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La prevención de las infecciones por el VIH entre los adolescentes es
una estrategia excelente para frenar la pandemia del SIDA. Aproximadamente
una tercera parte de los 34 millones de personas VIH positivas en todo el
mundo tienen entre 10 y 24 años de edad. En la mayoría de los lugares
del mundo, casi todas las nuevas infecciones por el VIH ocurren entre los
adolescentes, en particular entre las mujeres. Notablemente, un número
considerable de adolescentes embarazadas en África al Sur del Sahara están
infectadas. Además, aproximadamente una tercera parte de los 333 millones
de casos nuevos de enfermedades de transmisión sexual (ETS) que surgen
cada año -excluido el VIH ocurren entre las personas menores de 25 años,
y datos recientes sugieren que sigue creciendo la epidemia de ETS entre
los adolescentes, añade el doctor Willard Cates, presidente de FHI y
experto en ETS.1
El doctor Cates opina: «Hay más probabilidades de que los jóvenes
adopten y mantengan comportamientos sexuales más seguros que las personas
mayores que ya tienen hábitos sexuales bien establecidos, lo cual hace de
los jóvenes candidatos excelentes para los esfuerzos de prevención. En
definitiva, la reducción de las infecciones entre los adolescentes dará
como resultado menos infecciones entre todos los grupos etáreos».
Sin embargo, muchos factores complejos e interrelacionados que ponen a
los adolescentes en riesgo de contraer las ETS no serán cambiados fácil
o rápidamente. En muchos entornos, estos incluyen la educación
deficiente, el desempleo y la pobreza. Así mismo, la urbanización tiende
a trastornar las relaciones familiares, las redes sociales y las
tradiciones, además de producir más oportunidades para los encuentros
sexuales.
Los adolescentes, en ciertos lugares, tienden a demorar el inicio de
sus relaciones sexuales, pero algunos de ellos empiezan a tenerlas
bastante temprano. Esto es importante porque los adolescentes que tienen
relaciones sexuales tempranas tienen más probabilidades de tenerlas con
compañeros de alto riesgo o compañeros múltiples, y tienen menos
probabilidades de usar métodos anticonceptivos de barrera como el condón
de látex, que protege contra las ETS.2
En un análisis de estudios relativos a los riesgos sexuales a los que
se exponen los adolescentes en varios países en desarrollo, se observó
que en Zimbabwe la primera relación sexual ocurría incluso a los 9 años
de edad. En Chile, una tercera parte de los jóvenes dijeron que habían
tenido relaciones sexuales antes de los 15 años. En el análisis, los jóvenes
de hoy en Camboya iniciaban las relaciones sexuales a una edad mucho menor
que en el pasado. Y en Costa Rica y Colombia, se observó una tendencia
entre los jóvenes a tener un repertorio más amplio de prácticas (coito
anal y coito orogenital).3
Así mismo, los adolescentes de ambos sexos están expuestos al riesgo
de contraer ETS por falta de información relacionada con las cuestiones
sexuales, como también la prevención, los síntomas y el tratamiento de
las ETS.
Aproximadamente una cuarta parte de unos 1.000 estudiantes encuestados
en Karnataka, India, creían erróneamente que existía una vacuna y había
curación para la infección por el VIH,4 mientras que la mitad
de 970 escolares de secundaria en Nigeria no sabían que el VIH causaba el
SIDA.5 En una encuesta de más de 300 estudiantes
universitarios estadounidenses, la mayoría de ellos sabía muy poco
acerca de la infección, transmisión o prevalencia del virus del papiloma
humano (VPH), aunque la infección por el VPH es la ETS más común en
este grupo etario y la causa principal de cáncer cervicouterino.6
Percepción de riesgos
Incluso cuando los adolescentes tienen conocimientos exactos acerca de
las ETS, con frecuencia no hacen caso de las advertencias para que cambien
su comportamiento sexual arriesgado. Por ejemplo, algunos adolescentes en
alto riesgo no adoptan comportamientos más seguros porque creen,
incorrectamente, que corren poco riesgo.
La familiaridad con un compañero sexual suele dar la impresión de que
hay menos riesgo. En un estudio de Malawi, las jovencitas creían que corrían
poco riesgo al tener relaciones sexuales con un muchacho cuya madre conocía
a su familia.7 En algunos estudios estadounidenses, los
adolescentes suponían que la prevalencia de ETS entre sus amigos íntimos
era mucho más baja que entre otros adolescentes y se sorprendían si eran
infectados por un amigo íntimo.8 En un estudio estadounidense
de unos 200 estudiantes universitarios, el uso poco sistemático del condón
estaba fuertemente vinculado a la creencia de que los compañeros sexuales
no estaban infectados por el VIH u otras ETS. Esa creencia se basaba en
las percepciones de que ellos «conocían» el historial sexual de su
compañero, o «simplemente sabían» que su compañero no estaba
infectado.9
La doctora Diane Civic, autora del informe e investigadora asociada del
Centro para Estudios de Salud, con sede en los Estados Unidos, en la
ciudad de Seattle, estado de Washington, declara: «Los estudiantes
universitarios forman un grupo demográfico sumamente culto. Sin embargo,
es obvio que 'saber' que un compañero no está infectado no ofrece
información exacta respecto a su estado de VIH/SIDA. Del mismo modo,
conocer el historial sexual de un compañero no garantiza que esté libre
de enfermedades».
La percepción del riesgo también puede disminuir a medida que madura
la relación. La mitad de los 200 estudiantes universitarios en este
estudio notificaron el uso sistemático del condón el primer mes de sus
relaciones sexuales, pero ese uso disminuyó a medida que fueron
progresando las relaciones.
Otro aspecto que influye en la percepción del riesgo, dice el doctor
Cates, «es la tendencia de los adolescentes, que mantienen relaciones
estables, a preocuparse más por evitar el embarazo que por el riesgo de
contraer una ETS. A medida que aumenta el uso de anticonceptivos orales,
disminuye el uso del condón. No obstante, la doble protección contra las
ETS y el embarazo se logra mejor usando los condones masculinos y los métodos
eficaces de anticoncepción femenina».
Otros adolescentes que corren un alto riesgo tal vez no adopten
comportamientos más seguros sólo porque están pasando por una etapa de
su vida en la que correr riesgos es especialmente interesante. Muchos de
ellos consideran que no tienen nada que perder o que son invulnerables y
no pueden perder. Otros se ven fuertemente influidos por sus compañeros.
Un encuestado en un estudio de campo realizado en Kenia comentó lo
siguiente: «Los jóvenes de la nueva generación realmente consideran que
el sexo es 'lo último, lo que está de moda'. Ahora es 'de machos'
acostarse con una mujer. Incluso cuando uno sale a tomarse un trago, uno
termina en el dormitorio. En pocas palabras, uno termina haciendo el amor».10
Aptitudes y acceso a los condones
Para no contraer ETS, los adolescentes deben tener las aptitudes y la
confianza en sí mismos para abstenerse de las relaciones sexuales o usar
los condones en forma sistemática y correcta.
Fred Otimgu, estudiante de St. Joseph' College en Layibi, Uganda,
escribió en un número reciente de Straight Talk, revista
estudiantil que alienta a los jóvenes a no tener relaciones sexuales o a
usar condones: «Incluso los muchachos deben aprender a decir 'no' a las
relaciones sexuales arriesgadas. Cuando sugerí a mi novia que usáramos
un condón y ella se negó, decidí dejarla por temor al VIH y las ETS».
El uso correcto y sistemático de los condones de látex es la forma más
eficaz de prevenir las ETS entre las personas sexualmente activas que
corren riesgo. En muchos entornos, el uso del condón entre los
adolescentes ha ido aumentando. No obstante, los adolescentes pueden tener
dificultades para obtener condones y saber cómo usarlos correctamente.
La mayoría de los participantes de 16 a 22 años de edad en los
debates de los grupos de enfoque celebrados en Sudáfrica como parte de
una iniciativa de mercadeo dijeron que no usaban el condón porque no
estaban disponibles. La mayoría de los 78 participantes simplemente no
tenían valor para pedir condones en las farmacias y consultorios. «Muchos
de ellos dijeron que estaban cansados de que se les dijera que no debían
tener relaciones sexuales o que se les negaran los condones porque la
persona que se supone distribuye imponía sus principios morales en los jóvenes»,
dice un hombre VIH-positivo que ayudó a dirigir los grupos de enfoque.
Por esa razón, dijo en una entrevista, «los condones deben estar
disponibles en los lugares frecuentados por los jóvenes o donde ellos se
reúnen. Así mismo, la mayoría de los participantes notificaron que
preferirían comprar los condones vendidos por sus compañeros o por
vendedores más jóvenes, y no por alguien que podría ser su padre o
madre. También preferirían obtener condones de máquinas distribuidoras
ubicadas en galerías de juegos, baños públicos, clubes nocturnos,
tiendas de música o cafés de Internet».
La inexperiencia con los condones es otro problema. Los adolescentes,
con frecuencia no familiarizados con los condones y dispuestos a tener
relaciones sexuales espontáneas, pueden tener problemas para prever el
coito y ponerse el condón en forma oportuna. La presión de los compañeros
desempeña un papel que facilita o dificulta el uso del condón. Un hombre
VIH positivo que ayudó a dirigir los grupos de enfoque sudafricanos
afirma: «El concepto que se tiene de sí mismo parece pesar más que los
riesgos. Si obtener o usar los condones es demasiado embarazoso, aburrido
o tonto, los adolescentes preferirían no usarlos».
Las jovencitas son más vulnerables
En los países en desarrollo, hasta el 60 por ciento de las nuevas
infecciones por el VIH ocurren entre las personas de 15 a 24 años de
edad, y generalmente el porcentaje de nuevas infecciones en las jóvenes
es dos veces mayor que el de los jóvenes.11 Según estudios
recientes realizados en varias poblaciones africanas, las probabilidades
que tienen las jovencitas de 15 a 19 años de edad de ser VIH-positivas
son cinco o seis veces mayores que las de los muchachos de su misma edad.
En una región de Kenia, el 22% de las jovencitas de 15 a 19 años de edad
de la población general estaban infectadas por el VIH, en comparación
con sólo el 4 por ciento de los muchachos de la misma edad.12
Del mismo modo, la incidencia notificada de sífilis, gonorrea y, en
particular, clamidiasis, ha sido generalmente más alta entre las
adolescentes que entre los varones de la misma edad en 16 países
desarrollados (Estados Unidos, Canadá y 14 en Europa).13 Los
países en desarrollo tienen a su disposición muy pocos datos concretos
basados en el sexo o la edad relativos a las ETS aparte del VIH.14
¿Por qué son las mujeres jóvenes más vulnerables a las ETS que los
hombres jóvenes o que las mujeres de más edad? En la adolescente, un
tipo especial de célula que recubre el interior del canal uterino se
extiende hacia la superficie externa del cuello uterino, donde hay mayor
exposición a patógenos transmitidos sexualmente. Estas células son más
vulnerables a algunas infecciones como la clamidiasis y la gonorrea. A
medida que las mujeres envejecen, este tejido vulnerable se encoge y
generalmente ya no se extiende a las superficies externas del cuello
uterino.
Las adolescentes también contraen la infección por el VIH con más
frecuencia que los muchachos porque muchas de ellas tienen relaciones
sexuales con hombres mayores, que tienen más probabilidades de estar
infectados que los jóvenes adolescentes.15 Los hombres mayores
tienen más probabilidades que los hombres jóvenes de poder dar regalos,
dinero o favores. «La amiga de una jovencita puede decirle a ésta que
Juan le compró zapatos, que Pedro le compró lápices labiales, que
Lorenzo le compró aretes», dice una participante en los debates de los
grupos de enfoque para adolescentes, que tuvieron lugar en la Ciudad de
Benin, Nigeria. «Luego le dirá que si sale únicamente con Lorenzo, quién
va a comprarle los zapatos y los lápices labiales.»16Así
mismo, las encuestas demuestran que las jóvenes tienen menos
probabilidades que los jóvenes de la misma edad de notificar el uso del
condón.17
Los varones adolescentes también corren riesgos. En los países en
desarrollo, los hombres de más edad, los miembros de la familia o los
compañeros animaban con frecuencia a los hombres jóvenes a empezar a
tener relaciones sexuales, a menudo con personas que corrían un riesgo
alto; por ejemplo trabajadoras del sexo, otros hombres o mujeres de más
edad.18 En Uganda, parece que las mujeres de más edad buscan a
muchachos más jóvenes para obtener favores sexuales19 y, en
Malawi, los muchachos más jóvenes buscan a las mujeres de más edad.20
En México, Guatemala y Jamaica, la mayoría de las primeras relaciones
sexuales de los varones jóvenes notificadas ocurrieron con mujeres de más
edad. En Mumbai, India, los estudios revelaron que las mujeres casadas de
más edad son compañeras sexuales de algunos varones adolescentes del
barrio.21 Además, algunos muchachos jóvenes tienen relaciones
sexuales con hombres. A menudo, las relaciones consisten en coitos anales,
que pueden causar abrasiones y cortaduras a través de las cuales el VIH
puede entrar en el torrente sanguíneo del compañero.
Las entrevistas a fondo realizadas en Karachi, Pakistán, por un grupo
que promovía la salud sexual, llamado Aahung (palabra en urdu que
significa «armonía»), indican que los muchachos adolescentes de
comunidades de bajos ingresos son por lo menos tan vulnerables a las ETS
como las jovencitas. «Los muchachos tienen mucha más libertad para
experimentar», dijo Shazia Premjee, de Aahung, en una entrevista.
Y agrega: «Los muchachos también tienen más acceso a información
relativa al sexo; la cual, en gran parte, se basa en mitos y conceptos erróneos
que conducen a comportamientos malsanos. A diferencia de las jovencitas a
quienes generalmente no se les permite salir de la casa sin compañía
después de la pubertad y reciben consejos de mujeres mayores de la
familia los muchachos no hablan de salud sexual con los adultos en el
hogar. Por consiguiente, los conceptos erróneos acerca de la sexualidad
no se corrigen. Así mismo, muchos de los muchachos que entrevistamos habían
tenido experiencias sexuales con hombres».
Los muchachos y las jóvenes se venden sexualmente. Pero, a diferencia
de los muchachos adolescentes, quienes a menudo trabajan en la prostitución
en forma voluntaria, las jovencitas generalmente lo hacen contra su
voluntad. En Tailandia, en la mayoría de los casos, las jovencitas se
venden sexualmente porque sus padres necesitan dinero urgentemente.22
Los trabajadores del sexo que son jóvenes corren un riesgo mayor de
contraer ETS que las personas de más edad que se prostituyen porque
tienen menos poder para negociar el uso del condón con los compañeros.
Las consecuencias pueden ser graves. En Camboya, por ejemplo, casi la
tercera parte de los trabajadores del sexo de 13 a 19 años de edad están
infectados por el VIH.23
Entretanto, un número considerable de jovencitas tienen relaciones
sexuales porque son objeto de coacción física. En varias poblaciones,
entre un cuarto y un tercio de las jóvenes notifican que han tenido
relaciones sexuales por coacción. La difícil situación de los 100
millones de niños de la calle que hay en el mundo la mayoría de los
cuales tienen entre 11 y 14 años de edad y viven en las grandes ciudades
de los países en desarrollo es todavía más grave. En Guatemala, el 95
de las niñas de la calle han sido víctimas de abuso sexual. En el
Brasil, se considera que los jóvenes de la calle corren un alto riesgo de
infección por el VIH o de ETS, en parte porque han empezado a tener
relaciones sexuales muy temprano, a menudo como resultado de coacción.24
El coito anal presenta el mayor riesgo de transmisión sexual del VIH.25
Sin embargo, numerosos estudios han revelado que los heterosexuales usan
condones con menos frecuencia en coitos anales que en coitos vaginales.26
Además, un estudio en el que participaron 800 adolescentes de 13 a 21 años
de edad de la ciudad de Nueva York que tenían relaciones sexuales indicó
que las mujeres que tienen coitos anales (aproximadamente el 14% de las
483 mujeres del estudio) tenían menos probabilidades de usar condones con
un compañero casual y, por lo tanto, de más riesgo. De las jóvenes que
tenían coitos anales, 84% nunca usaban condones con los compañeros
permanentes; pero un número todavía mayor (96%) de mujeres nunca usaban
condones con los compañeros casuales.27
|
Mujeres jóvenes que notifican sexo por
coacción |
| País |
Porcentaje |
Población
del estudio |
| India |
26% |
133 estudiantes postgraduadas
de clase media y alta |
| Mali |
22% |
500 mujeres de 15 a 25 años
de edad |
| Tanzanía |
30% |
549 estudiantes de secundaria |
| Zimbabwe |
20% |
410 estudiantes de primaria y
secundaria |
| Fuentes:
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1998;1. |
Complicaciones de las ETS
Con frecuencia, el tratamiento de las ETS para los adolescentes es
inadecuado por diversas razones, por ejemplo el hecho de que muchos
adolescentes no saben que existen servicios disponibles. Los servicios
también pueden ser inaccesibles porque los consultorios quedan lejos o
tienen horarios limitados; es posible que los exámenes y los medicamentos
sean demasiado costosos; puede que a las adolescentes les dé miedo
someterse a exámenes pélvicos (es posible que esos exámenes sean
innecesarios); tal vez los jóvenes se sientan demasiado avergonzados o
culpables para solicitar tratamiento; y posiblemente los proveedores de
servicios de salud estén poco dispuestos a atender a los adolescentes. Se
ha observado que en establecimientos de salud en lugares tan diferentes
como Antigua, Senegal y Tailandia se niega la privacidad y la
confidencialidad a los adolescentes, y en algunos lugares el personal ha
sido descortés.28
Por lo tanto, no es sorprendente que los adolescentes que tienen síntomas
de ETS eviten acudir a los consultorios establecidos. Los adolescentes de
la Ciudad de Benin que participaron en charlas de grupos de enfoque
dijeron que primero pedían asistencia a los curanderos tradicionales o a
comerciantes de patentes de medicina. Las hierbas locales, raíces, sosa y
combinaciones de sal, potasa, ginebra, lima y pimienta se mencionaron con
más frecuencia que los antibióticos como tratamientos para las ETS,
especialmente entre los varones.
El diagnóstico y el tratamiento correctos de las ETS es
particularmente difícil respecto a las jóvenes, puesto que la gonorrea y
la clamidiasis suelen ser asintomáticas. Las adolescentes que tienen síntomas
tienden a posponer la búsqueda de asistencia, comparadas con las mujeres
de más edad.29
El atraso o la ausencia de tratamiento de las ETS puede tener
consecuencias graves, que pueden ser hasta mortales. Las ETS no tratadas
en particular la clamidiasis y la gonorrea pueden causar enfermedad pélvica
inflamatoria (EPI) en todo el aparato genital superior. La inflamación y
la cicatriz producidas por esta infección puede ocluir las trompas de
Falopio o lesionar el recubrimiento tubárico. Entre las consecuencias a
largo plazo se incluyen dolor crónico, infertilidad tubárica o embarazo
ectópico que puede poner en peligro la vida de la mujer.
|
Adolescentes
embarazadas que son VIH-positivas
|
|
Porcentaje (15-19 años
de edad)
|
| Botswana |
28% |
| Kenia |
21% |
| Suráfrica |
13% |
| Uganda |
11% |
| Zimbabwe |
30% |
| Fuentes:
Organización Mundial de la Salud; Joint United Nations Programme
on HIV/AIDS; Kenya Girl Guides Association. |
La EPI no sólo es más común entre las adolescentes que tienen
relaciones sexuales que entre las mujeres de más edad que tienen
relaciones sexuales, sino que también la adolescentes tienen más
probabilidades de volverse a infectar y sufrir EPI recurrente. Esto ocurre
porque, como han empezado a tener relaciones sexuales temprano, hay más
tiempo para infectarse. Las infecciones repetidas hacen aumentar el riesgo
de infertilidad.30
Dado que la EPI puede tener graves consecuencias, como la infertilidad
y la muerte, los médicos deben iniciar el tratamiento en todas las
adolescentes que tienen relaciones sexuales y que se cree que padecen EPI,
por ejemplo las que sufren de dolor en la parte baja del abdomen y
sensibilidad anormal al movimiento de los anexos o del cuello uterino, si
no se determinan otras causas. Otros síntomas que corroboran el diagnóstico
de EPI incluyen fiebre (temperatura oral superior a 38 C ó 100,4 F),
leucorrea (más de 10 glóbulos blancos/campo de alto aumento) y
documentación de laboratorio de infección cervicouterina por C.
trachomatis o N. gonorrhoeae.31
Si una adolescente que tiene una ETS queda embarazada, la enfermedad
puede transmitirse al feto o al lactante. La vaginosis bacteriana y la
tricomoniasis se relacionan con el parto prematuro y el bajo peso al
nacer.
Las siguientes ETS pueden causar una variedad de enfermedades en los
lactantes: la gonorrea puede causar conjuntivitis, sepsis y meningitis; la
clamidiasis puede causar conjuntivitis, neumonía, bronquiolitis y otitis
media; la sífilis puede producir sífilis congénita y muerte neonatal;
el virus de la hepatitis B puede causar hepatitis y cirrosis; el virus del
herpes simplex puede causar lesiones diseminadas, locales y del sistema
nervioso central; el virus del papiloma humano puede causar papilomatosis
laríngea. El VIH puede causar SIDA pediátrico. Se calcula que, en
algunos entornos, hasta una de cada tres adolescentes embarazadas está
infectada por el VIH .
-- Kim Best
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Características comunes de los buenos
programas de ETS |
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Relativamente, han sido pocas las intervenciones que se han
evaluado cuidadosamente para prevenir las enfermedades de transmisión
sexual (ETS) en los adolescentes.1 Sin embargo, entre las
características comunes de los programas que se han evaluado y
considerado eficaces (aquellos que parecen producir cambios de
comportamiento que protegen a los adolescentes) están las
siguientes:
Educación impartida por compañeros. En general, los
adolescentes prefieren que sean otros adolescentes quienes los
informen acerca de la salud reproductiva. Por ejemplo, en Nigeria y
Ghana, la educación impartida por compañeros dio lugar a la adopción
de ciertos comportamientos, entre ellos la abstinencia, el uso del
condón, y la limitación del número de compañeros sexuales.2
Del mismo modo, los jóvenes kenianos educados por sus compañeros
limitaron el número de compañeros sexuales, en comparación con un
grupo similar que no recibió educación de los compañeros.3
Medios de información. Los mensajes de los medios de
información pueden influir en el comportamiento y las actitudes
sexuales de los adolescentes. Un proyecto de los medios de información
que utilizó telenovelas, anuncios radiales, canciones, cuadernos y
calendarios creados especialmente para informar a los adolescentes
en Zaire acerca del SIDA produjo mayor abstinencia sexual, fidelidad
mutua y uso del condón.4 Una campaña para promover la
prevención del SIDA y la concienciación acerca de esta enfermedad
entre las personas de 15 a 30 años de edad en Ghana mediante el uso
de anuncios radiales y televisivos, reuniones comunitarias,
diseminación de materiales de promoción y programas de extensión
escolares, hizo disminuir el número de compañeros sexuales y
aumentar el uso del condón.5
Disponibilidad del condón. Los adolescentes deben tener fácil
acceso a los condones. La combinación de educación impartida por
compañeros, un sistema de remisión de casos de ETS y la distribución
gratuita de condones a los jóvenes de 15 a 25 años de edad que
corrían un alto riesgo de contraer la infección por el VIH y otras
ETS en Bali, Indonesia, produjo varios resultados alentadores; por
ejemplo, se duplicó el uso del condón en dos de las tres ciudades
donde se había realizado el programa. Y en la tercera ciudad, el
uso del condón aumentó en 50 por ciento.6
Variedad de opciones. Las iniciativas de prevención de
las ETS parecen tener más éxito cuando a los jóvenes se les
ofrece una variedad de opciones de prevención, por ejemplo
abstinencia, fidelidad y monogamia, y uso del condón. Los
proveedores deben recordar que los adolescentes no son una población
homogénea. Ello significa que ninguna campaña de prevención de
las ETS entre los adolescentes será adecuada, a menos que se base
en el reconocimiento respetuoso de sus diferencias.
Adaptación según el género y la edad. Los programas de
prevención del SIDA son más eficaces cuando se adaptan al género
y a la edad de los adolescentes. Por ejemplo, la motivación de las
adolescentes para usar el condón es siempre evitar el embarazo,
mientras que la motivación de los varones es principalmente
protegerse contra las ETS. Josselyn Neukom de Population Services
International, organización con sede en Washington que promueve el
uso de condones en todo el mundo, opina: «En todos los países
vemos que a las jóvenes solteras no les preocupan tanto las ETS,
que en su caso pueden ser asintomáticas, como les preocupa el
quedar embarazadas. La implicación programática es que al elaborar
los mensajes de prevención del VIH/SIDA, se deben tener en cuenta
las diferencias de género respecto a las percepciones de riesgo y
las motivaciones para el cambio de comportamiento.»
-- Kim Best
Referencias
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Independent and dependent variables in adolescent and young
adult sexuality research: conceptual and operational
difficulties. J HIV/AIDS Prev Educ Adolesc Children 1998;2(3/4):129-44.
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- Convisser J. The Zaire Mass Media Project:
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