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FHI: Boletín trimestral de salud, Network en español

¿Qué tan eficaces son los espermicidas?

A algunas mujeres les gustan los espermicidas, pero las usuarias no deben esperar mucha protección.

Network en español: 2000, Vol. 20, No. 2

Todos los derechos reservados, Family Health International, 2000. 
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es reimpresa con autorización de Family Health International.

Muchas mujeres les gustan los espermicidas y su obtención generalmente no requiere receta ni la ayuda del proveedor. Su uso es fácil y algunas veces se pueden aplicar sin que lo sepa el compañero sexual. Se pueden usar sólo cuando se necesitan. Pueden destruir o inactivar los espermatozoides y pueden tener leves efectos secundarios localizados, pero no tienen efectos en varios sistemas del cuerpo de la mujer. Por último, se ofrecen en diferentes formulaciones, con lo cual las mujeres tienen una variedad de opciones: láminas, supositorios, gels, espumas, cremas o tabletas.

Sin embargo, los espermicidas usados por sí solos están entre los anticonceptivos modernos menos eficaces para prevenir el embarazo. Las tasas de embarazo en uso típico son de aproximadamente 26% el primer año.1 Por consiguiente, los espermicidas son más apropiados para las mujeres que no pueden usar otros métodos anticonceptivos o que deciden no usarlos, y para las mujeres que están dispuestas a correr el riesgo de un embarazo no deseado. Las usuarias de espermicidas deben ser informadas acerca del uso de la anticoncepción de emergencia como método de respaldo, en caso de que no se haya usado un espermicida o se haya usado incorrectamente.

Además, las mujeres no deben esperar mucha protección contra las enfermedades de transmisión sexual, o ETS. El nonoxinol-9 (N-9) parece proporcionar protección moderada contra la gonorrea y la clamidia, que son ETS bacterianas, pero los estudios no son concluyentes respecto a la protección contra las ETS virales, incluido el VIH. De hecho, el uso repetido puede irritar el recubrimiento vaginal, aumentando posiblemente la susceptibilidad al VIH. Se están haciendo investigaciones para determinar si los diferentes productos espermicidas existentes, incluidos los que tienen cloruro de benzalkonio y octoxinol-9, ofrecen mayor protección contra las enfermedades.

Determinación de la eficacia

¿En qué medida protegen los espermicidas contra el embarazo?

Los productos de N-9 han estado disponibles por más de 40 años, y la FDA (Administración de los Estados Unidos para Alimentos y Medicamentos) no requirió pruebas anticonceptivas clínicas rigurosas para demostrar su eficacia cuando dio su aprobación originalmente en 1980. Una tasa de embarazo del 26% durante el primer año de uso típico refleja los hallazgos de estudios que son difíciles de comparar y varían considerablemente, con tasas de embarazo típico notificadas correspondientes al primer año de 0,3 a 37%.2

Las tasas de embarazo calculadas para el primer año de uso típico, basadas en datos de seis meses, fueron incluso más altas en un estudio reciente que FHI realizó en cinco países y en el que participaron aproximadamente 750 mujeres. Ese estudio calculó tasas anuales de embarazo de 40 y 44% respectivamente, entre las mujeres que usaban una lámina espermicida que contenía una dosis mediana (72 mg) de N-9 y tabletas espumantes que contenían una dosis elevada (100mg) de N-9.3 Cuando no se usa ningún anticonceptivo, aproximadamente el 85% de las mujeres sexualmente activas quedan embarazadas antes de haber transcurrido un año.4

La eficacia anticonceptiva de los espermicidas N-9 en diferentes dosis y formulaciones es el centro de un amplio estudio que FHI está realizando los Estados Unidos. Este ensayo aleatorio y controlado respecto a seguridad, eficacia anticonceptiva, aceptabilidad y uso sistemático de diferentes productos de N-9 contará con la participación de 1.800 mujeres. La FDA ha recomendado que a los fabricantes de espermicidas se les exija realizar estudios clínicos completos en gran escala de los productos que ya están en el mercado, pero está esperando los resultados del estudio de FHI antes de tomar una decisión.

A pesar de los intentos continuos de los investigadores de proporcionar tasas de embarazo más exactas respecto a la eficacia de los espermicidas, el doctor Markus Steiner, epidemiólogo de FHI, hace hincapié en que esas tasas pueden ser engañosas. Y afirma que en vez de confiar en esas tasas de embarazo, los proveedores y las clientas deben reconocer que la eficacia de los espermicidas como ocurre con otros métodos de barrera depende en gran parte de su uso correcto y sistemático.5 En general, los espermicidas son los métodos anticonceptivos menos eficaces porque la gente tiende a usarlos incorrectamente o en forma poco sistemática en el uso típico. Es difícil evaluar el grado de eficacia de los espermicidas cuando se usan en forma correcta y sistemática (o cuando se usan perfectamente) porque se requiere que los participantes proporcionen información exacta y verídica a lo largo del estudio de eficacia clínica.

El uso correcto de un espermicida como anticonceptivo supone usar el espermicida cada vez que haya relación sexual; colocar la sustancia correctamente en la vagina (en el cuello uterino o cerca de él) y no esperar más de una hora para tener la relación sexual; dar suficiente tiempo para que el espermicida se disuelva y se disperse; usar otra aplicación del espermicida si ha pasado más de una hora entre la inserción y el coito; y no aplicar una ducha antes de que hayan transcurrido por lo menos 6 horas después del coito.

Dado que a menudo, los espermicidas se compran en las farmacias o son proporcionados mediante la distribución comunitaria, puede ser difícil informar a las clientas acerca de su eficacia y uso correcto.

El uso con otros métodos de barrera

Es debatible si el uso de espermicidas con otros métodos de barrera aumente la eficacia anticonceptiva. El doctor Steiner de FHI subraya que los distintos resultados pueden indicar si las clientas están usando los métodos en forma correcta y sistemática.

El uso de espermicidas con capuchones cervicales parece aumentar de cierta forma la eficacia anticonceptiva de los capuchones. Las tasas de embarazo en un año de las mujeres que usan capuchones cervicales junto con los espermicidas oscilan entre 5 y 21%, según los diferentes estudios.6 Las tasas de embarazo de un año correspondientes al uso típico de los capuchones cervicales solamente varían de 20% entre las nulíparas a 40% entre las que ya han dado a luz.

No se sabe si el uso de un espermicida junto con el diafragma aumenta o si incluso disminuye la eficacia anticonceptiva del diafragma. En varios estudios, las tasas de embarazo de 12 meses han oscilado entre el 10 y el 21% en las mujeres que usan el diafragma junto con un espermicida.7 Las tasas de embarazo de 12 meses correspondientes al uso típico del diafragma sólo oscilan entre 1 y 29%.

El uso típico del diafragma sin espermicida puede, en realidad, ofrecer una anticoncepción más eficaz que el uso del diafragma con un espermicida. El uso de un espermicida con el diafragma, por ser molesto por su consistencia, costoso e inconveniente, puede desalentar el uso sistemático del diafragma. Además, los investigadores han especulado que el uso continuo del diafragma sería menos inconveniente, y quizás más sistemático, que el uso tradicional del diafragma, que se inserta justo antes del coito y que, según las recomendaciones, se debe sacar antes de que transcurran 24 horas.

Dos estudios en el que participaron 1.670 usuarias, que usaron el diafragma continuamente (hasta un año en un estudio y hasta cuatro años en el otro), revelaron excelentes tasas de protección anticonceptiva. Con el uso continuo del diafragma sin espermicidas las tasas de embarazo anuales fueron de 3 y 1%, respectivamente.8 Sin embargo, un estudio relacionado con el uso continuo del diafragma sin espermicida durante un período de 12 meses, patrocinado por FHI, que el Margaret Pyke Centre de Londres realizó con la participación de 110 mujeres, reveló una tasa anual de embarazo de 24%.9 En los tres estudios, los diafragmas se extrajeron brevemente cada día para limpiarlos por lo menos seis horas después del coito y luego fueron reinsertados inmediatamente.

Según otros estudios, el uso de un diafragma en la forma tradicional con espermicida e insertado justo antes del coito está relacionado con tasas de embarazo más bajas que el uso continuo de un diafragma sin espermicida. Sin embargo, no se ha demostrado ninguna diferencia significativa.10 En general, no se han observado diferencias en la discontinuación por razones médicas entre los dos tipos de uso del diafragma.

El uso continuo del diafragma sin espermicida se considera un método experimental y no se recomienda para uso general.

Se ha debatido y estudiado si el uso de espermicidas con condones también se deba promover. Las inquietudes han girado en torno a la posibilidad de que la promoción del uso de espermicidas con condones reduciría el uso de condones.

Un estudio de FHI examinó la forma en que la disponibilidad de espermicidas influía en el uso del condón masculino entre tres grupos de prostitutas colombianas. El primer grupo usaba condones únicamente, el segundo grupo usaba espermicidas con condones y al tercer grupo se le pidió que usara espermicidas como método de respaldo cuando no se usaran condones. A todas las participantes se les dijo que usaran un condón en cada coito. Según los investigadores, la mitad de las mujeres en el grupo que usaba sólo condones y casi el 40% de las mujeres del grupo que usaba espermicidas y condones notificaron haber usado condones en cada coito. Sin embargo, usaron condones menos del 5% de las mujeres a quienes se había asignado el uso de espermicidas como método de refuerzo cuando no usaran condones. Los autores del estudio concluyeron que "El menor uso sistemático del condón notificado en este grupo plantea inquietudes desde el punto de vista de programas. Las trabajadoras del sexo comercial pueden estar menos motivadas para negociar el uso del condón si los espermicidas se presentan como una opción a los posibles clientes".11

Es posible usar los espermicidas con los condones femeninos, pero no se han realizado estudios que comparen la eficacia del uso del condón femenino únicamente con respecto al uso del condón femenino junto con los espermicidas. (El lubricante que se suministra con los condones femeninos no es espermicida.)

Se considera que el uso de espermicida en las esponjas anticonceptivas constituye el medio principal para prevenir el embarazo. Por consiguiente, las esponjas no se usan sin espermicidas.

Efectos relacionados con la salud

El problema más común relacionado el uso de los espermicidas es la irritación de la piel de los genitales femeninos y masculinos. Por lo general, la irritación es temporal y desaparece cuando se deja de usar el espermicida. El uso persistente de espermicidas también puede perturbar el recubrimiento vaginal.

El uso del espermicida N-9 también parece que pone a la mujer en mayor riesgo de contraer infecciones de las vías urinarias (IVU), que se caracteriza por una micción dolorosa, urgente o más frecuente de lo normal. El mayor riesgo de este tipo de infección se ha observado en las mujeres que usan diafragmas con espermicidas,12 en las mujeres que usan condones revestidos de espermicidas13 y en las mujeres que usan sólo espermicidas.14 Según parece, los espermicidas hacen cambiar el estado vaginal normal. Esos cambios permiten que los microorganismos como Escherichia coli, que es la causa más común de IVU, se reproduzcan y se adhieran a la membrana mucosa de la vagina con más facilidad.15

Cabe señalar que el uso más frecuente de diafragmas con espermicida y de condones revestidos de espermicida se ha relacionado estrechamente con el mayor riesgo de IVU entre las mujeres jóvenes sexualmente activas que participaron en dos estudios estadounidenses.16 Se requiere más investigación para determinar si el uso más frecuente de espermicidas únicamente aumenta también el riesgo de estas infecciones.

No hay directrices disponibles que ayuden a los proveedores a aconsejar a las clientas acerca del riesgo de contraer IVU en lo que se refiere al uso frecuente de espermicida. "Sin embargo, los proveedores deben alertar a las clientas que usan únicamente espermicidas o junto con otros métodos de barrera acerca del mayor riesgo de IVU", dice Elaine Murphy, asesora principal de programas del Programa de Tecnología Apropiada en Salud, con sede en los EE.UU. y vicepresidenta de un comité de interacción entre cliente y proveedor de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Y agrega: "Deben informar a las mujeres acerca de los signos y los síntomas de IVU y de lo que deben hacer si tienen esos síntomas. Los proveedores también deben poder remitir a las mujeres para que reciban tratamiento para las IVU. Se debe recomendar a las mujeres que padecen IVU recurrentes que consideren el uso de otra forma de anticoncepción que no sea un espermicida".

La perturbación del estado vaginal también se ha relacionado con la vaginosis bacteriana. Esta infección vaginal común se considera factor de riesgo para condiciones pélvicas y obstétricas más graves. Sin embargo, las pruebas indican que el uso de espermicidas reduce el riesgo de vaginosis bacteriana. En el laboratorio, varios espermicidas, incluido el N-9, el cloruro de benzalkonio y el menfegol, destruyen una variedad de microorganismos relacionados con la vaginosis bacteriana.17 En un estudio en el que participaron unas 180 mujeres, de las cuales 66 usaron el espermicida N-9, se observó que el uso del espermicida se asoció con una prevalencia considerablemente reducida de vaginosis bacteriana (15%), en comparación con las que no estaban usando el espermicida (31%).18 Se necesitan más investigaciones para aclarar esta cuestión.

El uso de esponjas impregnadas con N-9 se ha asociado con infección vaginal por hongos debido a una multiplicación excesiva de Candida albicans.19 Los datos son contradictorios en cuanto a la relación entre los espermicidas usados solos y la vaginitis por hongos.20

Aceptabilidad

Los espermicidas que la gente acepta y prefiere usar se usarán más sistemáticamente, lo cual hace que el método anticonceptivo sea más eficaz en el uso típico. Si resulta que un espermicida también protege considerablemente contra las ETS, su aceptabilidad sería aún más crucial.

Se están llevando a cabo varios estudios para evaluar la aceptabilidad de los productos espermicidas. Por ejemplo, un estudio efectuado por FHI, dirigido en colaboración con investigadores del Hospital Docente Universitario de Lusaka, Zambia, y en el que participaron 114 mujeres y 150 hombres que asistían a un consultorio de ETS, se observó que la espuma espermicida era excesivamente molesta por su consistencia y producía demasiada lubricación. La espuma era menos deseable que los supositorios y las tabletas espumantes.21

En otro estudio de aceptabilidad del espermicida, dirigido por FHI y en el que participaron 162 clientes de consultorios de planificación familiar de Kenia, República Dominicana y México, las mujeres preferían la lámina anticonceptiva a las tabletas espumantes. De nuevo, la molestia por la consistencia y la humedad de las tabletas eran inaceptables para muchas mujeres.22

En charlas de grupos de enfoque, 77 mexicanas de bajos ingresos dijeron que los espermicidas eran el método de barrera menos incómodo. Pero la mayoría de las mujeres consideraban que los métodos de barrera, incluidos los espermicidas, tendían a interrumpir la intimidad porque se tenían que insertar justo antes del acto sexual. Los autores del estudio señalaron que aunque los métodos de barrera se pueden insertar justo antes del acto sexual, "parece que en esta comunidad el momento del acto sexual es difícil de prever, y no se puede confiar en que el hombre va a tener paciencia y va a esperar hasta que la mujer se prepare".23

La doctora Susana Bassol, jefa del Departamento de Biología de Reproducción del Centro de Investigación Biomédica en Torreón, México, opina: "El uso de espermicidas en México es bajo. En primer lugar, los programas de planificación familiar no los distribuye y son demasiado costosos para la mayoría de las mujeres. Los espermicidas también se asocian con tasas relativamente elevadas de embarazo. Los proveedores los recomiendan sólo en casos especiales, como por ejemplo a las mujeres que han cambiado de método o que amamantan por corto tiempo".

Nester Theuri, coordinador de programas del departamento de salud reproductiva del sector privado de planificación familiar en Kenia, dice: "Los clientes tienen una imagen negativa de los espermicidas pues creen que son molestos por su consistencia, que son irritantes, que prolongan el tiempo antes del acto sexual y tienen tasas de fracaso elevadas. Así mismo, muchas mujeres, especialmente de las zonas rurales, se sienten incómodas al tener que tocarse los genitales para usar los espermicidas.

"Además, no se da información adecuada acerca de los espermicidas. Los proveedores de salud no se muestran muy interesados en proporcionar espermicidas como método de planificación familiar y no asesoran a los clientes adecuadamente al respecto."

Otra razón por la que los espermicidas no se usan de manera generalizada en Kenia es su costo. Los espermicidas suministrados por conducto de fuentes comerciales son costosos, en particular cuando las mujeres deciden combinarlos con otro método para protegerse mejor contra el embarazo o las enfermedades de transmisión sexual.

La situación es parecida en Uganda, país vecino. Allen Nankunda, especialista en comunicaciones del Proyecto de Prestación de Mejores Servicios de Salud, proyecto conjunto del Gobierno de Uganda y la USAID, opina: "No muchas mujeres, especialmente si son casadas, usan espermicidas. Las clientas de planificación familiar tienden a preferir métodos que tienen efectos a más largo plazo, que son más fáciles de usar y que son más eficaces. Son las adolescentes solteras quienes tienen más probabilidades de usar espermicidas".

En Nepal, los espermicidas han estado disponibles desde 1983. Sin embargo, los consultorios del salud públicos no los suministran. Y, a pesar de que se pueden obtener tabletas espumantes vaginales y láminas, su uso es muy bajo, dice Kamala Moktan de FHI, enfermera registrada de ese país.

— Kim Best

Referencias

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Para mayor información, refiérase al sitio Web de Family Health International www.fhi.org

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Last Updated: 09 Jul 2003

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