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En todo el mundo, a la salud reproductiva de los hombres y las mujeres que tienen
discapacidades físicas generalmente se le da poca prioridad o simplemente se deja a un
lado. A menudo, esto ocurre debido a la creencia que las personas discapacitadas no son
sexualmente activas y que no necesitan controlar su fertilidad. Puesto que con frecuencia
las personas discapacitadas no se dejan ver o no les es fácil acudir a un consultorio, es
posible que los proveedores de planificación familiar no estén al tanto de sus
necesidades de salud reproductiva.
Muchos discapacitados pueden tener hijos y, como las personas sanas, es posible que
deseen usar la anticoncepción temporalmente. Otros tal vez deseen un método
anticonceptivo permanente o de acción prolongada, ya que tener y criar hijos puede
resultarles difícil. Quizás algunos prefieran un método permanente si sufren de una
condición genética que podrían heredar sus hijos. Por ejemplo, cada vez hay más
pruebas de que factores genéticos desempeñan una función en el desarrollo de la
esclerosis múltiple, enfermedad neurológica que produce parálisis, temblor y trastornos
del lenguaje, y a menudo se diagnostica cuando la persona está en edad de procrear.1
Eileen Girón, directora ejecutiva de la Asociación Cooperativa del Grupo
Independiente para la Rehabilitación (ACOGIPRI), en El Salvador, opina: "Las
personas discapacitadas tienden a estar escondidas en sus hogares durante muchos años.
Las barreras físicas fuera del hogar y la falta de medios de transporte también les
dificulta mucho salir. Como resultado de ello, no están representadas en los comités y
sus necesidades se desconocen. Pero cuando hemos realizado talleres relativos a la
sexualidad, las mujeres y los hombres discapacitados con quienes trabajamos dicen que
necesitan más servicios de salud reproductiva. Dicen que han querido aprender más desde
hace mucho tiempo, pero que no sabían a quién pedir información".
Cuando los proveedores de planificación familiar ofrecen información y asesoramiento
relativos a la anticoncepción, deben tener en cuenta cuestiones médicas relacionadas con
diversas discapacidades físicas. Las opciones anticonceptivas dependerán de factores
como la calidad de la circulación (especialmente de las extremidades), si la condición
se asocia con coagulación anormal de la sangre, el grado de sensación física, la
destreza manual, las posibles interacciones farmacológicas con otros medicamentos que la
persona esté tomando, si la persona está deprimida, y cualquier problema que la clienta
tenga con la higiene menstrual.2
Métodos hormonales
Si una mujer desea usar anticonceptivos orales combinados (AO), lo más importante es
saber si corre un riesgo mayor de sufrir de tromboembolia (formación de coágulos de
sangre que bloquean los vasos sanguíneos). Los AO están contraindicados para las mujeres
que tienen circulación deficiente, antecedentes de accidente cerebrovascular o
imposibilidad de mover las piernas.3 Esto significa que las mujeres que padecen
parálisis cerebral, traumatismo de la médula espinal, poliomielitis y distrofia
muscular, y tal vez algunas mujeres que sufren de artritis reumatoide, no pueden usar este
método. También existe la posibilidad de que no se detecte la presencia de
tromboflebitis (inflamación de una vena con formación de un coágulo de sangre) en las
mujeres con sensibilidad deficiente en las piernas a causa de disfunción de la médula
espinal o esclerosis múltiple. En estos casos, se podría considerar el uso de píldoras
sólo de progestina.
Todavía no se ha determinado si los métodos hormonales anticonceptivos exacerban
condiciones como la artritis reumatoide o la esclerosis múltiple. La mayoría de los 18
estudios que investigaron la relación entre los AO y la artritis reumatoide indican que
los AO proporcionan alguna protección contra el desarrollo de esta condición.4
Dos estudios realizados anteriormente que examinaron el efecto de los AO en la
esclerosis múltiple después de haberse desarrollado esta enfermedad, no revelaron
ningún efecto en su pronóstico a largo plazo.5 Otros datos indican que
posiblemente los estrógenos estabilicen algunos síntomas de la esclerosis múltiple,
incluidas las funciones cognoscitivas.6
Generalmente se ofrece el acetato de medroxiprogesterona de depósito (DMPA),
inyectable sólo de progestina, a las mujeres que tienen deficiencias ambulatorias y que,
por lo tanto, corren mayor riesgo de sufrir de tromboembolia. No se ha observado que el
DMPA produzca cambios que podrían aumentar el riesgo de formación de coágulos de sangre
o ataque de apoplejía; por consiguiente, su uso se puede considerar para las mujeres con
parálisis causada por traumatismos de la médula espinal, distrofias, esclerosis
múltiple y poliomielitis.7 El DMPA también tiende a hacer disminuir la
pérdida de sangre menstrual y a menudo causa amenorrea, la cual puede ser beneficioso
para las mujeres que no tienen destreza manual para usar tampones o toallas sanitarias.
Sin embargo, el uso del DMPA a largo plazo puede asociarse con una disminución de la
densidad mineral ósea en algunas mujeres, especialmente en las adolescentes más
jóvenes,8 y existe la hipótesis de que esa disminución puede hacer que
incluso las mujeres premenopáusicas corran el riesgo de sufrir de osteoporosis. El
Norplant causa sangrado irregular, el cual puede ocasionar problemas de higiene.
Métodos no hormonales
Los dispositivos intrauterinos (DIU) T de cobre tienden a hacer aumentar el flujo
menstrual, lo cual plantea dos problemas. El primero es que la pérdida excesiva de sangre
podría causar anemia, que puede ocasionar problemas para las mujeres que sufren de
trastornos respiratorios (como por ejemplo en las que han sufrido poliomielitis) o de
artritis reumatoide.9 El segundo es que el mayor sangrado menstrual podría
plantear problemas de higiene para las mujeres que no tienen destreza manual.
Cuando se considere el DIU T de cobre como una opción anticonceptiva, los proveedores
también deben determinar si la mujer ha perdido la sensibilidad pélvica. Dado que
posiblemente las mujeres que sufren de esclerosis múltiple o de disfunción de la médula
espinal hayan perdido la sensibilidad, la enfermedad pélvica inflamatoria o el embarazo
ectópico asociados con el uso del DIU podrían pasar inadvertidos si ocurrieran. La
inserción del DIU puede ser difícil en las mujeres que tienen parálisis cerebral,
escoliosis o esclerosis múltiple, ya que estas pacientes pueden tener espasmos de los
músculos aductores de los muslos.10
La mujer también debe estar en condiciones de verificar la presencia del hilo del DIU
regularmente para saber si se ha expulsado el dispositivo. Sin embargo, si la mujer no
puede usar los brazos o las manos, su compañero puede verificar la presencia del hilo.
Respecto a los métodos de barrera, se debe animar a las personas con discapacidades
físicas a que usen condones si corren el riesgo de contraer enfermedades de transmisión
sexual (ETS), tal como se debe animar a las personas sin problemas físicos a que los
usen. Aunque el uso correcto de un método de barrera puede ser difícil para las personas
que no tienen buena coordinación o que tienen discapacidades de los brazos, el compañero
sano puede ayudarlas a usarlo. La prevención de las ETS es particularmente importante
para las mujeres con discapacidades físicas y problemas de sensación pélvica ya que los
síntomas de ETS podrían pasar inadvertidos.
Las probabilidades de que una persona con discapacidad física contraiga una ETS no son
tan reducidas como podrían creerlo algunos proveedores. Si se diagnostica una ETS en una
mujer discapacitada, los proveedores deben considerar la posibilidad de que la mujer haya
contraído la infección como resultado de abuso sexual. Girón, de la ACOGIPRI, en El
Salvador, opina: "Muchas de las mujeres sordas que atendemos aquí son víctimas de
abuso sexual o tienen relaciones sexuales --a veces con múltiples compañeros-- a cambio
de comida o alojamiento. Esto hace que corran el riesgo de contraer ETS, pero a menudo no
saben cómo protegerse contra esas enfermedades".
Sin embargo, cualquier persona que tenga discapacidades corre riesgo. Dorothy
Musakanya, de la Federación de África Meridional de Personas Discapacitadas (SAFOD), con
sede en Zimbabwe, afirma: "En África, el riesgo que corren las mujeres
discapacitadas de ser víctimas de abuso sexual es muy elevado. Muchas mujeres o niñas
que tienen discapacidades son víctimas de abuso sexual o físico por parte de parientes,
personas que las cuidan o amigos".
Aunque la esterilización puede ser apropiada desde el punto de vista médico para
algunas personas discapacitadas, se debe hacer todo lo posible para que esas personas
comprendan bien que éste es un procedimiento permanente y den su consentimiento
libremente.
Lizzie Mamvura Longshaw, del Consejo Nacional para las Personas Discapacitadas, en
Zimbabwe, opina: "Las personas que tienen discapacidades físicas a veces son
esterilizadas porque se cree que lo que más les conviene es librarse de un embarazo y de
la crianza de hijos. Pero los hijos dan a los seres humanos compañía y un sentido
profundo de responsabilidad. Por consiguiente, negarle a una persona discapacitada el
derecho de tener hijos no sólo es inhumano sino una negación evidente de los derechos
humanos fundamentales de la persona".
Las personas discapacitadas no reciben información
Ginger Lane, presidenta del Centro de Recursos de Salud para las Mujeres
Discapacitadas, en el Instituto de Rehabilitación de Chicago, estuvo recientemente en
Bosnia, principalmente para abordar los problemas de sexualidad y salud reproductiva de
los hombres paralizados a causa de traumatismos sufridos en la guerra.
Ginger Lane opina: "La mayoría de los hombres que tenían traumatismos de la
médula espinal que visitamos querían tener hijos. No pusieron en duda su capacidad de
criar a sus hijos; pero necesitaban ayuda respecto a técnicas para engendrar. No
obstante, muchas personas discapacitadas que tienen la capacidad física de tener un hijo
sin problemas dudan de si pueden o deben criar a un hijo. Sin embargo, con información,
asesoramiento y apoyo apropiados podrían llegar a ver la paternidad o la maternidad como
una opción muy razonable y buena, y finalmente podrían estar en condiciones de tomar una
decisión verdaderamente informada acerca de su vida reproductiva".
Lamentablemente, a menudo las personas con discapacidades físicas no reciben
información ni asesoramiento adecuados acerca de la sexualidad y la salud reproductiva.
Meenu Sikand, vicepresidenta del Comité Internacional de la Asociación Canadiense de
Centros para la Vida Independiente, en Toronto, dice que en la India, su país natal,
"las mujeres que tienen incluso leves discapacidades o condiciones físicas --como
convulsiones-- nunca reciben información acerca de la salud reproductiva porque la gente
considera que no tienen posibilidades de matrimonio. Generalmente hasta se les niega la
oportunidad de asistir a la escuela porque les puede dar convulsiones, caerse y avergonzar
a la familia. No son consideradas como seres humanos completos. Cualquier imperfección
que dificulta la capacidad de una mujer de ocuparse de su familia hace que quede excluida
del mercado matrimonial".
Musakanya, de SAFOD, dice que en África meridional "existe la creencia de que las
discapacidades son una maldición, un castigo de los espíritus ancestrales o de Dios por
malos actos cometidos por los padres de las personas discapacitadas. Como resultado de
ello, la mayoría de los padres de niños discapacitados los esconden, y no se espera que
una mujer discapacitada tenga hijos".
Además, Lucy Wong-Hernández, directora ejecutiva de Disabled Peoples Interna-tional,
con sede en Winnipeg, Canadá, dice que "en el mundo en desarrollo es muy raro que a
una mujer se le haga incluso un examen ginecológico rutinario. Yo misma he conocido a
muchas mujeres discapacitadas que sufren de cáncer mamario o cervicouterino que nunca
tuvieron la oportunidad de que se les detectara, mediante un frotis de Papanicolau o un
mamograma, esas enfermedades que con frecuencia ponen en peligro la vida. Puesto que nadie
habla del cáncer mamario en las mujeres discapacitadas, estas mujeres ni siquiera saben
cómo hacerse un examen mamario".
A pesar de que las discapacidades no tienen tanto estigma en el mundo desarrollado, un
estudio realizado en Estados Unidos en el que participaron 55 mujeres mayores de 18 años
que tenían discapacidades físicas adquiridas o congénitas, reveló que sólo el 19% de
ellas habían recibido asesoramiento en materia de sexualidad. Aproximadamente 65% había
recibido información relativa a la anticoncepción, pero a las mujeres que sufrían de
parálisis, disfunción motora o deformidades físicas obvias rara vez se les había dado
información o métodos de anticoncepción.11
Los adolescentes discapacitados posiblemente sean tan activos sexualmente como los
adolescentes sanos. Una encuesta realizada en Estados Unidos entre jóvenes discapacitados
de 12 a 18 años de edad (en los cuales aproximadamente 500 las discapacidades eran
evidentes y en 1.100 no lo eran) reveló que los adolescentes discapacitados no eran
distintos de los sanos respecto a la proporción de los que habían tenido relaciones
sexuales alguna vez, a la edad en que habían tenido la primera relación sexual, a haber
engendrado o tenido un embarazo alguna vez, ni respecto a las tendencias de uso de
anticonceptivos.12
En los países donde existen programas activos para las persona discapacitadas, los
proveedores de servicios de salud cada vez dan más información a las personas que tienen
discapacidades físicas, afirma Musakanya, de SAFOD, y agrega: "También están
aprendiendo a evaluar la función sexual que el paciente tenía antes de que ocurriera la
discapacidad en comparación con la función sexual actual, la forma en que la
discapacidad influye en la expresión sexual del paciente, las necesidades y el uso de la
anticoncepción, y la posibilidad de que el paciente sea víctima de abuso sexual".
-- Kim Best
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