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Entre los anticonceptivos de barrera, el condón masculino de látex es
el que más protege contra las infecciones de transmisión sexual (ITS),
incluido el VIH/SIDA. Cuando se usan sistemáticamente, los condones
masculinos también son sumamente eficaces como anticonceptivos.
En teoría, el condón femenino debería también proteger contra las
ITS, incluido el VIH/SIDA, pero se necesitan más investigaciones para
confirmar la eficacia de este tipo de condón en la prevención de las
enfermedades. Los métodos de barrera vaginales como el diafragma, el
capuchón cervical, la esponja y los espermicidas son menos eficaces,
incluso cuando se usa un dispositivo de barrera, como el diafragma, con un
espermicida.
El desafío más grande de salud pública en el control de la infección
por el VIH/SIDA y otras ITS es el de promover el mayor uso de los condones
entre las personas que corren riesgos. Las mujeres y los hombres notifican
que no usan los condones masculinos por muchas razones, entre ellas el
temor a la reacción del compañero, la oposición del compañero, la
falta de confianza en el producto, la falta de acceso a los condones o el
menor placer que se siente al usarlos.1 Además, los programas
de planificación familiar suelen animar a las clientas para que
consideren el uso de anticonceptivos más eficaces, por ejemplo los
inyectables, y desaniman el uso del condón como medio para prevenir el
embarazo.
Pese a que el condón es muy eficaz contra las ITS, muchas personas que
corren riesgos no lo utilizan. Algunas ITS bacterianas, como la gonorrea y
la clamidiasis, se transmiten fácilmente, por lo cual el uso del condón
es especialmente importante. La promoción de los condones entre los
hombres y los jóvenes, y el fomento de mejores actitudes acerca del
suministro de los mismos entre los proveedores de planificación familiar
y otros profesionales de la salud pueden ayudar a reducir el número de
infecciones nuevas.
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¿Protegen los
anticonceptivos contra las infecciones de transmisión sexual?
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Condón
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Diafragma
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Espermicida
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Hormonal
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DIU
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Infecciones virales
- VIH/SIDA
- Herpes Simple (VHS)
- Papiloma Humano (VPH)
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Protege contra el VIH; no se ha
comprobado que proteja contra infecciones transmitidas de piel a
piel (VHS, VPH) |
Se sabe poco acerca de la protección
que ofrece |
No protege contra este tipo de infección |
No protege contra este tipo de infección |
No protege contra este tipo de infección |
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Infecciones bacterianas
- Chancroide
- Clamidiasis
- Gonorrea
- Sífilis
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Protege contra la gonorrea; se cree
que protege contra otras infecciones |
Protege en cierta medida contra
gonorrea y clamidiasis cervicouterinas; se ha asociado con
proliferación excesiva de agentes anaeróbicos en la vagina |
Posiblemente protege contra gonorrea y
clamidiasis cervicouterinas |
Se ha asociado con un aumento de
clamidiasis cervicouterina; protege contra la EPI sintomática,
pero se han observado mayores riesgos de endometritis que puede
pasar inadvertida |
Se ha asociado con EPI en los primeros
meses de haberse insertado |
Fuente: Cates W Jr. Contraceptive choices
and sexually transmitted infections among women. In Ness RB, Kuller LH,
eds. Health and Disease among Women: Biological and Environmental
Influences. (New York: Oxford University Press, 1999)401-19.
La atención que se da a los hombres
Según una declaración conjunta de política hecha por la Organización
Mundial de la Salud y otros organismos de las Naciones Unidas, «Dirigir
la atención a los hombres es un aspecto crucial de toda estrategia para
promover las relaciones sexuales sin riesgo y el uso correcto y sistemático
del condón. Las actividades de los programas de planificación familiar
deben ampliarse de modo que incluyan a los hombres y los jóvenes que
corren riesgos, y a sus clientas tradicionales; es decir, las mujeres
casadas.»2
Algunos programas de planificación familiar, incluida la Asociación
de Planificación Familiar de Jamaica y otras afiliadas de la Federación
Internacional de Planificación de la Familia, han promovido los condones
entre los hombres por conducto de los trabajadores de los programas de
extensión y ofreciendo horas de consulta especiales.3 Pero la
mayoría de los programas de promoción de los condones que están
dirigidos a los hombres son esfuerzos de prevención del SIDA entre los
camioneros, los militares, los que trabajan en establecimientos
comerciales dedicados al sexo y otros grupos de alto riesgo. Esos
esfuerzos para que aumente el uso del condón han reducido las tasas de
infección en unos cuanto casos notables, en especial la campaña del condón
«100 por ciento» entre las trabajadoras del sexo en Tailandia.4
Según un estudio realizado entre los hombres que tenían compañeras
sexuales ocasionales en Uganda, sólo cerca del 50% de ellos habían usado
condones y, de casi todos los que los habían usado, sólo 6 de 10 de
ellos usaban siempre el condón con compañeras ocasionales.5
En una intervención que duró un año, en 12 plantaciones de té en
Kenia, el uso del condón aumentó considerablemente y las tasas de ITS
disminuyeron en 25%. Sin embargo, hay muchos factores que pudieron haber
causado esa reducción de ITS. El doctor Paul Feldblum, epidemiólogo de
FHI que coordinó el estudio, declara: «El más importante de ellos es
quizás el hecho de que encontramos y tratamos más infecciones que antes
de realizar el estudio. Es muy probable que el uso del condón sea
secundario al tratamiento para reducir la tasa de infecciones». Los
participantes del estudio fueron examinados y tratados por tres
enfermedades curables: gonorrea, clamidiasis y tricomoniasis.
Los investigadores debaten si las medidas del uso del condón y otros
comportamientos explican con exactitud los cambios en las tasas de ITS,
especialmente cuando las medidas se basan en comportamientos notificados
por los entrevistados mismos. Según un análisis reciente de una
intervención de comportamiento, las personas tienden a evitar el uso del
condón si creen que «no hay riesgo» con el compañero. El análisis
concluye: «El uso del comportamiento como sustituto del riesgo de ITS
puede ser especialmente problemático cuando se estudia a personas que
podrían modificar su uso de condones con compañeros que presentan
diversos riesgos».6
Abordar las cuestiones de género puede ser tan importante como
centrarse en el mayor uso del condón. El uso sostenido y sistemático del
condón requiere un cambio de comportamiento. Los comportamientos sexuales
de los hombres están vinculados a su sentido de masculinidad. En muchas
culturas, las suposiciones acerca de la masculinidad pueden fomentar el
consumo excesivo de alcohol o el comportamiento violento hacia las
mujeres, lo cual puede hacer aumentar los comportamientos sexuales
arriesgados. «Debemos ayudar a los hombres para que comiencen a
cuestionar el valor que se da al comportamiento arriesgado como una
característica que define la masculinidad. Para poder frenar la epidemia
del VIH/SIDA, hay que abordar las cuestiones subyacentes del género»,
dice el doctor Benno de Keijzer, de Salud y Género, que es un organismo
no gubernamental en México que trabaja con los hombres en cuestiones
relativas a las funciones según el género.
Los adultos jóvenes
También es crucial alentar a los jóvenes a usar los condones y a
desarrollar la capacidad de rechazar las relaciones sexuales no deseadas.
Las infecciones por el VIH están aumentando con más rapidez entre los
menores de 25 años, especialmente las mujeres. Con frecuencia, los jóvenes
no tienen experiencia con los condones, se sienten invulnerables ante el
riesgo, tienen relaciones sexuales espontáneas y les da vergüenza
interrumpir el coito para ponerse el condón. Algunas jóvenes necesitan
aptitudes para negarse a tener relaciones sexuales arriesgadas con hombres
de más edad. Todos estos factores presentan desafíos a los programas
dirigidos a los adolescentes y a las campañas de mercadeo social del condón.
Algunas campañas de mercadeo se han concebido especialmente para los
adolescentes. Una campaña en siete países de Centroamérica dirigió
recientemente los anuncios de radio y televisión a los adolescentes,
haciendo hincapié en la forma en que los condones previenen la transmisión
de enfermedades. Françoise Armand, gerente principal de mercadeo de
Population Services International (PSI) y quien está coordinando la campaña,
opina: «Nuestras investigaciones sobre el terreno nos hicieron ver que
los muchachos, y especialmente las jovencitas, piensan en la prevención
del embarazo, y no en la prevención de las infecciones de transmisión
sexual. De modo que tuvimos que adaptar la campaña para que se centrara
en las cualidades de protección doble que tienen los condones».
Por ejemplo, un mensaje televisivo, que se transmitió recientemente en
los siete países, tiene el formato de un programa de juegos en el que
parejas jóvenes responden a preguntas relativas al embarazo y las ITS,
con el fin de eliminar el estigma del uso del condón. «Estamos tratando
de cambiar las normas sociales para que las relaciones sexuales sin
protección pasen de moda», dice Armand.
La mayor concienciación acerca de los riesgos de las ITS entre los
adultos jóvenes puede ser difícil de lograr. En Camerún, PSI realizó
una campaña de mercadeo del condón durante un año entre los jóvenes
que incluía promociones por conducto de los medios de información,
educación impartida por los compañeros y la participación de los clubes
de jóvenes. Además del uso del condón, la campaña abordó la
abstinencia, otros métodos anticonceptivos y la detección temprana de
las ITS. A pesar de que los jóvenes notificaron un mayor uso de los
condones y otros anticonceptivos para prevenir el embarazo, al parecer no
se registró ningún aumento significativo en el uso del condón para
prevenir las ITS.7 Del mismo modo, las campañas de PSI en Sudáfrica
y Guinea no lograron que los jóvenes se hicieran más conscientes de los
riesgos de las ITS.8
En algunos países, los programas de planificación familiar suelen no
estar dispuestos a distribuir condones a los jóvenes solteros. La
accesibilidad a los condones también puede ser difícil para los jóvenes
debido al costo, el estigma, la vergüenza y otras barreras. Según un
estudio realizado con adolescentes en Botswana, las jóvenes en particular
temían que las estigmatizaran por obtener condones.9 Los jóvenes
tienen más probabilidades de usar los condones que se consiguen más fácilmente
en los almacenes, las tiendas de abarrotes y las máquinas automáticas.
Actitudes de los proveedores
Un estudio realizado en 11 países africanos reveló que muchos
proveedores de planificación familiar no mencionaban los condones a los
nuevos clientes, a pesar de las tasas elevadas de ITS en esos países. En
Zimbabwe, por ejemplo, los proveedores hablaron de los condones únicamente
con uno de cada cinco clientes nuevos, y en Senegal con uno de cada
cuatro.10 Un análisis reciente de FHI relativo a la prestación
de servicios en Kenia llegó a las mismas conclusiones. La doctora Theresa
Hatzell, de FHI y coordinadora del estudio, opina: «La gran mayoría de
los proveedores entrevistados demostraron correctamente casi todos los
pasos esenciales en el uso del condón, pero lamentablemente no comparten
ese conocimiento con sus clientes. Los proveedores presentaron un condón
de muestra en sólo el 7% de las visitas de planificación familiar
observadas».
Muchos proveedores no hacen hincapié en los condones como una buena
opción para los clientes de planificación familiar debido a las tasas de
eficacia anticonceptiva. Cuando se usa típicamente, la tasa de embarazo
anual es de 14%. Si se usa en forma sistemática y correcta (uso
perfecto), la tasa de embarazo es de 3%. En cambio, las tasas de embarazo
de la píldora son de 5% (cuando se usa típicamente) y menos de 1%
(cuando el uso es perfecto).11
Incluso si los proveedores asesoran a los clientes respecto a la
necesidad de usar condones, éstos deben poderse conseguir fácilmente. Un
estudio llevado a cabo en cuatro países africanos reveló que 41% de los
proveedores en Kenia exigían el consentimiento del cónyuge para el uso
del condón. Esta restricción se observaba entre el 14 y el 19% de los
proveedores de Botswana, Burkina Faso y Senegal. Los investigadores
concluyeron: «Estos hallazgos tal vez indiquen que no se quiere reconocer
la frecuencia de transmisión del VIH entre las parejas de casados o que
se teme que la mujer use los condones en relaciones extramaritales».12
Es importante que los farmacéuticos que venden condones den información
fiable y que presten asistencia. En Ghana, un grupo de hombres que se
hicieron pasar por clientes con exudado uretral visitaron 96 farmacias
para obtener información para un estudio. La mitad de los farmacéuticos
habían recibido capacitación en promoción de condones. Sin embargo, sólo
seis de los 96 farmacéuticos aconsejaron a los clientes que participaron
en el estudio que usaran condones hasta que hubiera cesado el exudado. 13
Es posible que algunos proveedores no se sientan cómodos al abordar
temas de prácticas sexuales y riesgos de ITS con sus clientes. No
obstante, si los proveedores no preguntan a los clientes acerca de prácticas
sexuales y la capacidad de controlar las circunstancias y el momento en
que tienen relaciones sexuales, no podrán darse cuenta cuándo es
apropiado el uso de condones. Los antecedentes sexuales de una pareja son
importantes para evaluar el riesgo que existe, y los clientes deben
entender este aspecto.
Mejores diseños
Los condones mejor diseñados, que a las mujeres y a los hombres les
parezcan más aceptables, especialmente respecto a la medida en que
influyen en el placer, pueden promover su uso. A diferencia de los
condones de látex, los condones masculinos de poliuretano facilitan la
transferencia del calor corporal, lo cual puede aumentar el placer.
Algunos productos se han diseñado para hacer que sean más fáciles de
colocar que los condones tradicionales de látex. Los condones sintéticos
que no están hechos de látex también pueden usarse con una mayor
variedad de lubricantes y no causan reacción alérgica al látex.
A pesar de que los científicos han supuesto que los productos que no
están hechos de látex podrían ser más aceptables que los de látex,
las investigaciones iniciales han dado resultados ambivalentes. En un
estudio en el que participaron más de 800 parejas monógamas y a las que
se asignó aleatoriamente el uso de condones de poliuretano o de látex
durante seis meses, 15% de los que usaron poliuretano dijeron que no lo
recomendarían a otras personas, comparados con 7% de los usuarios de látex,
quienes no estaban dispuestos a recomendar este material. Comparado con el
número de parejas que abandonaron el estudio por razones relacionadas con
el condón de látex, el número de las que lo hicieron por razones
relacionadas con el poliuretano fue de más del doble. Con todo, los
hombres calificaron el condón de poliuretano mejor que el de látex
respecto a varias categorías subjetivas; por ejemplo, sensibilidad y
olor, y tuvieron menos probabilidades de quejarse de incomodidad por
estrechez que los hombres que usaron condones de látex.14
Un estudio en el que participaron 54 parejas comparó la aceptabilidad
del látex, del poliuretano y de un material nuevo llamado estireno
etileno butileno estireno (SEBS). Cada pareja probó tres condones de cada
material. Aproximadamente dos tercios de los hombres y las mujeres
prefirieron uno de los dos materiales sintéticos al látex, «lo cual
indica que los consumidores van a estar contentos si pueden obtener estos
productos», concluyeron los autores.15
Las formas y los diseños nuevos posiblemente resuelvan otras
cuestiones relacionadas con los condones tradicionales; por ejemplo, que
queden ajustados. No obstante, basándose en las investigaciones
iniciales, no está claro si la disponibilidad de esos diseños nuevos en
realidad haga aumentar la aceptabilidad. Un estudio en el que participaron
443 parejas comparó resultados del uso de tres diseños nuevos de un condón
de elastómero sintético, llamado Tactylon, y uno de látex. En cuanto a
uso, ajuste, apariencia, comodidad y sensibilidad, un tipo de condón
Tactylon recibió el mayor puntaje de los cuatro tipos de condones que se
estudiaron. Sin embargo, un estilo holgado del condón Tactylon fue
calificado como menos satisfactorio que el condón de látex.16
Los condones reversibles que se pueden desenrollar en cualquier sentido
posiblemente resuelvan algunas inquietudes de que el condón es difícil
de usar y que hace que el acto sexual pierda espontaneidad -- factores que
podrían conducir a un uso menos sistemático o al uso incorrecto. Si un
hombre empieza a colocarse un condón de látex en el sentido contrario,
debe deshacerse de él y abrir uno nuevo porque puede transferir agentes
patógenos de su cuerpo al exterior del condón si le da vuelta. Los
condones reversibles ayudarían a prevenir este error. Actualmente una
compañía privada está fabricando en Europa y Canadá un condón holgado
de poliuretano que puede colocarse en cualquier sentido y que tiene una
amplia capacidad lubricante.
-- William R. Finger
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