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FHI: Boletín trimestral de salud, Network en español

Los servicios para los jóvenes y hombres

Integrar los servicios de PF y para casos de ITS hace hincapié en la prevención en vez del tratamiento.

Network en español: 2001, Vol. 20, No. 4

Todos los derechos reservados, Family Health International, 2001. 
Network
es reimpresa con autorización de Family Health International.

La búsqueda de formas de incluir a los hombres y los adolescentes en los programas de planificación familiar y de salud materna es una de las ideas recientes que tratan de saber cómo pueden ayudar los programas a prevenir la propagación de las infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH.

Históricamente, la inclusión de servicios para casos de ITS en los programas de planificación familiar y de atención de salud maternoinfantil se ha centrado en la educación y el tratamiento del cliente tradicional de planificación familiar, generalmente una mujer con un compañero, que trata de prevenir el embarazo. Actualmente, además de encontrar nuevas formas de llegar a los hombres y los adolescentes, algunos organismos de planificación familiar están promoviendo el uso del condón para la doble protección contra el embarazo y las enfermedades; están fomentando políticas comunitarias que promueven los condones y están incluyendo el asesoramiento relativo a las relaciones de género, que pueden ayudar a las mujeres a convencer a sus compañeros para que usen el condón.

El doctor Ian Askew, del Population Council de Kenia, quien ha escrito extensamente acerca de los servicios de integración, dice: «Se ha publicado tanto acerca de la integración centrada únicamente en la detección y el manejo de las ITS de las clientas de planificación familiar mediante el manejo sindrómico, que la visión más amplia de lo que la integración incluye y podría incluir tiende a perderse». El manejo sindrómico se refiere al diagnóstico y tratamiento basados en signos y síntomas del cliente, en vez de pruebas de laboratorio, que son sumamente costosas en algunos lugares. El manejo sindrómico tiende a ser ineficaz puesto que a menudo la mujer puede estar infectada y no presentar los síntomas.

En general, el enfoque más amplio para integrar los servicios hace hincapié en la prevención del VIH y otras ITS en vez del diagnóstico y el tratamiento. Además de ayudar a las clientas tradicionales a prevenir la infección, los programas de planificación familiar se centran en las personas que corren mayor riesgo de contraer una ITS, en especial los jóvenes y los hombres. Entre los esfuerzos para atender a las personas de alto riesgo están los programas de mercadeo social, la educación del público y los esfuerzos de comunicación, como también la promoción de los cambios de política.1

Los esfuerzos para integrar los servicios de planificación familiar y para casos de ITS se intensificaron después de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, celebrada en El Cairo en 1994, que promovió el concepto. En algunos países, especialmente en África al Sur del Sahara, la integración del manejo de las ITS en los servicios de atención de salud primaria ha sido una política nacional. Por ejemplo, desde 1996, Kenia ha capacitado a enfermeras en el manejo de las ITS, ha mejorado su sistema de distribución de los medicamentos para el tratamiento de las ITS y ha revisado las directrices nacionales de planificación familiar para que se incluya el manejo de este tipo de infecciones. Uno de cada 10 adultos en Kenia está infectado por el VIH.2

Sin embargo, la integración de los servicios de planificación familiar y para casos de ITS es difícil de lograr. En Kenia, una encuesta nacional reciente reveló que sólo uno de cada cinco proveedores de planificación familiar habló acerca de los factores de riesgo de las ITS durante el asesoramiento y sólo uno de cada 10 promovió el uso de los condones para la protección contra las ITS.3

Actividades preventivas

Un examen de los modelos de integración de todo el mundo concluyó que hay potencial en los mensajes de cambios de comportamiento dirigidos a las mujeres, pero no producen un fuerte impacto, especialmente si las mujeres están casadas y tienen sólo un compañero sexual. El examen concluyó que los mensajes de prevención de las ITS podrían ser más productivos si estuviesen dirigidos a sus compañeros. Según el estudio, «La promoción del cambio de comportamiento en los entornos de planificación familiar parece tener un potencial considerable sólo si logra ya sea empoderar a las mujeres para que negocien relaciones sexuales sin riesgo con sus compañeros o llegar a otros segmentos de la población, incluidos los jóvenes y las solteras, las trabajadoras del sexo y los hombres». Sin embargo, tomará tiempo ampliar los programas de asesoramiento para que incluyan a esos grupos.

Entre tanto, según el estudio, el paso más factible e inmediato hacia la prevención de las ITS mediante los programas de planificación familiar es hacer énfasis en la doble protección que ofrecen los condones.4 (Véase artículo afín en la página 4).

Algunos esfuerzos de integración están experimentando con varias formas de llegar a los hombres y los jóvenes. En un proyecto realizado entre las afiliadas nacionales de la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) en Brasil, Honduras y Jamaica, las campañas de prevención de las ITS están dirigidas a los hombres en fábricas y entornos comunitarios, como también a los adolescentes en los ambientes escolares y no escolares. En la capacitación que recibe el personal se incluyen las formas de empoderar a las clientas para que negocien el uso del condón.5

Los programas de la IPPF en Brasil y Honduras han iniciado campañas de mercadeo social del condón. Actualmente, de todos los anticonceptivos que se usan en el programa de Brasil, los condones representan más del 50% de protección años-pareja.6 Los planificadores de políticas de varias naciones africanas han empleado los programas de Brasil y Jamaica como modelos para producir cambios en sus programas de planificación familiar, en concreto la incorporación de «programas sensibles al género dirigidos a la juventud», dice Antero Veiga, de la oficina africana de la IPPF.

Un análisis de los esfuerzos de integración en Ghana, Kenia, Sudáfrica y Zambia, que incluyó a 20 instalaciones de salud en cada país, reveló «la necesidad crucial de reexaminar el enfoque continuo en los servicios de planificación familiar», especialmente los servicios clínicos. Todavía queda «una relativa falta de atención continua a grandes grupos de población, como el de los hombres y el de las solteras sexualmente activas» que rara vez usan los servicios de planificación familiar o de salud maternoinfantil.

La prestación de servicios para casos de ITS a las mujeres que reciben servicios prenatales se describió en el estudio como un elemento importante. Los servicios prenatales atienden a cuatro de cada cinco mujeres en algún momento durante el embarazo en tres de los cuatro países estudiados.7 Por ejemplo, una prueba de detección sencilla puede ayudar a diagnosticar y tratar a las embarazadas que tienen sífilis. La prueba se puede hacer mientras la mujer espera los resultados, y el tratamiento con penicilina puede comenzar inmediatamente. Si la sífilis no es tratada en las embarazadas, esta enfermedad puede producir aborto espontáneo, muerte fetal, parto prematuro e infección en el recién nacido. La transmisión al feto ocurre por lo menos en el 20% de los casos.

Manejo sindrómico

A medida que los encargados de formular políticas siguen buscando las formas de abordar las epidemias de ITS/VIH, afrontan hallazgos desalentadores respecto al grado de eficacia con que funciona el sistema de manejo sindrómico entre los clientes de planificación familiar.8

Dado que las pruebas de laboratorio de la mayoría de las infecciones de transmisión sexual son demasiado costosas en algunos países, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros han elaborado algoritmos (una serie de cuestiones planteadas en un diagrama de flujo) que los proveedores pueden seguir para tratar un síndrome de signos y síntomas. Los algoritmos son eficaces para las infecciones ulcerativas, como la sífilis y el chancroide. Sin embargo, cuando los signos y los síntomas son menos predictivos respecto a una infección en particular o una infección no presenta síntomas, los algoritmos no han dado resultado.

Por ejemplo, la gonorrea y la clamidiasis generalmente son asintomáticas en las mujeres y no pueden reconocerse fácilmente mediante el manejo sindrómico. Estas dos infecciones cervicouterinas representan aproximadamente 45% de los casos nuevos de ITS curables anuales y pueden tener consecuencias graves si no se tratan.

Con el fin de hacer que el algoritmo de flujo vaginal dé mejores resultados, algunos programas han elaborado instrumentos de detección para ayudar a identificar a las mujeres que tienen un riesgo mayor de sufrir de infecciones cervicouterinas. Estas «evaluaciones de riesgos» consisten en hacer preguntas que van más allá de los signos y los síntomas médicos, por ejemplo: ¿Ha tenido relaciones sexuales con más de una persona o con un nuevo compañero en los últimos tres meses? En una encuesta coordinada por FHI de evaluaciones de riesgos empleadas en poblaciones de bajo riesgo, los científicos concluyeron que «a menos que las evaluaciones de riesgos puedan hacerse más exactas, seguirán siendo prometedoras pero ineficaces en entornos de baja prevalencia» como los consultorios de planificación familiar y de atención prenatal.9

Un análisis reciente examinó 29 estudios que han sometido a prueba el uso de varias estrategias de detección y de manejo sindrómico para diagnosticar y tratar a las mujeres que tienen flujo vaginal. «Este análisis encontró pocas diferencias en la utilidad de criterios sencillos de detección y algoritmos o puntajes de riesgo para identificar la gonorrea y la clamidiasis en las mujeres», informaron los autores de Population Council. «De manera sistemática y en la gran mayoría de los casos, estas estrategias detectan incorrectamente a las mujeres que necesitan tratamiento». El estudio concluyó que, en vez de dedicar tiempo a la atención ineficaz, los clínicos deberían dedicarlo a proporcionar condones y dar información.10

Un estudio realizado recientemente en cinco consultorios de salud en Nakuru, en el noroeste de Kenia, examinó la validez del enfoque del manejo sindrómico que se ha estado usando allí en los últimos años. Más de 900 clientas de planificación familiar y 800 de atención prenatal participaron en el estudio, el cual incluyó exámenes médicos y pélvicos, evaluación de síntomas y signos de ITS mediante el algoritmo del flujo vaginal, e instrumentos de evaluaciones de riesgos. La mayoría de las mujeres a las que se les detectó infección no tenían síntomas. El algoritmo del flujo vaginal identificó sólo a una pequeña proporción de las mujeres que en realidad tenían una infección diagnosticada con pruebas de laboratorio (5% de las clientas de planificación familiar y 16% de las clientas de atención prenatal). El estudio concluyó que el programa debía hacer hincapié en enfoques preventivos.11

Un estudio llevado a cabo por FHI con clientas de planificación familiar en Jamaica comparó varias estrategias de detección de infecciones cervicouterinas en mujeres asintomáticas. El algoritmo del flujo vaginal con evaluaciones de riesgos de la OMS (adaptado para uso en Jamaica) fue la menos exacta de las cinco estrategias estudiadas. Dos algoritmos de evaluaciones de riesgos que ponderaban varios factores tuvieron el valor predictivo positivo más elevado pero su uso fue más difícil. Un análisis rápido de riesgos con una tira reactiva de esterasa de leucocitos tuvo casi la misma exactitud que las evaluaciones de riesgos y fue más fácil de realizar. Alan Spruyt de FHI, quien ayudó a coordinar el estudio, opina: «Incluso si no se tiene acceso a la tira reactiva de la orina, las preguntas sencillas acerca de riesgos pueden ser preferibles al algoritmo de la OMS para identificar a las clientas de planificación familiar que necesitan asesoramiento, remisión o tratamiento de presunción para ITS».12

Cuestiones de costos

Otros retos que plantea la integración de los servicios de planificación familiar y relativos a las ITS tienen que ver con sistemas de financiación y los recursos limitados disponibles para capacitación, supervisión, diseminación de directrices de manejo y elaboración de materiales de información, educación y comunicación útiles.

Arena mojada refresca los reactivos en una clínica al Mali.
Una hipótesis relativa a la integración de los servicios es que sería más eficaz en función de los costos usar infraestructuras existentes de planificación familiar y de salud materna para el manejo de las infecciones en vez de usar servicios aparte. Las investigaciones iniciales indicaron que los servicios integrados podrían ser eficaces en función de los costos. Por ejemplo, un estudio efectuado en 1996 en consultorios de Kenia observó que la prestación de servicios a una clienta asintomática que solicitaba anticonceptivos orales durante la misma visita costaba aproximadamente US $8,60, mientras que la prestación de servicios por separado podía ser más costoso, es decir, podía costar US $12,40.13

Sin embargo, a medida que los estudios relativos al costo de la integración han comenzado a examinar la eficacia del manejo sindrómico, la eficacia de los servicios integrados en función de los costos parece menos cierta. Un estudio realizado en Zimbabwe concluyó que las pruebas de detección de ITS en las mujeres en consultorios de planificación familiar basadas en sus signos y síntomas no son eficaces en función de los costos. El análisis incluyó cuatro modelos de diagnóstico, que iban desde un enfoque sindrómico, que costaba US $2,48 por clienta, hasta el suministro de pruebas de laboratorio para todas las clientas de planificación familiar, costaba US $25,77 por clienta.

Aunque el enfoque sindrómico era el menos costoso, seguía costando demasiado en algunos entornos. Además, no detectó infecciones en tres de cada cuatro mujeres que estaban infectadas, y más de la mitad de las mujeres que recibieron tratamiento no tenían infección (según se confirmó con pruebas de laboratorio).14

Rick Homan de FHI, quien ayudó a efectuar el estudio, declara: «Observamos que los proveedores de servicios de planificación familiar tienen los conocimientos técnicos para manejar las infecciones de transmisión sexual y, por lo tanto, es factible agregar este servicio. No obstante, el que sea factible no garantiza que el servicio sea eficaz en función de los costos o que se pueda pagar. En nuestro estudio, las directrices de manejo sindrómico no fueron eficaces en cuanto al número de personas tratadas correctamente (infectadas o no infectadas). Además, el ministerio de salud no puede darse el lujo de considerar ninguno de los modelos de diagnóstico de pruebas de detección para las clientas de planificación familiar». Al no existir enfoques eficaces en función de los costos para el diagnóstico y el manejo de ITS, el informe recomendó que los programas de planificación familiar de la región hagan más hincapié en estrategias preventivas.

-- William R. Finger

Referencias

  1. Shelton JD. Prevention first: a three-pronged strategy to integrate family planning program efforts against HIV and sexually transmitted infections. Int Fam Plann Perspect 1999;25(3):147-52.
  2. Askew I, Fassihian G, Maggwa N. Integrating STI and HIV/AIDS services at MCH/family planning clinics. In Miller K, Miller R, Askew I, et al, eds. Clinic-based Family Planning and Reproductive Health Services in Africa: Findings from Situation Analysis Studies. (New York: Population Council, 1998)199-216.
  3. National Council for Population and Development, Ministry of Health, ORC Macro. Kenya Service Provision Assessment Survey 1999. Calverton, MD: ORC Macro, 2000.
  4. O'Reilly KR, Dehne KL, Snow R. Should management of sexually transmitted infections be integrated into family planning services: evidence and challenges. Rep Health Matters 1999;7(14):49-59.
  5. Becker J, Letiman E. Introducing sexuality within family planning: the experience of three HIV/STD prevention projects from Latin America and the Caribbean. Quality/Calidad/Qualité 1997;8.
  6. Frautschi F. Long-term outcomes of the IPPF/WHR transition project add-on: integration of HIV/STI prevention in family planning. Unpublished paper. International Planned Parenthood Federation/Western Hemisphere Region, 2000.
  7. Mayhew SH, Lush L, Cleland J, et al. Implementing the integration of component services for reproductive health. Stud Fam Plann 2000;31(2):151-62.
  8. Mindel A, Dallabetta G, Gerbase A, et al., eds. Syndromic approach to STD management. Sex Trans Infec 1998;74(S):S1-178.
  9. Welsh M, Feldblum P, Chen S. Sexually transmitted disease risk assessment used among low-risk populations in East/Central Africa: a review. East Afr Med J 1997;74(12):764-71.
  10. Sloan NL, Winikoff B, Haberland N, et al. Screening and syndromic approaches to identify gonorrhea and chlamydial infection among women. Stud Fam Plann 2000;31(1):55-68.
  11. Solo J, Maggwa N, Wabaru JK, et al. Improving the management of STIs and MCH/FP clients at the Nakuru Municipal Council Health Clinics, 1999. In Frontiers in Reproductive Health: Electronic Library 1900-1999. New York: Population Council, 2000.
  12. Ward E, Spruyt A, Fox L, et al. Strategies for STD detection among family planning clients in Jamaica. Unpublished paper. Family Health International, 2000.
  13. Twahir A, Maggwa BN, Askew I. Integration of STI and HIV/AIDS Services with MCH-FP Services: A Case Study of the Mkemani Clinic Society in Mombasa, Kenya, Operations Research and Technical Assistance, Africa Project II. New York: Population Council, 1996.
  14. Maggwa N, Askew I, Marangwanda C, et al. Demand for and Cost-effectiveness of Integrating RTI/HIV Services with Clinic-based Family Planning Services in Zimbabwe. New YorK: Population Council, 1999.

Para mayor información, refiérase al sitio Web de Family Health International www.fhi.org

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Last Updated: 09 Jul 2003

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