México: estudiante de posgrado de 24 años de edad
Me enteré de las píldoras anticonceptivas de emergencia porque un médico
me recomendó que llamara a un servicio de consulta telefónica directa en
México* después de que tuve una relación sexual sin protección. En ese
servicio me dijeron cuáles píldoras podía tomar como anticoncepción de
emergencia. También me dijeron que las píldoras no protegían contra las
infecciones de transmisión sexual y que era necesario usar condón para
evitar las infecciones.
Después de llamar al servicio, fui a la farmacia, compré píldoras
anticonceptivas hormonales combinadas y me las tomé inmediatamente. Los síntomas
que tuve después de tomármelas fueron muy leves. Creo que lo único que
me ocurrió fue que estuve muy sensible emocionalmente los días
posteriores. Pero no tuve náuseas ni vómito.
He usado las píldoras anticonceptivas de emergencia tres veces, básicamente
porque no estaba usando ningún método anticonceptivo. Las usé una vez
tras otra, hasta que me di cuenta de que era mejor usar un método
corriente.
Ahora uso un método corriente (inyecciones) y así me siento más
segura. Usé las píldoras porque pensaba que no era el momento indicado
para tener hijos. Estoy muy joven y no me siento lo suficientemente madura
todavía como para criar a un hijo.
México: estudiante de derecho de 25 años de edad
Tomé píldoras anticonceptivas de emergencia dos veces el año pasado.
En ambas ocasiones, las usé porque se me olvidó tomarme las píldoras
anticonceptivas que uso normalmente. Después de tomar las píldoras
anticonceptivas de emergencia, seguí usando los anticonceptivos orales
corrientes.
Las píldoras anticonceptivas hormonales combinadas que usé para la
anticoncepción de emergencia no me causaron efectos secundarios como náuseas
y vómito; sólo un poco de mareo.
Tomé las píldoras porque no quiero tener hijos ahora, a pesar de que
he tenido una relación estable y monógama durante más de cuatro años.
Ninguno de los dos creemos que éste sea el momento oportuno para empezar
una familia. Él quiere seguir estudiando, y yo quiero terminar mis
estudios de derecho y continuar mi desarrollo profesional.
Sri Lanka: mujer de 24 años de edad
Tuve que usar la anticoncepción de emergencia después de una relación
sexual imprevista con mi novio.
Llamé al servicio de consulta telefónica directa de anticoncepción
de emergencia de la Asociación de Planificación Familiar de Sri Lanka†
y me dieron el nombre de la píldora anticonceptiva de emergencia, que
obtuve en una farmacia.
Por consiguiente, la anticoncepción de emergencia no fue difícil de
obtener. También fue muy fácil de usar porque las instrucciones eran
claras. Usé píldoras sólo de levonorgestrel, y no experimenté ningún
efecto secundario. No quedé embarazada.
Dado que en este momento no estoy sexualmente activa, no uso ningún método
corriente de anticoncepción, pero la persona con quien hablé en el
servicio de consulta telefónica directa me dijo que la anticoncepción de
emergencia no es un método anticonceptivo corriente, y que yo debía usar
píldoras anticonceptivas corrientes si estaba sexualmente activa. Me
dijeron que el uso de la anticoncepción de emergencia no protege contra
las infecciones de transmisión sexual.
Sri Lanka: hombre casado de 30 años de edad
Mi esposa usaba anticoncepción oral corriente, pero dejó de hacerlo
porque yo trabajaba en otra ciudad y no teníamos relaciones sexuales
habitualmente.
Cuando yo regresaba a la casa, usábamos el método del ritmo para
planificación familiar, pero en una ocasión nos preocupamos porque creímos
que mi esposa estaba embarazada. Yo había leído un anuncio en un periódico
acerca del servicio de consulta telefónica directa de anticoncepción de
emergencia dirigido por la Asociación de Planificación Familiar de Sri
Lanka.† Después de llamar al servicio para pedir información, obtuve fácilmente
píldoras anticonceptivas de emergencia [de sólo levonorgestrel] de una
farmacia. Mi esposa no experimentó ningún efecto secundario y no quedó
embarazada.
Estados Unidos: estudiante universitaria
Hace dos años, cuando tenía 19 años de edad, fui víctima de agresión
sexual. No estaba activa sexualmente y, por lo tanto, no usaba control de
la natalidad.
Pero había oído hablar de la anticoncepción de emergencia en la
universidad y, justo después de la agresión, llamé a mi médico de
atención primaria para obtenerla. No pude ponerme en contacto con mi médico,
sólo con el servicio de respuesta del consultorio médico. Entretanto,
llamé a varios hospitales para que me ayudaran, pero me dijeron que tenía
que ir a la sala de emergencias de un hospital que quedaba a tres horas
para obtener anticoncepción de emergencia.
Todo esto me pareció ridículo. Finalmente, ocho horas después de la
agresión, un asistente médico me recetó anticonceptivos de emergencia y
los fui a buscar a la farmacia. Pero resultó que me dio una dosis errónea,
y nadie me dijo que debía tomar una segunda dosis 12 horas más tarde.
Cuando pregunté acerca de la receta, el farmacéutico me dijo que era
correcta y que me la tomara. Bueno, no dio resultado: quedé embarazada y
aborté. Puesto que no tengo relaciones sexuales no tengo situaciones que
hagan que más tarde necesite abortar. Incluso después de una agresión
sexual, no hubiera tenido que abortar… si me hubieran dado lo apropiado
para prevenir un embarazo.
Los relatos presentados se basan en entrevistas realizadas por Kim
Best, escritora y editora científica principal de Network; Angela
Heimburger de Population Council, México; y Daya Abeywickrema de la
Asociación de Planificación Familiar de Sri Lanka. Así mismo, Kandra
Strauss del Proyecto de Tecnologías de Salud Reproductiva en Estados
Unidos ayudó en la recopilación de estas entrevistas.
* La línea telefónica gratuita de asistencia en México es
1-800-EN-3-DÍAS.
† La línea telefónica gratuita de asistencia en Sri Lanka es 501315.
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