Por Kathleen M. MacQueen, PhD, MPH
Científica Principal de FHI, Ciencias Conductuales y Sociales
¿Cómo mejoramos la salud reproductiva? La
respuesta radica parcialmente en mejorar nuestra capacidad de transformar
hechos y cifras en programas eficaces para personas, familias, comunidades
y naciones. A menudo, el establecimiento de las bases para dicha
transformación requiere un toque complementario: que la investigación
sea cualitativa y cuantitativa.
Para comprender algo ´de verdadª tenemos que
conocer no sólo los hechos sino también la experiencia humana relativa a
esos hechos. La investigación cualitativa tiene que ver con significado:
la forma en que las personas interpretan su experiencia y cómo usan esas
interpretaciones para guiarse en la forma de vivir. Los métodos
cualitativos se han elaborado en gran medida en las ciencias sociales,
donde constituyen elementos clave para la investigación de campo,
observación, descripción y explicación. Por ejemplo, las entrevistas a
fondo se usan para explorar temas que el investigador define, mientras que
el contenido del tema lo define la persona entrevistada. En entrevistas
semiestructuradas, el tema y su contenido los define el investigador, pero
la manera de formular las preguntas y el orden de éstas pueden variar de
una entrevista a otra. Las entrevistas estructuradas, en cambio, mantienen
la misma manera de formular las preguntas y el mismo orden. Los tres tipos
de entrevistas emplean un método de conversación individual que da a los
participantes la libertad de abordar cuestiones que el investigador no ha
previsto.
Las charlas de grupos focales son análogas a las
entrevista semiestructuradas, pero se realizan con un grupo reducido de
personas. La dinámica de grupo suele ser útil para comprender las normas
sociales. La observación de los participantes es un método en el que los
investigadores se ponen en el contexto social de las personas que son
objeto del estudio, entablan conversaciones informales y hacen
observaciones sistemáticas.
A menudo, se combinan dos o más métodos
cualitativos para recopilar datos relativos al mismo fenómeno desde
varias perspectivas; o los métodos cualitativos se combinan con enfoques
cuantitativos. La investigación de las ciencias sociales emplea una
estrategia de diseño llamada triangulación para combinar varios métodos
a fin de contrarrestar sesgos o errores posibles que surgen en el uso de
un solo método.
Dado que permite que los investigadores y las
personas que ellos estudian entablen una conversación, la investigación
cualitativa suele ser colaborativa y participatoria. Las preguntas de la
investigación y los resultados del estudio pueden presentarse a los
participantes y a sus comunidades para que los comenten y los examinen.
Los miembros de la comunidad pueden ayudar a diseñar la investigación, o
pedir ayuda a los investigadores para que respondan a sus propias
preguntas. Tales asociaciones pueden enriquecer el diseño de la
investigación y también facilitar traducir los resultados de la
investigación en acción comunitaria para realizar cambios.
Toda observación es subjetiva, y abordamos este
hecho mediante el cuidadoso diseño de la investigación. La investigación
cuantitativa tiende a abordar la subjetividad mediante el uso de
instrumentos que dan respuestas reproducibles y fiables a preguntas
particulares acerca de algún aspecto del mundo observable. Podría
decirse que la investigación cuantitativa ilumina un lugar único con un
solo haz de luz intensa. Por ejemplo, el diseño de un ensayo clínico
para determinar la eficacia de un microbicida vaginal para prevenir la
transmisión del VIH es más fuerte cuando se centra estrictamente en la
única cuestión de si las mujeres que usan el microbicida tienen menos
probabilidades de infectarse que las mujeres que no lo usan. La
investigación cualitativa, en cambio, tiende a ser subjetiva, al iluminar
con varios haces de luz desde diferentes puntos y al evaluar el grado de
acuerdo y desacuerdo entre los diferentes puntos de vista. El diseño de
un programa de microbicidas para la prevención de la infección por el
VIH, por ejemplo, requeriría información acerca de la forma en que las
mujeres y sus compañeros toman decisiones en materia sexual. La
recopilación de ese tipo de información es adecuada para la indagación
cualitativa sistemática; por ejemplo, entrevistas a fondo con ambos
integrantes de la pareja, que permitan comparar sus respuestas, combinadas
con charlas de grupos focales para comprender expectativas normativas
acerca de la forma en que las parejas toman decisiones.
Comparada con la investigación cuantitativa, la
investigación cualitativa a menudo requiere estrategias más centradas de
muestreo con un enfoque para determinar el rango de variabilidad. Por
ejemplo, las estrategias pueden tratar de determinar cuan variada es la
forma en que las mujeres negocian el uso de anticonceptivos con sus compañeros
o los tipos de opciones que los hombres y las mujeres consideran
aceptables desde el punto de vista cultural para resolver conflictos domésticos.
Los tamaños de las muestras revelan la medida en que las personas
difieren entre sí en cuanto al tema de investigación. Si en una
comunidad existe un alto grado de consenso acerca de un tema en
particular, basta con entrevistar a un número muy reducido de personas.
En cambio, cuando hay poco consenso, es necesario entrevistar a más gente.
Ni la investigación cuantitativa ni la cualitativa
es inherentemente mejor. El tipo de información que se necesita de un
estudio en particular debe ser lo que determine el enfoque que se va a
usar. En muchas situaciones, la combinación de métodos de investigación
cuantitativa y cualitativa aumenta la comprensión en varios niveles. La
cuestión clave es si las conclusiones sacadas se derivan en definitiva de
datos sistemáticos y sólidos desde el punto de vista científico.
Nota: La doctora MacQueen, antropóloga, ha
realizado investigaciones cualitativas y cuantitativas en apoyo de los
ensayos clínicos de prevención de la infección por el VIH.