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Cuando los clientes tienen información adecuada acerca de los métodos anti
conceptivos y varios tipos de métodos de los que puedan elegir, y toman una decisión sin
presión ni coacción, hay más probabilidades de que se sientan satisfechos y sigan
practicando la planificación familiar.
Sin embargo, alcanzar este grado de decisión informada y elección voluntaria de un
método puede ser difícil. Los clientes, en especial las mujeres, no siempre están
acostumbradas a tomar decisiones, y más bien se las dejan a sus esposos y parientes
políticos u obedecen los dictados de la religión, el gobierno o los proveedores. Los
hombres, que tienen métodos limitados entre los que pueden escoger, pueden ser excluidos
de los programas de planificación familiar. Y los proveedores de salud, a pesar de que
han sido capacitados para adquirir las aptitudes técnicas necesarias para prestar
servicios de anticoncepción, tal vez no sepan cuánta información o qué tipo de
información deben proporcionar.
Hay más posibilidades de que se tome una decisión
informada en materia de salud reproductiva cuando los servicios se centran en las
necesidades de los clientes y no en el número de clientes. Mediante el asesoramiento, los
trabajadores de salud pueden ayudar a los clientes a elegir dándoles información
relativa a una serie de métodos anticonceptivos, y luego proporcionándoles detalles
pertinentes al método que solicita el cliente, sin dejar de mencionar qué debe hacerse
si surgen problemas. Los proveedores se deben esforzar para establecer un diálogo con los
clientes, para que éstos se sientan cómodos en cuanto a hacer preguntas o regresar para
solicitar servicios cuando cambien sus necesidades. Los que usan métodos anticonceptivos
por primera vez necesitan información y consejos, y también los que siguen usándolos,
ya que pueden desear cambiar de método.
El doctor Carlos Huezo, director médico de la Federación Internacional de
Planificación de la Familia (IPPF) en Londres, afirma: "Antes de ofrecer
información al cliente, el proveedor le debe preguntar de qué quiere hablar y cuáles
son los anticonceptivos que tiene en mente. Luego, el proveedor debe adaptar los consejos
a las necesidades del cliente. Los proveedores de servicios deben responder a cada
propuesta del cliente y no deben tratar de imponer sus propias ideas. El primer paso de la
decisión informada consiste en educar e informar. Después, los clientes deben tener
acceso al asesoramiento y luego a los métodos".
Información incompleta
La decisión informada es un proceso continuo en el que las mujeres y los hombres toman
decisiones relativas a los métodos anticonceptivos, prueban nuevos métodos o dejan de
usar métodos, según sus preferencias personales. El proceso de toma de decisiones suele
comenzar mucho antes de que los clientes se reúnen con los trabajadores de salud. Los
hombres y las mujeres recopilan información de sus parientes, vecinos, compañeros de
trabajo y amigos. Es posible que se enteren de la planificación familiar por programas de
radio o televisión, carteles publicitarios, artículos periodísticos u otros medios de
información.
El asesoramiento por parte de los proveedores de salud es un elemento clave para ayudar
a los clientes a tomar decisiones informadas respecto a la planificación familiar, afirma
Jill Tabbutt-Henry, gerente del programa de Adelantos en la Decisión Informada, de AVSC
International (AVSC). "Tiene que haber una alianza. El proveedor cuenta con los
medios para tomar decisiones médicas, pero debe trabajar con el cliente para determinar
cuáles son los métodos que van mejor con su estilo de vida."
Un buen número de estudios han demostrado que los proveedores, aunque sea con buena
intención, suelen dar información incompleta durante las sesiones de asesoramiento. En
un estudio realizado en Perú por el Consejo de Población, con sede en Nueva York, se
entrevistó a 112 mujeres que usaban el inyectable trimestral, acetato de
medroxiprogesterona de depósito (DMPA), y a 38 mujeres que habían discontinuado el
método, para averiguar por qué eran elevadas las tasas de discontinuación.1
Los investigadores revelaron que las mujeres no recibían suficiente información respecto
al mecanismo de acción del método. Así mismo, muchas mujeres estaban poco dispuestas a
hacer preguntas cuando no entendían lo que el proveedor les decía. "Me gustaría
hacer preguntas, pero las enfermeras siempre están con prisa; además, hay mucha gente y
me avergüenza hacer preguntas y hablar de mi situación en voz alta."
Por otra parte, la amenorrea, uno de los efectos colaterales del DMPA, era
desconcertante para las mujeres. A pesar de las palabras de aliento de los proveedores de
que la amenorrea no era perjudicial, las mujeres consideraban que la menstruación era
beneficiosa para su salud. Algunas mujeres incluso dejaban de hacerse aplicar las
inyecciones para que sus períodos regresaran y saber de esa forma si estaban embarazadas
o no. Muchas temían que la amenorrea fuese señal de infertilidad permanente. Como
resultado de este estudio, el Ministerio de Salud del Perú incluyó capacitación que
hacía hincapié en la necesidad de asesorar a las clientas respecto a los efectos
colaterales.
En Nigeria, un estudio a nivel nacional reveló que en 395 encuentros entre clientas y
proveedores, casi todas las clientas dijeron que los miembros del personal eran amables y
que era fácil entenderlos. Sin embargo, las clientas no siempre recibieron la
información necesaria para ayudarlas a usar correctamente el método.
El 23% de las nuevas usuarias dijeron que hubiesen preferido otro método, a menos de
una tercera parte se le dijo qué hacer si ocurrían efectos colaterales, y al 43% no se
le dijo dónde obtener más anticonceptivos. A menos de una tercera parte se le preguntó
si estaba amamantando, pero las entrevistas realizadas a la salida revelaron que el 27% de
las mujeres que usaban anticonceptivos orales combinados (AOC) estaban amamantando. Dado
que contienen estrógeno, el cual puede reducir la cantidad de leche materna, los AOC no
se recomiendan a las mujeres que están amamantando.2
En Kenia, los investigadores supervisaron 176 sesiones de asesoramiento con clientas.
El 82% de las nuevas clientas dijeron que tenían algunos conocimientos respecto a la
planificación familiar antes de llegar al consultorio, y casi la mitad (46%) dijo que
prefería especialmente un método en particular. Los proveedores respetaban la elección
informada y consideraban que, en definitiva, era la clienta quien debía decidir cuál
método iba a utilizar. Sin embargo, los proveedores no ofrecieron información completa
para ayudar a las clientas a tomar decisiones. Por ejemplo, sólo en el 50% de las
sesiones con las nuevas usuarias los proveedores explicaron cuándo se debían comenzar a
tomar los anticonceptivos orales, y en menos de la tercera parte de las sesiones dijeron a
las clientas lo que tenían que hacer si dejaban de tomarse la píldora.
En el 80 de las sesiones con usuarias de píldoras y en el 65% de las sesiones con
usuarias de inyectables, los proveedores explicaron cuándo se debía regresar por razones
de resuministro, seguimiento o problemas. Sin embargo, sólo el 20% incluyó información
acerca de señales de advertencia específicas que podían indicar la necesidad de
regresar donde el proveedor de salud. En dos terceras partes de las sesiones, los
proveedores recopilaron datos sobre el historial médico de las clientas y hablaron sobre
las contraindicaciones del uso del método. Pero los proveedores rara vez hablaron de los
riesgos de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) o de las metas de reproducción.3
Un estudio de FHI, realizado en Colombia, reveló que las nuevas aceptantes de AOC no
entendieron plenamente las instrucciones para tomarse las píldoras.4 De las
572 usuarias, menos de la mitad sabían qué hacer si no se tomaban un AOC activo; es
decir, tomarse tan pronto como fuese posible la píldora que habían olvidado, luego
tomarse la siguiente píldora a la hora normal aunque se tomaran dos píldoras el mismo
día. Sólo el 15% sabía que la mayoría de los efectos colaterales duran menos de tres
meses. El estudio también reveló que los proveedores no tenían información exacta
respecto al uso de las píldoras. En las entrevistas con 195 promotores de salud rural se
supo que aproximadamente la mitad de ellos sabían que los efectos colaterales duraban
menos de tres meses o que las mujeres debían usar un método anticonceptivo de respaldo
si dejaban de tomar tres o más píldoras.
Un estudio de FHI en el que participaron más de 1.200 usuarias de píldoras en Egipto
reveló que muchas mujeres usaban incorrectamente los anticonceptivos orales. Según los
investigadores, las clientas usaban incorrectamente las píldoras porque no conocían su
mecanismo de acción ni sabían por qué era importante que se la tomaran todos los días.
Por ejemplo, aproximadamente una de cada cinco mujeres (22%) dijo que tomaba las píldoras
"sólo cuando era necesario" (cuando estaba sexualmente activa).5
Otro estudio de FHI, en el que se comparó el cumplimiento con el uso de la píldora en
cuatro países, reveló que muchas mujeres no sabían qué debían hacer cuando no se
habían tomado una píldora. Por ejemplo, sólo la mitad de las mujeres en Zimbabwe (49%)
sabían la respuesta correcta.6
Durante las sesiones de asesoramiento, los proveedores tal vez no estén dispuestos a
hablar de los efectos colaterales, por miedo a que la información franca desaliente el
uso de anticonceptivos entre los clientes. No obstante, varios estudios indican que los
efectos colaterales son motivo de gran preocupación para las mujeres. La falta de
conocimientos acerca de lo que deben esperar y cómo afrontar la situación puede
desalentar la continuidad de uso de anticonceptivos.
Por ejemplo, un estudio de FHI realizado con 1.076 clientas en cuatro consultorios de
Kenia reveló que el 80% de ellas dejaron de usar la píldora al cabo de 12 meses, como
también el 39% de las usuarias del DMPA y el 20% de las que habían aceptado usar el DIU.
Las clientas dijeron que estaban satisfechas con los servicios del consultorio pero que no
lo estaban con los efectos colaterales.7 En el Proyecto de Estudios de la
Mujer, de FHI, la mayoría de las 490 mujeres que fueron entrevistadas en Indonesia
dijeron que habían recibido el método anticonceptivo que deseaban cuando habían ido al
consultorio. No obstante, las tres cuartas partes de las mujeres de Jakarta y Ujung
Pandang dijeron que querían más información acerca de los efectos colaterales para que
las ayudara a decidir.
En Ghana, en un estudio de la Universidad de Johns Hopkins se entrevistó a 49 nuevas
clientas y a 48 clientas que seguían usando el método, y se concluyó que la mayoría de
los trabajadores de salud saludaban a las clientas, las trataban con amabilidad,
corregían los conceptos erróneos y explicaban por qué un método en particular era
inapropiado. Sin embargo, los trabajadores rara vez hablaban de los efectos colaterales.8
En Nigeria y Gambia, más del 30% de 1.200 mujeres entrevistadas dejaron de usar la
anticoncepción antes de haber transcurrido un año. Los efectos colaterales fueron la
razón más frecuente de discontinuación que dieron las mujeres en Gambia y la segunda
razón más frecuente en Nigeria.9
Los servicios de calidad facilitan la decisión informada |
| La decisión informada voluntaria acerca
de la anticoncepción --incluido el método que debe usarse o si debe usarse un método en
absoluto-- es la piedra angular de los servicios de salud reproductiva de alta calidad. Las
personas deben tener acceso a una variedad de métodos anticonceptivos, como también
información relativa a la eficacia y los efectos colaterales de métodos específicos. La
decisión es uno de los derechos fundamentales de los clientes que delinea la Federación
Internacional de Planificación de la Familia, y la Organización Mundial de la Salud ha
dicho en sus criterios de elegibilidad para el uso de anticonceptivos que la decisión
informada y el asesoramiento son importantes para la atención de alta calidad.1
Un grupo especial internacional de expertos de muchas organizaciones, patrocinado por
la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), define la
decisión informada como "un acceso eficaz a la información sobre opciones acerca de
la reproducción y al asesoramiento, los servicios y los suministros necesarios para
ayudar a las personas a decidir" usar --o no usar-- la planificación familiar.2
Según el grupo especial de la USAID, la decisión informada depende de cinco
elementos:
- Información proporcionada, incluida la orientación relativa a embarazo,
amamantamiento, uso de anticonceptivos e infertilidad.
- Información apropiada relativa a la variedad de métodos de planificación familiar,
sus ventajas y desventajas, costos, y el lugar donde se prestan servicios y se
proporcionan suministros.
- Información completa pertinente al uso del método seleccionado por el cliente.
- Asesoramiento para cerciorarse de que los clientes entienden lo que se dice para
ayudarlos a tomar decisiones.
- Esfuerzos para lograr que se cuente con una variedad de métodos, ya sea en el
consultorio mismo, mediante la distribución comunitaria o la remisión.
Otro grupo de estudio de la USAID de expertos de varios países recomendó que "a
los clientes que ya preferían un método se les debe dar ese método después del examen
y el asesoramiento, a menos que fuese inapropiado por razones médicas y personales. Sin
embargo, incluso a los clientes que ya tienen una preferencia se les debe informar que hay
otros métodos disponibles y se les debe preguntar si desean más información acerca de
cualquiera de esos métodos o de todos ellos."3
-- Barbara Barnett
Referencias
- Improving Access to Quality Care in Family Planning: Medical
Eligibility Criteria for Contraceptive Use. Geneva: World Health Organization, 1996;
International Planned Parenthood Federation. Rights of the Client, poster. London:
International Planned Parenthood Federation, nd.
- Cooperating Agencies Task Force on Informed Choice. Informed Choice:
Report of the Cooperating Agencies Task Force. Washington: U.S. Agency for
International Development, 1989.
- Recommendations for Updating Selected Practices in Contraceptive Use,
Volume II. Washington: U.S. Agency for International Development, 1997.
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Lo que deben saber los clientes
Con frecuencia, los trabajadores de salud no saben cuál información o cuánta
información deben proporcionar, ni cómo dar información detallada en el poco tiempo que
pueden dedicar a cada cliente.
Aunque los trabajadores de salud tal vez quieran iniciar las sesiones de asesoramiento
informando a los nuevos clientes acerca de las opciones anticonceptivas, sería mejor que
comenzaran por hacer preguntas. Los proveedores deben preguntar a los clientes cuáles son
sus intenciones de reproducción: si la pareja desea espaciar los embarazos o dejar de
procrear, si la mujer ha tenido otros embarazos, si actualmente ella está amamantando,
qué opinión tiene el esposo y la esposa respecto a la anticoncepción, y cuáles son los
posibles obstáculos para el uso eficaz de la anticoncepción. Además, los proveedores
deben preguntar acerca de los riesgos relacionados con las ETS; si el cliente, o su
pareja, corre algún riesgo. En vez de decir, "Permítame hablarle de la
planificación familiar", el proveedor podría hacer cualquiera de estas preguntas:
"Qué sabe de los métodos de planificación familiar?", o "Qué opina del
uso de estos métodos?"
"La clave reside en averiguar qué saben los clientes, qué entienden los clientes
y por qué han tomado esas decisiones", afirma Tabbutt-Henry, de AVSC. "Hay que
averiguar qué perciben los clientes como necesidades de reproducción, qué entienden
respecto al método que han seleccionado y por qué han seleccionado un método en
particular. Sólo entonces se podrá adaptar la información recibida del proveedor para
corregir las ideas erróneas o cerrar las brechas. Los clientes tienen poco tiempo, como
también los proveedores. El asesoramiento es la forma más eficaz de prestar servicios de
calidad."
Los proveedores deben responder a las preguntas de los clientes explicándoles que
existen diversos tipos de anticonceptivos: métodos reversibles y permanentes, métodos
que ofrecen protección a largo plazo contra el embarazo, métodos que protegen por poco
tiempo y métodos que protegen o no protegen contra las ETS.
Así mismo, los proveedores deben explicar que algunos métodos pueden ser inapropiados
para ciertos clientes por razones médicas. Por ejemplo, el DIU no se recomienda para las
mujeres que tienen una ETS, puesto que la inserción del DIU puede agravar el riesgo de
enfermedad pélvica inflamatoria en esas mujeres. Cuando un cliente no está seguro del
método que debe seleccionar, el proveedor debe cerciorarse de que el cliente tiene toda
la información necesaria para tomar una decisión informada, y ayudar al cliente a
decidir, para que no sea él quien decida realmente por el cliente.
Después de que el cliente ha seleccionado el método, el proveedor le debe preguntar
qué sabe al respecto. Si el cliente tiene información correcta limitada, el proveedor
puede ofrecerle una explicación detallada acerca del mecanismo de acción del método, su
uso, los efectos colaterales posibles y cómo afrontarlos, y los problemas que podrían
indicar la necesidad de regresar al consultorio. El proveedor debe hacer preguntas al
cliente para determinar si éste entiende la información; por ejemplo, hay que pedirle
que repita las instrucciones relativas al uso o que diga lo que debe hacer en caso de que
surja un problema. Si el cliente selecciona un método que no tiene el consultorio, el
proveedor debe remitir al hombre o a la mujer a otro consultorio que sí ofrezca ese
método.
Los proveedores deben explicar que los hombres y las mujeres tienen derecho a cambiar
de opinión respecto al método que han seleccionado. Si el cliente decide no usar el
método --porque no puede tolerar los efectos colaterales o simplemente está insatisfecho
con su elección-- los proveedores deben poner a su disposición otro método.
Los proveedores deben preguntar a los clientes que regresan por servicios qué
experiencias han tenido con su método actual. Si hay problemas, el proveedor debe
explicar cómo se pueden resolver. El cliente debe decidir si sigue usando el método
actual o si lo cambia por otro método. Los proveedores también deben preguntar a los
clientes si sus metas de reproducción han cambiado, si ha habido cambios en el
amamantamiento o si han cambiado sus riesgos con respecto a las ETS.
El doctor Huezo, de la IPPF, recomienda que los proveedores se centren en información
que sea esencial para ayudar al cliente a elegir y usar el método correctamente. Esto
significa que los proveedores deben tener en cuenta el tiempo de que disponen con el
cliente para abarcar información vital, y que el asesoramiento ha de adaptarse para
responder a las necesidades de cada persona.
En un estudio de más de 11.000 clientas en Guatemala, Trinidad y Tobago, Kenia,
Jordania, Nepal y Hong Kong, el doctor Huezo y sus colegas concluyeron que el
asesoramiento puede abarcar demasiados temas o temas que no vienen al caso. Las mujeres
que recibieron información excesiva o confusa tenían más probabilidades de discontinuar
la anticoncepción que aquellas que recibieron asesoramiento de alta calidad y obtuvieron
el método que querían.10
El doctor Huezo opina: "Se debe hacer hincapié en la calidad de la información y
no en la cantidad. Debemos proporcionar en forma clara toda la información que tenga que
ver con el método que la clienta ha decidido usar. La información relativa a los efectos
colaterales debe ser suficiente para que la clienta haga una evaluación clara de los
riesgos."11
Barreras y soluciones
Las normas culturales, los sistemas de prestación de servicios o las políticas de
salud pueden ayudar o dificultar la decisión informada.
Las normas culturales que están a favor de familias numerosas o que no animan a las
mujeres a que desempeñen una función fuera del hogar pueden constituir una barrera para
la decisión informada. Las normas que ponen la responsabilidad del uso de anticonceptivos
únicamente en manos de las mujeres pueden hacer que los hombres no se animen a solicitar
servicios de planificación familiar o relacionados con las ETS.
A nivel de políticas, los programas de salud pueden depender del apoyo de los
donantes, de tal modo que los suministros dependen de lo que proporcionen los donantes. O
bien, los encargados de formular políticas de salud tal vez no hayan adoptado todavía
directrices nacionales estandarizadas para la prestación de servicios de salud. Así
mismo, las políticas de salud pueden hacer hincapié en los objetivos demográficos o en
el número de aceptantes de anticonceptivos.
En los programas de planificación familiar, la decisión informada puede verse
limitada por suministros insuficientes, prejuicios del proveedor o políticas que
innecesariamente restringen los anticonceptivos para ciertos grupos. Por ejemplo, los
programas tal vez no proporcionen anticoncepción a los adolescentes o a las mujeres y
hombres solteros, a pesar de que no hay razones médicas para negarles la anticoncepción.
Los programas tal vez nieguen la esterilización a
las mujeres que no tienen hijos varones o a las mujeres con menos de tres hijos. Además,
los proveedores tal vez carezcan de capacitación en aptitudes de comunicación o
información actualizada relativa a los métodos de anticoncepción. Las personas tal vez
no tengan acceso a los servicios de planificación familiar porque no tienen dinero para
pagar por la atención de salud o el método específico que desean.
Las sesiones de capacitación de FHI para médicos y personal de enfermería, llevadas
a cabo recientemente en Guatemala y El Salvador, han tratado de ayudar a los consejeros a
ver la opción anticonceptiva desde el punto de vista de los clientes. En esas sesiones,
el personal de FHI pidió a los consejeros de planificación familiar que nombraran sus
tres métodos anticonceptivos preferidos y que explicaran por qué habían elegido esos
métodos, y que también nombraran los tres métodos anticonceptivos que menos preferían.
Luego, para ayudar a los proveedores a entender que los clientes no suelen tomar
decisiones basadas únicamente en la eficacia del método, los capacitadores pidieron a
los consejeros que respondieran varias preguntas desde su propia perspectiva: Está usando
actualmente un método? De ser así, cuál método y por qué lo eligió? De no ser así,
por qué no? En cuanto a los usuarios actuales, ha usado alguna vez un método diferente?
Por qué dejó de usarlo? Respecto a los que no son usuarios, ha usado alguna vez un
método? Por qué eligió este método en particular? Cuáles factores o decisiones
influyeron en su elección? La finalidad del ejercicio, afirma Kevin Young, funcionario
principal de capacitación en FHI, es ayudar a los proveedores a darse cuenta de que la
decisión de usar la anticoncepción no depende sólo de la evaluación de factores
biomédicos.
-- Barbara Barnett
Referencias
- Gárate MR, de la Peña M, Díaz M. Estudio Cualitativo sobre
Inyectable Depo-Provera en dos Regiones del Perú. Lima: Ministry of Health and the
Population Council, 1995.
- Askew I, Mensch B, Adewuyi A. Indicators for measuring the quality of
family planning services. Stud Fam Plann 1994;25(5):268-83.
- Kim YM, Kols A, Mucheke S. Informed choice and decision-making in family
planning counseling in Kenya. Int Fam Plann Perspect 1998;24(1):4-11, 42.
- Hurtado MP, Portilla P, Suárez P, et al. Compliance and Continuation
of Oral Contraceptive Acceptors in Magdalena, Colombia, 1986-87, Final Report.
Research Triangle Park, NC: Family Health International, 1989.
- Trottier DA, Potter LS, Taylor BA, et al. User characteristics and oral
contraceptive compliance in Egypt. Stud Fam Plann 1994;25(5): 284-92.
- Hubacher D, Potter L. Comparative look at pill compliance in four DHS
countries. Proceedings of the Demographic and Health Surveys World Conference. (Columbia,
MD: IRD/Macro International, 1991)1395-1409.
- Sekadde-Kigondu C, Mwathe EG, Ruminjo JK, et al. Acceptability and
discontinuation of Depo-Provera, IUCD and combined pill in Kenya. E Afr Med J
1996;73(12):786-94.
- Kim YM, Amissah M, Ofori JK. Measuring the Quality of Family Planning
Counseling: Integrating Observation, Interviews and Transcript Analysis in Ghana, Project
Report. Baltimore: Johns Hopkins University and Ghanaian Ministry of Health, 1994.
- Cotton N, Stanback J, Maidouka H, et al. Early discontinuation of
contraceptive use in Niger and The Gambia. Int Fam Plann Perspect
1992;18(4):145-49.
- Huezo C, Malhotra U. Choice and Use-continuation of Methods of
Contraception: A Multicentre Study. London: International Planned Parenthood
Federation, 1993.
- Kim YM, Kols A, Thou M, et al. Client-provider Communication in
Family Planning: Assessing Audiotaped Consultations from Kenya, Working Paper 5.
Baltimore: Johns Hopkins University, 1998.
Se necesita el consentimiento informado para la esterilización o la
investigación |
| La decisión informada es un proceso en el cual los
clientes de planificación familiar, basados en información adecuada, toman sus
decisiones en cuanto al uso de anticonceptivos. El consentimiento informado es un proceso
en el cual los clientes dan su permiso para ser objeto de un procedimiento, para que se
les administre un medicamento o para ser incluidos como participantes en un estudio
después de haber sido informados plenamente. La Organización Mundial de la Salud dice:
"El consentimiento informado es el consentimiento dado por una persona competente que
ha recibido la información necesaria; que ha comprendido adecuadamente la información y
que, después de considerar la información, ha llegado a una decisión sin haber sido
objeto de coacción o haber sido influida indebidamente, inducida o intimidada. El
consentimiento informado protege la libertad de decisión de las personas y respeta su
autonomía."1
El consentimiento informado es importante en los programas de planificación familiar y
en la investigación en el campo de la salud reproductiva.
Se debe permitir a todos los clientes que solicitan servicios de salud que tomen una
decisión informada. No se necesita consentimiento informado escrito para obtener la
mayoría de los servicios de salud reproductiva, pero debe obtenerse de las mujeres y los
hombres que se someten a la esterilización, porque este procedimiento requiere cirugía y
se considera permanente. Lo ideal sería que ambos miembros de la pareja recibieran
asesoramiento e información acerca de otras opciones reversibles que existen. Sin
embargo, desde el punto de vista médico, sólo la persona que se somete al procedimiento
necesita dar su consentimiento informado. No existen razones médicas que exijan que el
cónyuge dé su permiso.
El Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos ha dado una lista
de siete elementos básicos del consentimiento informado para la esterilización. Los
clientes deben recibir información acerca de lo siguiente: beneficios del método;
riesgos del método, incluidos los riesgos menos graves y más graves, y el fracaso
posible del método; otros métodos disponibles. Además, los clientes deben saber que
pueden: hacer preguntas acerca de sus derechos y responsabilidades; decidir no usar el
método, sin que por ello sean objeto de sanciones; recibir explicaciones acerca del
método en una forma que puedan entender; y el proveedor debe obtener documentación que
compruebe que el cliente ha comprendido los puntos enumerados. Generalmente, los
proveedores piden a los clientes que firmen un formulario, el cual se guarda con los
registros médicos de los clientes.
Plenamente informado
Los voluntarios que participan en estudios de anticonceptivos deben estar plenamente
informados acerca de los riesgos y los beneficios de cualquier medicamento o dispositivo
nuevo que reciban. Deben comprender los efectos que pueden tener los métodos no sólo en
su salud física, sino también en otros aspectos de sus vidas, incluidos el bienestar
emocional y la privacidad. Es esencial realizar análisis de ética antes de comenzar los
estudios, a fin de garantizar la protección de los participantes.
Para cerciorarse de que los participantes de los estudios comprenden plenamente el
propósito de las investigaciones y las consecuencias personales de la participación, los
investigadores de FHI han usado varios instrumentos para medir la "legibilidad"
de los documentos de consentimiento informado. A principios de los años 90, FHI evaluó
documentos de consentimiento informado relativos a nueve ensayos clínicos usando una
variedad de mediciones.2 Los investigadores observaron que los documentos
contenían muchas palabras que, aunque eran conocidas para los investigadores,
probablemente no lo eran para los clientes. Recomendaron que se reemplazaran las oraciones
complicadas por varias oraciones más cortas. Además, recomendaron que los términos
médicos se tradujesen por palabras de lenguaje común y cotidiano. Por ejemplo, en vez de
decir "hipertensión", podría decirse "presión arterial alta".
Incluso si se trata de simplificar el lenguaje, los investigadores también tienen que
hacer un esfuerzo para que los clientes entiendan lo que se les ha dicho.
-- Barbara Barnett
Referencias
- Council for International Organizations of Medical Sciences. International
Ethical Guidelines for Biomedical Research and Experimentation Involving Human Subjects. Geneva:
World Health Organization, 1993.
- Rivera R, Reed JS, Menius D. Evaluating the readability of informed
consent forms used in contraceptive clinical trials. Int J Gynecol Obstet
1992;38:227-30.
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