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La educación sexual puede hacer que los adultos jóvenes retrasen su
primera relación sexual o, si ya están sexualmente activos, que usen la
anticoncepción. Casi todos los estudios llegan a la conclusión de que la
educación sexual no da lugar a que se tengan relaciones sexuales mucho
antes o que éstas sean más frecuentes.
La doctora Cynthia Waszak, científica principal de FHI especializada
en la salud de los adolescentes, dice: «A los jóvenes les interesa la
sexualidad por razones biológicas, hormonales. Las insinuaciones sexuales
en la música, la radio, los anuncios, las películas y la televisión
avivan ese interés. Los jóvenes hablan acerca de la sexualidad y tienen
preguntas al respecto. Debemos hallar los medios de proporcionarles la
debida información para que puedan tomar decisiones, mejores e
informadas, relacionadas con su comportamiento sexual».
El aprendizaje relativo a la salud reproductiva es parte del proceso más
amplio de desarrollo por el que pasan los niños para convertirse en
adultos. El desarrollo de la autoestima, un sentido de esperanza y metas
futuras, y el respeto por los demás también forman parte del proceso.
Los aspectos educativos relacionados con la sexualidad se incorporan en
varios tipos de programas, a veces llamados aptitudes, o educación, para
la vida en familia en muchos países en desarrollo. Tanto los adolescentes
solteros como los casados necesitan educación, particularmente en
anticoncepción, y sobre todo en los países como Bangladesh y la India
donde del 50 al 75 por ciento de las mujeres menores de 18 años están
casadas.
Los programas de educación sexual han dado resultado en varios
entornos, incluidos los centros comunitarios, las escuelas, los grupos
para jóvenes y el lugar de trabajo, explica Judith Senderowitz,
consultora radicada en los EE.UU. que ha escrito extensamente acerca de la
adolescencia. Con frecuencia, los programas incluyen métodos basados en
la enseñanza por compañeros y actividades de los medios de información
para llegar a más gente. Una característica de los programas que parece
crucial para el éxito es «un ambiente de aprendizaje interactivo y
experimental donde los jóvenes se sientan cómodos y seguros para
explorar cuestiones e inquietudes y desarrollar aptitudes para adoptar un
comportamiento sexual sin riesgos», declara Senderowitz en uno de sus análisis.1
Elementos para el éxito
Los programas de educación sexual tienen elementos comunes que se
pueden adaptar a varias situaciones culturales. Esos elementos comunes
incluyen ciertas características del programa de estudios y la capacitación
adecuada de los profesores.
El doctor Douglas Kirby, analista de ETR Associates, compañía
radicada en los EE.UU. y dedicada a investigaciones en educación, examinó
los programas de educación sexual y descubrió que los programas más
eficaces tenían 10 elementos comunes.2 Dar un mensaje claro y
sistemático es algo crucial. «Los programas que presentan el pro y el
contra de tener relaciones sexuales o usar condones y luego afirman implícitamente
'escoja lo que más le convenga', no eran tan eficaces para modificar el
comportamiento como aquellos que sistemáticamente hacían hincapié en
algo especial. Un mensaje comúnmente eficaz era el que afirmaba 'siempre
evite las relaciones sexuales sin protección'. La abstinencia es lo
mejor, pero si tiene relaciones sexuales, use siempre un condón.»
También es esencial que el mensaje sea apropiado para la edad y la
experiencia sexual de los participantes. Según el doctor Kirby, «Si
pocos participantes están teniendo relaciones sexuales, tal vez sea
indicado concentrarse casi exclusivamente en la abstinencia». Los
programas más eficaces se concentraban en eliminar uno o más
comportamientos sexuales que daban lugar a embarazos no deseados o a la
infección por el VIH/SIDA.
Según él, otro componente importante es determinar lo que se debe
cambiar, y afirma: «Todos los programas que tienen éxito toman en cuenta
los factores que influyen en el comportamiento sexual creencias,
actitudes, normas y aptitudes y elaboran un programa de estudios para
abordar esos factores.» Así mismo, los programas eficaces permiten que
los estudiantes apliquen las aptitudes de comunicación y negociación, y
les piden que den su toque personal a la información.
Por tradición, los mensajes de educación sexual van dirigidos a uno o
dos grupos: los que están y los que no están sexualmente activos. Un
estudio indicó que los mensajes se podrían adaptar para dirigirlos a
cuatro grupos en vez de dos: los que no prevén que van a tener relaciones
sexuales al año siguiente (demorados), los que prevén que van a iniciar
las relaciones sexuales al año siguiente (previsores), los que han tenido
un compañero sexual (únicos) y los que han tenido dos o más compañeros
(múltiples).
En calidad de grupo, los previsores demostraron comportamientos más
arriesgados y vínculos menos fuertes con la familia, la escuela y la
iglesia, en comparación con los demorados. Los jóvenes con múltiples
compañeros sexuales también notificaron más riesgos, en comparación
con los que habían tenido sólo un compañero. Los educadores sexuales
deben «tener en cuenta el contexto social y psicológico en el que
ocurren las experiencias sexuales», recomiendan los investigadores de los
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados
Unidos, que estudiaron a 900 estudiantes de 15 a 18 años de edad en los
Estados Unidos y Puerto Rico.3
El SIECUS (Consejo para la Información y Educación Sexual) radicado
en los EE.UU. ha elaborado directrices para la educación sexual. Hace
hincapié en que se debe comenzar temprano, cuando los niños están en la
escuela primaria, y que se debe continuar hasta la adolescencia. Los
profesores deben recibir capacitación y los programas deben contar con la
participación de la comunidad, los padres, los administradores y los líderes
religiosos. El programa de estudios debe incluir información relativa a
desarrollo humano, anatomía reproductiva, relaciones, aptitudes
personales, salud y comportamiento sexual, y los papeles de ambos sexos.4
A medida que los países comienzan a implantar los programas de educación
sexual, se inspiran en cierto grado en las directrices internacionales y
los elementos comunes de éxito reconocidos. Por ejemplo, Brasil ha
ordenado que la educación sexual comience con los niños de las escuelas
primarias. En México, un curso elaborado por el Instituto Mexicano de
Investigación de Familia y Población (IMIFAP), llamado «Planeando Tu
Vida», incorpora la sexualidad en el contexto más amplio del desarrollo
humano. Un estudio realizado por el IMIFAP y el Population Council de
Nueva York, indicó que el curso puede enriquecer los conocimientos de los
estudiantes y, entre los estudiantes sexualmente activos, aumentar el uso
de anticonceptivos.5
En Nigeria, un nuevo programa de estudios hace hincapié en el
desarrollo de aptitudes, la capacitación de los profesores y la
participación comunitaria. Un grupo especial nacional ha elaborado
directrices para una educación sexual general, utilizando el modelo de
SIECUS. Valiéndose de una guía nigeriana, la Asociación para la Salud
Familiar y Reproductiva (ARFH), organización no gubernamental nigeriana
que trabaja con el gobierno del estado de Oyo, ha elaborado un programa de
estudios que se está aplicando en 26 escuelas y está dirigido a los
estudiantes de 10 a 18 años de edad.
«Una evaluación de las necesidades y un estudio básico revelaron
que, puesto que la primera experiencia sexual ocurría entre los 13 y 16 años
de edad, los jóvenes necesitaban más que nunca información relacionada
con la salud sexual y reproductiva, además de algunas aptitudes para
forjar toda una vida, por ejemplo aptitudes de negociación, aclaración
de valores, aptitudes de rechazo, toma de decisiones y fijación de metas.
Esas aptitudes permitirán a los jóvenes hacer frente a las demandas y
los retos del desarrollo, la autogestión y otras transiciones», explica
Grace Delano, directora ejecutiva de ARFH. Esta asociación también está
haciendo hincapié en la capacitación que ayude a los profesores a
aclarar sus propios valores de sexualidad. La modificación del
comportamiento sexual de los jóvenes requiere un enfoque
multidimensional, afirma Delano, y agrega: «La participación de los
medios de información y de la comunidad, y el apoyo que se preste son
algunas de las estrategias adoptadas para que la comunidad complemente la
instrucción que se imparte en las escuelas».
Los educadores convienen en la importancia que tiene el programa de
estudios para ayudar a los jóvenes a desarrollar y practicar las
aptitudes de toma de decisiones. Hally Mahler, capacitadora de FHI, que ha
facilitado sesiones relativas a educación sexual para profesores, padres
y jóvenes en Asia, África y América Latina, opina: «La educación
sexual no tiene que ver únicamente con el acto sexual. La autoestima, las
aptitudes para tomar decisiones, el sentimiento de que se tienen opciones
y que se pueden controlar las cosas son las cuestiones que debe subrayar
el programa de estudios». Para que los jóvenes aprendan a negociar las
relaciones sexuales sin riesgos, los profesores deben sentirse cómodos
con el contenido del programa de estudios y presentarlo a los jóvenes en
una forma interesante. «Tenemos que avivar su interés y responder a sus
preguntas en forma auténtica. Por lo tanto, tocamos música que es
popular entre los jóvenes y hacemos ejercicios que ayudan a las personas
a hablar de temas tabú.»
Mahler está incorporando un ejercicio en un nuevo programa de
estudios, en Senegal, que ella llama el desfile de modas del condón. «Jóvenes,
profesores y padres abren los condones y los emplean para hacer
cinturones, brazaletes y aretes. Les hace perder la sensibilidad en torno
a este tema y les permite hablar más abiertamente y con más sinceridad».
El gobierno y las organizaciones no gubernamentales están colaborando con
FHI para elaborar el programa de estudios dirigido a los estudiantes de 10
a 19 años de edad. El Proyecto Fronteras en Salud Reproductiva coordina
esta labor que está a cargo del Population Council, radicado en Nueva
York.
Hay poca investigación relativa a la educación sexual entre los recién
casados, y lo que está disponible se centra en el uso de anticonceptivos.
China y Bangladesh han utilizado con éxito a trabajadores de campo
especializados en planificación familiar para que aborden a los
adolescentes casados. En Bangladesh, cuando esos trabajadores de campo
enviaron a los recién casados cartas de felicitación y sostuvieron con
ellos charlas para motivarlos, el uso de anticonceptivos en ese grupo pasó
de 19 por ciento en 1993 a 42 por ciento en 1997. En Indonesia, los
consejeros usan los registros matrimoniales para ponerse en contacto con
los recién casados. La asistencia a charlas relativas a planificación
familiar es un prerrequisito para contraer matrimonio civil en varios
estados de México. Y en Bangladesh y Taiwán, las campañas de los medios
de información se han centrado en los recién casados.6
La educación puede ayudar
En el análisis más extenso de educación sexual, el Programa Conjunto
de las Naciones Unidas para el VIH/SIDA (ONUSIDA) examinó 68 evaluaciones
de proyectos de educación sexual, 53 de los cuales evaluaron
intervenciones particulares.
De esas 53 intervenciones, 22 «demoraron el inicio de la actividad
sexual, redujeron el número de compañeros sexuales o redujeron las tasas
de embarazo no planificado y de ETS», concluyó el análisis del ONUSIDA.
No hubo ni aumentos ni disminuciones en la actividad sexual ni en las
tasas de embarazo y de ETS en casi todas las demás intervenciones que se
evaluaron. En una de las pocas excepciones, un programa que incluía sólo
la abstinencia en el programa de estudios produjo un aumento en la
actividad sexual no coital, por ejemplo tocarle los senos a la compañera.7
En los Estados Unidos, un examen de casi 80 programas de educación
sexual también reveló que «los programas que se centran en la
sexualidad, incluidos los de educación sexual y los relacionados con el
VIH, los consultorios escolares y los programas que ofrecen condones, no
producen ningún aumento de la actividad sexual». Si bien casi todos los
programas aumentaron los conocimientos de los jóvenes en cuanto a la
sexualidad, sólo unos cuantos produjeron reducciones mensurables en los
riesgos de carácter sexual, por ejemplo demorar el inicio o reducir la
frecuencia de las relaciones sexuales, reducir el número de compañeros
sexuales o aumentar el uso del condón u otras formas de anticoncepción.8
La mayoría de los programas que tienen éxito han contado con la
participación dinámica de la comunidad y ponen bien en claro que se
deben evitar las enfermedades de transmisión sexual (ETS) o el embarazo.
Según un estudio realizado en Senegal, los programas de educación para
la vida en familia deben hacer más hincapié en el desarrollo de
aptitudes. El estudio utilizó grupos de enfoque y encuestas con la
participación de 225 jóvenes de ambos sexos, de 14 a 18 años de edad,
que participaron en los programas en las escuelas, los clubes juveniles y
las asociaciones deportivas. «Esta [educación] nos permite ser más
maduros y afrontar algunos de los problemas en nuestra vida» dijo uno de
los muchachos.9
Los jóvenes también plantearon cuestiones relacionadas con el respeto
y la responsabilidad. El estudio reveló que «Las charlas acerca de lo
que quieren los jóvenes de las jóvenes, y viceversa, en sus relaciones
indican que hay una falta de respeto entre los sexos». Los jóvenes
pensaban que las jóvenes se interesaban en ellos principalmente por el
dinero y otras cosas materiales, mientras que ambos sexos mencionaron «la
posibilidad de una golpiza o violación si una mujer se niega a tener
relaciones sexuales. Se debe hacer hincapié en los valores que inculcan
el respeto hacia la mujer, al mismo tiempo que se enseña que la violencia
nunca es aceptable». El Institut de Sciences et l'Environment Université
Cheikh Anta Diop, de Dakar, y FHI dirigieron el estudio, y contaron con la
cooperación de varias oficinas ministeriales y organizaciones no
gubernamentales.
En una zona rural de bajos ingresos de los Estados Unidos, la educación
relativa a salud sexual para los estudiantes de 5 a 18 años de edad contó
con la participación de organismos comunitarios, líderes religiosos,
padres, mensajes transmitidos por los medios de información y promoción
de la salud. Al cabo de tres años, la tasa de embarazos anual bajó de 60
a 25 embarazos por 1.000 entre las jóvenes de 14 a 17 años de edad. En
dos zonas que sirvieron de control y no tuvieron ninguna intervención, se
registró un aumento de los embarazos anuales en el mismo grupo etario. El
programa informó acerca de la anatomía de los órganos reproductores y
la anticoncepción, y se concentró en las formas de mejorar la toma de
decisiones, las aptitudes de comunicación interpersonal y la autoestima.
Recalcó la necesidad de equilibrar los valores personales con los valores
de la familia, las instituciones religiosas y la comunidad.10
Proporcionar simplemente materiales educacionales sin otros elementos
clave, como participación comunitaria, puede ser contraproducente. Un
estudio realizado en Nicaragua reveló que el colocar materiales de
educación de salud en cuartos de moteles que usaban los trabajadores de
sexo comercial en realidad hizo disminuir el uso del condón.11
Capacitación de profesores
Entre los factores cruciales para los buenos programas de educación
sexual están la capacitación adecuada de los profesores y los recursos
para poner en práctica el programa. La doctora Waszak, de FHI, declara:
«La capacitación de los profesores es un elemento clave de los programas
de educación sexual, y la falta de buena capacitación ha sido un
problema enorme. Los profesores no reciben capacitación, por lo tanto
ignoran el programa de estudios o no saben cómo abordarlo. La capacitación
tiene que hacerlos perder esa incomodidad que sienten al hablar de temas
que eran tabú cuando eran jóvenes. Y cuando uno empieza a hablar sobre
salud sexual con los jóvenes, hay que escucharlos. Hay que ocuparse de
sus preguntas y, con frecuencia, es algo que incomoda a los profesores».
Una evaluación reciente del programa de educación sexual en el Perú
revela las posibles limitaciones de capacitación y recursos. «Todavía
algunos profesores se oponen a la aplicación del programa, lo cual socava
su eficacia», dice el doctor Robert Magnani, de la Universidad de Tulane,
quien trabaja con el proyecto estadounidense FOCUS, programa de
investigación dirigido a los adultos jóvenes. Y agrega: «No se ha
asignado suficiente tiempo y recursos para ganarse el apoyo de los
profesores y los directores. Esta es una cuestión importante en las
sociedades conservadoras».
En Sudáfrica la capacitación en aptitudes para la vida será
obligatoria en todas las escuelas para 2005. El doctor Magnani opina: «Pero
los programas de estudios y los métodos de enseñanza de aptitudes para
la vida varían considerablemente. Se imparten bastante bien en algunas
escuelas pero en otras no». También dice que las directrices nacionales
recomendadas son importantes, pero que las provincias locales tienen que
contraer compromisos financieros o de otro tipo para aplicar las
directrices.
La buena capacitación requiere estrategias creativas. En Jamaica, FHI
ha trabajado con el Ministerio de Educación para capacitar a los asesores
de orientación a fin de que enseñen aptitudes para la vida familiar
empleando un manual titulado Preparing for the VIBES in the World of
Sexuality. Este programa enseña a los asesores a guiar a los jóvenes
para que preparen escenas cómicas, bailes, canciones y otras
representaciones teatrales de sus preguntas, inquietudes, temores y casos
hipotéticos de situaciones sexuales, trabajando con la Academia de Artes
de la Representación y la Compañía Ashe. Actualmente se está llevando
a cabo una evaluación del programa, en la que se hace un seguimiento de
dos años de los jóvenes que participaron en el curso de aptitudes para
la vida familiar cuando tenían 12 años de edad.
La necesidad de una buena capacitación va más allá del programa
escolar de estudios. También es importante contar con la participación
de los padres y de los líderes comunitarios. En colaboración con la
Junta de Planificación Familiar Nacional y Ashe en Jamaica, FHI está
elaborando un programa de salud reproductiva de los adolescentes para los
padres. Este programa incluye un manual y un video de capacitación para
ayudar a los padres a comunicarse mejor con sus hijos adolescentes.
Mediante el uso del manual, un grupo de padres recibirán capacitación
para que trabajen con otros padres. En una evaluación de necesidades
inicial, aproximadamente 90% de los padres expresaron inquietud acerca de
las ETS, la violación, el embarazo y la homosexualidad. Reflexionando en
cuanto a sus propias experiencias vividas en la adolescencia y sus
preocupaciones por sus hijos, determinaron lo que creían que debería
incluirse en el manual.
La epidemia del SIDA ha generado muchas maneras de reforzar los
mensajes relativos a la educación sexual, entre ellas las campañas de
los medios de información, las líneas telefónicas directas y las
computadoras. Una campaña llevada a cabo en las Filipinas se dirigió a
los jóvenes mediante grupos de música popular y haciendo publicidad de
una línea telefónica directa de información. Una evaluación del
proyecto reveló que la mitad de los que recordaban las canciones habían
cambiado su comportamiento sexual y que 44% de ellos habían hablado con
sus amigos o sus padres acerca de información relacionada con la
sexualidad.12 Con la ayuda de los jóvenes, la Federación
Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) está preparando un
sitio en la Web que presenta materiales de educación sexual. Esta
Federación actualmente copatrocina con BBC World Service un sitio en la
Web llamado «Sexwise».
Muchas organizaciones comunitarias se están interesando en la educación
sexual. FHI ha trabajado con la Asociación Mundial de Niñas Guías y
Exploradoras para impartir educación sexual a adolescentes de varios países
de África y de la India. La organización de niños exploradores árabe
ha estado capacitando a jóvenes en aptitudes de asesoramiento de compañeros
y de concienciación en cuanto al género y la salud sexual. En Ghana, la
Asociación de Jóvenes Cristianas está trabajando con el Centro para el
Desarrollo y Actividades de Población, con sede en Estados Unidos, para
hacer participar a los padres y los líderes de la iglesia en el
asesoramiento.
Los programas de educación de compañeros tienen muy buena acogida en
los proyectos de prevención de la infección por el VIH. Una evaluación
de 21 proyectos dirigidos por compañeros y apoyados por FHI en 10 países
(Brasil, Camerún, República Dominicana, Etiopía, Haití, Jamaica,
Nigeria, Tanzania, Tailandia y Zimbabwe) reveló que el 81% de la población
objetivo dijo que prefería recibir información relativa al VIH/SIDA de
educadores compañeros. Un estudiante que era educador de compañeros de
Zimbabwe dijo: «Con alguien de la misma edad, uno es serio. Uno se siente
cómodo. Con alguien mayor, uno no quiere hablar de ciertas cosas ni de
ciertos problemas, de lo que uno lleva en el corazón».13
-- William R. Finger
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adolescent reproductive health. Unpublished paper. U.S. Agency for
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- Flanagan D, Williams C, Mahler H. Peer Education
in Projects Supported by AIDSCAP. Arlington,VA: Family Health
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La investigación relativa a los
microbicidas afronta retos |
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¿Necesitan información los jóvenes?
Los estudios han revelado sistemáticamente que los jóvenes
carecen de conocimientos básicos acerca de la sexualidad y la
anticoncepción.
En una encuesta de casi 3.000 jóvenes en Senegal, sólo una
tercera parte de los que tenían entre 15 y 19 años de edad
pudieron identificar correctamente el período de fertilidad en el
ciclo menstrual, y el 80 por ciento creía erróneamente que los
anticonceptivos orales podían causar infertilidad. Los jóvenes que
habían participado en un programa de educación de vida familiar
tenían más conocimientos acerca de la anticoncepción y la usaban
con más frecuencia.1
Un estudio de los programas de educación sexual en Sudáfrica
reveló que los jóvenes querían más información, incluida la
ayuda para tomar decisiones y la adquisición de aptitudes para
enfrentar los problemas, además de la oportunidad de asesoramiento
individual con alguien en quien pudieran confiar. En los grupos de
enfoque de 60 estudiantes, los jóvenes dijeron que sus padres deberían
ser la fuente principal de información relativa a educación
sexual, pero que no les daban lo que necesitaban.2
En una encuesta de 2.460 estudiantes de 14 a 19 años de edad, en
Nigeria, apenas uno de cada tres pudo identificar correctamente el
momento en que la concepción era más probable. En los grupos de
enfoque, «los estudiantes se mostraron muy interesados en recibir
mejor educación relativa a la anticoncepción y las consecuencias
del coito, y recomendaron que tanto las escuelas como los padres
participaran en la educación de los jóvenes relacionada con la
salud reproductiva».3
En el país vecino de Guinea, una encuesta de más de 3.600
solteros (hombres y mujeres), de 15 a 24 años de edad, reveló que
una de cada cuatro mujeres había estado embarazada y que el 22 por
ciento de esos embarazos había terminado en aborto. La edad
promedio en la primera relación sexual fue de 16,3 años en el caso
de las mujeres y 15,6 en el caso de los hombres, pero más de la
mitad de los que llevaban una vida sexual activa nunca habían usado
la anticoncepción. El estudio concluyó que «la educación sexual
escolar podía beneficiar incluso a los jóvenes que no acudían a
la escuela, puesto que sus compañeros suelen ser estudiantes».4
-- William R. Finger
Referencias
- Nare C, Katz K, Tolley E. Measuring Access
to Family Planning Education and Services for Young Adults in
Dakar, Senegal. Research Triangle Park, NC: Family Health
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- Bailie R, Steinberg M. The focus group method
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sexuality education programme. Br J Fam Plann
1995;21(2):71-75.
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adolescents in Nigeria. Int Fam Plann Perspect
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- Gorgen R, Yansane M, Marx M, et al. Sexual
behavior and attitudes among unmarried urban youths in Guinea. Int
Fam Plann Perspect 1998;24(2):65-71.
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Sitios en la Web relacionados con la
salud reproductiva para los jóvenes |
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La
tecnología actual de la Internet permite a los adolescentes, padres
y proveedores hallar información útil rápida y fácilmente acerca
de las enfermedades de transmisión sexual y otros temas de salud
reproductiva. Entre los sitios en la Web que ofrecen a los
adolescentes información de salud reproductiva están los
siguientes:
El sitio de la La American
Social Health Association (Asociación Estadounidense de Salud
Social, www.iwannaknow.org/) tiene una guía que ayuda a los
adultos a abordar temas delicados con sus hijos. Diariamente se
presentan en forma de telenovela historias de personajes ficticios
que afrontan situaciones relacionadas con la salud sexual.
La página «Teenwire»
(Noticias para adolescentes, www.teenwire.com/) de la
Federación Estadounidense de la Planificación de la Familia ofrece
información respecto a las relaciones, la salud sexual y la
sexualidad de los adolescentes. Se ofrecen respuestas a preguntas
que se hacen comúnmente relativas a la salud sexual y una revista
escrita por adolescentes para adolescentes.
La
American Medical Association (Asociación Médica Estadounidense,
www.ama-assn.org/ama/pub/category/1947.html)
ofrece información relativa a los servicios de salud para los
adolescentes. El sitio también ofrece hojas de datos para ayudar a
los proveedores a tratar temas particulares con los padres.
"Talking with Kids"
(www.talkingwithkids.org/) un sitio establecido por Children
Now (Los niños ante todo) y la Kaiser Family Foundation (Fundación
Kaiser para la Familia), insta a los padres a hablar con sus hijos
acerca de la salud sexual, la violencia y el abuso de drogas. La
información se ofrece en inglés y español.
La Federación Internacional de Planificación de la Familia y el
Servicio Mundial de la BBC ofrecen información relativa a la salud
reproductiva de los adolescentes, procedente de varios informes
radiales educativos y programas nacionales de planificación
familiar, en 22 idiomas en la página «Sexwise»
(Temas informativos en materia de salud sexual, www.bbc.co.uk/worldservice/sci_tech/features/health/sexwise)
de la BBC.
Este sitio del Fondo de las
Naciones Unidas (www.unicef.org/voy/) para la Infancia
proporciona un foro en línea para que los adultos jóvenes aborden
diversos temas, incluida la salud reproductiva. El sitio de la Web
está disponible en inglés, español y francés.
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