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FHI: Boletín trimestral de salud, Network en español

Los contactos sociales influyen en el método

Los amigos, los familiares y otras personas transmiten información de PF e influyen en las decisiones.

Network en español: Verano 1999, Vol. 19, No. 4

Todos los derechos reservados, Family Health International, 1999. 
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es reimpresa con autorización de Family Health International.

Las conversaciones cotidianas que ocurren en diversos grupos sociales pueden desempeñar una función importante en la decisión de una persona en cuanto a comenzar a usar la anticoncepción. Por ello, los programas de planificación familiar pueden trabajar con grupos sociales para mejorar sus servicios.

La familia, los amigos y los vecinos son ejemplos típicos de redes sociales. Otras consisten en grupos de mujeres; asociaciones políticas, religiosas o juveniles; grupos de ayuda mutua y de crédito; y asociaciones de mercadeo.

Algunos expertos consideran que la comunicación por conducto de esas redes sociales puede influir en las decisiones relativas a comenzar a usar la anticoncepción en la misma medida que las campañas de los medios de información o la información que los programas de planificación familiar transmiten directamente a los clientes.

El doctor Thomas Valente, quien ha dirigido amplios estudios acerca de las redes sociales, dice: "En su mayoría, las redes sociales se han pasado por alto cuando se ponen en práctica los programas de planificación familiar. Pero es útil examinarlas más de cerca porque constituyen una fuerza importante en el comportamiento humano".

Muchas personas no están seguras de las consecuencias que tiene el uso de los anticonceptivos modernos en la salud y en los aspectos social y económico. Con frecuencia, esta incertidumbre hace que la gente hable de ciertas cuestiones con compañeros, o pida información o que se le tranquilice acerca de las decisión de comenzar a usar la anticoncepción, opina el doctor Valente, profesor asociado de la Universidad de Johns Hopkins, Baltimore, MD, Estados Unidos.

Agrega: "Es humano ser cauteloso. La gente no confía necesariamente en lo que se le dice que ha sido la experiencia que otros han tenido con la anticoncepción en países lejanos. Las personas tienden a recurrir a otras que son como ellas para obtener información y asesoramiento". Y opina que dirigir la labor a personas claves dentro de las redes sociales ­como personalidades que influyen en la opinión pública, hombres y parejas-- puede ayudar a que los programas de planificación logren metas en salud reproductiva.

Aprendizaje social

Las redes sociales pueden influir en el uso de la anticoncepción de dos formas: al difundir información y al influir en el comportamiento.

La información que la gente necesita y busca, especialmente en entornos donde la prevalencia de uso de anticonceptivos es baja, incluye la eficacia de los anticonceptivos, dónde y cuándo obtener los métodos, y los efectos secundarios del uso de los anticonceptivos modernos. Muchas encuestas indican que a las mujeres de todo el mundo les preocupan los efectos secundarios.

El aprendizaje mediante charlas informales también puede tener que ver con el intercambio de información acerca de las ventajas y las desventajas de tener menos hijos. Tener menos hijos puede promover el bienestar de la familia de muchas formas. Tener familias menos numerosas puede permitir mejor alimentación, vestido, vivienda y atención para cada miembro de la familia. El espaciamiento apropiado de los nacimientos hace mejorar la salud de la madre y de su hijo.

Un estudio realizado en la zona rural de Kenia observó que aproximadamente las tres cuartas partes de las 866 mujeres entrevistadas en una encuesta domiciliaria habían hablado por lo menos con una persona acerca de la planificación familiar, y muchas de ellas habían hablado con más de una persona. Aproximadamente en el 95% de esas conversaciones relativas a la planificación familiar participaron otras mujeres, especialmente una cuñada, coesposa, amiga o hermana.1

En conversaciones de grupos de opinión y en entrevistas, las mujeres de este estudio dijeron que la decisión de comenzar a usar el control de la natalidad, especialmente un método moderno, es parte de un proceso. "La información obtenida de profesionales de planificación familiar se compara con las conversaciones sostenidas con otras mujeres más cercanas socialmente acerca de sus experiencias, inquietudes relativas a los efectos secundarios y las relaciones con las personas (el esposo y la suegra) que tienen poder sobre la vida de la mujer", dice la doctora Susan Cotts Watkins, profesora de sociología de la Universidad de Pennsylvania, Filadelfia, PA, Estados Unidos, y coautora del estudio.

En Bolivia, una campaña de los medios de información para promover la planificación familiar y la salud reproductiva hizo aumentar la toma de conciencia y los conocimientos detallados acerca de los métodos anticonceptivos. Sin embargo, el contacto con redes personales se asoció no sólo con la mayor toma de conciencia y los conocimientos más amplios respecto a los métodos, sino también con las actitudes relativas a la anticoncepción, la intención de usarla, la comunicación interpersonal acerca de ésta y su uso actual.2

La influencia social la pueden ejercer personas que tienen poder sobre otras y las presiones que hacen que la gente se ajuste a las normas sociales. La influencia social puede restringir el uso de la anticoncepción. Los esposos o los familiares pueden prohibir la anticoncepción, o es posible que las normas comunitarias amenacen con excluir de la sociedad a toda mujer que use el control de la natalidad.

En un estudio realizado por FHI en el occidente de Java y el norte de Sumatra, Indonesia, en colaboración con investigadores de la Universidad de Indonesia, las mujeres dijeron que los esposos eran considerados como los jefes de la familia, y pocas usaban la anticoncepción sin que lo supiera el esposo. Algunas mujeres no tenían la opción de usar anticonceptivos si el esposo no estaba de acuerdo con ello. Una mujer del norte de Sumatra explicó por qué no usaba la anticoncepción: "Mi esposo no me permite usar la anticoncepción. Yo no soy lo suficientemente valiente, y sigo su consejo. Ya tenemos muchos hijos".3

Otras mujeres que se encuentran en esa situación tal vez decidan usar la anticoncepción en secreto, y corren el riesgo de ser víctimas de abuso o de que el esposo se divorcie de ellas o las abandone si se da cuenta de lo que están haciendo.

En un estudio realizado en Zimbabwe y dirigido por FHI en colaboración con el Instituto para Estudios del Desarrollo, de la Universidad de Zimbabwe, la mayoría de los hombres casados y de las suegras deseaban que sus esposas y nueras tuvieran muchos hijos para ampliar su linaje. La mayoría de ellos se oponían al uso de la anticoncepción antes de que hubieran nacido por lo menos uno o dos hijos. Muchas suegras estaban de acuerdo con la anticoncepción sólo como medio para espaciar los embarazos o para prevenir más embarazos cuando ya se hubieran tenido muchos hijos.4

Otra presión social que limita el uso de la anticoncepción es la opinión de que las adolescentes no deben tener relaciones sexuales. En muchas partes del mundo, las relaciones sexuales son tabú para las mujeres jóvenes y solteras. Esta norma social limita el acceso a algunos métodos para las adolescentes sexualmente activas, puesto que el uso de anticonceptivos implica actividad sexual. En las culturas que permiten la poligamia, esta práctica es otra norma que puede limitar el uso de la anticoncepción. Es posible que una mujer en un matrimonio polígamo desee tener más hijos si las otras esposas de su marido lo están haciendo. Asimismo, las mujeres en todo el mundo dicen que la maternidad hace que sean respetadas, lo cual es otra presión social que no fomenta el uso de la anticoncepción.

Poderosos aliados

Las personas que ejercen autoridad sobre una pareja también tienen el potencial de fomentar el uso de anticonceptivos. Por ejemplo, las cuñadas mayores, son poderosas aliadas para las nuevas usuarias, según un estudio realizado por FHI en colaboración con el Centre d'Etudes et Recherche sur la Population pour le Développement en Malí. En el estudio de nuevas usuarias, las cuñadas mayores compartían sus experiencias relativas a la planificación familiar con las cuñadas menores, a menudo recomendaban el uso de ésta y tendían a defender la causa de las cuñadas cuyo esposo no estaba de acuerdo con la planificación familiar. "Ella me aconsejó que primero hablara al respecto con mi esposo y que, si él no estaba de acuerdo, hablara con ella; y me dijo que ella hablaría con él para explicarle", comentó una nueva usuaria acerca de su cuñada. Otra dijo: "Mi cuñada intervino porque yo ya había tenido un hijo y mellizos. Me dijo que usara la planificación familiar. Me dijo que no dejara de usarla, que siguiera usándola".5

En Camerún, una encuesta realizada en 1993 con aproximadamente 500 mujeres que formaban parte de asociaciones sociales reveló que las mujeres tenían más probabilidades de usar anticonceptivos cuando las animaban otras mujeres que eran miembros del grupo, o si éstas también los usaban. Las probabilidades de haber usado alguna vez un método anticonceptivo eran ocho veces superiores en una mujer que pensaba que las mujeres miembros de su grupo usaban la anticoncepción, y eran 17 veces mayores en una mujer que había sido animada por sus amigas a que usara la anticoncepción. Las asociaciones, que varían entre afiliaciones flexibles de amigas y organizaciones políticas y económicas formales, incluían a mujeres bien conocidas por las que habían respondido a la encuesta y con quienes éstas habían hablado con frecuencia.6

Otro estudio efectuado en Camerún, que consistió en charlas de grupos de opinión con 94 mujeres que pertenecen a asociaciones, observó que muchas habían probado métodos modernos, entre ellos la píldora, el dispositivo intrauterino, inyecciones, la esterilización femenina o masculina y el Norplant, así como métodos de barrera (condones y espermicidas) y la planificación familiar tradicional (la abstinencia periódica). La información relativa a la planificación familiar se propagó rápidamente en esos grupos. Una excepción notable fueron las musulmanas, quienes dijeron que necesitaban tener el permiso del esposo para hablar de la planificación familiar.7

En Kenia, los clubes o los grupos de mujeres tienen muy buena acogida. Algunos hombres también participan en grupos sociales, especialmente en clubes deportivos. En un estudio de más de 2.000 mujeres y 2.000 hombres de Kenia, aproximadamente la mitad de los cuales formaban parte de clubes, observó que había una relación entre ser miembros y estar más al tanto de la anticoncepción moderna y aprobarla más. Las mujeres miembros de clubes de mujeres también tenían más probabilidades de haber usado alguna vez los anticonceptivos o de estar usándolos que las que no formaban parte de un club.8

Además, los hombres y las mujeres que eran miembros de clubes en Kenia tenían más probabilidades que los que no lo eran de hablar de la planificación familiar con amigos y conocidos. Las conversaciones acerca de la planificación familiar con amigos y conocidos, más que con sólo amigos cercanos, se relacionaban con una probabilidad mucho mayor de usar anticonceptivos modernos. Las mujeres que habían hablado de la planificación familiar con esos dos tipos de personas tenían ocho veces más probabilidades de estar usando anticonceptivos modernos. Los hombres que habían hablado de ese tema tenían tres veces más probabilidades de usarlos que los que habían tenido pocas conversaciones acerca de la planificación familiar sólo con amigos cercanos. Es posible que el contacto con conocidos ofrezca mejores oportunidades de considerar nueva información o nuevos puntos de vista, puesto que los amigos cercanos tienden a compartir opiniones similares.

En Ghana también tiene lugar mucha comunicación interpersonal acerca de la anticoncepción. Un estudio realizado en 1995 en el sur de este país con unos 300 hombres y 300 mujeres observó que las personas que habían usado alguna vez la anticoncepción moderna tenían muchas más probabilidades de haber hablado al respecto con conocidos que los no usuarios. Entre los hombres, los que habían usado la anticoncepción moderna alguna vez habían hablado al respecto con un promedio de dos conocidos, mientras que los que nunca la habían usado habían tenido ese tipo de conversación con un promedio de menos de una persona (0,8).9

Uso de redes sociales

El doctor John Casterline, investigador en el estudio de Ghana y asociado principal del Population Council con sede en Nueva York, dice: "Sabemos que hay un intercambio activo de información acerca de la salud reproductiva a través de redes sociales, y trabajar con estas redes puede ayudar a algunos programas de planificación familiar. Pero el grado en que las redes sociales influyen en la toma de decisiones relativas a la anticoncepción varía de un entorno a otro, y todavía no se conoce la magnitud de su efecto. Los científicos del campo de la sociología siguen tratando de medir ese efecto para determinar si los recursos escasos deben invertirse en la labor con redes sociales, y cómo invertirlos".

Entretanto, los programas de planificación familiar pueden aprovechar las redes sociales para promover la anticoncepción y la salud reproductiva en varias formas.

En primer lugar, dice el doctor Valente de la Universidad de Johns Hopkins: "Dirigir la labor a las personalidades que influyen en la opinión pública, elegidos por la comunidad misma, puede acelerar el cambio. Estas personalidades tienden a ser conservadoras porque saben que otras personas dependen de sus consejos. Es probable que no promuevan el cambio rápidamente. Pero, si finalmente aceptan una idea innovadora, como la anticoncepción moderna, eso es señal de que va a haber un cambio en la comunidad".

El doctor Casterline agrega: "En el norte de Ghana, donde la sociedad es considerablemente patriarcal, los hombres que son jefes de complejos de 10 a 15 personas controlan claramente la entrada de información y la adopción de comportamientos nuevos. Es esencial prestar mucha atención a los hombres de mayor edad más influyentes y también a la población de mujeres que se espera beneficiar".

Comenta que, en general, dirigir la labor a los hombres para que reciban educación en materia de anticoncepción es una buena forma de aumentar su aprobación. Y dice: "Tendemos a dejar de lado una de las redes sociales más importantes: la que forman marido y mujer. Pero aunque una mujer reciba apoyo de una red social de amigas, es posible que no use un método anticonceptivo si su esposo no lo aprueba".

En un proyecto piloto de distribución comunitaria de métodos anticonceptivos en Ghana, introducido por el Centro de Investigación en Salud Navrongo en 1994, se observó que el apoyo social de la planificación familiar y la creencia de las mujeres ­basada en conversaciones con el esposo-- que su esposo estaba de acuerdo en que ellas usaran la anticoncepción eran los dos factores más importantes que las hacían adoptar la anticoncepción. Las conversaciones entre marido y mujer, y el apoyo social influían en el uso de anticonceptivos más que el nivel de educación, el tipo de matrimonio o el número de hijos.10

Cuando una mujer llega a las puertas de un consultorio de planificación familiar y pide un anticonceptivo particular, los proveedores deben saber cuáles redes sociales tal vez estén influyendo en la decisión de la mujer. Pueden determinar esto preguntándole: "Por qué desea usar este método?". Si una red social está influyendo en la decisión de la mujer, los proveedores no deben dejar de ofrecerle una variedad de otros métodos, puesto que no hay un método que sea ideal para todos. El método preferido de un grupo social tal vez no sea la mejor opción para una pareja. Además, una pareja puede elegir un método inadecuado si la mayoría de la gente que conoce lo está usando.

Aldeas enteras pueden promover el uso de un anticonceptivo como método preferido, quizás basándose en las decisiones de los primeros usuarios de anticonceptivos del lugar. Por ejemplo, un censo realizado en 1984 en 51 aldeas de Tailandia, reveló que cada aldea tendía a tener un método que gozaba de más acogida, pero el que tenía más acogida variaba notablemente de una aldea a otra. Por otra parte, en las entrevistas con grupos de opinión efectuadas a principios de 1991, los habitantes de las aldeas sabían muy bien cuál era el método que gozaba de más acogida en la aldea y podían acordarse de las primeras personas que habían usado la anticoncepción allí.11

La doctora Barbara Entwisle, autora principal de un informe relativo a la labor realizada en Tailandia y profesora de sociología de la Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill, NC, Estados Unidos, dice: "Creemos que la gente tendía a adoptar un método que ya se estaba usando ampliamente en su aldea no porque sentía presión social para hacerlo, sino porque se sabía más acerca del método. Incluso cuando las personas estaban al tanto de los efectos secundarios o de los fracasos experimentados por los primeros usuarios, preferían los métodos respecto a los cuales ya se sabía mucho".

Sin embargo, existe la posibilidad de que cambien las preferencias respecto a los métodos, agrega la doctora Entwisle. En una de las aldeas que formaron parte de los grupos de opinión, un médico que inicialmente había aconsejado a las aldeanas que usaran la píldora, después puso a la disposición inyectables y recomendó su uso. Luego, los inyectables fueron el método preferido en la aldea, lo cual ilustra la forma en que los trabajadores de salud pueden influir en el uso de anticonceptivos en las redes sociales.

Los proveedores de servicios de anticoncepción también deben ser más conscientes de que los clientes usualmente hablan de salud reproductiva con miembros de sus redes sociales antes y después de hablar con los proveedores. El doctor Casterline opina: "Dado que esas conversaciones tienden a ser informales, se sumamente fácil propagar rumores acerca de los métodos modernos. Por consiguiente, es necesario que los proveedores corrijan la información errónea que circula en las redes sociales y den información exacta respecto a todos los métodos disponibles".

El personal clínico debe prestar más atención a la información difundida en esas redes y a la influencia que éstas ejercen. La doctora Watkins dice, refiriéndose a su experiencia en Kenia: "A menudo, los proveedores no tienen en cuenta las redes sociales porque consideran que propagan mitos y rumores, pero algunas de las cosas que dicen los miembros de las redes en realidad son verdaderas. Además, las redes proporcionan algo que el personal clínico no puede proporcionar: información y opiniones de personas similares a los miembros de las redes".

Los proveedores pueden animar a los usuarios que están satisfechos con el método anticonceptivo a que hablen de las experiencias que han tenido con miembros de sus redes sociales a fin de acelerar la difusión de la información. "Esto sería particularmente eficaz si los proveedores pudieran determinar exactamente cuáles 'usuarios satisfechos' forman parte de las redes sociales más grandes", opina el doctor Valente.

"Como mínimo, antes de que una mujer que ha elegido un método salga del consultorio, los proveedores deberían determinar quién va a apoyar la decisión de la mujer. Si ella no recibe el apoyo de su red social, es probable que deje de usar el anticonceptivo."

-- Kim Best

Referencias

  1. Rutenberg N, Watkins SC. The buzz outside the clinics: conversations and contraception in Nyanza province, Kenya. Stud Fam Plann 1997;28(4):290-307.
  2. Valente TW, Saba WP. Mass media and interpersonal influence in a reproductive health communication campaign in Bolivia. Commun Res 1998;25(1):96-124.
  3. Adioetomo SM, Toersilaningsih R, Asmanedi, et al. Helping the Husband, Maintaining Harmony: Family Planning, Women's Work and Women's Household Autonomy in Indonesia. Research Triangle Park, NC: University of Indonesia and Family Health International, 1997.
  4. Francis-Chizororo M, Wekwete N, Matshaka M. Family Influences on Zimbabwean Women's Reproductive Decisions and their Participation in the Wider Society. Research Triangle Park, NC: University of Zimbabwe and Family Health International, 1998.
  5. Konaté MK, Djibo A, Djiré M. Mali: The Impact of Family Planning on the Lives of New Contraceptive Users in Bamako. Research Triangle Park, NC: Centre d'Etudes et de Recherche sur la Population pour le Développement and Family Health International, 1998.
  6. Valente TW, Watkins SC, Jato MN, et al. Social network associations with contraceptive use among Cameroonian women in voluntary associations. Soc Sci Med 1997;45(5):677-87.
  7. Jato M, van der Straten A, Kumah OM, et al. Women's "Tontines" in Yaounde, Cameroon: Using Social Networks for Family Planning Communication: Results of Focus Group Discussion Research, December 1993. Baltimore, MD: Johns Hopkins School of Public Health, Center for Communication Programs, Population Communication Services, 1995.
  8. Boulay M, Valente TW. The relationship of social affiliation and interpersonal discussion to family planning knowledge, attitudes and practice. Int Fam Plann Perspect 1999;25(3):112-18, 138.
  9. Montgomery MR, Casterline JB. Social Networks and the Diffusion of Fertility Control. Policy Research Division Working Papers, No. 119. New York: Population Council, 1998.
  10. Phillips JF, Binka F, Adjuik M, et al. The determinants of contraceptive innovation: a case-control study of family planning acceptance in a traditional African society. Presentation at the Population Association of America annual meeting, New Orleans, May 9-11, 1996.
  11. Entwisle B, Rindfuss RR, Guilkey DK, et al. Community and contraceptive choice in rural Thailand: a case study of Nang Rong. Demography 1996;33(1):1-11.

Para mayor información, refiérase al sitio Web de Family Health International www.fhi.org

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Last Updated: 09 Jul 2003

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