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FHI: Boletín trimestral de salud, Network en español

Por qué cambia de método la gente?

Algunos usuarios cambian los objetivos de la PF y otros cambian de método para evitar los efectos secundarios.

Network en español: Verano 1999, Vol. 19, No. 4

Todos los derechos reservados, Family Health International, 1999. 
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es reimpresa con autorización de Family Health International.

Ciertas personas o parejas seleccionan un método anticonceptivo y siguen usándolo a lo largo de sus vidas reproductivas. Otras cambiarán de método varias veces.

Las personas cambian de métodos por muchas razones. Sus necesidades de anticoncepción pueden cambiar con el tiempo. Es posible que quieran más eficacia. O tal vez estén insatisfechas por los efectos secundarios, tengan problemas para obtener un método o hayan recibido malos consejos del personal clínico. Algunas simplemente quieren experimentar, si se dispone de varios métodos anticonceptivos.

Con frecuencia, las mujeres y los hombres primero prueban los métodos que se pueden obtener y usar fácilmente, pero estos pueden ser menos eficaces que otros. Después, cuando tienen más urgencia de limitar su fertilidad, tienden a cambiar a métodos más eficaces.

En Sri Lanka, el 40% de unos 300 usuarios de métodos modernos reversibles comenzaron a usar otro método más eficaz antes de que hubiesen transcurrido dos años. El cambio ocurría a medida que las mujeres alcanzaban el tamaño de familia deseado.1

En un estudio retrospectivo del uso de anticonceptivos durante cuatro años entre 715 mujeres en edad de procrear de las zonas rurales de Kenia, éstas tendían a adoptar métodos permanentes o a largo plazo a medida que aumentaba su edad y tenían más hijos. Muchas habían sido al principio planificadoras familiares "casuales". Es decir, usaban un método para retrasar el embarazo y, si el método fallaba, tendían a considerar que el embarazo no deseado simplemente había sido inoportuno. Sin embargo, cuando las mujeres ya tenían tres o cuatro hijos, los embarazos involuntarios eran menos aceptables y había más probabilidades de que adoptaran métodos permanentes o a largo plazo.2

En Jordania, el método del ritmo, el coito interrumpido y el método de amenorrea de la lactancia (MELA) fueron considerados por las parejas casadas que participaron en discusiones de grupos de opinión como métodos seguros y de acuerdo con los principios religiosos del Islam. No obstante, los investigadores observaron que, a pesar del uso generalizado, estos métodos solían usarse incorrectamente, por lo cual fallaban. El cambio a los métodos modernos tendía a ocurrir sólo después de que esos métodos tradicionales habían fallado, varios hijos habían nacido o la pareja tenía problemas económicos. Una mujer de la zona urbana recuerda: "Comenzamos con la planificación, usando el método del ritmo. Después de tener dos hijos lo seguimos usando, pero no dio resultado. Tuve un tercer hijo y entonces me insertaron un DIU (dispositivo intrauterino)."3

Por otra parte, los efectos secundarios relacionados con algunos métodos modernos pueden hacer que las mujeres comiencen a usar otros métodos, algunos de los cuales podrían ser menos fiables.

En el estudio de Jordania, los efectos secundarios de los DIU y los anticonceptivos orales fueron identificados como la razón principal para pasar de la planificación familiar moderna a la tradicional. Un hombre de la zona urbana opinó: "A veces usábamos píldoras, a veces el método del ritmo. Mi esposa dejó de usar la píldora cuando comenzó a sufrir sus efectos secundarios y cambió al método del ritmo durante tres, cuatro, cinco o seis meses. Yo recurrí al coito interrumpido cuando temía que nos habíamos equivocado en el cálculo".

En unas 900 mujeres turcas casadas también se observaron tasas de discontinuidad elevadas del DIU y la píldora, debidas en gran parte al temor a los efectos de salud adversos. Los autores del estudio observaron que muchas parejas parecían recurrir al coito interrumpido para evitar los efectos adversos supuestos o reales de los métodos modernos.4

En un estudio de FHI realizado en Indonesia, en colaboración con el Centro de Estudios de Población, de la Universidad Gadjah Mada, casi una quinta parte de 720 mujeres que usaban métodos anticonceptivos dijeron que habían tenido problemas de salud relacionados con el uso de anticonceptivos. Generalmente, los efectos secundarios motivaron el cambio de método. Por ejemplo, una mujer de 29 años de edad, de la zona rural y madre de tres hijos, le dijo a un entrevistador que en un principio había usado el DIU, pero que una infección que ella creía estaba relacionada con el dispositivo la hizo comenzar a usar condones, que son menos eficaces. Después de usar los condones por un par de meses, esta mujer volvió a usar el DIU. Sin embargo, otros problemas con el DIU hicieron que comenzara a usar un anticonceptivo inyectable, el cual dejó de usar al cabo de tres inyecciones porque le causaba manchado (sangrado intermenstrual). Por último, decidió usar los implantes subdérmicos Norplant.5

Una encuesta de 800 mujeres de Lampung y el sur de Sumatra, Indonesia, realizada por FHI en colaboración con la Universidad Católica Atma Jaya, también reveló que muchas de ellas cambiaron de métodos anticonceptivos después de experimentar efectos secundarios, en particular los relacionados con los métodos hormonales y el DIU.6

La doctora Karen Hardee, de FHI, que supervisó los dos estudios indonesios y que actualmente trabaja con The Futures Group International, dice: "La frecuencia del cambio de método debido a los efectos secundarios entre las mujeres de estos dos estudios fue sorprendente y subraya lo importante que es que los proveedores informen plenamente a sus clientas acerca de los posibles efectos. Algunos proveedores se preocupan de que si informan plenamente a sus clientas acerca de los posibles efectos secundarios, éstas ni siquiera comenzarían a usar los métodos. Pero la clienta que está mal informada y experimenta efectos secundarios puede discontinuar el método por temor, sin darse cuenta de que estos son normales y probablemente pasajeros".

Las prácticas o los consejos médicos inadecuados por parte del personal clínico y la escasez periódica de algunos métodos, suministros o servicios también pueden producir el cambio a otros métodos. La inconveniencia también puede ser otra razón. En un estudio de FHI realizado en colaboración con la Universidad Xavier en Filipinas, sólo una quinta parte de unos 900 usuarios actuales de planificación familiar y 350 exusuarios habían cambiado de método alguna vez. Sin embargo, los cambios que se producían tenían que ver con lugares distantes de los consultorios, servicio de consultorio limitado o largas esperas en los consultorios.7

Variedad de opciones

Según las investigaciones en los países en desarrollo, ofrecer una variedad de métodos modernos y alentar a los clientes insatisfechos a probar otro método produce tasas más elevadas de continuidad de uso de anticonceptivos. Sin embargo, la mayor toma de conciencia y disponibilidad de una amplia variedad de métodos también puede dar lugar a más cambios de métodos. En Indonesia, el Programa de Encuestas Demográficas y de Salud reveló que los usuarios de anticonceptivos que habían recibido más educación tenían más probabilidades de cambiar de método que los usuarios menos instruidos, y que los usuarios de las zonas urbanas tenían más probabilidades de cambiar de método que los de las zonas rurales. Los investigadores concluyeron que era más probable que los usuarios instruidos estuviesen más al tanto de los métodos disponibles, encontraran otro método y estuviesen más dispuestos a experimentar hasta encontrar un método que les conviniera. Del mismo modo, es posible que las mujeres de las zonas urbanas hayan tenido más acceso a información de anticonceptivos, adquiriendo así un mayor conocimiento acerca de las opciones.8

La doctora Hardee dice: "Se deben hacer esfuerzos para impedir el cambio innecesario; por ejemplo, cuando se cambia de método por no tener conocimientos acerca de los efectos secundarios. Sin embargo, el cambio en sí no es malo. A las mujeres se les debe permitir cambiar de método. De hecho, cuando los proveedores han negado a las mujeres el derecho a cambiar los métodos controlados por el proveedor, las mujeres, con razón, se han sentido coaccionadas. Ello ha dado lugar a que un método seguro y eficaz adquiera mala reputación".

Un estudio de FHI realizado en Senegal acerca de la experiencia que las mujeres habían tenido con la extracción del Norplant reveló que las mujeres que deseaban que se les extrajera el Norplant generalmente se quejaban de que se les había obligado a regresar al consultorio muchas veces para recibir asesoramiento y tratamiento antes de que se les concediera su deseo.9 Elizabeth Tolley, de FHI y coautora del estudio, dice: "Dado que la clienta tiene que depender de un proveedor capacitado para que le extraiga los implantes, es esencial garantizar el acceso a los servicios de extracción cuando la mujer lo pida si se quiere incorporar el Norplant para ampliar las opciones, en lugar de limitarle la libertad de elegir. Puesto que generalmente las solicitudes de extracción se deben a intolerancia a los efectos secundarios o al deseo de las usuarias de quedar embarazadas, dichas solicitudes pueden mantenerse en un mínimo si las posibles clientas reciben buen asesoramiento acerca de los efectos secundarios y no desean tener más hijos antes de que transcurran cinco años a partir del momento en que aceptan el Norplant".

Animar a las parejas que están insatisfechas con un método moderno a que lo cambien por un método tradicional de planificación familiar puede ser una buena opción siempre y cuando ambos miembros de la pareja estén decididos a usar el método tradicional correcta y sistemáticamente. Por ejemplo, una pareja entrevistada en un estudio realizado en Filipinas notificó haber usado con buenos resultados el método del ritmo durante un total de 10 años. Durante los cuatro años posteriores al nacimiento de su primer hijo, mantuvieron un control riguroso del ciclo menstrual de la mujer y se abstuvieron de tener relaciones sexuales durante los períodos fértiles. Pero el esposo quiso dejar de usar este método y la esposa empezó a usar la píldora. Al cabo de tres meses, ella sufrió una erupción cutánea relacionada con la píldora, dejó de usarla y quedó embarazada de nuevo. Después del nacimiento del segundo hijo, la pareja volvió a usar el método del ritmo, y ha tenido buenos resultados durante años.10

Método elegido por el usuario

Para no fomentar el cambio frecuente de método, los proveedores deben proporcionar a los clientes el método que éstos solicitan, siempre y cuando sea apropiado desde el punto de vista médico. Existe una fuerte relación entre proporcionar a la mujer el método que ha elegido, especialmente cuando su compañero está de acuerdo, y la continuidad de uso del método.11 Los consejeros clínicos deben dar información completa acerca del método elegido, abordando a fondo los problemas y los efectos secundarios del método antes de que la mujer lo empiece a usar.

Los proveedores también deben poder explicar detalladamente el uso correcto de la abstinencia periódica, del método del coito interrumpido o del MELA. Es posible que una pareja prefiera esos métodos por muchas razones, incluidas las creencias religiosas, pero tal vez no sepa cómo usar los métodos eficazmente. Por ejemplo, el uso eficaz de los métodos tradicionales requiere que los usuarios entiendan el ciclo fértil de la mujer. Puede ocurrir un embarazo involuntario si se obliga a la pareja a cambiar el método que está usando por un método moderno más eficaz, a pesar de que ésta considere que su uso es inapropiado.

La primera visita al consultorio puede influir en el comportamiento anticonceptivo. Esto se ilustró en un estudio estadounidense en el que casi la mitad de aproximadamente 200 usuarias del diafragma y dos tercios de aproximadamente 325 usuarias de anticonceptivos orales habían cambiado estos métodos por otros sólo cinco meses después de haber empezado a usarlos. Las mujeres que cambiaron de método tenían más probabilidades de haber tenido expectativas inexactas acerca de los métodos y una experiencia desfavorable en la primera visita al consultorio.12 Entre unas 800 mujeres que habían aceptado el inyectable acetato de medroxiprogesterona de depósito (DMPA) en Filipinas, las mujeres a quienes se les había dicho que posiblemente experimentarían efectos secundarios tenían más del triple de probabilidades de continuar el uso del método que las que no recibieron el asesoramiento. Las que consideraban que habían sido tratadas de manera solícita y cortés tenían 10 veces más probabilidades de seguir usando el DMPA que las que fueron tratadas con descortesía.13

Si una clienta tiene planes de dejar de usar un método y empezar a usar otro, el proveedor debe recomendarle que empiece a usarlo inmediatamente después de que deje de usar el primero. De lo contrario, corre el riesgo de quedar embarazada involuntariamente. Por ejemplo, un análisis del uso de anticonceptivos entre 1.000 peruanas indicó que las que habían dejado de usar un método y no habían empezado a usar otro tenían probabilidades de quedar embarazadas antes de volver a usar el método que habían abandonado o de empezar a usar otro.14

Los proveedores que recomiendan a una clienta que cambie de método debido a una condición médica deben estar seguros de que la razón por la que recomiendan el cambio está justificada. Los criterios de elegibilidad médica de la Organización Mundial de la Salud (OMS) relativos al uso seguro de anticonceptivos puede ayudar a los proveedores en ese sentido.15

Si una clienta desea cambiar de método debido a los efectos secundarios, los proveedores deben considerar otras opciones mejores. Por ejemplo, si a una mujer le gusta el inyectable eficaz sólo de progestina DMPA pero desea dejar de usarlo debido al sangrado irregular que le produce, el proveedor podría sugerirle un inyectable combinado que tenga la misma eficacia, como Cyclofem o Mesigyna, con los cuales el sangrado menstrual es más regular.

Los proveedores no deben olvidarse de los compañeros de las clientas. Los hombres pueden desempeñar una función importante en el cambio de métodos anticonceptivos al no fomentar el uso de ciertos métodos. En Filipinas, las mujeres que habían aceptado el DMPA cuyos esposos se oponían al método tenían dos veces más probabilidades de dejar de usarlo que las mujeres que contaban con el apoyo del esposo.16

Es posible que los hombres se opongan al uso de condones porque creen que estos hacen reducir la sensación sexual. O pueden tener opiniones erróneas acerca del mecanismo de acción de un método o de los efectos que éste tiene en la salud. Otros pueden hacer que sus compañeras no usen un método si creen que éste puede influir en el deseo sexual o el aspecto físico de la mujer.

A pesar de que la anticoncepción de emergencia no debe usarse como método anticonceptivo habitual, su uso puede hacer que las parejas cambien el método que están usando o empiecen a usar un método fiable y a largo plazo. Aproximadamente dos tercios de 119 mujeres estadounidenses que pidieron y usaron píldoras anticonceptivas de emergencia notificaron que el fracaso del condón había sido la razón por la que habían usado la anticoncepción de emergencia. En una encuesta de seguimiento realizada dos o tres semanas después, más de la mitad de las mujeres notificaron que tenían planes de cambiar o que ya habían cambiado el método anticonceptivo que usaban por un método hormonal, en la mayoría de los casos.17

Se observó que el asesoramiento relativo al control de la fertilidad dado a unas 450 estudiantes irlandesas que acudieron a un centro de salud universitario para obtener anticoncepción de emergencia hizo que muchas estudiantes usaran métodos anticonceptivos más fiables. En el seguimiento realizado al cabo de un período que osciló entre uno y 36 meses después de la visita inicial, el 42% de las mujeres habían optado por un método más fiable que el que habían estado usando en el momento en que pidieron anticoncepción de emergencia.18

Los datos relativos al cambio de métodos entre los adolescentes son escasos. Sin embargo, la doctora Cindy Waszak, científica principal de investigación de FHI que ha evaluado programas para adolescentes en Estados Unidos, Jamaica, Nepal y África, opina: "Los adolescentes tienden a usar métodos de barrera de corta duración y que se obtienen fácilmente, como los condones, si es que usan algún anticonceptivo. Con frecuencia, cuando se asustan porque creen que ha ocurrido un embarazo, esto hace que comiencen a usar un método o que cambien el que están usando por otro que es más fiable. No obstante, el cambio puede ser más difícil para los adolescentes que para los adultos. A menudo, los adolescentes no están muy dispuestos a acudir a un consultorio de planificación familiar porque no están familiarizados con el sistema médico y temen ser estigmatizados por tener relaciones sexuales".

Por consiguiente, es importante que los trabajadores de planificación familiar traten a los adolescentes con respeto. El asesoramiento relativo a los efectos secundarios es esencial porque los jóvenes tienen más probabilidades que los adultos de dejar de usar un método si no están satisfechos.

En muchos casos, el método anticonceptivo ideal para un adolescente es el condón. Cuando se usa correcta y sistemáticamente, el condón es sumamente eficaz en la prevención del embarazo y de las enfermedades de transmisión sexual. El asesoramiento puede ayudar a los jóvenes inexpertos a usar los condones correctamente, y a negociar su uso con los compañeros.

La actividad sexual de los adolescentes tiende a ser irregular y a menudo imprevista, por lo cual el condón es un método práctico que con frecuencia puede obtenerse fácilmente. Los adolescentes también corren más riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual porque cambian de pareja con más frecuencia que los adultos. Asimismo, las mujeres más jóvenes son más vulnerables que las mujeres de más edad a infecciones como la clamidia debido a las diferencias de las características anatómicas y fisiológicas del cuello uterino a causa de la edad.

-- Kim Best

Referencias

  1. Hamill DN, Tsui AO, Thapa S. Determinants of contraceptive switching behavior in rural Sri Lanka. Demography 1990;27(4):559-78.
  2. Ferguson AG. Fertility and contraceptive adoption and discontinuation in rural Kenya. Stud Fam Plann 1992;23(4):257-67.
  3. Farsoun M, Khoury N, Underwood C. In Their Own Words: A Qualitative Study of Family Planning in Jordan, IEC Field Report Number 6. Baltimore, MD: Johns Hopkins University School of Public Health, Center for Communication Programs, 1996.
  4. Breslin M. Fearing side effects, many Turkish women choose traditional contraceptives. Int Fam Plann Perspect 1997;23(3):139-40.
  5. Dwiyanto A, Faturochman, Suratiyah K, et al. Family Planning, Family Welfare and Women's Activities in Indonesia. (Research Triangle Park, NC: Population Studies Center, Gadjah Mada University and Family Health International, 1997)18-20.
  6. Irwanto, Poerwandari EK, Prasadja H, et al. In the Shadow of Men: Reproductive Decision-making and Women's Psychological Well-being in Indonesia. (Research Triangle Park, NC: Atma Jaya Catholic University and Family Health International, 1997)49.
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  8. Fathonah S. Contraceptive Use Dynamics in Indonesia, DHS Working Papers Number 20. Calverton, MD: Macro International, 1996.
  9. Tolley E, Nare C. Women's experiences with Norplant removal in four clinics in Dakar. Unpublished paper. Family Health International, 1997.
  10. Avila JL. When Fate and Husbands Prevail: The Dynamics of Women's Reproductive Decisions in the Philippines. Cebu City, Philippines: University of San Carlos and Family Health International, 1998.
  11. Pariani S, Heer DM, Van Arsdol MD Jr. Does choice make a difference to contraceptive use? Evidence from East Java. Stud Fam Plann 1991;22(6):384-90.
  12. Jaccard J, Helbig DW, Gage TB, et al. Social and situational factors associated with contraceptive switching: implications for practitioners. J Applied Soc Psychology 1995; 25(20): 1765-89.
  13. Population Council. Focus on the Philippine DMPA reintroduction program: continuing users vs. drop-outs. Population Council Research News: Asia and Near East Operations Research and Technical Assistance Project 1996;(7):1-2.
  14. Kost K. The dynamics of contraceptive use in Peru. Stud Fam Plann 1993;24(2):109-19.
  15. World Health Organization. Mejorando el acceso a la calidad de atención en planificación familiar; Criterios de elegibilidad médica para el uso de anticonceptivos. Geneva: World Health Organization, 1996.
  16. 16. Population Council.
  17. Breitbart V, Castle MA, Walsh K, et al. The impact of patient experience on practice: the acceptability of emergency contraceptive pills in inner-city clinics. JAMWA 1998;53(5):255-58.
  18. Ni Riain A. Increasing the effectiveness of contraceptive usage in university students. European J Contracept and Reprod Health Care 1998;3(3):124-28.

Para mayor información, refiérase al sitio Web de Family Health International www.fhi.org

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Last Updated: 09 Jul 2003

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