Durante años, los investigadores han tratado de diseñar métodos de esterilización
masculina y femenina no quirúrgica que sean baratos y fáciles de realizar. Aunque
algunos métodos en estudio actualmente son prometedores, ninguno tiene probabilidades de
usarse de forma generalizada en el futuro cercano.
Para las mujeres, entre los posibles métodos de esterilización no quirúrgica figuran
adhesivos o sustancias químicas que podrían aplicarse por el cuello uterino para
bloquear las trompas de Falopio. Para los hombres, entre las técnicas de esterilización
no quirúrgica figura la inyección de silicona, poliuretano u otras sustancias para
bloquear los conductos deferentes.
Los expertos afirman que, particularmente en los países en desarrollo, un método de
esterilización no quirúrgica masculina o femenina sería beneficioso por varias razones.
La escasez de establecimientos, médicos y anestesistas en las zonas rurales constituyen
una barrera contra la esterilización quirúrgica.
Además, un método no quirúrgico podría ayudar a eliminar las inquietudes de las
mujeres y los hombres que le temen a la cirugía, que no pueden pagar los costos de
hospitalización o que no pueden encontrar medios de transporte ni atención infantil
durante la cirugía y la recuperación.1 Por ejemplo, los estudios realizados por FHI en
Brasil, Honduras y Guatemala revelaron que los costos de cirugía, el tiempo dedicado a
viajar y las limitaciones relacionadas con la familia figuraban entre las razones por las
cuales las parejas no solicitaban la esterilización.2
Quinacrina
Uno de los fármacos que más se han estudiado para la esterilización femenina no
quirúrgica es el clorhidrato de quinacrina, medicamento que se usaba para prevenir la
malaria y otras enfermedades parasitarias. Los gránulos se insertan a través del cuello
uterino con un aplicador modificado de DIU o un dispositivo análogo. A medida que la
quinacrina se disuelve, las trompas de Falopio se inflaman y ello produce la
cicatrización y el cierre de las trompas. Es posible que se requieran hasta tres
aplicaciones para lograr que las trompas se cierren completamente.
Muchos datos demuestran que la quinacrina promete ser un buen método no quirúrgico.
Sin embargo, la mayoría de las organizaciones internacionales de salud de la
reproducción han recomendado que no se use la quinacrina para esterilizar a las mujeres
hasta que no se haya establecido su seguridad mediante estudios de carcinogenicidad y
toxicología en animales, y mediante estudios epidemiológicos con mujeres que se hayan
esterilizado con este fármaco. FHI está plenamente de acuerdo con esta postura.
Hay varias cuestiones que no se han resuelto en cuanto a la seguridad de la quinacrina,
entre las cuales figuran los riesgos a largo plazo de contraer cáncer, el daño que puede
causar en el feto si se administra accidentalmente a una mujer embarazada, y el posible
aumento de riesgo de embarazo ectópico. Además, los participantes de una reunión
celebrada en 1994, convocada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomendaron
que todos los estudios futuros examinaran el mecanismo de acción y la dosis estándar del
fármaco, así como el efecto de la edad y el número de partos sobre la eficacia y los
efectos de la quinacrina en las infecciones del aparato genital superior.
Durante los años setenta y ochenta, los investigadores de FHI ayudaron a diseñar
gránulos de quinacrina y trabajaron con científicos en Chile, India y los Estados Unidos
con el fin de realizar ensayos clínicos en dichos países. En 1990, FHI suspendió sus
estudios prospectivos de quinacrina cuando se notificaron ocho casos de cáncer durante el
seguimiento a largo plazo de 572 chilenas que habían recibido gránulos de quinacrina.
FHI realizó un estudio de seguimiento retrospectivo de 1.492 mujeres en Chile que habían
recibido el fármaco entre 1977 y 1989 y no observó ninguna relación entre el uso de
quinacrina y el cáncer, pero se recomendó la realización de más estudios de
seguimiento.3
En 1994, a solicitud del gobierno vietnamita, FHI comenzó un estudio que se está
realizando de una muestra de 31.781 mujeres que habían sido esterilizadas con quinacrina
en Vietnam. FHI también recopiló datos de una muestra aleatoria de 1.800 mujeres
esterilizadas con quinacrina, para comparar sus opiniones, experiencias y grados de
satisfacción con los de las mujeres que usaban DIU. FHI continúa el seguimiento de estas
mujeres.
Otros métodos femeninos
Otros métodos de esterilización femenina no quirúrgica que se están diseñando
emplean diferentes agentes bloqueadores --como yodo y silicona-- y otros instrumentos de
administración para llegar hasta las trompas de Falopio, como histeroscopios y globos.
En Europa, los investigadores están explorando el uso de Ovabloc, método que consiste
en tapones de silástico que bloquean las trompas de Falopio, como posible método de
esterilización femenina reversible. Mediante un histeroscopio (dispositivo empleado para
el examen visual directo de la cavidad uterina), se aplica silicona líquida en las
trompas de Falopio, donde se endurece en cinco minutos. Se están realizando estudios en
los Países Bajos, donde se aplican aproximadamente 90 tapones cada año. Hasta la fecha
no se han notificado embarazos, pero en el 8 por ciento de las mujeres los tapones
migraron del lugar donde se habían colocado inicialmente.4
Así mismo, en Suecia, los investigadores han estudiado el P-block, gel a base de agua
que se aplica con un histeroscopio, que se expande y bloquea las trompas de Falopio. Ha
habido problemas de expulsión y las tasas de embarazo son elevadas. Otro método, el
tapón tubárico Hamou, bloquea las trompas con un hilo de nilón o de plástico. De
nuevo, ha habido problemas con tapones que han migrado o se han roto.
Los investigadores también están explorando el uso de un globo intrauterino, que se
emplearía para aplicar los adhesivos tisulares en las trompas de Falopio, y técnicas que
se usan actualmente para ayudar a las parejas a concebir --métodos para desobstruir las
trompas de Falopio, deshacer adhesiones o colocar óvulos, espermatozoides o embriones en
una trompa de Falopio-- que puedan usarse para colocar dispositivos o aplicar fármacos
para prevenir la concepción.
Métodos masculinos
Los métodos femeninos requieren la aplicación de fármacos u otras sustancias para
bloquear las trompas de Falopio y formar una barrera que impida la concepción. Los
métodos masculinos, por su parte, requieren la inyección de fármacos u otras sustancias
directamente en los conductos deferentes en el escroto, los cuales transportan la esperma
desde los testículos. Los fármacos ocasionan cicatrices que bloquean los conductos o
forman tapones, los cuales constituyen una barrera mecánica para impedir el paso de los
espermatozoides. Los investigadores están buscando nuevas técnicas masculinas que sean
menos incómodas que los procedimientos actuales o que puedan aumentar las posibilidades
de reversión.
Un estudio realizado en la China examinó a 456 hombres que habían recibido una sola
inyección de una mezcla de ácido carbólico. Diez años después de las inyecciones, la
tasa de azoospermia entre los participantes del estudio era de 95,6 por ciento.5
Los investigadores también han explorado la inyección de una solución de poliuretano
médico (PUM), que se endurece y forma un tapón en el conducto. Se han realizado
aproximadamente 300.000 procedimientos en China, y se ha logrado una tasa de 98 por ciento
de azoospermia.6 Un estudio de 12.000 hombres, realizado por el Hospital Sanxi Provincial
People en Taiyuán, observó una tasa de azoospermia de 98 por ciento al cabo de tres
años.7
En Indonesia, un estudio patrocinado por la OMS reveló tasas elevadas de éxito en el
uso de tapones de silicona para bloquear los conductos deferentes. Actualmente se realiza
un estudio pequeño en los Países Bajos acerca de la eficacia de los tapones de silicona,
dirigido por la OMS y AVSC International.
En la actualidad se lleva a cabo un estudio en 10 centros con más de 3.500 hombres
para comparar tres métodos de esterilización masculina no quirúrgica: inyecciones de
tapones de poliuretano o del fármaco metilcianoacrilato para obstruir los conductos y la
ligación tradicional mediante la vasectomía sin bisturí. Al cabo de seis meses después
del procedimiento, las tasas de azoospermia eran de 97 por ciento en los hombres que se
habían sometido a la vasectomía sin bisturí; 89 por ciento en los que se habían
sometido a obstrucción química; y 68 por ciento en los que habían recibido tapones de
silicona. A los 24 meses, la tasa de azoospermia era de 98 ó 99 por ciento en todos los
grupos. El estudio se realiza bajo la dirección de la OMS y de la Comisión Estatal de
Planificación Familiar de la China, con algunos fondos del Fondo de Población de las
Naciones Unidas.8
-- Barbara Barnett
Referencias
- Dusitsin N. Specifications for new technologies for female sterilization
for use in developing countries. Int J Gynaecol Obstet 1995;51 (Suppl 1):S15-16;
Wilson EW. The development of new technologies for female sterilization: conclusions and
recommendations for research. Int J Gynaecol Obstet 1995;51(Suppl 1):S71-74.
- Janowitz B, Núñez J, Covington DL. Why women don't get sterilized: a
follow-up of women in Honduras. Stud Fam Plann 1985;16(2):106-12.
- Sokal DC, Zipper J, Guzmán-Serani R. Cancer risk among women sterilized
with transcervical quinacrine hydrochloride pellets. Fertil Steril 1995;64(2):325-34.
- Neuwirth RD. Update on transcervical sterilization. Int J Gynaecol
Obstet 1995;51(Suppl 1):S23-28; World Health Organization. Transcervical sterilization
methods. Progress in Human Reproductive Research 1995:36.
- Liu Z, Li S. Vasal sterilization in China. Contraception
1993;48:255-65.
- Liu, 260.
- Zhoa S-c. Vas deferens occlusion by percutaneous injection of
polyurethane elastomer plugs: clinical experience and reversibility. Contraception
1990;41(5):453-59.
- Griffin PD. Methods for the regulation of male fertility. Annual
Technical Report 1995. (Geneva: World Health Organization, 1995) 73-87.
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