En Ecuador, la violencia en el hogar es un problema
que el gobierno reconoce claramente. Se han aprobado leyes para proteger a
las mujeres contra compañeros que abusan de ellas, y se han creado
estaciones de policía de mujeres para manejar los casos de violencia
contra las mujeres.1 Además, el Ministerio de Salud
Ecuato-riano ha elaborado directrices para ayudar a los establecimientos
de salud a detectar y manejar casos de violencia en el hogar.2
Pero la investigación cualitativa realizada en la
provincia rural amazónica de Orellana en 2000, demuestra que la
existencia de políticas beneficiosas e innovadoras no siempre significa
que se van a ejecutar.3
Se observaron brechas notables entre la política y
la práctica, en entrevistas a fondo realizadas con 25 mujeres solteras y
casadas de 19 a 57 años de edad (13 de comunidades indígenas y 12 de
comunidades no indígenas; cinco de zonas urbanas y 20 de zonas rurales) y
15 mujeres y hombres proveedores de servicios médicos y sociales que vivían
o trabajaban en Orellana. Las entrevistas consistieron en el uso de métodos
de investigación cualitativa de «listas libres» (en las cuales se pidió
a las mujeres y a los proveedores de servicios que hicieran una lista de
los problemas que tenían las mujeres de Orellana) y «clasificación en
grupos» (en la cual los problemas que se citaban con más frecuencia se
representaban en palabras o imágenes en tarjetas, y luego se pedía a las
mujeres de la comunidad que clasificaran esas tarjetas en grupos y
explicaran las agrupaciones). La validez de los resultados se fortaleció
al comparar los datos cualitativos obtenidos en las entrevistas con datos
cuantitativos obtenidos de fuentes como datos de estadísticas de salud y
de registros civiles.
Los métodos cualitativos empleados en el estudio
«nos permitió obtener una visión general en un período corto de tiempo,
con poco dinero o apoyo exterior, pero con la participación activa de
organizaciones locales y un enfoque en las mujeres como protagonistas
activas en una labor para determinar lo que podría ser útil para
satisfacer mejor sus necesidades», señala Isabel Goicolea, quien dirigió
la investigación con apoyo de Medicus Mundi Guipuzcoa en España, la
Fundación Salud Amazónica (Sandi Yura) y la iglesia de Aguarico en
Ecuador.
Los investigadores no mencionaron específicamente
cuestiones de salud reproductiva y sexual durante el estudio, pero las
mujeres y los proveedores notificaron con frecuencia problemas
relacionados con la falta de equidad entre los géneros. La violencia en
el hogar fue el problema que se citó con más frecuencia y, según las
mujeres, se asociaba más fuertemente con el abuso de alcohol por parte de
los compañeros de sexo masculino.
| Kim Best/FHI |
 |
| Una mujer embarazada y su hija
en un pequeño pueblo selvático de Puerto Francisco de Orellana,
la capital de la provincia de Orellana, Ecuador. |
A pesar de leyes, políticas y protocolos
progresivos nacionales, «Los servicios de salud de Orellana dirigidos por
el Ministerio de Salud no proporcionan los certificados necesarios de
prueba de violencia (requisito para la acción legal) ni son sensibles a
estos problemas», opina Goicolea, y agrega: «Lo mismo puede decirse en
cuanto a la falta de sensibilidad por parte del gobierno provincial y la
policía. Orellana sólo tiene una oficina pequeña que ofrece
asesoramiento jurídico a las mujeres que son víctimas de la violencia en
el hogar, que dirige un grupo voluntario de mujeres locales».
También se observaron signos de una brecha entre
las necesidades de planificación familiar de las mujeres y servicios
pertinentes disponibles para ellas, lo cual indica que las políticas
nacionales de planificación familiar no se están ejecutando en Orellana.
La constitución ecuatoriana establece que los ciudadanos tienen el
derecho de decidir cuántos hijos van a tener,4 y el Ministerio
de Salud ha publicado protocolos extensos para prestar servicios de
planificación familiar, incluida la anticoncepción de emergencia.5
Pero, Goicolea señala que otra investigación ha revelado que «el acceso
está fuertemente restringido en Orellana. La provisión es errática y se
concentra en las zonas urbanas más grandes, y rara vez se cumplen los
principios de calidad de la atención». Su propia investigación, opina
Goicolea, reveló que a las mujeres les preocupaba tener demasiados hijos
y que a menudo los embarazos no eran planificados ni deseados. Además,
muchos de los proveedores de servicios médicos de Orellana presentaban la
planificación familiar de una forma condescendiente, diciéndole a las
mujeres qué hacer, en vez de ayudar a los hombres y a las mujeres a
elegir el método anticonceptivo más apropiado para ellos.
La investigación, en este caso, se consideró como
una base para las intervenciones y Giocolea declara: «Me da gusto decir
que se han tomado en cuenta algunas de nuestras recomendaciones». El
Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) ha incluido la
provincia de Orellana en su programa nacional de 2001-2003, y una de las
organizaciones que dirigieron la investigación cualitativa — la Fundación
Salud Amazónica — está ejecutando el programa del FNUAP allí. Los
objetivos del programa en Orellana son aumentar los conocimientos acerca
de los derechos reproductivos y sexuales, y mejorar el acceso a los
servicios de salud reproductiva y sexual, haciendo hincapié especialmente
en los adolescentes. Giocolea, quien está coordinando la labor, dice que
se están aplicando otras iniciativas elaboradas por grupos que participan
en la investigación cualitativa. Dichas iniciativas incluyen lo siguiente:
-
Establecer un comité de salud para mejorar la
colaboración entre los servicios sociales y de salud para las mujeres.
-
Ejecutar la educación sexual en las escuelas
secundarias hispanas de la provincia.
-
Trabajar con grupos indígenas para elaborar
materiales de educación sexual apropiados.
-
Promover los derechos de salud reproductiva
mediante una red de trabajadores comunitarios de salud, maestros de
escuelas primarias, grupos de mujeres y personas.
-
Establecer un centro donde coexistan servicios
de salud para las víctimas de la violencia en el hogar. La Comisaría
de la Mujer y la Familia de Orellana ha empezado a trabajar en el
centro, que está apoyado por el Ministerio de Salud Ecuatoriano y
organizaciones no gubernamentales que contribuyeron a la investigación
cualitativa.
— Kim Best
Referencias
- Mosquera Q. Estudio de la Legislación Ecuatoriana
sobre la Mujer, el Niño y la Familia. Quito, Ecuador: Organización
Panamericana de la Salud, 1998.
- Ministerio de Salud Pública del Ecuador. Normas y
Procedimientos para la Atención de la Salud Reproductiva. Quito,
Ecuador: Ministerio de Salud Pública del Ecuador, 1999.
- Goicolea I. Exploring women’s needs in an Amazon
region of Ecuador. Reprod Health Matters 2001;9(17):193-202.
- Mosquera.
- Ministerio de Salud Pública del Ecuador.