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Las pruebas de que la abstinencia puede haber
desempeñado una función importante en la reducción de la infección por
el VIH en Uganda1 han renovado el interés en la promoción de
este método de protección contra el embarazo no planificado, la infección
por el VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS).
La abstinencia ofrece a los adolescentes, en
particular, varias ventajas. Los jóvenes son vulnerables al embarazo no
planificado, pero a menudo se les dificulta obtener anticonceptivos. La
abstinencia sexual no requiere suministros ni visitas clínicas. Y la
abstinencia completa es la forma más eficaz de protegerse contra el
embarazo y las ITS.
Sin embargo, en la práctica, abstenerse de las
relaciones sexuales tiende a ser menos eficaz que muchos métodos
anticonceptivos porque la abstinencia total requiere fuerte motivación,
control de sí mismo y compromiso. (Véase el cuadro Consideraciones
de anticoncepción para adolescentes.) Del mismo modo, muchas
cuestiones relativas a la abstinencia sexual siguen sin respuesta. ¿Cómo
se puede promover? Incluso, ¿cómo se puede definir? Existe controversia
en torno a programas que promueven la abstinencia como el único método
de protección contra el embarazo no planificado y las ITS, y todavía se
desconoce la eficacia de tales programas.
Entretanto, los datos de muchos países indican que
los programas integrales de salud sexual que promueven la abstinencia, al
tiempo que proporcionan información médica exacta acerca de la
anticoncepción y el uso del condón pueden hacer reducir la actividad
sexual de los jóvenes. Tales programas también pueden hacer aumentar el
uso del condón y de otros anticonceptivos en los jóvenes que tienen una
vida sexual activa.2
El doctor Roberto Rivera, director de la Oficina de
Ética de la Investigación Internacional de FHI y autor principal de un
informe especial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) relativo a
la anticoncepción en los adolescentes, opina: «El asesoramiento de los
adolescentes debe incluir información acerca de la abstinencia y del uso
de métodos anticonceptivos.3 La Organización Mundial de la
Salud establece que la edad por sí sola no constituye una razón médica
para negarle un método anticonceptivo disponible a un adolescente. Muchos
adolescentes — casados y solteros — tienen una vida sexual activa y
tienen derecho a recibir información que les permita protegerse contra el
embarazo no planificado y las ITS. Los proveedores deben ser conscientes
de las necesidades especiales de los adolescentes para ayudarles a tomar
decisiones bien informadas acerca de la anticoncepción».
Promoción de la abstinencia y la fidelidad en
Uganda
La disminución sorprendente registrada en Uganda
en la prevalencia de la infección por el VIH en el decenio pasado ha
coincidido con aumentos considerables de la abstinencia sexual y una mayor
fidelidad en las relaciones, según un análisis de datos de las encuestas
Demográficas y de Salud de 1995 y 2000, y encuestas de comportamiento
efectuadas por el Ministerio de Salud de Uganda en 1997, 2000 y 2001.4
En 1996, Uganda fue el primer país africano que
notificara una disminución considerable de las tasas nacionales de
infección por el VIH.5 En los años 90, la proporción de
mujeres que tuvieron pruebas positivas del VIH en clínicas de atención
prenatal (población que se considera bastante representativa de la
población adulta) bajó de 21 a 6 por ciento.6
Al mismo tiempo, en las encuestas Demográficas y
de Salud y del Ministerio de Salud, una proporción superior de
entrevistados notificaron ser fieles a sus compañeros, tener menos compañeros
sexuales, abstenerse de relaciones sexuales o aplazar el inicio de la vida
sexual, comparados con los entrevistados que notificaron el uso o el
inicio del uso de condones. Aproximadamente uno de cinco hombres y mujeres
de Uganda dijo que nunca había usado un condón, mientras que sólo entre
5 y 9 por ciento notificaron tener compañeros «no habituales» — lo
cual indica el grado de fidelidad a un compañero o a compañeros
habituales. Entre 25 y 35 por ciento dijeron que se habían abstenido de
relaciones sexuales.7
Esta elevada tasa de abstinencia sexual se debe
principalmente al número cada vez mayor de ugandeses jóvenes que aplazan
su primera relación sexual. A nivel nacional, la proporción de personas
de 15 a 19 años de edad que notificaron que «nunca habían tenido
relaciones sexuales» aumentó de 31 a 56 por ciento en los hombres jóvenes
y de 26 a 46 por ciento en las mujeres jóvenes de 1989 a 1995.8
Un estudio efectuado en los principales distritos urbanos de Kampala y
Jinja, Uganda, reveló un aplazamiento de dos años del inicio de la vida
sexual en las personas de 15 a 24 años de edad entre 1989 y 1995.9
La tasa cada vez mayor de abstinencia sexual fue incluso más sorprendente
en las adolescentes más jóvenes encuestadas en el Distrito de Soroti,
Uganda. La proporción de estudiantes de 13 a 14 años de edad de ese
lugar que notificaron que «nunca habían tenido relaciones sexuales»
aumentó de 39 a 95 por ciento en los muchachos y de 66 a 98 por ciento en
las jovencitas entre 1994 y 2001.10 (Ver cuadro Aumento en
el inicio de relaciones sexuales).
El éxito sin precedentes de Uganda en el control
de la infección por el VIH se ha atribuido al fuerte liderazgo del
gobierno y a su enfoque «ABC» relativo a la prevención de la infección
por el VIH. Desde finales de los años 80, los programas de prevención de
la infección por el VIH gubernamentales y no gubernamentales han instado
a los ugandeses a lo siguiente: Abstenerse de tener relaciones
sexuales, Basar las relaciones en fidelidad al compañero, o — si
no pueden aplicar la «A» o la «B» — deben usar Condones.
Para comprender mejor el efecto de cada una de
estas estrategias de prevención en Uganda, Zambia y otros países, la
Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) está
financiando un «Estudio ABC» de dos etapas. El estudio, dirigido por la
Facultad de Salud Pública de Harvard, MEASURE Evaluation, Population
Services International y la Oficina del Censo de Estados Unidos, empezará
con un análisis a fondo de los datos para evaluar el cambio de
comportamiento «ABC» y su efecto en la prevalencia de la infección por
el VIH en países donde las tasas de infección han disminuido y en países
donde no lo han hecho.
El estudio también analizará el efecto del cambio
de comportamiento «ABC» en la fertilidad. En Uganda, donde el número
promedio de hijos por familia es siete,11 el comportamiento de
riesgo reducido no parece haber influido en la fertilidad.
El debate relativo a la práctica de la
abstinencia solamente
Muchos expertos respaldan una estrategia integral,
por ejemplo el enfoque «ABC» de Uganda, como la forma más eficaz de
prevenir la infección por el VIH y otras ITS o el embarazo no planificado
en los jóvenes. Otros apoyan la promoción de la abstinencia solamente, y
dicen que al enseñar a los jóvenes la abstinencia y el uso del condón o
de otros anticonceptivos se transmite un mensaje contradictorio y los
anima a tener una vida sexual activa.
| Aumento en el Inicio de Relaciones
Sexuales |
 |
| Presione para ver una versión más
amplia. |
La promoción de la abstinencia se ha tornado en la
estrategia principal del gobierno federal para prevenir el embarazo en las
adolescentes y la infección por el VIH en Estados Unidos, donde el
gobierno proporciona $100 millones al año para la educación relativa a
la abstinencia solamente. Se exige a las escuelas, los programas para los
jóvenes y las campañas que reciben dichos fondos que enseñen que las
relaciones sexuales fuera del matrimonio pueden tener «efectos psicológicos
y físicos perjudiciales». También se les prohibe que den información
acerca de la anticoncepción, salvo las tasas de fracaso de los métodos.12
En un análisis reciente de programas estadounidenses dirigidos a reducir
el embarazo en las adolescentes, el doctor Douglas Kirby de ETR
Associates, con sede en California, encontró tres estudios basados en un
diseño experimental o cuasiexperimental que evaluaban el efecto de los
programas que promovían la abstinencia solamente. Ninguno de los estudios
halló efecto alguno en el comportamiento sexual, pero el doctor Kirby
advierte que los programas evaluados no reflejan la diversidad de dichos
programas.13
Para llegar a una respuesta concluyente en cuanto a
si la estrategia de la abstinencia sola es eficaz se necesitarán estudios
más amplios y más rigurosos que los que se han llevado a cabo hasta la
fecha.14 Un estudio de ese tipo, que se está realizando para
el Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos, es una
evaluación de cinco años de 11 programas que promueven la abstinencia
sola. Los resultados relativos a los efectos a corto plazo de los
programas estarán disponibles en 2003.15
Entretanto, dos análisis importantes han examinado
el efecto que tiene en el comportamiento la educación integral de salud
sexual y cuestiones relacionadas con el VIH. Uno de ellos examinó 67
estudios experimentales y cuasiexperimentales realizados en Estados Unidos.
El otro examinó 47 estudios publicados de más de ocho países, incluidos
11 estudios de intervención controlados. Ambos análisis observaron que
la educación sexual integral no conduce a una mayor actividad sexual en
los adolescentes. En realidad, algunos estudios revelaron que ésta había
hecho aumentar la edad en que se iniciaba la vida sexual, reducir la
frecuencia de las relaciones sexuales y convencer a los jóvenes para que
tuvieran menos compañeros sexuales.16
¿Qué es la abstinencia?
La ley estadounidense que estableció los programas
de educación que promueve la abstinencia solamente define dichos
programas pero no define la abstinencia misma.17 Algunos
programas de abstinencia sola han elaborado sus propias definiciones de
los tipos de actividad sexual que deben evitarse hasta el matrimonio.
Otros no definen el término, por considerar que la descripción de los
comportamientos de los que hay que abstenerse violaría la inocencia de
los niños y les proporcionaría un manual de instrucciones de
comportamiento sexual.18
Pero estudios efectuados en varios países indican
que sin esa información, es posible que los jóvenes concluyan que el
acto sexual vaginal es el único comportamiento sexual que plantea riesgos.
Es posible que tengan otros comportamientos sexuales que los hace correr
algún riesgo — si no un riesgo mayor — de contraer el VIH y otras
ITS.
Unas jóvenes entrevistadas para un estudio en
Mauricio describieron una práctica conocida como dans bords (sexo
leve), que consiste en frotar el pene contra la vagina y leve penetración,
pero que no se considera coito porque no causa sangrado ni dolor. En
charlas de grupos de enfoque y entrevistas llevadas a cabo en Brasil y
Guatemala, los jóvenes notificaron que algunos de sus amigos practicaban
el coito anal para proteger la virginidad de la jovencita y prevenir la
concepción.19 Varias encuestas han revelado tasas elevadas de
coito anal heterosexual en los jóvenes, desde 9 hasta 38 por ciento en
las adolescentes de zonas urbanas de bajos ingresos en Estados Unidos,
hasta 12 por ciento en estudiantes universitarias de Togo y hasta 44 por
ciento en estudiantes universitarios de sexo masculino de Puerto Rico.
Estudios de la transmisión heterosexual del VIH han identificado el coito
anal como el factor de riesgo predictivo más fuerte de la infección por
el VIH.20
A diferencia del coito anal o vaginal, el oral
plantea muy poco riesgo de transmisión del VIH.21 Sin embargo,
otras ITS, incluidas las infecciones por el virus del papiloma humano, el
virus de herpes simplex y hepatitis B, la gonorrea, la sífilis y la
clamidiasis, pueden transmitirse por vía oral.22 Los datos
relativos al coito oral en los jóvenes son escasos. El único estudio
representativo a nivel nacional que ha examinado esta cuestión no observó
ningún aumento de la experiencia con el coito oral en los adolescentes
estadounidenses de 15 a 19 años de edad entre 1988 y 1995.23
Pero informes anecdóticos indican que los adolescentes estadounidenses
están empezando a tener coito oral a edades más tempranas.24
De la controversia al consenso
 |
| Manual del facilitador para currículos de salud
reproductiva de los jóvenes, elaborado por la Ashe Caribbean
Performing Foundation de Jamaica y FHI. |
Hablar a los jóvenes acerca del acto sexual no
vaginal puede suscitar controversia en todo el mundo. En Jamaica, por
ejemplo, la oposición a una definición del acto sexual usada en el
manual del facilitador para un currículo, elaborado por la Ashe Caribbean
Performing Foundation y FHI, puso en peligro un programa escolar de
educación para la vida familiar que era muy prometedor. Algunos líderes
religiosos y comunitarios temían que la inclusión del coito anal en esta
definición del acto sexual promovía la homosexualidad.
En respuesta a ello, el Ministerio de Educación
reunió a líderes políticos y religiosos, educadores, especialistas en
desarrollo infantil y representantes de organizaciones no gubernamentales
para que examinaran y revisaran el manual del facilitador. Después de
muchos debates, el grupo convino en una definición que incluía el coito
anal pero que también tenía en cuenta inquietudes locales, al hacer
hincapié en que muchas personas definen el acto sexual como el coito
vaginal.
Este proceso de establecimiento de un consenso tuvo
efectos positivos en los programas de salud reproductiva de los jóvenes
en Jamaica, dice Hally Mahler, de FHI, quien editó el manual y participó
en las reuniones de revisión. Mahler es la coordinadora de la labor de
participación de los jóvenes y de comunicación para cambios de
comportamiento en YouthNet, programa apoyado por la USAID y coordinado por
FHI para mejorar la salud reproductiva y prevenir la infección por el VHI/SIDA
en los jóvenes.
Mahler declara: «En retrospectiva, fue lo mejor
que pudo haberle ocurrido al programa. Una coalición multisectorial de
personas influyentes abordaron a los riesgos que corren los jóvenes de
Jamaica y llegaron al consenso de que, dada la presencia del VIH en el
mundo y las múltiples definiciones distintas que los jóvenes dan al acto
sexual, no se puede dejar de lado el coito anal».
Ofrecer opciones
La palabra «abstinencia» a veces tiene
connotaciones negativas, en parte porque muchos de los que propugnan la
abstinencia antes del matrimonio también se oponen a hablar de la
anticoncepción, del uso del condón o de otras actividades aparte del
acto sexual, como la masturbación. Sin embargo, la abstinencia puede ser
un concepto importante y que empodera si se incluye dentro del contexto de
varias opciones para proteger la salud reproductiva en una relación íntima.
El manual jamaiquino ayuda a los facilitadores a
dirigir charlas acerca de las formas de demostrar afecto en una relación,
desde tomarse de las manos y besarse hasta tener relaciones sexuales. Al
instar a los jóvenes a que esperen hasta estar preparados física y
emocionalmente para tener una vida sexual activa, el manual describe tres
opciones: abstinencia, acto sexual con protección y «recuperación» de
la virginidad.25
Joseph Robinson, director de Ashe, quien redactó
el manual del facilitador, opina: «Algunas personas creen que una vez que
han empezado el acto sexual, no pueden parar. Pero les decimos que sí
pueden parar».
— Kathleen Henry Shears
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| Consideraciones de anticoncepción
para adolescentes |
 |
| Presione para ver
una versión más amplia. |
La
exposición al riesgo suele ser mayor ahora
|
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Dado que las jovencitas empiezan su vida
sexual a una edad más temprana y contraen matrimonio a una edad más
avanzada en muchos países, éstas corren durante más tiempo el
riesgo de quedar embarazadas sin haberlo planificado y de contraer
infecciones de transmisión sexual (ITS).1 Teniendo en
cuenta las consecuencias de salud pública que tiene esta
vulnerabilidad cada vez mayor, muchos expertos afirman que los
programas de salud reproductiva deben dar prioridad a las
necesidades de las adolescentes.
Los datos relativos a los jóvenes de 10 a
19 años de edad de los países en desarrollo no son lo
suficientemente fiables para sacar conclusiones bien fundadas
acerca de las tendencias de su comportamiento sexual antes del
matrimonio.2 Pero los resultados de la Encuesta Demográfica
y de Salud indican la presencia de una brecha cada vez mayor entre
la edad en que se tiene la primera relación sexual y la edad en
que se contrae el primer matrimonio en 32 de los 37 países
encuestados en todas las regiones del mundo en desarrollo, lo cual
indica que las relaciones sexuales premaritales están aumentando
en toda África al sur del Sahara y en la mayoría de los países
de otras regiones.3 En Estados Unidos, la brecha entre
la edad en que se inicia la vida sexual y la edad en que se
contrae matrimonio aumentó en más de 30 por ciento en los años
80.4 En general, las mujeres de los Estados Unidos
actualmente inician su vida sexual aproximadamente siete años
antes de contraer matrimonio y tienen una vida sexual activa
durante casi la cuarta parte de su vida reproductiva antes de
tener un hijo.5
El inicio de la vida sexual a edades más
tempranas hace aumentar el riesgo de contraer ITS en los hombres y
las mujeres jóvenes porque cuanto más tiempo tiene una persona
relaciones sexuales antes de contraer matrimonio, mayores serán
las probabilidades de que el número de compañeros sexuales sea más
elevado.6 Posponer el matrimonio puede ofrecer
oportunidades educacionales y vocacionales a las jóvenes,7
pero la postergación del matrimonio combinada con más relaciones
sexuales premaritales en las adolescentes hacen que éstas corran
un riesgo mayor de embarazos no planificados, abortos en
condiciones de riesgo e ITS, incluido el VIH.8
El riesgo que corren las adolescentes que
tienen una vida sexual activa de quedar embarazadas y de contraer
ITS ya es elevado. Estas tienen menos probabilidades que las
mujeres adultas de usar condones y otros anticonceptivos, y más
probabilidades de fracaso de los anticonceptivos.9 (También
tienen más probabilidades de recurrir a abortos en condiciones de
riesgo si deciden poner fin a un embarazo no planificado.10)
Las adolescentes corren más riesgo de contraer ITS que las
mujeres de más edad debido a características biológicas
particulares que las hacen más susceptibles a dichas infecciones,
y porque tienen menos probabilidades de negarse a tener relaciones
sexuales por coacción o de negociar el uso del condón.11
Atender a los adolescentes que tienen
necesidades diferentes
La mayoría de las personas de todo el
mundo tienen su primera experiencia sexual — que puede tener
repercusiones de toda la vida en su salud sexual y reproductiva
— antes de cumplir 20 años de edad.12 El doctor
Malcolm Potts, presidente emérito de FHI y catedrático Bixby de
la Universidad de California, Berkeley, EE.UU., y sus colegas
afirman en sus escritos que las etapas más tempranas de la vida
sexual de los hombres y las mujeres son tan importantes para la
salud pública que los países que tienen escasos recursos médicos
deben dedicar la mayoría de dichos recursos a la protección de
la salud sexual y reproductiva de los jóvenes. Proponen que los
programas públicos de salud reproductiva centren la atención en
proporcionar educación, asesoramiento y otros servicios para los
adolescentes y los adultos jóvenes en dos etapas especiales de su
vida sexual: cuando todavía no han iniciado su vida sexual activa,
y cuando tienen una vida sexual activa pero todavía no desean
tener hijos. Entretanto, se esperaría que los programas de
mercadeo social y los proveedores privados satisfagan las
necesidades de la mayoría de las mujeres en otras dos etapas de
su vida reproductiva: cuando planean tener un hijo o más hijos, y
mientras son fértiles pero no desean tener más hijos.13
Del mismo modo en que las prioridades de
los adultos en materia de anticoncepción y protección contra las
ITS cambian a lo largo de su vida reproductiva, las necesidades de
salud reproductiva de los jóvenes cambian a medida que avanza la
adolescencia. Los niños de 10 años de edad necesitan información
acerca de los cambios que experimentarán al comienzo de la
pubertad, mientras que los adolescentes de más edad tal vez
necesiten protección contra embarazos no planificados e ITS.
 |
| Los adolescentes no constituyen un grupo
homogéneo. Por consiguiente, los expertos recomiendan que
se adapten la educación, el asesoramiento y otros
servicios de salud reproductiva para los jóvenes que
tienen diferentes tipos de experiencias. Aqui aparecen dos
jóvenes en un mercado de la ciudad de Guatemala,
Guatemala. |
Al reconocer que los adolescentes no
constituyen un grupo homogéneo, Jane Hughes del Population
Council, con sede en Nueva York, y la doctora Anne McCauley del
Centro de Investigación de la Mujer, con sede en Washington, han
sugerido que se adapten programas para responder a las necesidades
de los jóvenes que están en tres situaciones diferentes: los que
todavía no tienen vida sexual activa, los que tienen vida sexual
activa y no han sufrido consecuencias perjudiciales para su salud
a causa de su vida sexual, y los que han tenido experiencias
sexuales que han acarreado consecuencias perjudiciales para su
salud, como complicaciones a causa del aborto o las ITS. Al
observar que la mayoría de los proveedores atienden
principalmente a los jóvenes que pertenecen al tercer grupo, la
señora Hughes y la doctora McCauley señalan la necesidad de
hacer más hincapié en la educación, el asesoramiento y los
servicios en materia de salud reproductiva para los adolescentes
que pertenecen a los dos primeros grupos.14 Esta
estrategia está respaldada por las investigaciones que demuestran
que la educación relativa a la vida familiar y otros programas
dirigidos a prevenir el embarazo en las adolescentes y las ITS son
más eficaces cuando llegan a los jóvenes antes de que estos
inicien su vida sexual.15
— Kathleen Henry
Shears
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LenteJoven:
Se amplían los servicios de asesoramiento y prueba relativos al
VIH para los jóvenes
|
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Estudios recientes indican que muchos jóvenes
de los países donde la prevalencia del VIH es elevada desean
saber su estado relativo al VIH y los expertos consideran que los
servicios de asesoramiento y prueba voluntarios (APV) para los jóvenes
son una manera útil de abordar las necesidades que estos tienen
de prevención y asistencia relativas al VIH. Sin embargo, tales
servicios son limitados y se requiere más investigación para
determinar su impacto.
Dado que uno de cada dos nuevos casos de
infección por el VIH ocurre en jóvenes de algunos países,1
es importante centrar la atención en los jóvenes, opina Deborah
Boswell, experta en servicios de atención y apoyo relativos al
VIH/SIDA de FHI, quien ayudó a elaborar servicios de APV en
Zambia.
En su labor en nombre del Fondo de las
Naciones Unidas para la Infancia, Boswell y sus colegas de FHI
compilaron recientemente una guía de referencia relativa a APV y
las necesidades de los jóvenes, los niños, las mujeres
embarazadas y sus compañeros.2 Entre las cuestiones
clave que tienen que ver con los jóvenes figuran el nivel de la
demanda de servicios de APV, el efecto que tienen los servicios de
APV en su comportamiento y los retos programáticos que incluyen
asuntos legales y de ética, asesoramiento adecuado y apoyo
continuo.
Demanda de servicios
En Encuestas Demográficas y de Salud de
Kenia y Zimbabwe, más del 60 por ciento de unos 6.000 hombres y
mujeres entre 15 a 19 años de edad que no habían recibido
servicios de APV notificaron que deseaban que les hicieran
pruebas.3 En otra encuesta en la que participaron
hombres y mujeres entre 14 a 21 años, aproximadamente 90 por
ciento de 210 ugandeses y 75 por ciento de 122 participantes de
Kenia que dijeron que no habían recibido servicios de APV
notificaron que deseaban que se les hiciera las pruebas.4
Sin embargo, en estos y otros estudios a algunos jóvenes temían
las pruebas. A algunos les preocupaba que los resultados de la
prueba fuesen positivos. A otros les preocupaba que los resultados
no se guardaran de manera confidencial, que pudieran perder a sus
compañeros y que los servicios fueran costosos o se prestaran en
lugares poco convenientes.
En un estudio realizado en Uganda con 369 jóvenes
de 14 a 21 años de edad que solicitaron servicios de APV, las jóvenes
que habían decidido hacerse la prueba tendían a hacerlo si iban
a contraer matrimonio próximamente, si contaban con el apoyo del
compañero y si sabían que su compañero estaba dispuesto a pagar
por el servicio. Casi dos de cada tres jovencitas dijeron que el
compañero las había animado a hacerse la prueba. En cambio, los
muchachos tenían más probabilidades de decidir por sí mismos
hacerse la prueba y de pagarla ellos mismos.5
Efecto de los servicios de APV
Parece ser que los servicios de APV pueden
ayudar a los jóvenes a adoptar prácticas sexuales de menos
riesgo e incluso a reducir las tasas de infecciones de transmisión
sexual (ITS), pero se necesitan más investigaciones para
determinar esto. En un ensayo aleatorio en el que participaron
unos 4.000 adultos de Kenia, Tanzanía y Trinidad, la reducción
de las relaciones sexuales no protegidas con compañeros
secundarios fue considerablemente mayor en las personas que
recibieron servicios de APV que en las que sólo recibieron
información básica relativa al VIH.6 No se notificó
por edad el impacto de las APV en el comportamiento. Pero en un análisis
de un subgrupo de participantes del estudio, un tercio tenía 22 o
menos años de edad y casi la mitad tenían 25 o menos años.7
En la encuesta llevada a cabo en Uganda y
Kenia, la mayoría de las 240 personas que se hicieron la prueba
dijeron que tenían intenciones de adoptar comportamientos
sexuales de menos riesgo, como práctica de la abstinencia y
monogamia, uso de condones y reducción del número de compañeros
sexuales.8 Este estudio no midió el efecto de los
servicios de APV en las tasas de infección por el VIH, pero un
estudio realizado en Estados Unidos y en el que participaron más
de 4.000 hombres y mujeres de 15 a 25 años de edad reveló que la
incidencia de ITS disminuyó en las personas que habían tenido
resultados negativos en la prueba del VIH. (Ésta no cambió en
las personas que habían tenido resultados positivos.)9
Servicios que beneficien a los jóvenes
En los últimos 10 años, se han
establecido cada vez más programas de APV para adultos, y tales
programas han estado enfrentando problemas tales como la búsqueda
de interesados, confidencialidad, estigma asociado con resultados
positivos de la prueba, procedimientos de prueba y la importancia
del asesoramiento antes y después de la prueba. Algunos de esos
programas también han empezado a centrar la atención en los jóvenes.
Ejemplo de ello es el Centro de Información
del SIDA en Uganda, el cual inicialmente ofrecía servicios de APV
dirigidos a los adultos. Ahora tiene un área clínica
especialmente diseñada para los jóvenes y ha elaborado un currículo
para el asesoramiento de estos. El cambio ocurrió cuando el
centro analizó los datos relativos a los clientes y se dio cuenta
de que muchos jóvenes solicitaban servicios de APV. Jane Harriet
Namwebya, funcionaria técnica de servicios de APV en FHI, quien
dirigió el proyecto del Centro de Información del SIDA de Uganda
antes de trasladarse a la oficina de FHI en Kenia, declara: «Empezamos
a preguntarnos acerca de la manera de responder mejor a los retos
que afrontan los jóvenes. ¿Necesitamos capacitar a los
consejeros de jóvenes? ¿Qué dificultades afrontan los jóvenes
en cuanto obtener acceso a los servicios? ¿Cómo podemos
apoyarlos después de que les hayan hecho la prueba?»
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| La prueba del VIH puede hacerse rápidamente:
se pincha el dedo para obtener una muestra de sangre que
se analiza en 15 minutos. |
Del mismo modo, en Kenia, el Centro
Internacional para la Salud Reproductiva (ICRH), en colaboración
con el Ministerio de Salud de Kenia y FHI, establecieron
inicialmente nueve centros de servicios de APV en Mombasa, que
ofrecían una prueba del VIH rápida y confidencial. (Se pincha el
dedo para obtener una muestra de sangre, y una prueba rápida da
los resultados en 15 minutos.) Al darse cuenta de que necesitaban
tomar más medidas para beneficiar a los jóvenes, los directores
del proyecto establecieron otros tres centros de asesoramiento en
los que educadores capacitados de compañeros de la comunidad
proporcionan información relativa al VIH. De ser apropiado, los
consejeros capacitados luego trabajan con el joven para remitirlo
a centros de servicios de APV.
Proyectos orientados a los jóvenes también
están empezando a ofrecer servicios de APV. En Uganda, por
ejemplo, el Centro de Información y Salud de Adolescentes de
Naguru, que desempeña una importante labor de extensión mediante
la radio, amplió sus servicios existentes de salud reproductiva
de los jóvenes al incorporar el equipo de laboratorio y la
capacitación necesarios para ofrecer servicios de APV también.
Retos programáticos
En esta labor ampliada para prestar
servicios de APV a los jóvenes, los retos programáticos clave
incluyen lo siguiente: confidencialidad, consentimiento de los
padres, asesoramiento adecuado y apoyo continuo. A menos que los
servicios de APV sean estrictamente confidenciales, los jóvenes (especialmente
las mujeres) corren el riesgo — así como los adultos — de ser
objeto de estigma, ser víctimas de violencia y ser rechazados por
familiares o compañeros.
Uno de los retos clave de los programas es
decidir si hacer participar a los padres de un(a) joven en el
proceso de servicios de APV, en la aprobación de la realización
de la prueba y en la notificación de los resultados. En Kenia,
las directrices nacionales de servicios de APV publicadas en 2001
dicen que los «menores maduros» no necesitan el consentimiento
de los padres. Los «menores maduros» incluyen a los jóvenes
menores de 18 años de edad que «están casados, van a tener un
hijo, son padres, tienen un comportamiento que los hace correr
riesgo o son trabajadores menores del sexo comercial.»10
En los países donde no existe ese tipo de
directrices formales, las normas de los organismos y cada
consejero emplean diversos métodos para determinar si se necesita
el permiso de los padres. El asesoramiento eficaz antes de la
prueba debe explorar cuestiones como el apoyo con el que cuenta el
(la) joven, determinar a quién le ha dicho que se va a hacer la
prueba y a quién le haría conocer los resultados. A los jóvenes
que se considera que tienen la madurez para aceptar los resultados
de la prueba se les brinda la oportunidad de conocer su estado
relativo al VIH y recibir apoyo y asesoramiento sin tener que
informar a los padres al respecto para evitar el riesgo de sufrir
consecuencias negativas.
En general, asesorar a los jóvenes
requiere aptitudes especiales. Y el asesoramiento de los jóvenes
acerca de la prueba del VIH plantea un reto aún mayor. Es
importante ser imparcial y establecer una buena relación, y dar
esperanzas a los jóvenes, especialmente a los que reciben
resultados positivos. Namwebya dice: «Los consejeros deben
recibir capacitación para abordar las necesidades de los jóvenes,
las cuales son diferentes de las de los adultos. Los jóvenes que
tienen resultados positivos respecto al VIH siguen teniendo
ilusiones y muchos años por delante. ¿Qué va a pasar con sus
ilusiones? ¿Por cuánto tiempo pueden mantener cambios de
comportamiento? Debemos poder ayudarlos a afrontar su situación».
— William Finger
Finger trabaja en difusión de la
información para YouthNet, programa quinquenal coordinado por FHI
y financiado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo
Internacional con miras a mejorar la salud reproductiva y prevenir
la infección por el VIH/SIDA en los jóvenes. LenteJoven es una
labor de YouthNet.
Referencias
- AIDS Epidemic Update. December 2001.
United Nations Programme on HIV/AIDS. Available: http://www.unaids.org/epidemic_update/report_dec01/index.html#full.
- Boswell D, Baggaley R. Voluntary Counseling
and Testing: A Reference Guide — Responding to the Needs of
Young People, Children, Pregnant Women and their Partners.
Arlington, VA: Family Health International, 2002.
- Kenya Demographic and Health Survey 1998.
Calverton, MD: National Council for Population and Development
and Macro International, Inc., 1999; Zimbabwe Demographic
and Health Survey 1999. Calverton, MD: Central Statistical
Office and Macro International, Inc., 2000.
- Horizons Program. HIV Voluntary Counseling
and Testing among Youth: Results from an Exploratory Study in
Nairobi, Kenya, and Kampala and Masaka, Uganda.
Washington: Population Council, 2001.
- Juma M, McCauley A, Kirumira E, et al. Gender
variations in uptake of VCT services among youth in Uganda. The
XIV International Conference on HIV/AIDS, Barcelona,
Spain, July 7-12, 2002.
- The Voluntary HIV-1 Counseling and Testing
Efficacy Study Group. Efficacy of voluntary HIV-1 counselling
and testing in individuals and couples in Kenya, Tanzania, and
Trinidad: a randomized trial. Lancet
2000;356(9224):103-12.
- Sangiwa MG, van der Straten A, Grinstead OA,
et al. Clients’ perspectives of the role of voluntary
counseling and testing in HIV/AIDS prevention and care in Dar
Es Salaam, Tanzania: the Voluntary Counseling and Testing
Efficacy Study. AIDS Behavior 2000;4(1):35-48.
- Horizons Program.
- Chamot E, Coughlin SS, Farley TA, et al.
Gonorrhoea incidence and HIV testing and counseling among
adolescents and young adults seen at a clinic for sexually
transmitted diseases. AIDS 1999;13(8):971-79.
- Kenya Ministry of Health, National AIDS and
STD Control Programme. National Guidelines for Voluntary
Counseling and Testing. (Nairobi: NASCOP, 2001)5.
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