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La mayor atención prestada a la salud reproductiva
como resultado de la Conferencia Internacional sobre Población y
Desarrollo, celebrada en 1994, y cuestiones relativas a la epidemia
mundial de la infección por el VIH/SIDA han aumentado el interés en el
uso de la investigación cualitativa. A medida que dicha investigación se
extiende a campos nuevos, sus resultados se están usando para guiar la
investigación y el diseño de programas, complementar resultados de
estudios cuantitativos y explorar cuestiones ocultas o que no han sido
objeto de mucho estudio.
Una manera en que se usan los métodos de
investigación cualitativa es en la investigación «formativa», para
obtener información para el diseño de un estudio o programa. Los
resultados de este tipo de investigación ayudan a los diseñadores de
encuestas en muchas formas: desde determinar la forma más apropiada de
formular una pregunta hasta determinar cuáles preguntas hacer y a quién
encuestar. (Véase Fortalecimiento de las
encuestas de comportamiento.)
Por ejemplo, los investigadores de Macro
International Inc., con sede en EE.UU., llevaron a cabo investigación
cualitativa, financiada por la Agencia de los Estados Unidos para el
Desarrollo Internacional (USAID), en las cuatro regiones de Guinea para
determinar cómo formular preguntas acerca de la excisión sexual femenina
para la Encuesta Demográfica y de Salud de 1999 del país. En cada región,
la investigación se llevó a cabo en por lo menos un entorno rural y un
entorno urbano, seleccionados basándose en homogeneidad étnica,
facilidad de acceso y seguridad política. Las entrevistadoras realizaron
entrevistas individuales con jovencitas solteras, mujeres casadas menores
de 20 años y mujeres mayores de 40 años; también efectuaron charlas de
grupo con mujeres de cada uno de esos grupos. Los entrevistadores de sexo
masculino realizaron entrevistas y facilitaron charlas de grupo con
hombres casados menores de 35 años y mayores de 40 años. Los
investigadores observaron que para las mujeres era más fácil hablar de
sus experiencias cuando la excisión sexual femenina se abordaba como un
elemento de la preparación de las niñas para la edad adulta. También se
dieron cuenta de que los idiomas de Guinea no tienen palabras para
describir los distintos tipos de excisión sexual femenina; por lo tanto,
los investigadores deben preguntar más bien lo que ocurre durante el
procedimiento.1
Los métodos cualitativos se usan a veces para
refinar medidas cuantitativas. Un estudio que llevaron a cabo FHI y el
Instituto de Investigación y Estudios del Comportamiento de Camerún ha
tratado de determinar las formas de mejorar la exactitud de la
autonotificación del uso de condones preguntando a 40 mujeres que habían
participado en un ensayo clínico para la prevención del VIH cómo
decidirían responder a tres preguntas estándar acerca del uso del condón.
Las entrevistas a fondo con estas mujeres exploraron las fuentes más
comunes de sesgo de respuesta en los estudios de uso del condón,
abordando la comprensión que las participantes tenían de las preguntas,
su capacidad de recordar los sucesos en cuestión y el grado en que
pensaban en la reacción que podría tener el entrevistador respecto a las
respuestas que ellas daban. Los resultados de esta investigación ayudarán
a los investigadores a diseñar preguntas para el estudio que se formulen
de tal manera que se reduzca a un mínimo el potencial de sesgo de
respuesta.2
Los resultados cualitativos también pueden ofrecer
conocimientos importantes para el diseño de programas. En Glasgow,
Escocia, investigadores de la Universidad de Glasgow y la Iniciativa
Sandyford (programa de salud sexual, reproductiva y de la mujer)
entrevistaron a mujeres a quienes se les había diagnosticado infección
por Chlamydia para encontrar formas de disminuir los efectos psicológicos
y sociales de tal diagnóstico. Entre las cuestiones que surgían
repetidamente en estas entrevistas figuraban percepciones relativas al
estigma asociado con las infecciones de transmisión sexual (ITS),
preocupaciones acerca de la fertilidad y ansiedad en cuanto a la reacción
del compañero respecto al diagnóstico. Basándose en estos hallazgos,
los autores recomendaron que programas pilotos en dos regiones del Reino
Unido proporcionaran información relativa a la detección de la infección
de manera que se eliminara el estigma asociado con la infección por Chlamydia.
Hicieron hincapié en que se necesitaban servicios de apoyo para
tranquilizar a las mujeres a quienes se les diagnosticaba una ITS y
asesorarlas acerca de la notificación a sus compañeros.3 En
los programas piloto, las enfermeras de clínicas de planificación
familiar y otros entornos de atención primaria recibieron capacitación
especial para que pudieran hablar con las clientas de las consecuencias de
los resultados de las pruebas. Las clientas que tuvieron resultados
positivos fueron remitidas a clínicas de medicina genitourinaria para que
recibieran tratamiento, asesoramiento acerca de la notificación de compañeros
y se hicieran otros exámenes para determinar la presencia de otras
infecciones.4
Un estudio cualitativo de un año en el que
participaron hombres jóvenes de barrios de bajos ingresos de Río de
Janeiro ayudó a investigadores del Instituto Promundo de Brasil a
elaborar intervenciones para ayudar a esos jóvenes a desarrollar
actitudes saludables acerca de las funciones de los géneros y las
relaciones íntimas. El estudio del Instituto Promundo consistió en
observación periódica interacción con 25 hombres jóvenes que se
consideraba que tenían actitudes más respetuosas respecto a las mujeres
o que aceptaban menos la violencia contra las mujeres, comparados con
muchos de sus compañeros. También incluyó charlas formales de grupos
focales y charlas informales de grupo con hombres jóvenes, mujeres jóvenes
y adultos; entrevistas biográficas con nueve de los 25 hombres jóvenes;
y entrevistas con miembros de familias y de la comunidad. Los
conocimientos obtenidos de esta investigación, incluida la importancia de
los modelos de comportamiento masculino y la reflexión en cuanto a los
peligros potenciales de algunos comportamientos tradicionalmente
masculinos, se utilizaron para diseñar programas para hombres jóvenes de
dos comunidades. El Instituto Promundo y sus socios también utilizaron
lecciones aprendidas de dichos programas y la investigación cualitativa
para elaborar sesiones y manuales de capacitación en español y portugués
para programas que trabajan con hombres jóvenes.5
Combinación de métodos
Cuando un estudio incluye métodos cuantitativos y
cualitativos, los investigadores pueden usar resultados cualitativos para
comprender mejor los resultados cuantitativos y para aumentar la validez
del estudio en general. Los métodos cualitativos pueden ayudar a los
investigadores a explicar resultados cuantitativos porque permiten a los
participantes del estudio decir por qué piensan o actúan de cierta
manera y describir los factores sociales y económicos que influyen en sus
decisiones.
Por ejemplo, un estudio cuantitativo en el que FHI
y la empresa de investigación egipcia Consultores en Planificación, Análisis
y Administración Social hicieron un seguimiento de usuarias nuevas de
dispositivos intrauterinos (DIU), Norplant y acetato de
medroxiprogesterona de depósito (DMPA) en Egipto durante 18 meses, reveló
que la discontinuación del uso del método se asociaba con la duración
del sangrado menstrual. Entretanto, la investigación cualitativa ofrecía
información acerca de la razón por la cual el sangrado menstrual
prolongado a menudo hace que se discontinúe el uso. Las mujeres que
participaron en charlas de grupos focales o en entrevistas a fondo señalaron
que el sangrado prolongado o profuso indican que algo anda mal en el
organismo. Dijeron que ese sangrado podría significar que el método
anticonceptivo que la mujer está usando no es apropiado para su tipo de
cuerpo, o podría ser señal de debilidad física o enfermedad grave.6
Estos hallazgos se examinaron en un taller de políticas
celebrado en El Cairo en 2001 y generaron recomendaciones que «abordan la
necesidad de un asesoramiento más detallado y de investigación relativa
a cómo prevenir efectos secundarios», dice Elizabeth Tolley, asociada
principal de investigación de FHI.
Un estudio cualitativo acerca de la violencia de
los hombres contra las mujeres en seis aldeas de Bangladesh, dirigido por
investigadores de John Snow Inc., con sede en EE.UU., y de la Universidad
de Jahangirnagar y el Centro de Investigación de Desarrollo en Dhaka,
Bangladesh, permitieron a los investigadores entender mejor los resultados
de una encuesta de 1.305 mujeres. La encuesta reveló que las mujeres que
participaban en el Programa de Desarrollo Rural del Grameen o del Comité
de Progreso Rural de Bangladesh (BRAC) tenían menos probabilidades de ser
golpeadas que las mujeres de las aldeas que no tenían programas de crédito.
Los resultados cualitativos de las cuatro aldeas del estudio que tenían
programas del Banco Grameen o del BRAC indican que esos programas
posiblemente reduzcan la violencia contra las mujeres al proporcionar préstamos
que canalizan recursos a sus familias y al hacer que la vida de las
mujeres sea más visible mediante su participación en reuniones periódicas.7
Los investigadores a menudo se basan en métodos
cualitativos para determinar por qué las mujeres que dicen que desean
limitar o posponer la procreación no practican la planificación
familiar. Un estudio llevado a cabo en Nepal financiado por el Population
Council, con sede en Nueva York, buscó respuestas a esta pregunta
mediante una serie de entrevistas a fondo con 47 mujeres y sus esposos en
tres pueblos rurales del distrito de Chitwan, donde datos de encuestas de
fertilidad indicaban que aproximadamente 30 por ciento de las mujeres
casadas actualmente de 15 a 49 años de edad tenían una necesidad de
planificación familiar insatisfecha. Se entrevistó a cada mujer entre
dos y cinco veces en un período de 12 meses, lo cual permitió a los
investigadores ver la forma en que las actitudes respecto a la planificación
familiar cambiaban con el tiempo. Los cambios de actitudes respecto al
tamaño de la familia, a menudo indicaban la influencia de una fuerte
preferencia cultural en favor de los hijos varones y la presencia de
familiares que presionaban a las parejas para que tuvieran hijos varones.
Muchas parejas que tenían uno o más hijos varones temían que estos no
lograran seguir vivos después de la niñez y por lo tanto rechazaban los
métodos anticonceptivos permanentes y temporales: la esterilización,
porque ésta impediría el remplazo de hijos varones perdidos, y los métodos
temporales, porque se creía que su uso ponía en peligro la fertilidad.
Las entrevistas también revelaron que las mujeres
sopesaban cuidadosamente los beneficios y los riesgos del uso de diversos
anticonceptivos. La pobreza intensificaba los riesgos percibidos del uso
de anticonceptivos porque muchos hogares no podrían pagar el costo del
trabajo perdido como resultado de los efectos secundarios de los
anticonceptivos o de la recuperación de una operación de esterilización.
Los hombres y las mujeres expresaron inquietud acerca de las interacciones
negativas con el personal de planificación familiar de las clínicas.
Notificaron que conseguían la ayuda de alguien que tenía más
experiencia con el sistema de atención de salud y que consultaban
proveedores de su mismo grupo étnico para aumentar las probabilidades de
obtener atención adecuada y buen asesoramiento en una clínica.8
Otra interrogante que a menudo ponen de manifiesto
los resultados de encuestas es por qué los adolescentes no se protegen
contra el embarazo no planificado, incluso cuando saben que existe la
anticoncepción. Un estudio multidisciplinario relativo al embarazo en las
adolescentes de Nicaragua, llevado a cabo por investigadores de la
Universidad Umeå de Suecia, la Facultad Báltica Internacional de Salud Pública,
con sede en Suecia, y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en León,
exploró esta cuestión. Los resultados de la primera fase del estudio,
que consistió en 17 entrevistas a fondo con jovencitas, mujeres y algunos
hombres, dos charlas de grupos focales con 12 jovencitas adolescentes en
León, indican que esos embarazos no son del todo inde-seados. Las
esperanzas y las ilusiones románticas parecieron ser una característica
importante de las relaciones sexuales sin protección para las jovencitas
y las mujeres, junto con una creencia religiosa de que tener hijos es la
única justificación aceptable para las relaciones sexuales. Ninguna de
las mujeres ni ninguno de los hombres había usado anticoncepción en su
primera experiencia sexual, y la mayoría de ellos habían seguido
teniendo relaciones sexuales sin protección, pero no por falta de
conocimientos ni de suministros a precios accesibles. A las jovencitas les
daba vergüenza pedir anticonceptivos porque «las jovencitas buenas no
disfrutan de las relaciones sexuales» y, por lo tanto, no se preparan
para dichas relaciones.9
En Bolivia, al hacer preguntas similares en dos
formas distintas — preguntas precodificadas de encuestas y preguntas de
interpretación abierta hechas en grupos — se ayudó a aclarar el grado
de conocimientos de las mujeres acerca de la lactancia materna como método
para espaciar los nacimientos. Sesenta por ciento de las 416 mujeres
encuestadas en comunidades fuera de Santa Cruz, Bolivia, en un estudio que
realizaron investigadores de la Universidad Nur en Santa Cruz y la
Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill, EE.UU. habían oído decir
que la lactancia materna protege contra el embarazo.
Sin embargo, charlas de grupos focales con 63
mujeres de las mismas comunidades revelaron que había confusión respecto
a la causa, el efecto y la duración de la amenorrea de la lactancia. Las
mujeres de seis grupos focales (de un total de ocho grupos focales)
dijeron que la lactancia materna puede prevenir el embarazo, pero la mayoría
de las participantes creyeron que la infertilidad de la lactancia depende
de la constitución física de la mujer, y no del cumplimiento con los
tres criterios (que hayan transcurrido menos de seis meses desde la fecha
del parto, estar amamantando exclusiva o casi exclusivamente y la
presencia de amenorrea). Los resultados cualitativos y cuantitativos
combinados que se obtuvieron de este estudio proporcionaron a los
planificadores de programas interesados en promover el método de la
amenorrea de la lactancia «datos amplios y detallados», escribieron los
autores. Los autores también opinaron: «La sinergia resultante reveló más
acerca del grado y la índole del problema que se estudió que lo que
hubiera sido posible revelar si se hubiera usado sólo uno de los dos métodos
de recopilación de datos».10
Exploración de nuevo terreno
Los métodos cualitativos son adecuados para
investigar temas respecto a los cuales se sabe poco, porque los enfoques
no estructurados o semiestructurados permiten a los investigadores
explorar cuestiones que los participantes plantean durante un estudio. Al
permitir que las personas que realmente toman decisiones de salud
reproductiva expresen sus ideas, la investigación cualitativa ofrece
oportunidades para determinar y abordar necesidades e inquietudes de los
clientes.
Estudios exploratorios han permitido obtener
conocimientos relativos a temas como toma de decisiones sexuales en
relaciones matrimoniales, razones por las que las mujeres prefieren
ciertos métodos anticonceptivos, percepciones de las causas y el
tratamiento de la infertilidad, y reacciones a cambios de la prestación
de servicios como resultado de la reforma del sector de la salud.11
Otros han explorado retos de salud reproductiva que afrontan los
adolescentes, como ITS, aborto ilegal, violencia sexual, embarazo,
maternidad y paternidad.12
| Al permitir que las
personas que realmente toman decisiones de salud reproductiva
expresen sus ideas, la investigación cualitativa ofrece
oportunidades para determinar y abordar necesidades e inquietudes
de los clientes. |
En Nepal, una investigación cualitativa que se emprendió para ayudar a
investigadores a diseñar una encuesta domiciliaria nacional de población
relativa a las necesidades de salud reproductiva de los jóvenes, resultó
ser una fuente rica de información acerca de un tema que anteriormente no
había sido objeto de estudio sistemático.13 (Véase El
cambio de actitudes brinda oportunidades.) Otra cuestión que había
recibido poca atención anteriormente — la repercusión de la infección
por el VIH en decisiones de salud reproductiva en zonas donde la
prevalencia de dicha infección es elevada y la mayoría de las personas
no conocen su estado relativo al VIH — se abordó recientemente en un
estudio financiado por la USAID y dirigido por investigadores del
Population Council, de la Universidad de Michigan y del Centro de
Investigación de Enferme-dades Tropicales de Zambia. En el estudio
participaron hombres y mujeres de cuatro áreas de la zona urbana de Ndola,
Zambia, que tenían diferentes niveles socioeconómicos: dos áreas de
bajos ingresos, una de ingresos medianos y una de ingresos relativamente
altos. La participación en charlas de grupos focales y entrevistas se
dividió igualmente entre hombres y mujeres, y todos los participantes
eran casados. Esta investigación reveló que, cuando no había signos o síntomas
de enfermedad, la infección por el VIH no parecía influir en las
decisiones relativas a la procreación o el uso de anticonceptivos. Una
excepción se observó en parejas que limitaban su procreación para
encargarse de criar a los hijos de familiares que habían muerto a causa
del SIDA. La mayoría de los hombres y las mujeres pensaban que una mujer
que sabe que está infectada por el VIH no debe tener más hijos, y
apoyaban el uso de condones para prevenir la transmisión de la infección
al cónyuge.14
El doctor Robert Power, catedrático principal en
sociología médica de la Facultad de Medicina del University College de
Londres, escribe: «la índole discreta y sutil de la investigación
cualitativa ha sido particularmente apropiada para examinar cuestiones
delicadas relacionadas con la infección por el VIH», como comportamiento
sexual e infidelidad del compañero.15 Estudios cualitativos
también han investigado la comunicación entre los cónyuges acerca de
las infecciones del aparato reproductor y la remisión del compañero para
el tratamiento de ITS.16
Estudios cualitativos exploratorios pueden
proporcionar conocimientos valiosos para los programas de prevención de
la infección por el VIH. En Londres, entrevistas con 96 drogadictos
revelaron la existencia de tres formas de relaciones sexuales de riesgo
que tenían que ver con el uso ineficaz o el fracaso de condones, lo cual
señala la necesidad de una definición más amplia de comportamiento
sexual de riesgo.17 Resultados obtenidos de otro estudio
efectuado en Inglaterra, que consistió en entrevistas con 56 adolescentes,
indican que la comunicación no verbal puede desempeñar una función
importante en el logro del uso del condón en la primera relación sexual
con un compañero.18
— Kathleen Henry Shears
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Fortalecimiento
de las encuestas de comportamiento
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Casi 10 años de experiencia con encuestas
relativas a comportamientos que hacen que las personas corran
riesgo de contraer la infección por el VIH y otras infecciones de
transmisión sexual en más de 20 países, han proporcionado a los
especialistas de evaluación de FHI un entendimiento más profundo
del valor de la investigación cualitativa. Dado que estas
encuestas de vigilancia de comportamiento (EVC) cuantitativas
hacen un seguimiento de los comportamientos que a menudo se
consideran inaceptables desde el punto de vista social o incluso
ilegales, los métodos cualitativos son particularmente útiles
para ayudar a los investigadores a entender a las poblaciones
encuestadas, explica la doctora Tobi Saidel, investigadora de
evaluación, vigilancia y epidemiología de la Oficina Regional de
Asia de FHI.
Desde que empezaron las EVC en Bangkok en
1993, los investigadores de FHI y sus colegas de muchos países
han usado métodos cualitativos para determinar poblaciones para
encuestas, trazar mapas de los lugares donde ocurre el
comportamiento de riesgo de contraer la infección por el VIH y
decidir cuáles preguntas se van a incluir en las encuestas. En
Bangladesh, por ejemplo, en respuesta a una pregunta incluida en
el cuestionario de EVC como resultado de investigación
cualitativa formativa, los trabajadores sexuales notificaron
niveles inesperadamente elevados de relaciones sexuales anales con
los clientes.1
Los diseñadores de encuestas usan
resultados de entrevistas a fondo y charlas de grupos focales para
redactar preguntas que los participantes de la encuesta puedan
entender. En Vietnam, los resultados de investigación cualitativa
ayudaron a los investigadores a reformular preguntas estándar de
EVC relativas a relaciones sexuales y uso del condón con otra
persona que no fuera un compañero «habitual». Un compañero
habitual generalmente se define como un cónyuge o compañero con
quien se vive. Pero, en Vietnam, las relaciones sexuales casuales
y las uniones de personas que viven juntas fuera del matrimonio
son infrecuentes y los términos que describen las uniones
casuales tienen sutilezas que pueden variar de una población a
otra y de una zona geográfica a otra. Como resultado de ello, las
preguntas relativas a compañeros habituales no se entendían fácilmente.
A veces resultados aparentemente
contradictorios de una EVC requieren más investigación. En
Nepal, sólo una pequeña proporción de usuarios de drogas por vía
intravenosa encuestados notificaron que compartían el equipo de
inyección, y sin embargo los estudios de vigilancia de la infección
por el VIH revelaron que había tasas elevadas de infección entre
los usuarios de drogas por vía intravenosa. Los resultados de un
estudio cualitativo de seguimiento revelaron que algunos usuarios
de drogas esconden las agujas y las jeringas en lugares públicos,
como en baños públicos o bajo un arbusto, donde es probable que
otras personas las usen. «En lo referente a la transmisión del
VIH, es posible que, en realidad, la gente que usa agujas de un
lugar público las esté compartiendo, aunque no piensen que lo
están haciendo», declaró la doctora Saidel.
La comprensión del uso de drogas por vía
intravenosa y otros comportamientos de riesgo de infección por el
VIH, que han sido objeto de pocos estudios en países en
desarrollo, es esencial cuando se diseña una encuesta para captar
el verdadero grado de riesgo del comportamiento. La doctora Saidel
señala que en Asia, donde la epidemia de la infección por el VIH
sigue siendo impulsada por el sexo comercial, el uso de drogas por
vía intravenosa y, en algunos países, relaciones sexuales entre
hombres, «el reto para nosotros es que estamos tratando con
poblaciones que en cierto modo están ocultas y no están
organizadas».
En el caso de los hombres que tienen
relaciones sexuales con hombres, una definición de la población
de estudio de hombres que se identifican como homosexuales o
bisexuales dará una población de estudio diferente — y
resultados muy diferentes — de una que incluya a los hombres que
han tenido relaciones sexuales con otro hombre el año anterior.
Los trabajadores inmigrantes constituyen
otra población que a veces ha sido difícil de definir. La
primera EVC realizada en la República Democrática Popular Lao
incluyó a inmigrantes estacionales porque estos registraban la
mayor parte de unas 900 infecciones por el VIH que se habían
notificado en dicho país, pero se observó muy poco
comportamiento de riesgo de infección por el VIH entre ellos. Se
están realizando evaluaciones cualitativas entre los inmigrantes
de Lao en ambos lados de la frontera con Tailandia para comprender
mejor las tendencias de migración y de comportamiento de riesgo.
Esta experiencia ha convencido a la doctora
Saidel y a muchos de sus colegas de que se necesitan evaluaciones
cualitativas a fondo del comportamiento de riesgo de infección
por el VIH y de las poblaciones potenciales de encuestas para que
sirvan de guía para el diseño de EVC y la interpretación de los
resultados. Y opina: «Ahora entendemos la necesidad de tener un
período más largo de evaluación incluso antes de pensar en
efectuar una vigilancia. Recomendamos que se prevea tiempo y
dinero para dos o tres meses de evaluación como mínimo antes de
elegir a grupos para la vigilancia».
— Kathleen Henry
Shears
Referencia
- Pisani E, Winitthama B. What Drives HIV in
Asia? A Summary of Trends in Sexual and Drug-Taking Behaviours.
Bangkok, Thailand: Family Health International, 2001.
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El
cambio de actitudes brinda oportunidades
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En Nepal, las expectativas de la sociedad
relativas al comportamiento sexual son más restrictivas para las
niñas que para los muchachos porque el honor de una familia
depende del comportamiento casto y obediente de las hijas, según
opinaron jóvenes que participaron en la fase cualitativa del
primer estudio de gran amplitud de salud reproductiva de los jóvenes
del país.1 El miedo que sienten las familias de perder
el honor fomenta el matrimonio temprano de las niñas, que va
seguido a menudo de la procreación temprana, lo cual hace
aumentar los riesgos para la salud de las madres y de los
lactantes. Los muchachos, por otra parte, no pueden contraer
matrimonio antes de haber logrado independencia financiera. Se les
anima a tener relaciones sexuales antes del matrimonio, lo cual
los hace correr el riesgo de contraer infecciones de transmisión
sexual.
Los resultados de investigaciones
cualitativas de dicho estudio de gran amplitud de adolescentes y
adultos jóvenes de Nepal (NAYA) indican que esa desigualdad entre
los géneros constituye un peligro grave para la salud sexual y
reproductiva de los adolescentes y adultos jóvenes de este país.
En las charlas de grupos focales, los jóvenes
de 14 a 22 años de edad también revelaron cambios en las
actitudes relativas al amor, el matrimonio y la procreación que
brindan oportunidades para mejorar la salud reproductiva, pero que
también podrían causar conflictos entre generaciones.
La B.P. Memorial Health Foundation,
organización no gubernamental nepalesa, y FHI llevaron a cabo
recientemente esta investigación cualitativa en 11 de los 75
distritos del país. Los distritos se seleccionaron de manera que
representaran entornos urbanos y rurales de dos zonas geográficas
y cinco regiones de Nepal, y también diversos grupos étnicos y
diferentes grados de desarrollo. En cada distrito, trabajadores
sociales locales ayudaron a elegir a jóvenes para que
participaran en charlas con otros del mismo sexo y el mismo estado
civil. En los distritos rurales, donde el nivel de instrucción
era relativamente bajo, los grupos también se dividieron por
nivel de alfabetización o de instrucción para tener grupos
representativos de los jóvenes que habían cursado grados
superiores a la escuela primaria, y también de los que habían
recibido educación primaria o que no habían recibido instrucción
formal.
| Shyam Thapa/FHI |
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| En Nepal, como en muchas otras partes del
mundo, la desigualdad entre los géneros hace aumentar los
riesgos para la salud reproductiva en la gente joven. |
Los resultados de investigación
cualitativa también indican que la pobreza exacerba los efectos
nocivos de la desigualdad entre los géneros, particularmente en
las niñas. Participantes de grupos focales notificaron que muchas
jóvenes de hogares pobres no recibían los alimentos nutritivos
que necesitaban durante el embarazo. A menudo se considera que las
niñas representan una carga financiera, y su educación se
considera como un desperdicio de recursos escasos.
No obstante, la proporción de niñas que
asisten a la escuela y el promedio de la edad en que las jóvenes
contraen matrimonio están empezando a aumentar en Nepal.2
Los participantes del estudio notaron dichos cambios y notificaron
que tenían opiniones diferentes a las de sus padres respecto al
amor, el matrimonio y la procreación. Estos adolescentes esperan
desempeñar una función mayor en la elección de sus cónyuges y
tener menos hijos que sus padres. Pero los muchachos y las
jovencitas dijeron que les gustaría poder hablar con sus padres u
otros adultos acerca de cuestiones personales como amor, romance y
sexo. Los jóvenes, incluidos los jóvenes casados, tenían pocas
fuentes de información exacta relativa a la salud reproductiva.
Basándose en estos resultados cualitativos,
los autores del estudio formularon varias recomendaciones para
mejorar el acceso que tienen los jóvenes a la información y los
servicios de salud reproductiva en Nepal. Entre ellas figuran las
siguientes: impartir educación completa para la vida en familia
para las niñas y los muchachos en las escuelas y las comunidades,
capacitar a los proveedores de atención de salud para que presten
servicios de alta calidad y sin prejuicios a los jóvenes
independientemente de su estado civil, y educar a los padres para
ayudarles a comunicarse con sus hijos en materia de salud sexual y
reproductiva.
Otras recomendaciones tratan de abordar la
desigualdad entre los géneros que hace aumentar el riesgo de la
salud reproductiva de los jóvenes nepaleses. Éstas incluyen
elaborar programas de salud reproductiva para los muchachos y las
jovencitas, y proporcionar incentivos financieros para que las
familias hagan que las niñas sigan asistiendo a la escuela. El
gobierno y organizaciones no gubernamentales, incluida Save the
Children USA, están usando éstas y otras recomendaciones basadas
en los resultados cualitativos y en la encuesta de NAYA de casi
8.000 jóvenes, realizada en 2000, para elaborar programas para
los jóvenes de Nepal. Los resultados de NAYA ayudaron a la Comisión
de Planificación Nacional a elaborar planes especiales para
abordar las necesidades de los jóvenes en el décimo plan
nacional quinquenal de desarrollo del país.
— Kathleen Henry
Shears
Referencias
- Thapa S, Davey J, Waszak C, et al. Reproductive
Health Needs of Adolescents and Youth in Nepal. Kathmandu,
Nepal: Family Health International, 2001.
- Nepal Ministry of Health, New ERA, Opinion
Research Company (ORC) Macro. Nepal Demographic and Health
Survey 2001. Calverton, MD: ORC Macro, 2002.
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Directrices
claras para la investigación cualitativa
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El campo de la investigación cualitativa ha carecido hasta
ahora de una serie de directrices claras y sistemáticas para la
planificación y la realización de la investigación cualitativa
en salud y comportamiento sexuales y reproductivos; los contextos
en los que ocurren los comportamientos de salud reproductiva; y el
uso de resultados de las investigaciones para la elaboración de
programas. Con la reciente publicación titulada Qualitative
Methods: A Field Guide for Applied Research in Sexual and
Reproductive Health [Métodos cualitativos: una guía de campo
para la investigación aplicada en salud sexual y reproductiva],
FHI espera ayudar a cerrar esa brecha.
La guía de 280 páginas presenta estrategias prácticas y métodos
para el uso de la investigación cualitativa, junto con la lógica
básica y el fundamento para las decisiones de investigación
cualitativa. También facilita la concienciación acerca de las
complejidades, ventajas y limitaciones de los métodos
cualitativos. La publicación cubre una amplia variedad de temas y
guía al lector en cada fase de la investigación – desde la
teoría hasta el diseño del estudio y la recopilación, el análisis,
la interpretación y la divulgación de datos. Se ha elaborado
para las personas que han recibido capacitación formal en
ciencias sociales o para los que tienen experiencia en la
investigación y desean ampliar su repertorio para que incluya métodos
cualitativos. FHI espera que esta guía contribuya a la generación
de información nueva y bien fundada acerca de la elección en
materia de reproducción, riesgo sexual y protección, relaciones
entre los géneros y otros campos esenciales relacionados con
población, salud y enfermedad. |
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