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Estudios recientes
presentan pruebas contundentes de un beneficio, supuesto de manera
generalizada pero difícil de demostrar, que ofrecen los servicios de
salud reproductiva: el aumento del uso de la anticoncepción eficaz
conduce a disminuciones en las tasas de aborto inducido.
«La gente lo ha
supuesto todo el tiempo pero, por varias razones, es muy difícil
demostrar que la anticoncepción hace reducir el aborto», opina la
doctora Julie DaVanzo, directora del Proyecto Population Matters de RAND,
con sede en Estados Unidos, y coautora de estudios relativos a la relación
entre la planificación familiar y el aborto en Bangladesh y Rusia.
La doctora DaVanzo
señala que la respuesta a este reto se está facilitando cada vez más
gracias a la disponibilidad de datos más exactos y fiables, incluidos
datos de varios países que describen las tendencias del uso de
anticonceptivos y el aborto durante los años 90.
Los ejemplos más
sorprendentes de disminuciones del aborto relacionados con el mayor uso de
anticonceptivos eficaces se observan en los estados de la antigua Unión
Soviética y en Europa Oriental y Central, donde las tasas de aborto
bajaron entre 25 por ciento y 50 por ciento en el decenio pasado.1
Los datos contundentes que vinculan las tasas inferiores de aborto con el
mejor acceso a los servicios de planificación familiar de alta calidad y
al mayor uso de anticonceptivos provienen de un estudio llevado a cabo en
Bangladesh, que es uno de los pocos que abordan la cuestión mediante un
diseño experimental.2 (Véase el artículo Servicios
de alta calidad mantienen bajas las tasas de aborto.)
Los resultados de
dichos estudios pueden ayudar a disipar ideas erróneas acerca de la
relación entre la planificación familiar y el aborto. También pueden
ayudar a elaboradores de políticas, directores de programas y proveedores
a determinar las formas de mejorar los servicios de salud reproductiva.
Demostrar que el
mayor uso de anticonceptivos conduce a menos abortos es particularmente
importante en países donde el aborto en condiciones de riesgo plantea un
peligro grave para la salud y la supervivencia de las mujeres. El aborto
en condiciones de riesgo causa la muerte a aproximadamente 80.000 mujeres
cada año. Causa 13 por ciento de la mortalidad materna en todo el mundo y
hasta 60 por ciento de las defunciones maternas en algunos países.3
Complicaciones que ponen en peligro la vida ocurren en aproximadamente un
tercio de las mujeres que se someten a abortos en condiciones de riesgo.4
Aunque
aproximadamente la mitad de las mujeres que sufren complicaciones por el
aborto no acuden a un hospital para recibir atención de salud, el
tratamiento de las complicaciones del aborto agota considerablemente los
recursos limitados de muchos hospitales. Algunos hospitales de los países
en desarrollo usan la tercera parte de su presupuesto en el tratamiento de
las consecuencias de los abortos realizados en condiciones de riesgo.5
Una relación
compleja
Puede parecer obvio
que el mayor uso de anticonceptivos haga reducir el aborto al ayudar a las
mujeres a prevenir embarazos no planificados. Sin embargo, en algunos países,
la prevalencia de uso de anticonceptivos y las tasas de aborto han
aumentado simultáneamente cuando el acceso a la anticoncepción eficaz no
pudo ir a la par del aumento del deseo de tener familias menos numerosas,
lo cual ha hecho que algunas personas concluyan que la planificación
familiar hace aumentar el aborto.
| Mortalidad
mundial y regional debida a abortos en condiciones de riesgo,
1995-2000 |
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Los investigadores
han luchado durante años para explicar la relación compleja que existe
entre la anticoncepción y el aborto. La limitación más básica que
sufren esas investigaciones es la escasez y la mala calidad de los datos
relativos al aborto. Muchas mujeres son reacias a reconocer que han
abortado, particularmente en países donde podrían hacer frente a graves
sanciones legales. Incluso en países donde el aborto es legal, es posible
que las mujeres soliciten servicios de aborto fuera del sistema de salud pública,
donde son más confidenciales o convenientes. Otros factores que
dificultan la interpretación de la relación entre la anticoncepción y
el aborto incluyen la falta de información fidedigna en muchos países
acerca del uso de anticonceptivos entre las mujeres solteras con una vida
sexual activa y acerca del fracaso y el uso incorrecto de los métodos en
todos los usuarios.6
Sin embargo, las
comparaciones relativas al aborto realizadas en muchos países indican que
los aumentos de la prevalencia de uso de anticonceptivos se asocia con
disminuciones del número de abortos. Las tasas de aborto más bajas del
mundo se registran en Bélgica y los Países Bajos, donde la anticoncepción
se usa de manera generalizada, mientras que las tasas más elevadas se
registran en Cuba y Vietnam, donde los clientes tienen acceso una variedad
limitada de métodos anticonceptivos.7
Un análisis de
datos de 11 países con información fidedigna y tasas similares de
fertilidad (de 1,7 a 2,2 hijos por mujer) relativo a varios años reveló
la relación inversa prevista entre el uso de la anticoncepción moderna y
el aborto. Las tasas de aborto se situaron entre 10 y 30 abortos por 1.000
mujeres en edad reproductiva cuando la prevalencia de uso de métodos
modernos era de aproximadamente 70 por ciento, pero aumentaron y se
situaron entre 30 y 50 abortos por 1.000 cuando la proporción de mujeres
que usaban métodos modernos se situaba entre 40 por ciento y 60 por
ciento solamente.8
El efecto asombroso
que tiene la reducción del uso de anticonceptivos sobre el aborto pudo
verse claramente en la reacción producida por los informes acerca de los
posibles efectos adversos de los anticonceptivos orales en dos países
europeos. Después que dos de esos estudios publicados en la revista The
Lancet en octubre de 1983 recibieron amplia cobertura de los medios de
información, el número de anticonceptivos orales recetados por farmacólogos
en Inglaterra y Gales disminuyó 14 por ciento entre noviembre y diciembre
de ese año, y el número de abortos notificados en el primer trimestre de
1984 aumentó considerablemente.9 Un «miedo a la píldora»
similar en Noruega resultó en una disminución de 17 por ciento del uso
de anticonceptivos orales en dos meses y una interrupción del descenso
continuo de las tasas de aborto en las mujeres menores de 25 años de edad
en el país. En realidad, la tasa de aborto en las jóvenes aumentó en 36
por ciento en el trimestre siguiente.10
Unos cuantos
estudios han demostrado, mediante un diseño experimental riguroso que
controla las mejoras de los servicios de salud reproductiva, una relación
entre la reducción de los abortos y el aumento de la anticoncepción. Un
estudio reciente llevado a cabo en Bangladesh analizó el efecto que tenían
los servicios de planificación familiar de alta calidad en el aborto.11
(Véase el artículo Servicios de alta calidad
mantienen bajas las tasas de aborto.) Del mismo modo,
investigadores en Chile efectuaron un estudio experimental en tres
comunidades de bajos ingresos para determinar si el aumento del uso de
anticonceptivos por parte de mujeres en alto riesgo de aborto hacía
reducir la incidencia de aborto. Al cabo de 18 meses, la prevalencia de
uso de anticonceptivos había aumentado en las dos comunidades de Santiago
que tenían mejores servicios de planificación familiar y había
disminuido en una comunidad similar que no había recibido personal ni
suministros adicionales de planificación familiar. Las tasas de aborto
bajaron en las tres comunidades, pero las disminuciones más notables en
los dos sitios donde se realizó la intervención fueron estadísticamente
significativas.12
| Relación
entre el uso del DIU y la tasa de aborto en Shanghai |
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Estudios experimentales
como los de Chile y Bangladesh son costosos, requieren mucho tiempo y, por
consiguiente, son escasos. A cambio de ellos, algunos investigadores han
elaborado modelos analíticos para cuantificar la relación entre la
anticoncepción y el aborto. Un análisis de una simulación realizado en
Turquía reveló que el cambio del uso de métodos tradicionales por métodos
modernos anticonceptivos, una disminución de la tasa de fracaso de los métodos
tradicionales y una reducción de los abortos de embarazos que ocurrieron
a causa de fracasos de los métodos produjeron la disminución de 87 por
ciento del número de abortos que se registraron en el país de 1993 a
1998.13
Otro modelo analítico
aplicado a los datos de las Encuestas Demográficas y de Salud (DHS) de
1995 en Kazajstán calculó que si la prevalencia de uso de
anticonceptivos aumentara 10 por ciento, la tasa general de aborto bajaría
13 por ciento — caso hipotético que coincidió con los cálculos reales
de la DHS de 1999 en Kazajstán.14
Las rápidas
disminuciones de las tasas de aborto en Kazajstán y otros países donde
la mayoría de las mujeres tienen probabilidades de notificar los abortos
con exactitud han creado nuevas oportunidades para estudiar las tendencias
de la anticoncepción y el aborto. Como resultado de ello, señala el
doctor Charles Westoff, autor de un estudio reciente de DHS relativo a la
anticoncepción y el aborto en Kazajstán:15 «El laboratorio
para examinar esta correlación entre la prevalencia de uso de
anticonceptivos y las tasas de aborto es esta parte del mundo que era la
antigua Unión Soviética, donde el aborto era el principal método de
control de la natalidad y donde éste no tiene el estigma que tiene en
otros países». (Véase ¿Una cultura de aborto?)
Tendencias de
cambio
Demostrar que la
anticoncepción hace reducir el aborto es principalmente una cuestión de
tiempo, señala del doctor Westoff, y agrega: «Depende del momento de la
transición de la fertilidad en el que se examina», y da como ejemplo el
caso de Corea del Sur, donde la prevalencia de uso de anticonceptivos y
las tasas de aborto aumentaron simultáneamente en los años 70.
De 1970 a 1996, la
fertilidad total de Corea del Sur disminuyó de 4,5 a 1,8 nacimientos por
mujer, y la prevalencia de uso de anticonceptivos aumentó de 25 por
ciento a 79 por ciento. Después de registrar un máximo de 64 abortos por
1.000 mujeres en 1981, la tasa de aborto general de Corea del Sur había
bajado a 20 por 1.000 en 1996.16
Esta tendencia es típica
de la mayoría de los países a medida que hacen la transición a familias
más pequeñas, particularmente cuando el tamaño de la familia deseado
disminuye rápidamente. Esto crea una nueva demanda repentina que los
programas de planificación familiar inicialmente no pueden satisfacer. Un
número cada vez mayor de mujeres tienen embarazos no planificados y
algunas de ellas abortan, lo cual hace aumentar las tasas de aborto. Sin
embargo, a medida que el acceso a los servicios de planificación familiar
mejora, también aumenta la prevalencia de uso de anticonceptivos. Por
consiguiente, las tasas de aborto disminuyen a la larga.
| Tendencia
de aborto en Hungría |
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No obstante, la tasa
con la que la anticoncepción reemplaza el aborto varía entre países y
dentro de ellos. En Hungría, por ejemplo, la tasa de aborto empezó a
disminuir poco después de un aumento de la prevalencia de uso de
anticonceptivos que empezó a mediados de los años 60.17 Un
estudio realizado en tres países de América Latina reveló diferencias
regionales en las tendencias de aborto; las tasas aumentaron desde
mediados de los años 70 hasta principios de los años 90 en la mayor
parte de Brasil y México, y disminuyeron considerablemente en las zonas
metropolitanas más grandes de Colombia y México a medida que el uso de
anticonceptivos se estabilizaba o aumentaba.18 Las diferencias
culturales y socioeconómicas pueden explicar algunas de estas variaciones.
El acceso desigual a los anticonceptivos también parece haber influido en
las variaciones regionales en América Latina. Otros factores que influyen
en la disminución de la tasa de aborto incluyen la disparidad entre el
tamaño real de la familia y el deseado, y la medida en que las mujeres
dependen del aborto para limitar la natalidad antes de la introducción de
programas de planificación familiar. Durante la transición de fertilidad
de América Latina, las tasas de aborto de muchas zonas aumentaron o ya
eran elevadas, a pesar de las leyes que limitaban o prohibían el aborto.
La prevalencia de uso de anticonceptivos está aumentando en la región,
pero la disminución de las tasas de aborto ha sido relativamente lenta a
medida que el acceso a los anticonceptivos y otros servicios de salud
reproductiva mejora gradualmente.19
La eficacia de los
anticonceptivos también influye en la rapidez con la que la anticoncepción
reemplaza el aborto, como lo ilustran los resultados del estudio realizado
en Turquía y otro estudio en Shanghai, China, donde muchas mujeres
inicialmente usan métodos relativamente ineficaces como el coito
interrumpido, la abstinencia periódica o los condones después del
nacimiento del primer hijo, pero a menudo cambian de método y usan
dispositivos intrauterinos (DIU). En este estudio, la proporción de
mujeres que usaban DIU aumentó de 40 por ciento en el primer año
postnatal a 75 por ciento en el quinto año postnatal, mientras que la
tasa de aborto bajó de 20 abortos por 1.000 meses de exposición al
riesgo de embarazo a casi cero.20
Prevención del
aborto
Los estudios
relativos a las tendencias de la anticoncepción y el aborto pueden
sugerir maneras de mejorar los servicios de salud reproductiva. Por
ejemplo, el hallazgo de que el aborto disminuyó en Turquía gracias al
mejor uso de métodos tradicionales y el cambio a la anticoncepción
moderna — en lugar de un aumento de la prevalencia de uso de
anticonceptivos — ilustra la importancia de mejorar el uso de
anticonceptivos de los clientes mediante la capacitación de los
proveedores y la calidad de los servicios. El programa de salud
reproductiva de Turquía también ha hecho hincapié en los servicios y el
asesoramiento de planificación familiar para las mujeres que han tenido
abortos, a fin de romper el ciclo de abortos repetidos.21
Del mismo modo,
encuestas realizadas en dos ciudades rusas revelaron que las tasas de
aborto disminuyeron de 1996 a 1999 y las tasas de prevalencia de uso de
anticonceptivos, que ya eran elevadas, no cambiaron.22 En estas
ciudades, la mejor forma de lograr más reducciones del número de abortos
es garantizando acceso a anticonceptivos apropiados para las necesidades
de las mujeres, incluidos más métodos a largo plazo en la serie de métodos
diversos, y el asesoramiento a las mujeres en cuanto al uso eficaz y
sistemático de los métodos que han elegido.23
Estudios realizados
en Japón, Cuba y Corea del Sur han revelado tasas crecientes o más
elevadas de aborto en las mujeres menores de 25 años de edad, lo cual ha
conducido a recomendaciones relativas a la forma de satisfacer las
necesidades de salud reproductiva de las mujeres jóvenes y adolescentes.24
Una mejor comprensión
de las relaciones que existen entre la anticoncepción y el aborto puede
ayudar a elaboradores de políticas, directores de programas y proveedores
a determinar los puntos en los que intervenciones pudieron haber evitado
muertes y discapacidades causadas por complicaciones del aborto, afirma el
doctor Oladapo Shittu, director de obstetricia y ginecología del Hospital
Abu en Zaria, Nigeria, y quien ha asesorado muchos programas de salud
reproductiva en África y ha ayudado a mejorar la atención de postaborto
en Nigeria.
Las mujeres que
sobreviven a los abortos en condiciones de riesgo a menudo sufren
complicaciones que perjudican su salud, sustento y condición social por
el resto de su vida, señala el doctor Shittu. Algunas complicaciones a
largo plazo — que incluyen el dolor pélvico crónico, enfermedad pélvica
inflamatoria e infertilidad — pueden ser incapacitantes físicamente o
devastadoras emocionalmente para las mujeres de las sociedades donde su
condición depende de la capacidad de tener hijos.
Muchas mujeres
hospitalizadas por complicaciones del aborto son adolescentes. En Kenia y
Nigeria, más de la mitad de las mujeres que padecen las complicaciones más
graves son menores de 20 años. Esto ocurre porque las mujeres jóvenes
tienen más probabilidades que las de más edad de posponer el aborto,
recibir servicios de aborto de un proveedor no cualificado, usar
procedimientos peligrosos y posponer la obtención de asistencia cuando
surgen complicaciones.25
«Es necesario
informar a la sociedad en cuanto a la forma en que surgen estos problemas
causados por el aborto en condiciones de riesgo, para que sepan qué
relación existe entre una mujer o una jovencita que se está muriendo o
padece complicaciones causadas por el aborto y todos los factores que
llevan a la muerte o a complicaciones», opina el doctor Shittu.
—
Kathleen Henry Shears
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Servicios
de alta calidad mantienen bajas las tasas de aborto
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Un estudio
reciente concluyó que el acceso fácil a servicios de planificación
familiar de alta calidad evitó que las tasas de aborto aumentaran
en una zona de Matlab, Bangladesh, a pesar de las probabilidades
cada vez más elevadas de que embarazos involuntarios terminaran
en abortos.1 El estudio observó que las mujeres de una
zona que contaba con mejores servicios de planificación familiar
tenían más probabilidades de usar anticonceptivos y menos
probabilidades de tener embarazos involuntarios — y por lo tanto
realizaban menos abortos — que las mujeres de una zona similar
de Matlab que tenían acceso a servicios corrientes de
anticonceptivos del gobierno. A finales de los años 90, la tasa
de aborto de las mujeres que tenían acceso a servicios de mejor
calidad correspondía a un tercio de la de las mujeres de la zona
con la que se hizo la comparación.
Estos
hallazgos se basan en datos recopilados de 1979 a 1998 respecto a
147.753 resultados de embarazos (incluidos 4.100 abortos) de
mujeres de las dos zonas. Desde 1977, las mujeres de una de esas
zonas han recibido servicios más accesibles y de mejor calidad
mediante el Proyecto de Salud Maternoinfantil y de Planificación
Familiar del Centro Internacional para la Investigación en
Enfermedades Diarreicas, Bangladesh (ICDDR,B).
Como parte
del proyecto del ICDDR,B, los trabajadores de salud comunitarios
visitaron a mujeres casadas en edad reproductiva cada dos semanas
para darles asesoramiento acerca de la planificación familiar y
proporcionarles anticonceptivos inyectables, píldoras y condones.
El proyecto también ofreció atención de salud maternoinfantil y
planificación familiar mediante centros que prestaban estos
servicios más cerca de las comunidades.
Estas
diferencias del acceso a los servicios y la calidad de estos
condujeron no sólo a tasas más elevadas de uso de
anticonceptivos en general, sino también a un mayor uso de
inyectables entre las mujeres atendidas por el proyecto. Es
posible que el asesoramiento y el apoyo que las mujeres recibían
del personal del proyecto las hayan ayudado a seguir usando los
inyectables, los cuales tienen tasas de fracaso bajas pero pueden
tener efectos secundarios como sangrado irregular.
Las mujeres
de las dos zonas del estudio tenían más probabilidades de
abortar un embarazo involuntario que en los años 80. La doctora
Julie DaVanzo, directora del Proyecto Population Matters de RAND,
con sede en Estados Unidos, y coautora del estudio de Matlab opina:
«De esto inferimos que, a medida que el país se desarrollaba más
y a medida que la gente se daba cuenta, por la modernización, de
que tenía que invertir más en sus hijos, los ‘costos’ de un
embarazo involuntario aumentaban más. Creemos que por esa razón,
a lo largo del tiempo, se pueden ver aumentos en la anticoncepción,
sin que se vean disminuciones en los abortos».
A pesar de
que los mejores servicios de planificación familiar ayudaron a
evitar un aumento de las tasas de aborto en la zona del proyecto,
los autores advierten que — dada la rápida transformación
social y el incremento del número de habitantes de la populosa
Bangladesh — el deseo de limitar el tamaño de la familia puede
hacerse aún más fuerte. Esto podría llevar a más abortos a
menos que se aborde la necesidad insatisfecha de anticoncepción.
—
Kathleen Henry Shears
Referencia
- Rahman M,
DaVanzo J, Razzaque A. Do better family planning services
reduce abortion in Bangladesh? Lancet
2001;358(9287):1051-56.
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Durante casi
todo el tiempo que existió la Unión Soviética, las mujeres
dependieron principalmente del aborto inducido para controlar su
fertilidad. Incluso hoy día, a pesar de que el uso de la
anticoncepción ha aumentado considerablemente en la antigua Unión
Soviética, la región registra una de las tasas de aborto más
altas del mundo.
Muchos creían
que la «cultura de aborto» estaba tan arraigada que las tasas de
aborto tardarían en bajar, aunque hubiese anticonceptivos
disponibles. Pero la experiencia de la mayoría de los antiguos
estados socialistas de Europa Oriental y Central y de Asia Central
durante el último decenio indica lo contrario.
El aborto se
legalizó en la Unión Soviética en 1920, mucho antes de que los
métodos modernos de anticoncepción estuviesen ampliamente
disponibles, para reducir el número elevado de defunciones
maternas relacionadas con los abortos ilícitos. Incluso cuando
los anticonceptivos modernos se hicieron disponibles unos 50 años
después, las tasas de aborto inducido siguieron elevadas por la
mala calidad de los anticonceptivos de marca soviética, los
suministros erráticos, los temores a los efectos que los
anticonceptivos hormonales podrían tener en la salud y la oposición
de las autoridades públicas y los profesionales médicos al uso
de los anticonceptivos. 1
Todo esto
comenzó a cambiar en el período tumultuoso anterior y posterior
a la disolución de la Unión Soviética en 1991. «Gracias a los
cambios en el gobierno y la capacidad de los donantes
internacionales de comenzar a desempeñar una función, la
anticoncepción se hizo repentinamente mucho más disponible»,
dice la doctora Julie Da Vanzo, directora del Proyecto Population
Matters de RAND con sede en Estados Unidos y coautora de un
estudio sobre las tendencias demográficas rusas.
Casi el 70
por ciento de los embarazos rusos siguen terminando en aborto, y más
de tres de cada cuatro rusas que han estado embarazadas alguna vez
han tenido un aborto. Pero desde finales del decenio de 1980, los
anticonceptivos modernos han sido el método principal de control
de la fertilidad. El uso de los anticonceptivos modernos casi se
duplicó en Rusia, de 1988 a 1997, y con ello las tasas de aborto
se redujeron en la mitad. Desde 1994, el número de abortos ha
disminuido mucho más que el número de nacimientos, lo cual
indica que las mujeres han logrado cada vez más prevenir los
embarazos no planificados.2
Los expertos
familiarizados con los datos, advierten que estos pueden exagerar
la magnitud de las disminuciones de los abortos en Rusia y en
otras antiguas repúblicas soviéticas.3 El doctor
Charles Westoff, demógrafo de la Universidad de Princeton opina:
«Los datos del Ministerio de Salud están empezando a perder
validez rápidamente en esos países debido al surgimiento de un
sector privado de mini abortos que no se notifican al gobierno. De
modo que se tiene la impresión de que la tasa de aborto está
disminuyendo a un ritmo más rápido del real.»
Sin embargo,
son pocos los que niegan que las tasas de aborto en esos países
están disminuyendo. En las antiguas repúblicas soviéticas,
donde los expertos locales creen que la notificación es
razonablemente completa (Belarusia, Estonia, Kazajstán y Latvia),
las tasas de aborto disminuyeron 28 por ciento y se situaron en 47
por ciento de 1991 a 1996. 4
«Kazajstán
es un caso bastante convincente de que la planificación familiar
reduce el número de abortos», afirma el doctor Westoff, quien ha
analizado los resultados de las encuestas de ese país y de dos
repúblicas más de Asia Central.
El análisis
que hizo el doctor Westoff de los datos tomados de las Encuestas
Demográficas de Salud en Kazajstán indicó que la prevalencia de
uso de anticonceptivos aumentó en 50 por ciento y que las tasas
de aborto disminuyeron en la misma proporción en el decenio de
1990, cuando Kazajstán estaba experimentando un rápido descenso
de la fertilidad. De 1991 a 1998, el porcentaje de mujeres que
usaban la anticoncepción moderna aumentó de 26 a 39 por ciento y
la tasa de aborto en general bajó de 76 a 41 abortos por 1.000
mujeres. 5
Los aumentos
de la prevalencia de uso de anticonceptivos en las antiguas repúblicas
soviéticas se han atribuido a una mayor disponibilidad de los
servicios y los suministros de anticonceptivos, principalmente por
conducto del sector privado y las organizaciones no
gubernamentales. 6 El apoyo de los donantes
internacionales, como el Fondo de Población de las Naciones
Unidas y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo
Internacional (USAID), también ha sido importante. 7
Desde 1996, la USAID ha invertido en un proyecto en Rusia para
ampliar el acceso a la anticoncepción eficaz y reducir el número
de abortos.8
Los
hallazgos de las encuestas de salud reproductiva realizadas por el
Centro de Toda Rusia para la Opinión Pública y las
Investigaciones de Mercado, en 1996 y 1999, indican que se redujo
el aborto en dos lugares (la provincia de Ivanovo y la ciudad de
Yekaterinburgo) que se habían incluido en el Proyecto de Salud
Reproductiva en Rusia, financiado por la USAID, y que no hubo ningún
cambio en las tasas de aborto en una tercera ciudad, Perm, donde
se disponía de servicios de salud reproductiva estándar privados
y públicos.9
Los
resultados de estas encuestas y de otras más realizadas en las
antiguas repúblicas soviéticas con asistencia técnica de los
Centros de los Estados Unidos para el Control y la Prevención de
Enfermedades (CDC) también suscitan dudas en cuanto a la teoría
de que haya una «cultura de aborto» bien arraigada.
«Hemos
observado que entre 95 por ciento y 97 por ciento de las mujeres
dicen que el aborto no les gusta como método de planificación
familiar», informa el doctor Howard Goldberg, director adjunto en
salud global de la División de Salud Reproductiva de los CDC.
Así mismo,
la doctora Vera Grigorieva, investigadora adjunta principal de FHI,
quien capacitó a centenares de obstetras ginecólogos, enfermeras
y matronas en planificación familiar en su función de obstetra
ginecóloga del Centro de Planificación Familiar del Instituto
Ott para Obstetricia y Ginecología de San Petersburgo, Rusia,
opina que se ha exagerado la suposición de que muchos proveedores
rusos prefieren realizar abortos en vez de dar asesoramiento en
planificación familiar porque los abortos son más lucrativos.
Los
incentivos financieros para realizar abortos «pueden en efecto
limitar el deseo de algunos proveedores de facilitar el acceso a
alternativas de anticoncepción», dice la doctora Grigorieva. Sin
embargo, ella considera que la razón por la que muchos
proveedores rusos no han promovido el uso de anticonceptivos es la
falta de conocimientos y capacitación en salud reproductiva.
«A la mayoría
de ellos no les gusta realizar abortos», opina la doctora
Grigorieva de los proveedores rusos que ella capacitó. «Ellos
aceptan la nueva información de manera positiva y tienen muchos
deseos de aprender acerca de opciones preventivas.»
–
Kathleen Henry Shears
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