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FHI: Boletín trimestral de salud, Network en español

Es necesario ejecutar políticas beneficiosas

Network en español: 2002, Vol. 22, No. 2

Todos los derechos reservados, Family Health International, 2002. 
Network
es reimpresa con autorización de Family Health International.

En Ecuador, la violencia en el hogar es un problema que el gobierno reconoce claramente. Se han aprobado leyes para proteger a las mujeres contra compañeros que abusan de ellas, y se han creado estaciones de policía de mujeres para manejar los casos de violencia contra las mujeres.1 Además, el Ministerio de Salud Ecuato-riano ha elaborado directrices para ayudar a los establecimientos de salud a detectar y manejar casos de violencia en el hogar.2

Pero la investigación cualitativa realizada en la provincia rural amazónica de Orellana en 2000, demuestra que la existencia de políticas beneficiosas e innovadoras no siempre significa que se van a ejecutar.3

Se observaron brechas notables entre la política y la práctica, en entrevistas a fondo realizadas con 25 mujeres solteras y casadas de 19 a 57 años de edad (13 de comunidades indígenas y 12 de comunidades no indígenas; cinco de zonas urbanas y 20 de zonas rurales) y 15 mujeres y hombres proveedores de servicios médicos y sociales que vivían o trabajaban en Orellana. Las entrevistas consistieron en el uso de métodos de investigación cualitativa de «listas libres» (en las cuales se pidió a las mujeres y a los proveedores de servicios que hicieran una lista de los problemas que tenían las mujeres de Orellana) y «clasificación en grupos» (en la cual los problemas que se citaban con más frecuencia se representaban en palabras o imágenes en tarjetas, y luego se pedía a las mujeres de la comunidad que clasificaran esas tarjetas en grupos y explicaran las agrupaciones). La validez de los resultados se fortaleció al comparar los datos cualitativos obtenidos en las entrevistas con datos cuantitativos obtenidos de fuentes como datos de estadísticas de salud y de registros civiles.

Los métodos cualitativos empleados en el estudio «nos permitió obtener una visión general en un período corto de tiempo, con poco dinero o apoyo exterior, pero con la participación activa de organizaciones locales y un enfoque en las mujeres como protagonistas activas en una labor para determinar lo que podría ser útil para satisfacer mejor sus necesidades», señala Isabel Goicolea, quien dirigió la investigación con apoyo de Medicus Mundi Guipuzcoa en España, la Fundación Salud Amazónica (Sandi Yura) y la iglesia de Aguarico en Ecuador.

Los investigadores no mencionaron específicamente cuestiones de salud reproductiva y sexual durante el estudio, pero las mujeres y los proveedores notificaron con frecuencia problemas relacionados con la falta de equidad entre los géneros. La violencia en el hogar fue el problema que se citó con más frecuencia y, según las mujeres, se asociaba más fuertemente con el abuso de alcohol por parte de los compañeros de sexo masculino.

Kim Best/FHI
Una mujer embarazada y su hija en un pequeño pueblo selvático de Puerto Francisco de Orellana, la capital de la provincia de Orellana, Ecuador.

A pesar de leyes, políticas y protocolos progresivos nacionales, «Los servicios de salud de Orellana dirigidos por el Ministerio de Salud no proporcionan los certificados necesarios de prueba de violencia (requisito para la acción legal) ni son sensibles a estos problemas», opina Goicolea, y agrega: «Lo mismo puede decirse en cuanto a la falta de sensibilidad por parte del gobierno provincial y la policía. Orellana sólo tiene una oficina pequeña que ofrece asesoramiento jurídico a las mujeres que son víctimas de la violencia en el hogar, que dirige un grupo voluntario de mujeres locales».

También se observaron signos de una brecha entre las necesidades de planificación familiar de las mujeres y servicios pertinentes disponibles para ellas, lo cual indica que las políticas nacionales de planificación familiar no se están ejecutando en Orellana. La constitución ecuatoriana establece que los ciudadanos tienen el derecho de decidir cuántos hijos van a tener,4 y el Ministerio de Salud ha publicado protocolos extensos para prestar servicios de planificación familiar, incluida la anticoncepción de emergencia.5 Pero, Goicolea señala que otra investigación ha revelado que «el acceso está fuertemente restringido en Orellana. La provisión es errática y se concentra en las zonas urbanas más grandes, y rara vez se cumplen los principios de calidad de la atención». Su propia investigación, opina Goicolea, reveló que a las mujeres les preocupaba tener demasiados hijos y que a menudo los embarazos no eran planificados ni deseados. Además, muchos de los proveedores de servicios médicos de Orellana presentaban la planificación familiar de una forma condescendiente, diciéndole a las mujeres qué hacer, en vez de ayudar a los hombres y a las mujeres a elegir el método anticonceptivo más apropiado para ellos.

La investigación, en este caso, se consideró como una base para las intervenciones y Giocolea declara: «Me da gusto decir que se han tomado en cuenta algunas de nuestras recomendaciones». El Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) ha incluido la provincia de Orellana en su programa nacional de 2001-2003, y una de las organizaciones que dirigieron la investigación cualitativa — la Fundación Salud Amazónica — está ejecutando el programa del FNUAP allí. Los objetivos del programa en Orellana son aumentar los conocimientos acerca de los derechos reproductivos y sexuales, y mejorar el acceso a los servicios de salud reproductiva y sexual, haciendo hincapié especialmente en los adolescentes. Giocolea, quien está coordinando la labor, dice que se están aplicando otras iniciativas elaboradas por grupos que participan en la investigación cualitativa. Dichas iniciativas incluyen lo siguiente:

  • Establecer un comité de salud para mejorar la colaboración entre los servicios sociales y de salud para las mujeres.

  • Ejecutar la educación sexual en las escuelas secundarias hispanas de la provincia.

  • Trabajar con grupos indígenas para elaborar materiales de educación sexual apropiados.

  • Promover los derechos de salud reproductiva mediante una red de trabajadores comunitarios de salud, maestros de escuelas primarias, grupos de mujeres y personas.

  • Establecer un centro donde coexistan servicios de salud para las víctimas de la violencia en el hogar. La Comisaría de la Mujer y la Familia de Orellana ha empezado a trabajar en el centro, que está apoyado por el Ministerio de Salud Ecuatoriano y organizaciones no gubernamentales que contribuyeron a la investigación cualitativa.

— Kim Best

Referencias

  1. Mosquera Q. Estudio de la Legislación Ecuatoriana sobre la Mujer, el Niño y la Familia. Quito, Ecuador: Organización Panamericana de la Salud, 1998.
  2. Ministerio de Salud Pública del Ecuador. Normas y Procedimientos para la Atención de la Salud Reproductiva. Quito, Ecuador: Ministerio de Salud Pública del Ecuador, 1999.
  3. Goicolea I. Exploring women’s needs in an Amazon region of Ecuador. Reprod Health Matters 2001;9(17):193-202.
  4. Mosquera.
  5. Ministerio de Salud Pública del Ecuador.

 

Para mayor información, refiérase al sitio Web de Family Health International www.fhi.org

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Last Updated: 09 Jul 2003

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