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SEGOU, Mali. La estación de autobuses de Segou, cerca de las aguas de
color aguamarina del río Níger, es un centro de transporte concurrido
rodeado de pequeñas tiendas y un mar colorido de comerciantes que llevan
sus productos al mercado. Allí también se encuentra el único programa
que ofrece anticonceptivos y servicios de salud reproductiva a los
adolescentes en esta pequeña ciudad y su región rural adyacente.
En una oficina pequeña pero limpia, ubicada en el segundo piso de la
estación de autobuses, dos educadores de salud reciben a los jóvenes que
llegan a hacer preguntas, comprar condones o buscar información acerca de
las enfermedades de transmisión sexual (ETS). «La oficina se ha
convertido en un centro donde se llega sin necesidad de hacer cita», dice
Boncana Haidara, antigua partera que ahora es una de los tres educadores
de salud profesional que forman parte del personal de la oficina del
Programa para los Adolescentes (PRADO) en la estación. «Es más fácil
que una jovencita nos diga a nosotros que está preocupada porque no le ha
llegado el período que decírselo a su madre».
PRADO es una actividad de la Asociación de Apoyo al Desarrollo de las
Actividades de Población (ASDAP), con sede en la ciudad capital de
Bamako. En 1995, ASDAP se convirtió en la primera organización en Mali
que estableció servicios de salud reproductiva y anticoncepción
dirigidos a los adultos jóvenes.
Los adolescentes necesitaban desesperadamente esos servicios, dice
Fatoumata Traoré Toure, presidenta de ASDAP, y añade: «Comenzamos un
proyecto piloto de un año con el respaldo del Centro para Actividades de
Desarrollo y Población (CEDPA). Capacitamos a compañeros educadores y
nos dimos cuenta de que era una estrategia excelente». Con el apoyo de un
programa más integral, la labor se ha ampliado desde entonces para
incluir las zonas rurales y urbanas, entre ellas Koulikoro, Koutiala y
Segou.
Las jovencitas y los muchachos que han recibido capacitación en
asesoramiento y otras actividades educacionales ayudan a promover el uso
de anticonceptivos entre sus compañeros. El programa en Segou capacita a
dos o tres jóvenes en cada barrio que atiende para que lleguen a ser
compañeros educadores. Estos educadores tienen entre 10 y 20 años de
edad, y de los 65 que se han capacitado hasta ahora una tercera parte son
mujeres. «Las jovencitas hablan más entre ellas», dice Haidara, quien
está convencida de que la labor con ayuda de ellas es la forma de llegar
a otras jovencitas, y cuanto antes mejor.
Una encuesta de 1999 confirma que las jóvenes quieren saber más, y
mucho antes. Una de las preguntas es la siguiente: «Si se pudiera cambiar
el pasado, ¿qué información hubiera querido tener acerca del sexo?» La
respuesta más común dada por el 41% de las mujeres fue que
deseaban haber tenido mejores conocimientos para prevenir el embarazo y
las ETS cuando eran adolescentes, y citaron los 12 años como la edad
indicada para comenzar a recibir información. Las encuestadas dijeron que
la falta de información era un obstáculo para la salud reproductiva en
la región de Segou; otros obstáculos mencionados fueron la lejanía de
los servicios de salud, la falta de métodos anticonceptivos y el costo.1
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Bocana Haidara de PRADO |
El doctor Mohamadou Hachimi, director de salud de la región de Segou,
señala la encuesta como muestra de que hacen falta nuevas estrategias
para atender a los adultos jóvenes. Pero afirma que los valores
tradicionales y las presiones sociales para que las jovencitas recién
casadas demuestren su fertilidad no animan a los servicios de salud
oficiales a atender con eficacia a las adolescentes. «En general, es tabú
hablar con los jóvenes acerca de sexualidad y salud reproductiva. Aquí
se ve muy mal si uno habla de planificación familiar con los jóvenes,
pero tenemos que hacerlo, considerando los problemas que acarrean los
embarazos no deseados y las ETS», dice el doctor Hachimi.
Otra encuesta, realizada en 1999 en Mali, dirigida por CEDPA y el
Futures Group International, reveló que aproximadamente uno de cada
cuatro adultos jóvenes solteros en la región de Segou notificó haber
tenido relaciones sexuales por lo menos una vez (el 23% de las mujeres y
el 27% de los hombres de 15 a 24 años de edad). Uno de cada cinco (el 22%
de las mujeres y el 19% de los hombres) dijo que había tenido una infección
de transmisión sexual en los 12 meses anteriores y, sin embargo, menos de
uno de cada 13 dijo que estaba usando actualmente la anticoncepción.2
«Al llegar a los 18 años, el 81% de los adolescentes en Mali ya han
empezado a tener relaciones sexuales», notificó una encuesta nacional de
salud y demografía.3
Té y cuadernos de apuntes
Cuando los compañeros educadores de PRADO organizan grupos de debate
en sus barrios, generalmente piden la ayuda de uno de los tres educadores
profesionales de salud, en especial cuando se hacen preguntas difíciles.
Haidara explica y sonríe al decir que «Sirven té tradicional con menta.
ASDAP proporciona el té.»
Los gastos varios, por ejemplo de las bebidas que se ofrecen en las
reuniones o la gasolina para el transporte pueden ser considerables, y los
programas como éste tienen dificultades con las cuestiones de
sostenimiento. Para reducir los gastos e incentivar a los compañeros
educadores, PRADO anima a los educadores a vender condones durante los
grupos de debate y acontecimientos similares. Los compañeros educadores
se quedan con la mitad de los ingresos y la otra mitad se entrega a ASDAP.
Los jóvenes que solicitan servicios en la oficina que queda arriba de la
estación de autobuses reciben asesoramiento gratuito y pagan una pequeña
cuota por los condones, las tabletas espermicidas o los anticonceptivos
orales que reciben.
Cada compañero educador mantiene un cuaderno de apuntes donde anota
detalles útiles relativos a las visitas domiciliarias, los grupos de
debate o las sesiones de asesoramiento; por ejemplo, los temas debatidos,
el número de participantes de ambos sexos, cuántos eran menores de 25 años
de edad. Esa información ayuda al personal a fortalecer y dirigir su
asistencia.
Es difícil hablar de algunas cuestiones relacionadas con la salud, por
ejemplo los riesgos que se corren con la circuncisión femenina. Más del
83% de los jóvenes de ambos sexos en Segou notifican que están
dispuestos a que sus hijas sean circuncidadas.4 La oficina de
Bamako proporciona cintas grabadas relativas a la circuncisión femenina
para ayudar a iniciar las charlas. ASDAP también publica revistas
interesantes acerca de la salud reproductiva de los adolescentes dirigidas
a los jóvenes y, en parte, escritas por gente joven.
Traoré, presidente de ASDAP, opina: «Hay que hacer participar a los
adolescentes en todo lo que uno hace. Uno no debe proponer todas las
estrategias. Los jóvenes mismos tienen mucho qué aportar. Uno debe saber
escucharlos. A los jóvenes no les gusta que se les diga lo que tienen que
hacer. Hay que hacerlos participar, escucharlos. Si uno llega con ideas
preconcebidas, no se avanzará».
Muchos componentes del programa PRADO están de acuerdo con las
recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) relativas a
la acción dirigida a la salud de los adolescentes. Por ejemplo, el marco
de la OMS para la programación nacional recomienda proporcionar información
a los jóvenes en un ambiente seguro y reconfortante y hacerlos participar
sistemáticamente.5 El programa PRADO ofrece a los jóvenes un
lugar conveniente para tener acceso a los servicios, con educadores
masculinos y femeninos en la oficina de la estación de autobuses. El
programa se basa en un marco de participación juvenil, pero también
patrocina acontecimientos en los que participan los padres y la comunidad,
incluido el sistema escolar.
Haidara declara: «Cada mes vamos a las escuelas a explicar qué es la
salud reproductiva. Primero preguntamos, ¿qué saben ustedes acerca del
SIDA? Luego señalamos los comentarios que son ciertos y nos adentramos en
explicaciones más detalladas de los puntos que necesitan una mejor
comprensión». En este pueblo étnico y tradicional de Bambara, Haidara
dice que los temas de salud reproductiva, planificación familiar, ETS y
sexualidad son tabú en las charlas familiares. Añade que los jóvenes
están sedientos de información y que «Algunos estudiantes preguntan
acerca de la menstruación, las consecuencias del aborto, las ETS y cómo
se toma la píldora».
Haidara dice que para ser un buen educador de salud hay que ser
persistente y sentirse muy cómodo al hablar de cuestiones delicadas. Hace
hincapié al decir lo siguiente: «Yo creo que uno debe trabajar realmente
para continuar con la comunicación y dar a conocer las cuestiones.
El personal debe sentirse muy cómodo con los jóvenes y con el tema de la
salud reproductiva. Cada día uno ve una cara nueva, por lo tanto hay que
seguir trabajando».
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| Aminata Barry Touré (a la derecha),
de la Asociación de Mali para el Bienestar de la Familia en Bamako,
que trabaja con otras líderes de Bamako. |
Las mujeres del barrio
Incluso en Bamako, donde los servicios de salud están mucho más
disponibles que en Segou, hay una urgente necesidad de servicios para los
adolescentes. En algunos barrios, las mujeres por su propia cuenta cubren
esa necesidad, y con frecuencia atienden toda una serie de necesidades;
por ejemplo, salud, educación, empleo y recreación.
Aminata Barry Toure, quien organiza debates en grupo dos veces a la
semana relativos a salud reproductiva para los adolescentes en el barrio
Doumanzana de Bamako, dice que los jóvenes necesitan información para
tomar decisiones responsables. Barry, presidenta de la Asociación Maliana
para la Salvaguarda del Bienestar Familiar, dice: «Los jóvenes se
aburren mucho. Empiezan a tener relaciones sexuales incluso a los 15 ó 16
años de edad No hay cines, ni lugares para juegos. No hay nada que hacer,
aparte de tener relaciones sexuales».
Barry es conocida entre los jóvenes de su barrio por su activismo. Ha
recaudado fondos para comprar un burro, con lo cual los adolescentes
pueden ganar dinero llevándose la basura del barrio. Ha encabezado el
establecimiento de una farmacia en Doumanzana, posiblemente el único
consultorio de barrio en Bamako con un laboratorio y reactivos para hacer
exámenes para diagnosticar la gonorrea, sífilis y anemia drepanocítica.
Barry, quien es contadora profesional y madre de seis hijos, también
declara: «Aquí en la familia no hablamos acerca de la sexualidad. Se
cree que si uno lo hace, está empujando a los hijos a hacer el amor.
Creemos que es mejor si esperan hasta el matrimonio. Pero de todas formas,
los jóvenes tienen relaciones sexuales. Simplemente lo ocultan».
Una tarde, hace calor y las calles polvorientas están atestadas de jóvenes.
Barry manda a buscar a los jóvenes, y enseguida un grupo de adolescentes
se reúne en un lugar sencillo, donde el piso es de tierra, que su
organización construyó para los hijos de edad preescolar de las
vendedoras del mercado. Hablan abiertamente acerca del sexo y revelan sus
temores infundados por falta de información e información errónea; por
ejemplo, que el uso del condón puede causar hemorragia en la mujer.
Un estudiante quiere saber si la mujer puede quedar embarazada si el líquido
preeyaculatorio y la lubricación natural de la mujer se juntan fuera del
cuerpo. Los jóvenes se ríen de las preguntas que hacen, pero escuchan
atentamente las respuestas. «¿Cómo se procede al retiro sin que el condón
quede adentro de la mujer?», pregunta un muchacho. «¿Cuánto tiempo
toma para que regrese la fertilidad de la mujer después de usar los
anticonceptivos orales o el Depo Provera?», pregunta una jovencita.
Muchas de sus preguntas son de carácter práctico. Otras tienen que
ver con percepciones culturales arraigadas; por ejemplo, se cree que la
relación sexual forzada es un acto de pasión y no de violencia.
Cuando una joven dice que tiene amigas que han sido violadas, los
muchachos saltan y dicen que «los hombres no se pueden controlar» y que
«los hombres y las mujeres son fuego y gasolina, y si se juntan ¡explosión!»
Es evidente que muchos de los jóvenes en el grupo saben lo que es una
relación sexual forzada, y las actitudes hacia ella varían según el género.
A nivel nacional, una de cada cinco jóvenes notificó que su primera
experiencia sexual no había sido consensual.6
«Lo importante es abrir los canales de comunicación con los jóvenes»,
dice Barry, y afirma que no son muchos los adolescentes que llegan a la
farmacia en busca de anticoncepción, pero muchos otros parecen
interesados en los grupos de debate. Algunos participantes compran
condones después de las charlas, cuando los tiene.
Barry está sentada en su oficina, y su cara normalmente alegre se vé
sombría. Menciona a una jovencita que conoce que acaba de morir por causa
de un aborto, y dice: «Verdaderamente esta noticia me ha afectado muchísimo.
Era tan linda. Realmente linda».
Barry quiere establecer «centros de escucha» para los jóvenes, donde
líderes compañeros y adultos capacitados escuchen y den consejos, e
incluso hagan remisiones para atención médica. Su idea es alquilar o
construir un centro juvenil con una máquina de video y una sala de
conferencias donde los jóvenes se puedan reunir. Considera que si los
grupos mixtos de muchachos y jovencitas aprenden a hablar desde una edad
temprana acerca de las relaciones y la forma de prevenir el embarazo y las
ETS, se habrán sentado las bases para tomar, en calidad de parejas,
decisiones relativas a la salud reproductiva.
En este contexto de pobreza generalizada y servicios de salud
insuficientes, las líderes como Barry están desempeñando un papel
importante para determinar y cerrar las brechas. «Salud, planificación
familiar, aspectos legales de la circuncisión femenina, pequeñas
transacciones comerciales y generación de ingresos, jardinería, cuidado
de los hijos pequeños y de las niñas, medio ambiente, reforestación»Barry
hace esta enumeración y suspira: «Las mujeres lo hacen todo.»
-- Elizabeth T. Robinson
Referencias
- Connaissances, attitudes et comportements des jeunes
(15-25 ans) vis-à-vis de la santé de la reproduction. Unpublished
paper. Ministère de la Santé, des Personnes Agees et de la Solidarité;
Direction Nationale de l'Action Sociale; Centre National
d'Information, d'Éducation et de Communication pour la Santé
(CNIECS), 1999:27,65.
- Enquête CAP sur la santé reproductive: rapport
d'analyse (version finale). Unpublished paper. The Centre for
Development and Population Activities (CEDPA) and The Futures Group
International, 1999:58,66,114.
- Coulibaly S, Kicko F, Moussa Traoré S, et al.
Enquête Démographique et de Santé Mali 1995-1996. Bamako and
Calverton, MD: Cellule de Planification et de Statistique, Ministère
de la Santé, de la Solidarité et des Personnes Agées, Direction
Nationale de la Statistique et de l'Informatique, and Macro
International, Inc., 1996:94.
- Enquête CAP sur la santé reproductive: rapport
d'analyse (version finale).
- Action for Adolescent Health: Towards a Common
Agenda. Geneva: World Health Organization,
1997.
- Connaissances, attitudes et comportements des jeunes
(15-25 ans) vis-à-vis de la santé de la reproduction, 35.
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