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SOWETO, Sudáfrica.
En una tarde clara de agosto, unos 400 estudiantes de secundaria llenaban
el amplio patio de la Escuela Secundaria Mafori Mphahlele en Soweto, Sudáfrica,
esperando que empezara el programa de concienciación acerca del SIDA.
Marie, de 16 años de edad, Nomomde, de 17, Mbali, de 16 y Margaret, de
17, reían bajo el sol de la tarde, pegando en las faldas y los suéteres
del uniforme etiquetas adhesivas que decían "El sexo sin riesgo
salva vidas" y "Protege a los que amas." Marie había hecho
aretes con varias etiquetas. Los muchachos también se pegaban etiquetas
en el uniforme y en el cuerpo.
El largo programa de
la tarde en la Escuela Secundaria Mphahlele incluía conferenciantes
invitados, representaciones teatrales con estudiantes, demostraciones de
condones, música, una presentación del hombre del condón
"Trust", poemas y canciones escritos por estudiantes, y un
alumbrado con velas por todos los que sufren de SIDA. Los estudiantes
estuvieron pacientes durante el programa, que duró hasta mucho después
de la hora en que termina la escuela. El momento más notable de la tarde
llegó cuando Michelle, de 18 años de edad, habló.
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| Un grupo de
estudiantes de la Escuela Secundaria Mafori Mphahlele en Soweto,
Sudáfrica, en un programa reciente de concienciación acerca del
SIDA. |
Dijo a los
estudiantes: "Yo no tenía una actitud positiva cuando estaba en la
escuela. Tenía relaciones sexuales. Sólo pensaba en novios". Hizo
una pausa y luego se dirigió al público, levantando la mano. "¿Ustedes
viven para tener relaciones sexuales?" Michelle preguntó a los
estudiantes. Muchos de ellos contestaron con un grito: "¡No!"
"A causa del placer, ocurren embarazos, infecciones de transmisión
sexual, SIDA. ¿Se detienen a pensar alguna vez en esto? Tenemos sueños.
Yo creía que iba a ser bailarina o dedicarme a la música, pero en lo único
que pensamos es en el sexo. Quisiera estar en el lugar de ustedes en este
momento. Quedé embarazada. El tipo se fue. No podía asumir la
responsabilidad".
Michelle, serena y
sola ante los 400 estudiantes, continuó. "Después del parto, quise
amamantar a mi bebé, pero llamaron a un médico y a un consejero. Ellos
dijeron que yo era VIH positiva y que no podía amamantar a mi bebé. No
sabía qué hacer. Me iba a morir." Hizo una pausa, mirando
directamente a los estudiantes. "Entonces, lo que tenemos que hacer
es cambiar nuestro comportamiento. Cuando se bebe, se pierde un poco el
control de uno mismo. Lo que la gente dice que uno puede hacer, uno lo
debe hacer. Respetemos a nuestros padres. Agradezcamos que ellos nos den
consejos. El sexo es un regalo para las personas casadas, no para los jóvenes
como nosotros. Padres y maestros: los necesitamos para que nos guíen."
Vulnerables y
resistentes
Los estudiantes de
la Escuela Secundaria Mphahlele, como sus compañeros de todo el mundo,
son vulnerables y resistentes. Entretanto, se están ganando cada vez más
aliados nuevos para los jóvenes, que complementan el apoyo que éstos
pueden recibir de padres, maestros, compañeros y recursos comunitarios
tradicionales. Nuevas iniciativas para los jóvenes están abordando los
peligros que éstos afrontan, muchos de los cuales están vinculados con
comportamientos relacionados con la sexualidad (véase Jóvenes
en peligro).
En los últimos 10 años
se han empezado a comprender mejor las necesidades de salud sexual y
reproductiva de los jóvenes. Estudios han revelado que la edad de la
primera relación sexual está bajando en muchos países y que la edad en
que las parejas se casan está aumentando, lo cual resulta en un número
superior de años en los que puede haber relaciones sexuales con varios
compañeros.1 Las normas culturales diferentes respecto a los
muchachos y las muchachas son objeto de más atención, lo cual pone de
relieve la violencia basada en el género y da lugar a nuevas
oportunidades para los muchachos y las muchachas. A medida que las normas
basadas en el género cambian, por ejemplo, las muchachas pueden tener más
capacidades para negociar cuando quieren tener relaciones sexuales, y los
muchachos pueden incorporar comportamientos más afectuosos y de menos
riesgo.2 La doctora Nancy Williamson de FHI, directora de
YouthNet, nuevo programa quinquenal de $85 millones para mejorar la salud
reproductiva de los adolescentes y financiado en parte por la Agencia de
Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), declara: "La
gente es mucho más consciente de las necesidades de los adolescentes.
Poco a poco, a lo largo del decenio pasado, las barreras han ido
desapareciendo. Por ejemplo, se imparte más educación sexual en las
escuelas. Las políticas están cambiando para que más proveedores en
efecto atiendan a más jóvenes solteros, y estamos empezando a aprender más
acerca de cuáles tipos de servicios son más eficaces".
¿Cuáles servicios
dan resultado?
Llegar a los jóvenes
requiere técnicas diferentes de las que se usan para llegar a los adultos
de más edad. A fin de animarlos a buscar servicios, los programas deben
aumentar la concienciación de los adolescentes acerca de cuestiones de
salud reproductiva.
La Organización
Mundial de la Salud, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el
Proyecto FOCUS on Young Adults [Enfoque en adultos jóvenes] financiado
por la USAID y otros grupos han determinado varias claves para el diseño
eficaz de programas para los jóvenes:3
- Identificar el
grupo objetivo; analizar activos y necesidades
- Hacer participar
a los jóvenes
- Trabajar con la
comunidad, incluidos los padres
- Fortalecer y
vincular las intervenciones existentes
- Emplear
materiales diseñados por y para los jóvenes
- Hacer que los
servicios necesitados sean accesibles, como lo indiquen los jóvenes.
Evaluar
intervenciones
Los programas están
tratando de incorporar estos componentes en proyectos que van desde
servicios de extensión y clínicas que dan buena acogida a los jóvenes
hasta educación en las escuelas, campañas por los medios de información
y servicios de consulta telefónica directa. En el proceso, varias
organizaciones han determinado las estrategias que les han dado mejores
resultados. Por ejemplo, al analizar su labor con proyectos de prestación
de servicios para los jóvenes en ocho países entre 1995 y 2000, John
Snow, Inc., con sede en Estados Unidos, determinó 22 lecciones que había
aprendido. Tener a un "ídolo" de los jóvenes en un entorno clínico,
por ejemplo, puede ayudar a mantener un ambiente de buena acogida para los
jóvenes. Las estrategias de educación de compañeros son útiles. Se
necesita ayuda para abordar la resistencia que las comunidades oponen a
las intervenciones para los jóvenes. Establecer un proyecto o una
intervención aparte no es necesario para atender a los jóvenes
eficazmente.4
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| El programa
de concienciación acerca del SIDA en Soweto, Sudáfrica, promovía
un diálogo abierto relativo a comportamientos que influyen en la
salud reproductiva. |
Las evaluaciones de
tipos particulares de programas ofrecen algunos datos útiles para los
planificadores de programas:
-
Los centros
juveniles de propósitos múltiples atraen con más frecuencia a los
muchachos, a los jóvenes de más edad o a los adultos jóvenes, y una
proporción baja de los jóvenes que acuden a los centros juveniles
van allí para obtener información relativa a salud reproductiva. Los
centros juveniles dirigidos por organizaciones de planificación
familiar "a menudo son objeto de estigma por parte de la
comunidad y los jóvenes mismos", observó un estudio reciente
llevado a cabo por el Population Council. "Muchos jóvenes,
especialmente las jovencitas, no quieren que se los asocie con
organizaciones de planificación familiar porque ello indica que están
teniendo relaciones sexuales o porque los jóvenes califican [los
centros] como lugares para las personas que tienen infecciones de
transmisión sexual."5
-
Los proyectos de
exploradores pueden llegar eficazmente a los jóvenes en las escuelas
y fuera de ellas aunque se necesita tiempo extra para capacitar a los
líderes, quienes no están acostumbrados a abordar cuestiones de
salud reproductiva. Un proyecto concluyó que los jóvenes responden
mejor a programas de salud reproductiva que están integrados en
actividades de exploradores que los que se ofrecen independientemente.6
-
Los servicios de
consulta telefónica directa y los programas radiales a los que se
puede llamar por teléfono pueden ser formas eficaces de llegar a
muchos jóvenes. "Ofrecen a los jóvenes acceso conveniente,
confidencial, interactivo y compasivo a información, asesoramiento y
remisiones", según un informe de estos proyectos realizado por
FOCUS on Young Adults. La evaluación y el monitoreo de estos
programas son un reto porque la confidencialidad es importante.
Sostenerlos también puede ser difícil, aunque un servicio de
consulta telefónica directa en Filipinas recibió respaldo de una
compañía telefónica cuando terminó el apoyo que recibía de un
donante.7
-
Combinar
estrategias de medios de información, actividades escolares y
comunitarias puede ser eficaz, como lo demostró Arte y Parte/PROMES
en Paraguay, que dirigió sus actividades a jóvenes de 15 a 19 años
de edad mediante talleres en escuelas, representaciones teatrales
callejeras, un programa radial semanal de una hora y educadores compañeros.
Una evaluación reveló que el proyecto llegó a 44 por ciento de los
jóvenes de las ciudades principales pero no logró llegar a jóvenes
de bajos ingresos ni a los que no asistían a la escuela. La labor de
los medios de información es especialmente eficaz cuando se dirige a
grupos demográficos particulares de jóvenes y cuando se combinan con
el acceso a más recursos interactivos.8
-
Confidencialidad.
Se observó que los educadores compañeros en Kenia tenían prejuicios
en cuanto a las relaciones sexuales premaritales, y sólo 42 por
ciento de los jóvenes entrevistados confiaban en que los educadores
compañeros respetarían el carácter confidencial de la información.
"Se debe prestar atención especial en abordar las actitudes del
personal y la calidad de la atención" con el personal no
profesional, concluyó el estudio.9
Se han realizado
pocas investigaciones en cuanto a la función de los hombres jóvenes en
los programas de salud reproductiva y VIH/SIDA. Un estudio reciente
llevado a cabo por el Instituto Panos indicó que los hombres jóvenes, de
15 a 24 años de edad, tienen más compañeras sexuales que cualquier otro
grupo y no usan condones de manera generalizada. Thomas Scalway, autor del
informe del estudio dice: "La mayoría de los programas de VIH/SIDA
se dirigen ya sea a los jóvenes en general o sólo a las jóvenes. Los
hombres jóvenes constituyen el sector de la población con más
probabilidades de participar en actividades asociadas con el riesgo de
contraer VIH/SIDA, y sin embargo en gran medida se sigue haciendo caso
omiso de ellos en los programas de concienciación y de prevención".10
Del mismo modo, los
expertos están de acuerdo en que es poco lo que se ha hecho en
investigación y evaluación cuidadosa respecto a participación de los jóvenes,
eficacia en función de los costos, sostenibilidad e impacto. Un análisis
de los programas para jóvenes financiado por la Fundación Gates reveló
que dos tercios de ellos usaban la estrategia de hacer que los servicios
clínicos de salud dieran buena acogida a los jóvenes, y se dirigían
principalmente a los jóvenes solteros, a pesar de que numerosos estudios
han señalado la dificultad de hacer que un gran número de jóvenes usen
esos establecimientos, y ninguno de los adjudicatarios ha documentado
haber tenido éxito con dicha estrategia.11 Otro análisis de
programas indicó que "las limitaciones de los recursos financieros y
humanos, combinadas con el gran volumen de la población de jóvenes,
ponen de manifiesto la necesidad de encontrar maneras menos costosas de
llegar a dicha población".12
Ampliación de
proyectos
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| Un estudiante
representa un papel en una obra teatral durante un programa de
concienciación acerca del SIDA en Soweto, Sudáfrica. |
A medida que se amplían
los proyectos para los jóvenes, las lecciones aprendidas en la labor
anterior influyen en la elaboración de programas. Pero las fuentes de
financiación, la situación de cada país, las personalidades y otros
factores también ayudan a configurar las decisiones relativas a programas.
En Sudáfrica, por ejemplo, muchos proyectos compiten por recursos, atención
y acceso a los adolescentes.
La Sociedad para la
Salud Familiar (SFH), organización de mercadeo social y extensión
educacional que trabaja desde principios de los años 90, ha empezado a
concentrar más esfuerzos en los jóvenes de lugares como la Escuela
Secundaria Mphahlele y otros en Soweto, y también en sus producciones de
televisión y cine. El Departamento de Salud de Sudáfrica ha dirigido una
amplia campaña contra el SIDA llamada "Consorcio más allá de la
concienciación", que incluía el notorio proyecto Soul City,
conglomerado de grupos que trabajan con empresas educacionales en todo el
país. La iniciativa más reciente y más amplia, loveLife, empezó en
1999, con un proyecto bien financiado, de medios múltiples y campañas de
salud pública para promover modos de vida sanos en los jóvenes (véase Campaña
anima a los jóvenes a hablar del sexo y la sexualidad).
Rob Giger, quien
trabajó en campañas de mercadeo social de condones en la República
Democrática del Congo, Guinea y Costa de Marfil antes de establecerse en
Johannesburg en 1999 para dirigir el programa SFH dice: "Sudáfrica
es un país mucho más complicado que otros países africanos. Aquí hay
una infraestructura, lo cual es esperanzador, y el SIDA es un tema de
mucha notoriedad, lo cual es bueno. Pero no es bueno que las
organizaciones compitan. En Costa de Marfil, cubrimos 75 por ciento del país.
Aquí es mucho más difícil". Cuando hay múltiples fuentes, tipos y
precios de condones los consumidores tienen que hacer más elecciones, y
los proveedores tienen que competir por la lealtad del consumidor.
El gobierno ha
apoyado la distribución gratuita y generalizada de condones. Giger opina:
"El peligro de esto es que la gente espera que el gobierno resuelva
el problema y proporcione el condón gratuitamente. La gente debe asumir
la responsabilidad, reduciendo el número de compañeros y también usando
condones. La gente debe decir: ‘Tengo una función que desempeñar’".
–
William R. Finger
Referencias
- McCauley AP,
Salter C, Kiragu K, et al. Meeting the needs of young adults. Popul
Reports 1995;J(41):3-9.
- Finger WR. Some
cultures tolerate risky male behaviors. Network 2000;20(3):21-23;
Barnett B. Gender norms affect adolescents. Network 1997;17(3):10-13.
- WHO/UNFPA/
UNICEF. Action for Adolescent Health: Towards a Common Agenda:
Recommendations from a Joint WHO/UNFPA/UNICEF Study Group. Geneva:
World Health Organization, 1997; Senderowitz J. Reproductive Health
Outreach Programs for Young Adults. Washington: FOCUS on Young Adults,
1997; Senderowitz J. Thematic evaluation on adolescent reproductive
health – global report submitted to UNFPA. Unpublished paper.
Geneva: United Nations Population Fund, 1996; Johnson S, Finger WR,
Rivera R, et al. Reproductive Health of Young Adults: Contraception,
Pregnancy and Sexually Transmitted Diseases. Research Triangle Park,
NC: Family Health International, 1997.
- Newton N.
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from SEATS’ Experience. Arlington, VA: John Snow, Inc., 2000.
- Overview of youth
center assessments in Kenya, Zimbabwe and Ghana. Unpublished paper.
Population Council, 2000.
- Kahuthia G,
Radeny S. Project highlights: using scouting as a vehicle for reaching
out-of-school youth. Program for Appropriate Technology in Health,
2001. Available from: http://www.pathfind.org/Project%20Highlights/Scouts%20Kenya.htm.
- Moch L, Stevens
C. In focus: reaching adolescents through hotlines and radio call-in
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- Aguilar P,
Booking SM. Project highlights: combining mass media, school, and
community-based approaches. FOCUS on Young Adults, n.d. Available
from: http://www.pathfind.org/Project%20Highlights/paraguay.htm.
- Operations
Research Technical Assistance, Africa Project II. Programme Briefs:
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- Scalway T. Young
Men and HIV: Culture, Poverty and Risk. London: Panos Institute, 2001.
- Shepard B, Núñez
JG, Helfenbein S. Youth program strategies in the Bill and Melinda
Gates Foundation’s Global Health Program: a strategic assessment.
Unpublished paper. Gates Foundation, 2001.
- Hughes J,
McCauley AP. Improving the fit: adolescents needs and future programs
for sexual and reproductive health in developing countries. Stud Fam
Plann 1998;29(2):233-45.
Campaña
anima a los jóvenes a hablar del sexo y la sexualidad
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Un cartel
grande se asoma por encima de los puestos de venta de hortalizas
al lado de la parada de taxis y buses en las afueras de Soweto,
Sudáfrica, donde decenas de millares de personas se agrupan
desordenadamente e inician su viaje diario a Johannesburg. Un
dibujo de dos personas y las palabras "De él y de ella"
se destacan en letras grandes de color rosado en un fondo púrpura
encendido en medio de las calles polvorientas y el cielo vacío.
"Vida de amor [loveLife, en inglés]: habla de ella",
dice el anuncio en la parte inferior del cartel. ¿Llega este
mensaje a las personas apropiadas? y ¿qué quiere decir? La
"vida de amor", ¿se refiere al amor que una persona
siente por su propia vida, o pone de relieve la vida de amor de
una persona con su compañero sexual?
Jonathan
Stadler de la Unidad de Investigación de Salud de la Universidad
de Witwatersrand y director de investigación de loveLife,
opina: "Este mensaje tiene que ver con un estado de ánimo,
con una esperanza en el futuro". Sentado en su oficina en el
Hospital de Baragwanath, al frente de la parada de taxis de Soweto,
Stadler describe cómo la campaña loveLife está tratando
de "crear una nueva cultura. Es un programa de motivación
para animar a la gente a que tome la palabra y hable de la vida
con otras personas". La campaña incluye carteles, labor de
movilización comunitaria, un servicio de consulta telefónica
directa y otros elementos.
La campaña loveLife
procura crear una concienciación relativa a cuestiones de salud
reproductiva y de aptitudes para la vida. Además, lanzó un
componente de prestación de servicios de varias ramas en 2000.
Dicho componente ha establecido ocho centros de prestación de
servicios para los jóvenes (llamados centros J), ha trabajado
para hacer que las clínicas existentes den mejor acogida a los jóvenes,
ha financiado actividades de extensión y de educación impartida
por compañeros mediante la Asociación de Planificación de la
Familia de Sudáfrica (PPASA), y ha patrocinado juegos de loveLife
(competencia deportiva anual).
Uno de los
centros J se encuentra en Orange Farm, municipio rural de negros
de bajos ingresos situado a unos 45 minutos de Soweto. Khanyisile
Khumalo, enfermera de la PPASA, trabaja desde este centro J, que
acaba de empezar y cuenta con otro empleado y educadores de compañeros.
Khumalo comparte información en charlas en escuelas y ofrece
servicios clínicos en el centro J en las tardes. Dice: "También
ofrecemos talleres acerca de aptitudes para la vida, en los que
hablamos de sexualidad, embarazo, infecciones de transmisión
sexual, abuso sexual y aptitudes para la vida. Me siento optimista.
Cuanta más información se da a los jóvenes, más se abordan los
mitos que éstos tienen. Utilizamos programas de motivación para
empoderarlos en cuanto a la manera de relacionarse con sus compañeros".
Queda por
verse la medida en que el proyecto loveLife puede lograr
sus ambiciosas metas. Una encuesta de 1.000 personas reveló que más
de la mitad de cada 10 entrevistados había oído hablar de loveLife.
(Entre los participantes había 600 jóvenes de 12 a 17 años de
edad y 400 personas mayores de 25 años.) Aproximadamente una
tercera parte de los entrevistados habían oído hablar del
proyecto en el programa televisivo S’canto, que presenta los
viajes que realizan jóvenes en el país, en los que hablan con
otros jóvenes acerca del sexo y la sexualidad. Muchos también
reconocen los carteles de la campaña.1
Otro estudio
relativo a centros de jóvenes de Sudáfrica observó que muchas
personas saben que existen los centros de loveLife, en
comparación con otros centros de jóvenes, probablemente porque
los centros de loveLife son nuevos, grandes y coloridos. El
número de jóvenes de sexo masculino y femenino que acudían a
los centros de loveLife era equilibrado y los visitantes se
centraban en actividades recreativas. Los investigadores del
estudio opinan: "Al brindar establecimientos de recreación
para los jóvenes se puede lograr mucho en cuanto a la satisfacción
de los objetivos de desarrollo de un programa. Sin embargo, los vínculos
entre proporcionar recreación y los resultados de salud positivos
no están claramente definidos".2
Algunas
personas se muestran escépticas en cuanto al proyecto loveLife
porque consideran que es muy costoso y no tiene un sentido claro
de dirección. "El proyecto no tiene un modelo, tiene un
enfoque", dice Warren Parker, director del Centro de
Desarrollo, Investigación y Evaluación en materia del SIDA,
organización de investigación con sede en Johannesburg que ha
analizado programas de concienciación acerca del SIDA y de
distribución de condones en Sudáfrica. Agrega: "loveLife
es un motor de relaciones públicas sobre una idea. Sus
actividades de alto costo con los medios de información hacen muy
poco hincapié en la promoción de condones. Necesitamos una labor
más amplia respecto a cuestiones particulares, por ejemplo
abordar el agotamiento de existencias de condones y aumentar
sistemáticamente el acceso para los jóvenes, especialmente en
las zonas rurales".
–
William R. Finger
Referencias
- Stadler
J. Looking at loveLife the First Year: Summaries of Monitoring
and Evaluation, September 1999 - September 2000. Bertsham,
South Africa: Reproductive Health Research Unit, Baragwanatah
Hospital, n.d.
- Erulkar
AS, Beksinska M, Cebekhulu Q. An Assessment of Youth Centres
in South Africa. New York: Population Council, 2001.
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Soweto es un
municipio de negros en la parte sudoccidental de Johannesburg,
donde protestas dirigidas por jóvenes y a menudo violentas contra
el gobierno de apartheid de Sudáfrica dominaron la vida de los años
70 y 80 hicieron que se cerraran muchas escuelas. Hoy en día,
Soweto – que cuenta con unos cuatro millones de habitantes –
ha vuelto a una vida más normal, e incluso las escuelas funcionan
plenamente.
Pero los jóvenes
de Soweto en la época del postapartheid de Sudáfrica hacen
frente a un nuevo tipo de peligro. Es un tipo de peligro que
afrontan muchos de los 1.500 millones de jóvenes de los países
en desarrollo, que representan una de cada cuatro personas. Los jóvenes
son incluso más vulnerables que los adultos al VIH y a otras
infecciones de transmisión sexual (ITS). Aproximadamente la
tercera parte de los 34 millones de personas infectadas por el VIH
tienen entre 10 y 24 años de edad, de los cuales las niñas están
desproporcionadamente infectadas por el VIH por razones biológicas
y culturales.1 Además, en los países en desarrollo,
unos 13 millones de mujeres de 15 a 19 años de edad dan a luz
cada año, muchas de las cuales están solteras. Casi siempre, las
jóvenes madres solteras abandonan la escuela para criar a su
hijo, sin recibir ayuda del padre.2 La Organización
Mundial de la Salud (OMS) calcula que se realizan entre 1 millón
y 4,4 millones de abortos anuales en mujeres de 10 a 24 años, la
mayoría de los cuales se realizan ilegalmente y en condiciones de
peligro.3
–
William R. Finger
Referencias
- Young
People and Sexually Transmitted Diseases, Fact Sheet No. 186.
Geneva:World Health Organization, 1997; Report on the
Global HIV/AIDS Epidemic. Geneva: Joint United Nations
Programme on HIV/AIDS, 2000.
- Barnett
B, Eggleston E, Jackson J, et al. Case Study of the Women’s
Centre of Jamaica Foundation: Program for Adolescent Mothers.
Research Triangle Park, NC: Family Health International, 1996.
- Young
People and Sexually Transmitted Diseases: WHO Fact Sheet No.
186. Geneva: World Health Organization, 1997.
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