Los condones de látex, si se usan correcta y sistemáticamente, son muy fiables y
eficaces, un medio poderoso de prevenir el embarazo y las enfermedades. Sin embargo, los
condones no se están usando tanto como se debería, principalmente a causa de las
percepciones negativas que existen por igual entre los usuarios y los proveedores de
atención de salud. Aquí se presentan varias buenas razones para tener más confianza en
los condones de látex:
Los condones, cuando se usan correcta y sistemáticamente, son un medio eficaz para
prevenir el embarazo. Las tasas de embarazo respecto a los condones oscilan entre 3
por ciento y casi 14 por ciento. Esto significa que entre tres y 14 de cada 100 mujeres
quedan embarazadas en un año si se usan sólo condones para la anticoncepción. No
obstante, estos embarazos no se deben principalmente al fracaso de los condones. Las tasas
de embarazo más elevadas durante el uso típico del condón reflejan un uso incorrecto y
poco sistemático. Si una mujer no usa el condón durante una sola fase fértil en un
año, tiene un riesgo cuatro veces mayor de quedar embarazada que si usa condones
sistemáticamente y si el condón se rompe de vez en cuando. Además, el riesgo de que el
condón se rompa se concentra en ciertas parejas. Esto quiere decir que la mayoría de las
parejas que usan condones sistemáticamente corren un riesgo muy bajo de embarazo.
Los condones, cuando se usan correcta y sistemáticamente, son un medio eficaz de
prevenir las ETS y la infección por el VIH. La ecuación es algo diferente respecto a
las enfermedades de transmisión sexual (ETS) que respecto al embarazo. El período
fértil de la mujer es intermitente, pero los hombres y las mujeres pueden correr el
riesgo de contraer una ETS, incluido el VIH, en cada acto sexual. Estudio tras estudio ha
demostrado que los condones son sumamente eficaces contra las ETS si se usan correcta y
sistemáticamente. En muchos casos, una persona no sabe cuál es la situación de su
compañero o compañera en cuanto a ETS. En los casos en que la pareja no está infectada,
el uso intermitente del condón parecerá proteger contra la transmisión en una
proporción de casos puesto que en realidad no había una ETS. Sin embargo, si uno de los
dos es VIH positivo, el riesgo de exposición a la infección en cada acto sexual es real
y, si se compara con la falta de uso, el uso poco sistemático del condón ofrece poca
protección contra el VIH.
Los condones de látex proporcionan una barrera mecánica impermeable. Las
bacterias, los virus y los espermatozoides no pueden pasar a través de los condones de
látex. Por lo tanto, a menos que el condón se rompa o se deslice completamente en una
forma significativa desde el punto de vista clínico, es decir durante la eyaculación o
después de ésta, o tenga defectos de fabricación como agujeros minúsculos (que son
sumamente infrecuentes), los usuarios no están expuestos al semen ni a las partículas
virales. (Los condones solo forman una barrera entre el pene y la vagina, pero algunos
virus de transmisión sexual, como el virus del papiloma humano (VPH), o las verrugas
genitales, se pueden transmitir a través del contacto dérmico entre la piel del escroto
y la del perineo. Por lo tanto, incluso los condones intactos no pueden prevenir la
transmisión de todos los organismos. El condón femenino, que cubre más los genitales
externos, puede ofrecer mayor protección.) Es indudable que los condones rotos o
permeables exponen a las parejas a ciertos riesgos, pero al no usar los condones la gente
se expone a un riesgo mucho mayor.
La mayoría de los usuarios no rompen los condones y es posible prevenir una
proporción de casos en que se rompen. A la mayoría de las personas que usan
condones, en especial cuando ya han adquirido experiencia en el uso, rara vez se les
rompen o se les deslizan; en realidad, el fracaso de los condones está concentrado en un
pequeño porcentaje de usuarios. Los estudios han determinado algunas características de
los usuarios de condones que parecen relacionarse con la mayor frecuencia de rompimiento y
deslizamiento. Los antecedentes de fracaso de los condones y la falta de experiencia en su
uso son las características que más se relacionan con el fracaso de los condones.
Algunos investigadores también sugieren que la corta edad, no vivir con el compañero
sexual, un bajo nivel de educación, tener múltiples compañeros sexuales, bajos ingresos
y un pene grande también se relacionan con el mayor riesgo de rompimiento o deslizamiento
del condón. Los estudios también indican que ciertos comportamientos se relacionan con
el mayor rompimiento o deslizamiento, por ejemplo: almacenamiento inadecuado,
manipulación brusca, uso de una técnica inadecuada al ponérselos, no estimular la
lubricación natural de la vagina, uso excesivo de otros lubricantes (especialmente a base
de aceite), acto sexual prolongado o vigoroso, o coito anal, pérdida de la erección
antes del retiro y volver a usar el mismo condón.
Algunos fracasos se pueden prevenir mediante el asesoramiento. Algunos problemas obvios
como abrir los paquetes de condones con objetos puntiagudos y someterlos a prueba antes
del uso desenrollándolos, estirándolos o "sometiéndolos a la prueba del agua"
se pueden evitar si los usuarios entienden que dichas acciones hacen aumentar las
probabilidades de fracaso de los condones. Sin embargo, algunas dificultades anatómicas
relativas al uso de los condones tal vez tengan que resolverse finalmente mediante un
mejor diseño.
Los condones actuales se fabrican con mayor precisión. Hoy más que nunca, los
condones de látex están mejor formulados, procesados, acabados y empacados. Durante la
formulación, hay mayor control en cuanto a los procesos químicos de oxidación y
vulcanización, lo cual reduce el riesgo de fracaso del condón debido a que ha pasado la
fecha de vencimiento. Así mismo, los conocimientos actuales acerca de las propiedades de
tensión y estiramiento durante el uso permiten a los fabricantes ajustar la formulación
de látex en modos que optimizan el desempeño del condón. En respuesta a la creciente
inquietud relativa a la alergia al látex de una serie de otros productos, los fabricantes
de condones se están esforzando más para eliminar los alergénicos proteínicos del
látex durante el procesamiento. Los fabricantes también son conscientes de los posibles
riesgos que plantea el uso del talco como lubricante seco, y muchos de ellos han comenzado
a utilizar maicena. Sin embargo, puesto que la maicena tal vez no esté totalmente libre
de riesgos, continúa la búsqueda de un polvo de acabado seco mejor y más seguro.
El uso del condón mejora con el lubricante indicado. Entre los lubricantes
húmedos que se aplican a los condones acabados antes de empacarlos están los lubricantes
a base de agua, ya sea solos o con espermicidas, y la silicona líquida. Las pruebas
indican que el uso de cantidades apropiadas de los tipos adecuados de lubricante (en la
fabricación y durante el uso) hace que disminuya el rompimiento de los condones y aumente
la satisfacción con éstos. Es posible que el uso de lubricantes a base de agua haga
aumentar el deslizamiento, pero los datos indican que el efecto protector contra el
rompimiento puede contrarrestar cualquier riesgo de mayor deslizamiento. No hay pruebas de
que los condones lubricados con espermicidas ofrezcan alguna ventaja al aumentar la
eficacia contra el embarazo o las enfermedades, a pesar de que los consumidores creen que
los lubricantes con espermicidas deberían hacerlo. En realidad, hay ciertas pruebas
preliminares de que la lubricación con espermicidas puede promover la lixiviación de los
alergénicos del látex, con lo cual existe la posibilidad de riesgo de alergia. Puesto
que los condones lubricados con espermicida también tienen un tiempo de conservación
designado más corto, es preferible usar la silicona como lubricante.
Los condones en envoltorios de aluminio intactos duran por lo menos cinco años. La
envoltura es esencial para la integridad a largo plazo de los condones de látex. Los
envoltorios de plástico exponen a los condones a un deterioro mayor y más rápido debido
a oxidación, humedad, ozono y luz ultravioleta que los envoltorios de aluminio. Los
condones de látex modernos, cuando están debidamente sellados en envoltorios de
aluminio, son bastante resistentes a las condiciones ambientales adversas y retendrán su
calidad por lo menos durante cinco años y probablemente por más tiempo. Por lo tanto,
todos los condones deberían estar envueltos en papel de aluminio o en envoltorios de
aluminio con laminación de plástico.
El control de la calidad y la garantía de la calidad después de la producción
ayudan a garantizar un producto fiable. Además de muchas mejoras particulares en
todos los aspectos de la fabricación de los condones de látex, actualmente se está
aplicando un sistema extenso de garantía de la calidad y control de la calidad a nivel
interno y externo para garantizar la alta calidad de los condones. En la era del SIDA, el
condón se considera un dispositivo médico capaz de salvar vidas, y como tal está sujeto
a normas de calidad estrictas. Por medio de organismos normativos regionales y mundiales
se hacen cumplir niveles mínimos de calidad aceptable, algunos mediante la ley y otros
mediante directrices de consenso. La amplia red que han tendido los organismos normativos
actuales garantiza que la gran mayoría de los condones (incluidos los suministrados por
donantes internacionales) se fabriquen conforme a normas óptimas en la mayoría de los
países.
Aunque todavía no está claro qué tan bien pueden las normas de prueba predecir
los resultados durante el uso humano, en la práctica, una combinación de pruebas puede
proporcionar directrices claras acerca de la calidad de los condones. La actual
batería de pruebas --tamaño, integridad del envoltorio, cantidad de lubricante,
permeabilidad al agua, propiedades de tensión y explosión por la fuerza del aire--
garantiza que los condones de reciente fabricación se ajusten a las especificaciones y
normas internacionales. Pero todavía hay incertidumbre en torno a la validez de estas
pruebas para evaluar el deterioro de los condones con el tiempo y predecir el desempeño
en el uso humano. Por el momento, se debe combinar la edad del condón y pruebas
pertinentes (explosión por la fuerza del aire, integridad del envoltorio y cantidad de
lubricante) para evaluar el posible deterioro de los condones. No existe una sola prueba
de laboratorio que sustituya en forma adecuada el desempeño del condón durante el uso.
Con el tiempo, los condones de materiales sintéticos que no sean de látex podrían
sustituir el uso de los condones de látex parcial o completamente. Los condones
sintéticos hechos de elastómeros termoplásticos tienen ciertas ventajas con respecto a
los condones de látex. Tienen propiedades físicas más controlables, por ejemplo la
resistencia, y se pueden fabricar en cualquier forma y tamaño. Pueden transmitir calor
mejor que los condones de látex, lo cual permite mayor sensibilidad durante el coito.
Generalmente son inodoros, a diferencia de los condones de látex; no se deterioran con
los lubricantes a base de aceite y no producen reacciones alérgicas. Su composición es
más uniforme que la de los condones de látex y posiblemente no se deterioren de la misma
forma en condiciones adversas de almacenamiento. Además, los condones sintéticos se
pueden diseñar para que los usen hombres o mujeres; es decir, condones masculinos o
femeninos.
Sin embargo, sólo están a la venta dos tipos de condones sintéticos: el condón
masculino Avanti (London International Group) y el condón femenino (Female Health
Company), y los nuevos productos generalmente se tardan en entrar en el mercado.
Desafortunadamente, la disponibilidad limitada y el costo relativamente elevado de los
condones sintéticos significa que la mayoría de los consumidores tendrán que depender
de los condones de látex por mucho tiempo.