a 12 semanas previas.

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¿Qué tan riesgoso es trabajar en un ámbito salud? ¿Sabe cuántos de sus amigos o colegas se han pinchado con agujas o cortado con algún objeto punzocortante durante una cirugía? ¿Sabe cuántos se han infectado con el VIH o el virus de la hepatitis B o el de la hepatitis C por estar trabajando en atención de salud? ¿Quizás uno? ¿Tal vez diez? ¿Cuántos de ustedes no saben? La mayoría de las personas no divulgan esta información.

¿Sabe cuál es el riesgo real de contraer el VIH después de pincharse con una aguja de un paciente infectado por el VIH?

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El riesgo de contraer el VIH después de pincharse con una aguja de un paciente infectado por el VIH es de 0,4%. Es decir 4 en 1000. Este riesgo no es tan grande como podrían creer muchas personas. Sin embargo, debe recordarse que el riesgo de exposición es mayor en zonas donde la prevalencia del VIH es alta y las prácticas de prevención de infecciones son inadecuadas.

¿Cuál es el riesgo de contraer hepatitis B después de pincharse con una aguja de un paciente infectado con el virus de la hepatitis B?

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El riesgo es mucho más alto de lo que cree la mayoría de los trabajadores de salud. Es un riesgo de 27 a 37 por ciento, considerablemente mayor que el del VIH. Este tipo de pinchazo de aguja es riesgoso, en especial porque las posibilidades de volverse positivo después de una exposición de este tipo son muy altas, si se tiene susceptibilidad. 

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En el caso del virus de la hepatitis B, una cantidad mínima de sangre infectada (equivalente a 10 elevado a la menos ocho mililitros) puede transmitir la hepatitis B a un huésped susceptible. A pesar de que el riesgo es tan alto, algunas personas que trabajan en esta área nunca han recibido la vacuna contra la hepatitis B, que ha estado disponible desde 1982. 

Incluso en los Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman que el número de personas infectadas crónicamente con hepatitis B es de un millón a un millón y un cuarto, con aproximadamente 200.000 a 300.000 casos nuevos por año. Cada año, cerca de 10.000 proveedores de salud se contagian de hepatitis, y entre 150 y 250 de ellos mueren por complicaciones derivadas de esta enfermedad.

Ahora también necesitamos prestar atención al virus de la hepatitis C.

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Mundialmente, se calcula que unas 170 millones de personas están infectadas crónicamente con hepatitis C y que otras 3 a 4 millones de personas se infectan cada año. El virus de la hepatitis C o VHC se transmite principalmente por el contacto directo con la sangre o los fluidos corporales.

El riesgo de contraer el VHC después de pincharse con una aguja de un paciente infectado con hepatitis C es de 3 a 10 por ciento. La transmisión de esta infección es similar a la de la hepatitis B, pero existe una mayor probabilidad de que la hepatitis C produzca cirrosis, cáncer de hígado y lleve a la muerte. Actualmente no existe una vacuna contra la hepatitis C.

Entonces, ¿por qué los trabajadores de salud no toman las precauciones estándar con todos y cada uno de los pacientes? Tal vez no crean que el riesgo es real. 

En algunas áreas de salud, el riesgo es más alto que en otras debido a que hay mayor probabilidad de entrar en contacto directo con la sangre y los fluidos corporales. La sala de parto y la sala de emergencias son dos áreas en las cuales las personas están frecuentemente expuestas a grandes cantidades de sangre y fluidos corporales. Sólo es necesario mirar los anteojos de los trabajadores de salud, el traje quirúrgico o los zapatos para encontrar evidencia de salpicaduras o derrames de sangre o fluidos corporales. El riesgo es ciertamente real. 

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Cada año los trabajadores de salud reportan 800.000 lesiones producidas por pinchazos de aguja en los EE.UU. Sin embargo, cuando se los interroga, la mayoría de los trabajadores de salud no dan parte de todos los pinchazos de aguja u otras lesiones producidas por objetos punzocortantes. Por lo tanto, la mayor parte de los investigadores creen que esta cifra es más alta. 

Según un estudio llevado a cabo en Tanzania, de los 118 doctores y asistentes médicos entrevistados, el 1% había sufrido pinchazos de aguja la semana anterior, al igual que el 9,2% de las 623 enfermeras. El mes anterior, el 22% de las enfermeras de las salas de operaciones se había pinchado con agujas, y lo mismo había sucedido con el 25% de los 50 técnicos de laboratorio entrevistados. Todos estos trabajadores de salud están en riesgo. 

¿Cuántos de ustedes se han pinchado con una aguja al menos una vez en el trabajo o tienen algún amigo o colega a quien le ha sucedido esto?

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Muchas de las lesiones producidas por pinchazos de aguja ocurren en la cabecera del paciente al aplicar una inyección, al extraer sangre, durante la inserción o extracción de una línea IV y muchas veces al eliminar los objetos punzocortantes. Las lesiones por pinchazos de aguja u objetos punzocortantes en el quirófano, generalmente son producidas por una aguja de sutura o un bisturí. 

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Las lesiones producidas por pinchazos de aguja no son la única manera en que los trabajadores de salud pueden quedar expuestos a la sangre y los fluidos corporales. 

Pueden ocurrir salpicaduras a las membranas mucosas, como los ojos y la boca; o la piel intacta, como la cara y los brazos. El riesgo de contraer el VIH por exposición mucocutánea es de aproximadamente el 0,09%. El riesgo por exposición de la piel no está claramente definido pero se considera significativamente menor. 

La piel no intacta también puede sufrir exposición. La mayoría de los trabajadores de salud se lavan las manos con tanta frecuencia que éstas se resecan y se agrietan. Puede haber agujeros en los guantes que sólo se descubren cuando uno se los quita y encuentra sangre en las manos. 

Todas éstas son maneras en las que usted puede quedar expuesto a infecciones. Cualquier oportunidad en la cual las membranas mucosas o la piel no intacta entran en contacto directo con la sangre o los fluidos corporales se considera una exposición. 

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En el último recuento realizado en diciembre de 2001, la cifra mundial era de 40 millones de personas que vivían infectadas por el VIH/SIDA. ¿Sabe qué porcentaje de estas personas vive en la misma región que usted o visita los mismos centros de salud? 

Muchas de estas personas tienen además tuberculosis, lo cual también constituye un riesgo para los trabajadores de salud. La tuberculosis es la causa principal de muerte entre los infectados por el VIH/SIDA en todo el mundo. 

Dado que en realidad no sabemos quién es VIH positivo o quién tiene tuberculosis, la mejor manera de disminuir el riesgo de exposición es protegernos en todo momento tomando precauciones cada vez que damos tratamiento o atendemos a un paciente. 

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Para que estas precauciones resulten útiles, sin embargo, es necesario recordar que:

  • La mayoría de los agentes infecciosos se transmiten por contacto con materias corporales tales como la sangre, las secreciones vaginales, el semen, las heces, el esputo, cualquier materia mojada o húmeda; y 
  • La mayoría de las infecciones son transmisibles durante cierto período antes de la manifestación de los síntomas o inclusive cuando éstos no se presentan.
  • ¿Qué puede hacer usted para protegerse cuando trabaja con pacientes?..

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Utilizar las precauciones estándar.

Es necesario que utilice las precauciones estándar con todos y cada uno de los pacientes que atiende. 

Las precauciones estándar (que solían llamarse barreras de precaución o medidas de precaución para sangre y fluidos corporales) fueron desarrolladas para reducir el riesgo de transmisión de los microorganismos a través de fuentes de infección conocidas y desconocidas al atender a pacientes en cualquier ámbito de salud así como en el hogar.

Por lo tanto, las precauciones estándar se aplican a la sangre y hemoderivados, a todas las secreciones y excreciones orgánicas (excepto el sudor o la transpiración), a la piel no intacta y a las membranas mucosas de cada persona. El colocar una barrera física, mecánica o química entre usted y los microorganismos puede evitar que contraiga enfermedades.

Además, es necesario tomar precauciones basadas en el modo de transmisión del microorganismo con los pacientes hospitalizados de quienes se sabe o se tiene sospecha cierta de que están infectados o colonizados por patógenos transmitidos: 

  • por aire (como el herpes zóster, la tuberculosis, el sarampión y la varicela),
  • por gotitas (como la meningitis, la tos ferina y la gripe por Haemophilus Influenzae ), y 
  • por contacto (como el rotavirus, el herpes, la hepatitis A y la hepatitis E). 

Estas precauciones específicas se describen en el documento "Precauciones basadas en el modo de transmisión" en la página de recursos.

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Las precauciones estándar incluyen:

  • el lavado de las manos antes y después de la atención de un paciente, antes y después de usar guantes y entre un paciente y otro;
  • el uso de equipo de protección personal como por ejemplo:
    • guantes,
    • anteojos protectores y una mascarilla o una pantalla facial para proteger los ojos, la nariz y la boca; y
  • la manipulación y el procesamiento del instrumental de manera segura.

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La higiene de las manos reduce significativamente la cantidad de microorganismos patógenos en las manos y puede disminuir la contaminación cruzada, como la del trabajador de salud al paciente. Las indicaciones para la higiene de las manos son muy conocidas, pero las pautas para las mejores prácticas continúan evolucionando. Por ejemplo, la elección entre un jabón común o uno antiséptico, o de un agente a base de alcohol para el frotado de las manos, dependerá del grado de riesgo que implica el contacto con el paciente; por ejemplo, el de un procedimiento médico de rutina frente al de una cirugía. 

Según las circunstancias, la higiene correcta de las manos se puede lograr mediante:

  • el lavado de rutina de las manos con agua y jabón,
  • el lavado de las manos con un agente antiséptico y agua, también llamado antisepsia de las manos, 
  • el frotado antiséptico con un agente a base de alcohol que no contiene agua, y
  • el restregado quirúrgico con un agente antiséptico.

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El propósito del lavado de las manos es eliminar la suciedad de la piel y reducir la cantidad de microorganismos transitorios. El lavado de las manos con agua y jabón es tan eficaz para limpiar las manos y eliminar los microorganismos transitorios como el lavado con jabones antimicrobianos pero el jabón común irrita mucho menos la piel.

El lavado de las manos debe realizarse:

  • antes y después de atender a un paciente,
  • antes de ponerse los guantes, y
  • después de quitarse los guantes. 

Se deben lavar las manos después de quitarse los guantes ya que éstos pueden tener agujeros o rasgaduras diminutas y las bacterias pueden multiplicarse rápidamente en las manos enguantadas debido al medio húmedo y cálido dentro del guante.

La mayoría de los trabajadores de salud se lava las manos 20 o más veces al día. Por lo tanto, es necesario proteger las manos de la sequedad, lo cual puede hacerse utilizando una loción o crema que no contenga petróleo. 

Los organismos se pueden ocultar en las uñas postizas y debajo de las coberturas artificiales de uñas; por lo tanto, es importante que las enfermeras y las médicas eviten utilizarlas mientras atienden a un paciente. 

Las investigaciones han demostrado que el área en la base de las uñas contiene el recuento microbiano más alto en toda la mano. Además, varios estudios recientes han señalado que las uñas largas pueden servir como reservorio para las bacterias gramnegativas, las levaduras y otros agentes patógenos. Por este motivo, se recomienda mantener las uñas relativamente cortas, no más largas de 3 mm de las yemas de los dedos. 

Si bien no existen restricciones en cuanto al uso del esmalte de uñas, se sugiere que el personal de cirugía y el personal que trabaja en áreas especiales, si lo usan, usen un esmalte de uñas transparente y recién aplicado. El esmalte de uñas resquebrajado fomenta la proliferación de grandes cantidades de organismos en las uñas en comparación con las uñas naturales o las recién pintadas. Además, los esmaltes de uñas oscuros pueden evitar que se vea y se elimine la suciedad debajo de las uñas.

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Los pasos del lavado de rutina de las manos son:

  1. Mojar completamente las manos.
  2. Aplicar jabón común. No es necesario un agente antiséptico.
  3. Frotar enérgicamente toda la superficie de las manos y los dedos, incluyendo los pulgares, durante al menos 10 a 15 segundos, prestando especial atención a las áreas debajo de las uñas y entre los dedos.
  4. Enjuagar bien las manos con agua corriente del grifo o de un balde y 
  5. Secar las manos con una toalla de papel o una toalla limpia y seca, si la hay disponible. Si estos artículos no están disponibles secar las manos al aire.
  6. Si se cuenta con toallas de papel, utilizar la toalla para cerrar la llave del agua con el fin de evitar volver a contaminar las manos.

Por último, el lavado frecuente de las manos no sólo disminuye la diseminación de infecciones a través de las manos de los trabajadores de salud, sino la diseminación de infecciones por medio de las manos de cualquier otra persona. Por ejemplo, se calcula que si se convence a la gente -- especialmente a los niños pequeños -- de lavarse las manos con agua limpia y jabón después de ir al baño, de manipular o cambiar un pañal sucio o de realizar tareas que potencialmente contaminen las manos (como, limpiar verduras, carne o pescado crudos), es posible reducir las enfermedades diarreicas en un 45%, salvando así las vidas de un millón de niños al año. Además, un amplio estudio llevado a cabo por el ejército de los Estados Unidos reveló que cuando los soldados se lavaban las manos 5 o más veces al día, la congestión nasal, la tos y el resfriado se reducían en un 43%.

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Debido a que los microorganismos proliferan en la humedad y en el agua estancada:

  • Cuando se usa jabón en barra, proporcione barras pequeñas y jaboneras que escurran.
  • Evite sumergir las manos en recipientes con agua estancada. Incluso si se agrega un antiséptico, como Dettol o Savlon, los microorganismos pueden sobrevivir y multiplicarse en estas soluciones. 
  • No agregue jabón a un dispensador de jabón líquido parcialmente vacío. Esta práctica puede ocasionar que el jabón se contamine con bacterias. El dispensador se debe lavar minuciosamente antes de volverlo a llenar. 
  • Cuando no se dispone de agua corriente, utilice un balde con un grifo que se pueda cerrar mientras se enjabona las manos y abrir nuevamente para enjuagarlas; o utilice un balde y una jarra.

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La antisepsia de las manos es similar al lavado de manos común, excepto que implica el uso de un agente antimicrobiano en lugar de jabón común o detergente. El objetivo de la antisepsia de las manos es eliminar la suciedad así como reducir la flora residente y la transitoria. La técnica para la antisepsia de las manos es similar a la usada en el lavado de manos común. Consiste en lavarse las manos con agua y un jabón o detergente que contenga un agente antiséptico, como la clorhexidina, algún yodóforo o triclosan, en lugar de jabón común.

La antisepsia de las manos se debe realizar:

  • antes de llevar a cabo un procedimiento invasivo, como la colocación de un dispositivo intravascular,
  • antes de examinar o atender a pacientes cuyos sistemas inmunes se hallan comprometidos, como pacientes con SIDA en etapa avanzada, bebés prematuros y gente mayor, y
  • al salir de las habitaciones de pacientes con enfermedades que se propagan por contacto directo, por ejemplo la hepatitis A o la hepatitis E; o al salir de las habitaciones de pacientes con infecciones resistentes a los medicamentos, como el estafilococo aureus resistente a la meticilina o los enterococos resistentes a la vancomicina.

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El frotado de manos con una solución a base de alcohol que no contiene agua es un antiséptico de acción rápida que no requiere usar el agua para eliminar la flora transitoria, reducir los organismos residentes ni proteger la piel. Estos agentes para el frotado contienen de un 60 a 90% de alcohol, un emoliente y algunas veces un antiséptico de acción residual. 

Los trabajadores de salud deben lavarse las manos frecuentemente. Por lo tanto, el uso de esta solución a base de alcohol, sin agua, es muy eficaz entre un paciente y otro en lugares donde no se dispone fácilmente de agua y jabón, como en las ambulancias, en el campo, en las rondas para visitar a los pacientes, o antes de mezclar o distribuir medicamentos. Los emolientes previenen que la piel se reseque y se agriete, de modo que este tipo de agente para el frotado es muy eficaz en áreas como las unidades de terapia intensiva, donde las enfermeras deben lavarse las manos muchas veces al día. Lo que es aún más importante, es que como el frotado de manos con la solución a base de alcohol, sin agua, es fácil y cómodo, los trabajadores de salud lo usarán con más frecuencia.

Para preparar la solución de alcohol y glicerina, combine 100 cc de alcohol con 2 cc de glicerina. Luego, para cada aplicación, utilice de 3 a 5 cc de solución, aproximadamente 1 cucharadita, y frote las manos con la solución vigorosamente hasta que estén secas.

Si no encuentra glicerina en la farmacia, generalmente se puede conseguir en las tiendas de cosméticos, ya que con frecuencia la glicerina se utiliza para suavizar la piel.

Frotarse las manos con la solución a base de alcohol no elimina la suciedad ni la materia orgánica. Por lo tanto, si las manos están visiblemente sucias o contaminadas con sangre o fluidos corporales, debe lavarse primero las manos con agua y jabón. Además, para reducir la "acumulación" de emolientes como la glicerina en las manos por tener que frotarse repetidas veces con la solución a base de alcohol, se recomienda lavarse las manos con agua y jabón después de cada 5 a 10 aplicaciones. 

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El propósito del restregado quirúrgico es eliminar la suciedad y los microorganismos transitorios y reducir la flora residente durante la cirugía. La meta consiste en evitar la contaminación de la herida con microorganismos provenientes de las manos y los brazos del cirujano y de los asistentes.

Antes, los protocolos del restregado quirúrgico requerían al menos 10 minutos de restregado vigoroso con un cepillo o una esponja usando un jabón con un agente antiséptico como la clorhexidina o un yodóforo. Sin embargo, se ha comprobado que esta práctica de restregado por 10 minutos daña la piel y puede producir mayor liberación de bacterias provenientes de las manos. 

Actualmente, los pasos del restregado quirúrgico incluyen:

  1. Quitarse los anillos, relojes y pulseras; no usar joyas
  2. Lavarse minuciosamente las manos y los antebrazos hasta el codo con agua y jabón.
  3. Limpiarse las uñas con un palillo o limpiaúñas
  4. Enjuagarse con agua del grifo
  5. Aplicar un agente antiséptico
  6. Lavar vigorosamente todas las superficies de las manos, los dedos y los antebrazos durante al menos 2 minutos. Si se utiliza un cepillo, debe estar limpio y ser suave. Si no se dispone de un cepillo suave, utilizar una gasa o una esponja.
  7. Enjuagarse las manos y los brazos completamente, sosteniendo las manos por encima del nivel de los codos. Si es posible, utilizar agua hervida, filtrada y enfriada.
  8. Mantener las manos en alto y alejadas del cuerpo, no tocar ninguna superficie o artículo. 
  9. Secarse las manos con una toalla seca y limpia o dejarlas secar al aire, y
  10. Ponerse guantes quirúrgicos estériles o sometidos a desinfección de alto nivel.

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Si se encuentra en un área donde no se dispone de jabón antiséptico, los pasos para el restregado quirúrgico son los siguientes:

  1. Lavar las manos y los brazos con jabón o detergente y agua
  2. Limpiar las uñas minuciosamente
  3. Restregar con una esponja o cepillo suave y enjuagar
  4. Secar las manos completamente
  5. Verter en la palma de la mano una cucharadita (5cc) de la solución de alcohol y glicerina para el frotado y luego frotar las manos y los antebrazos hasta que estén secos
  6. Repetir el frotado dos veces más

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Para proteger la piel, las membranas mucosas y la ropa cuando se prevén salpicaduras o derrames de sangre y fluidos corporales, es necesario usar equipo de protección personal.

Estas recomendaciones también se deben seguir con cada paciente que atiende:

  • use guantes cuando vaya a tocar cualquier materia mojada o húmeda;
  • use una mascarilla, anteojos protectores o una pantalla facial protectora cuando prevea salpicaduras (por ejemplo cuando está lavando el instrumental, iniciando una infusión IV o durante un parto);
  • use una bata o delantal para proteger su ropa, y por lo tanto la piel debajo, toda vez que vaya a estar en contacto con cantidades grandes de sangre o fluidos corporales y
  • use zapatos cerrados.

Todo lo necesario para el equipo de protección personal puede comprarse o manufacturarse con materiales disponibles en el mercado local. Por ejemplo, la pantalla facial protectora en esta foto puede fabricarse con una banda elástica, espuma y plástico transparente. Se puede comprar láminas de plástico en la librería o utilizar una placa de rayos X procesada.

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Es necesario usar guantes para proteger las manos. De acuerdo al trabajo en que se usan, existen diferentes tipos de guantes: 

  • guantes de servicio gruesos para limpiar y lavar el instrumental,
  • guantes para exámenes de látex, vinilo o nitrilo para cambiar apósitos, extraer sangre, iniciar una infusión IV o realizar exámenes pélvicos, y
  • guantes quirúrgicos de látex u otro material.

Se ha demostrado que el enguantado doble reduce más aún los riesgos asociados con las lesiones producidas por objetos punzocortantes debido al efecto protector de los guantes de látex (si el guante de encima se perfora o rompe, el segundo guante ofrece protección adicional). Muchos trabajadores de salud se ponen guantes dobles para una cirugía. 

Si se vuelven a procesar los guantes quirúrgicos, se sugiere el enguantado doble dado que existen mayores probabilidades de que los guantes reprocesados tengan agujeros o rasgaduras invisibles, por lo que el segundo guante ofrece protección adicional.

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Las mascarillas, los anteojos y las pantallas faciales protectoras lo protegen de las salpicaduras. Si no se dispone de anteojos protectores, puede comprar un par de anteojos de vidrio común o plástico para proteger los ojos de las salpicaduras, lo cual es mejor que no usar nada en absoluto.

Los delantales y las batas lo protegen de los derrames grandes; por ejemplo, los que pueden producirse durante un parto o cuando está lavando el instrumental.

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¿Le protegen los pies las sandalias que aparecen en esta foto? Obviamente no, pero muchas personas se quitan los zapatos y se ponen sandalias para ingresar a la sala de operaciones. Es necesario proteger los pies de las salpicaduras y de los objetos punzocortantes; por este motivo, se recomienda usar zapatos cerrados.

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Existen muchas vacunas a disposición tanto de los trabajadores de salud como del público en general. Las inmunizaciones o vacunas pueden protegerle de contraer una multitud de enfermedades y es importante no desaprovechar esta oportunidad. ¿Cuáles de las inmunizaciones que se muestran deberían ser un requerimiento para todos los trabajadores de salud con el fin de prevenir las infecciones por exposición a sangre o fluidos corporales? 

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Correcto, la vacuna contra la hepatitis B.

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Otra forma en la que pueden protegerse los trabajadores de salud es prevenir las lesiones producidas por objetos punzocortantes. Toda vez que sea posible, limite el uso de estos objetos y utilice antibióticos vía oral en lugar de inyectables o IV. También puede utilizar un sistema de inyección retráctil o sin aguja, si se dispone de él. En las operaciones, puede utilizar agujas desafiladas para suturar. 

Muchas lesiones se pueden producir al eliminar los objetos punzocortantes como por ejemplo agujas, bisturís, tubos capilares o laminillas de biopsia. Utilice algún sistema para eliminar los objetos punzocortantes inmediatamente después de utilizarlos. Se debe disponer de un recipiente a prueba de perforaciones, ya sea de cartón o plástico grueso, en el lugar donde se utilizan los objetos punzocortantes.

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Las precauciones estándar recomiendan que al manipular agujas y objetos punzocortantes, los trabajadores de salud deben: 

  • discutir o acordar un plan para la manipulación de objetos punzocortantes antes de comenzar una cirugía;
  • utilizar una zona segura o neutral para pasar los objetos punzocortantes;
  • saber que el sólo hecho de decir "pasar" u "objetos punzocortantes" al pasar este instrumental durante una cirugía puede evitar lesiones. En esto consiste la comunicación eficaz como equipo.

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Además, todos los trabajadores de salud:

  • deben utilizar un porta agujas -no los dedos- al suturar;
  • deben utilizar agujas desafiladas cuando se disponga de ellas; y
  • nunca deben suturar a ciegas.

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Evite accidentes sacando siempre las cuchillas con otro instrumento, no con los dedos.

Además, nunca utilice la cuchilla del bisturí sin un mango.

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Dado que los accidentes por pinchazos de aguja siguen siendo un problema en el centro de salud y en el hospital, inmediatamente después de utilizar una aguja y una jeringa, colóquelas en un recipiente a prueba de perforaciones para eliminarlas. 

Si existe la posibilidad de que alguna otra persona pueda entrar en contacto con las agujas y jeringas utilizadas, descontamínelas enjuagándolas tres veces con una solución desinfectante antes de eliminarlas (la lejía es una opción económica). 

Antes de desecharlas, no doble, quiebre ni vuelva a colocarles la cubierta protectora a las agujas. Si en algunas circunstancias fuera absolutamente necesario, vuelva a colocarles la cubierta empleando la técnica de una sola mano. 

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Después de utilizarlos, el instrumental y otros artículos se deben descontaminar sumergiéndolos en una solución de cloro al 0,5% durante 10 minutos. La descontaminación protege a la persona que está limpiando el instrumental. 

Luego, se deben lavar los artículos hasta que no se vean rastros de suciedad. 

Por último, se debe esterilizar el instrumental o someterlo a una desinfección de alto nivel. Para ver una descripción paso a paso de este proceso, consulte el documento "Procesamiento del instrumental" en la página de recursos.

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Otros artículos que debe procesar son los de tela, ya sea la ropa para el quirófano o las sábanas y toallas que se usan en pacientes. Estos artículos se deben manipular de modo tal de que se evite la exposición de la piel y las membranas mucosas. Al manipular artículos de tela sucios, use guantes, sostenga los artículos lejos del cuerpo y no los sacuda. Lave los artículos de tela con agua caliente jabonosa y séquelos. Los procedimientos para la manipulación de los artículos de tela son los mismos en el hospital y en el hogar.

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Independientemente del lugar en que elimine los desechos clínicos, debe colocar los residuos y todos los otros elementos contaminados en un recipiente a prueba de filtraciones y luego incinerarlo o enterrarlo. 

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Si está cuidando a pacientes o familiares en el hogar, recuerde que los desechos contaminados como los apósitos y otros artículos de los pacientes en los cuales ha quedado sangre o fluidos corporales, pueden ser enterrados o quemados en un hoyo o en un incinerador hecho de metal en el patio. 

Otra materia orgánica que se debe eliminar correctamente es la placenta. En muchos países se acostumbra que los familiares lleven la placenta del hospital o centro de obstetricia al hogar para enterrarla. Independientemente de dónde haya nacido el bebé, la placenta debe colocarse en una bolsa plástica o en otro recipiente a prueba de filtraciones y luego debe incinerarse o enterrarse. Si la familia trae un recipiente, coloque la placenta o la bolsa plástica con la placenta directamente en el recipiente y cúbralo con una tapa. Se le debe indicar a la familia que no saque la placenta de la bolsa plástica o del recipiente antes de enterrarla.

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¿Qué hace si sufre exposición? Si se produce una salpicadura o un derrame sobre la piel, lávese inmediatamente con agua y jabón. No utilice un agente cáustico ni lejía porque irritarán la piel y pueden incrementar el riesgo de infección.

Si le ocurre una salpicadura o un derrame en los ojos, la nariz o la boca, o tiene contacto con cualquier membrana mucosa, enjuague con agua limpia durante 10 minutos como mínimo.

Si se pinchó con una aguja o se cortó con algún instrumento, lave el área con agua jabonosa, deje sangrar la herida y aplique los primeros auxilios como lo haría normalmente. 

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La exposición a sangre, suero, semen, esputo o secreciones vaginales de un paciente infectado por el VIH se considera de alto riesgo. El riesgo de la exposición a fluidos corporales o tejidos que no sean sangre, como el líquido amniótico, no ha sido claramente definido. Se considera que el riesgo que implican los líquidos como la saliva, la leche materna y la orina es bajo.

El grado de riesgo también depende del tipo de exposición.

Por ejemplo, si está extrayendo sangre a un paciente infectado por el VIH y se pincha con la aguja, esta sería considerada la exposición de mayor riesgo. 

Una salpicadura a una membrana mucosa o el contacto de la piel no intacta con un fluido corporal de alto riesgo se considera una exposición de menor riesgo. 

El contacto entre un fluido orgánico de alto riesgo y la piel intacta es una exposición de mínimo riesgo. 

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Si sufre exposición, la evaluación de los factores de riesgo ayuda a determinar si es necesaria la profilaxis posterior a la exposición. 

Primero, evalúe el riesgo determinando el origen del fluido. Segundo, considere el tipo y la gravedad de la exposición. Preste atención a si es percutánea o por el pinchazo de aguja, mucocutánea, de piel no intacta o piel intacta. También tenga en cuenta la gravedad de la exposición; por ejemplo, cantidad de sangre y la duración del contacto. 

Por último, los pacientes con infección por el VIH más avanzada clínicamente, con recuentos más bajos de células CD4 o con cargas virales más elevadas, son clínicamente más infecciosos. 

Si es posible realizar pruebas, los trabajadores de salud deben someterse a una prueba de detección del VIH después de haber sido expuestos para establecer una referencia de base.

Diapositiva 50

Un aspecto de suma importancia es que usted debe ser consciente de que la profilaxis posterior a la exposición debe iniciarse de 1 a 2 horas después de la exposición. 

Las decisiones con respecto a cuáles y cuántos agentes antirretrovirales utilizar son en gran medida empíricas.

Actualmente, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE.UU. recomiendan combinaciones de 2 a 3 medicamentos según el nivel de riesgo y la posibilidad de desarrollar resistencia. 

Para la mayoría de los casos de exposición al VIH, las recomendaciones de profilaxis posterior a la exposición al VIH incluyen un régimen básico de tratamiento de dos medicamentos durante 4 semanas, tal como se muestra en esta diapositiva.

En casos de exposiciones al VIH que implican un mayor riesgo de transmisión, se recomienda un régimen ampliado que incluye un medicamento del grupo de inhibidores de proteasa.

Cuando se sabe o se sospecha que el virus de origen es resistente a uno o más medicamentos considerados dentro del régimen de profilaxis posterior a la exposición, se recomienda elegir medicamentos a los cuales el virus de la persona de origen tenga menos probabilidades de ser resistente. En esta situación, se recomienda realizar una consulta con un experto en el VIH.

El trabajador de salud que ha sufrido exposición debe ir en busca de seguimiento médico y continuar el tratamiento durante cuatro semanas.

Diapositiva 51

En todo el mundo hay dos mil millones de personas con tuberculosis. Cada año, se producen ocho millones de casos nuevos de tuberculosis y dos millones de muertes por esta enfermedad. Hay más de 40 millones de personas que viven actualmente infectadas por el VIH, la mayoría de ellas en la región subsahariana de África, y muchas de ellas también padecen tuberculosis. La tuberculosis es la causa principal de muerte relacionada con el VIH en todo el mundo y la epidemia de tuberculosis ha empeorado significativamente debido a la epidemia del VIH. 

Con el fin de prevenir la propagación de la tuberculosis en el ámbito hospitalario, los pacientes con tuberculosis activa deben ser colocados en una habitación privada o bien ventilada, y con ventilación hacia el exterior para disminuir la concentración de partículas infecciosas en el aire. Lo ideal es que la habitación también reciba luz solar directa ya que los rayos ultravioletas de la luz solar eliminan las bacterias. Cuando hay otras personas a su alrededor, el paciente debe usar una mascarilla que le cubra la nariz y la boca hasta que deje de ser infeccioso. Se debe indicar al paciente que siempre se cubra la boca cuando tosa y utilice recipientes para esputo con tapas. Cuando los trabajadores de salud y otros visitantes ingresan a la habitación de un paciente con tuberculosis, deben usar una mascarilla sobre la nariz y la boca. Se pueden utilizar mascarillas quirúrgicas desechables. Una mascarilla de gasa o de una sola capa de tela no protege al usuario de las partículas infecciosas en el aire.

Afortunadamente, una vez que se inicia el tratamiento eficaz, los pacientes dejan de ser infecciosos muy rápidamente, después de unos pocos días.

Diapositiva 52

Para hacer más seguro nuestro lugar de trabajo podemos tomar los siguientes pasos:

  • identificar los riesgos y tratar de reducirlos;
  • utilizar las precauciones estándar con todos y cada uno de los pacientes que atendemos;
  • enseñar a nuestros pacientes que es correcto que nos recuerden lavarnos las manos y usar guantes si olvidamos hacerlo; y
  • actuar como un modelo a seguir en cuanto a las prácticas de prevención de infecciones que creemos correctas. 

Si los jefes o el personal de mayor rango (enfermeras y doctores) usan en la práctica el equipo de protección personal y apoyan activamente las prácticas de prevención de infecciones, los trabajadores de salud percibirán ésta como la manera correcta de trabajar y la imitarán constantemente. Por ejemplo, si los trabajadores de salud ven al jefe de cirugía lavarse las manos, ellos también se lavarán las manos en todo momento, no sólo cuando alguien está mirando.

Además los pacientes que vienen al hospital verán que las prácticas que utilizan los trabajadores de salud para protegerse a sí mismos, protegen también a los pacientes. 

Diapositiva 53

¿De qué otra manera podemos hacer nuestro lugar de trabajo más seguro? 

Podemos obtener apoyo administrativo. Es necesario que la administración incluya la prevención de infecciones en la evaluación del desempeño de los trabajadores de salud. La administración también debe garantizar que estén disponibles los suministros necesarios. 

La retroalimentación positiva de los supervisores sobre la conducta individual, posiblemente mediante el elogio verbal y otros incentivos, puede contribuir a cambiar la conducta de los trabajadores de salud.

¿Quién cree usted que es responsable de proporcionar a los trabajadores de salud el equipo de protección personal? Obviamente la administración, pero si ellos no pueden o se niegan a hacerlo, cada persona en forma individual es responsable de su propia seguridad. La siguiente vida que salve puede ser la suya.

Diapositiva 54

Muchas veces el lugar más seguro para cuidar a un paciente es el hogar. 

Por lo tanto, enseñe a los pacientes y a sus familias cómo protegerse mientras prestan atención en el hogar.

Recuerde, cualquier contacto con sangre y fluidos corporales aumenta el riesgo de contraer una enfermedad. No olvide enseñar esto a los familiares.

Como se dijo antes, para la prevención de infecciones en el hogar, la familia debe utilizar las precauciones estándar:

  • Lavarse las manos o frotárselas con una solución a base de alcohol sin agua
  • Usar equipo de protección personal cuando se prevé que ocurrirá alguna exposición a sangre o fluidos corporales (excepto el sudor)
  • Los platos y la ropa se deben lavar con agua jabonosa caliente; no se necesita ninguna otra cosa. 
  • Si las toallas y la ropa de cama están sucias con sangre o fluidos corporales, deben ser manipuladas y lavadas usando guantes de servicio. 
  • Los miembros de la familia no deben compartir el uso de cepillos de dientes ni rasuradoras porque contienen fluidos corporales.
  • Enseñe a los pacientes y a sus familiares que se laven las manos antes y después de prestar atención, de igual manera que nosotros se lo recordamos a los trabajadores de salud.

Diapositiva 55

En resumen:

  • Podemos reducir al mínimo y evitar la exposición a las infecciones utilizando las precauciones estándar con todos los pacientes.
  • Debemos eliminar los desechos clínicos en forma correcta.
  • Debemos utilizar el tratamiento posterior a la exposición cuando sea necesario y la profilaxis siempre que esté disponible.
  • Debemos trabajar en conjunto para hacer el lugar de trabajo más seguro tanto para los trabajadores de salud como para los pacientes.
  • Debemos enseñar a los pacientes y a sus familias cómo reducir también el riesgo de exposición en el hogar.

Cada uno de nosotros puede seguir y apoyar las prácticas de prevención de infecciones en el trabajo. Esto disminuirá el riesgo al que estamos expuestos y el riesgo de los pacientes de contraer alguna enfermedad. Es necesario continuar trabajando juntos para protegernos mutuamente.