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Por Roberto Rivera, MD, Director Corporativo para Asuntos Médicos
Internacionales, Family Health International
José Antonio Solís, MD, Coordinador, Salud de la Familia y Población, Organización
Panamericana de la Salud
En muchos países, los servicios de
planificación familiar en el posparto no están bien integrados en los servicios de salud
existentes, y la mayoría de los servicios de prestación de salud no atienden las
necesidades de las mujeres después del aborto1, es decir, no ofrecen tratamiento para las
complicaciones de los abortos incompletos o sépticos ni prestan servicios de
anticoncepción y asesoramiento en planificación familiar. 
La imposibilidad de obtener servicios de anticoncepción eficaces expone a las mujeres
al riesgo de embarazos poco oportunos o no deseados. Los embarazos muy seguidos plantean
mayores riesgos para la salud de las madres y sus lactantes, y los embarazos no deseados
con frecuencia tienen por resultado abortos en condiciones de riesgo. Aunque se han
logrado muchos progresos en los programas de planificación familiar, siguen existiendo
necesidades insatisfechas de información y servicios de posparto y posaborto,
especialmente entre las adolescentes y las mujeres que viven en las zonas rurales.
Se debe dar mayor prioridad a las estrategias para mejorar la atención de salud de la
reproducción de las mujeres después del embarazo. La prestación de servicios de calidad
de planificación familiar en el período de posparto y posaborto contribuye de forma
significativa a reducir la mortalidad y morbilidad maternoinfantil y a prevenir abortos
futuros. Los estudios revelan que una proporción considerable de mujeres entrevistadas en
el período de posparto desean regular su fertilidad, ya sea espaciando o evitando
embarazos futuros. No obstante, muchas de estas mujeres no tienen acceso a las opciones
anticonceptivas que les permitiría hacerlo.
Oportunidades importantes
Muchas mujeres que dan a luz en entornos médicos no reciben asesoramiento acerca de
anticonceptivos cuando se encuentran allí. En muchas culturas, generalmente las mujeres
no regresan al hospital para un examen médico a menos que se sientan enfermas o tengan
complicaciones. Ello indica que el asesoramiento relativo a la planificación familiar
durante la visita hospitalaria inicial es una oportunidad importante, que debería
aprovecharse plenamente.
En los países donde una reducida proporción de nacimientos ocurre en entornos
institucionales también deben usarse estrategias comprobadas de educación comunitaria,
como el empleo de parteras tradicionales para la prestación de servicios de
anticoncepción en el posparto y posaborto.
Incluso en los lugares donde existen programas de posparto y posaborto, hay muchos
factores que pueden limitar su éxito. Entre ellos figuran, principalmente, la falta de
apoyo institucional u oficial y la integración insuficiente de estos programas en los
servicios maternoinfantiles existentes. Entre otros factores se cuentan las barreras
culturales contra la planificación familiar entre los proveedores y las clientas, los
prejuicios de los proveedores contra las mujeres que necesitan atención en el posaborto,
la falta de personal adecuadamente capacitado y directrices actualizadas de prestación de
servicios, las barreras jurídicas y la atención inadecuada para establecer servicios
centrados en las clientas. Las instalaciones, el equipo y los suministros inadecuados son
factores limitadores importantes para los servicios de planificación familiar de las
mujeres después del embarazo. El asesoramiento relativo a la planificación familiar es
un componente crucial en la gama de servicios que las mujeres necesitan después del
embarazo, y sin embargo suele desatenderse.
El método de lactancia y amenorrea (MELA) es un
método eficaz y natural de planificación familiar para las mujeres en el posparto.
Especialmente en los países donde existe un fuerte prejuicio entre los proveedores y las
mujeres contra los métodos anticonceptivos, la introducción del MELA en los servicios de
planificación familiar existentes podría satisfacer una necesidad importante.
La Conferencia Internacional sobre Anticoncepción en el Posparto, celebrada en México
en 1990, y el Taller Internacional sobre Planificación Familiar en el Posparto y el
Posaborto, celebrado en Ecuador en 1993, formularon numerosas recomendaciones para
aumentar las opciones de planificación familiar después del embarazo, incluida la
necesidad de integrar los servicios de salud de la reproducción2. Otras recomendaciones
instaban a que se evaluaran los métodos anticonceptivos usados en el período de posparto
y posaborto; se prestara más atención a las perspectivas, expectativas y necesidades de
las clientas; y se extendieran los servicios de posparto a los entornos extrahospitalarios
y rurales.
Entre otras recomendaciones emanadas de dichas conferencias figuran: aumentar las
opciones de métodos disponibles; evaluar tanto la eficacia de los servicios de
asesoramiento y planificación familiar en el posparto y posaborto, como las actitudes y
necesidades de capacitación de los proveedores; y determinar las barreras, médicas y de
otra índole, que se oponen a la planificación familiar en el posparto y posaborto.
Capacitación de los proveedores
Entre las medidas clave para prestar mejores servicios figuran la capacitación de los
proveedores para que asesoren eficazmente a las clientas, y la capacitación de los
directores de programas para que adopten una estrategia que tenga más en cuenta las
diferencias entre los hombres y mujeres en la prestación de servicios. Todos los
proveedores de servicios de salud necesitan capacitación. Los programas de capacitación
también deben adaptarse a las particularidades de cada país, para abordar campos
prioritarios, como gestión de programas, logística, conocimientos técnicos,
actualización de técnicas anticonceptivas, calidad de la atención y asesoramiento.
La planificación familiar en el posparto y posaborto debe incluirse en los programas
de estudio de las escuelas de enfermería y medicina, especialmente donde los servicios
médicos hacen hincapié en la atención curativa y no en la preventiva. Debe
institucionalizarse la capacitación de los residentes en tecnología anticonceptiva y la
inserción del DIU.
En algunos países, la planificación familiar no forma parte de los programas de
estudio de las escuelas de enfermería y medicina, o la información impartida no es
adecuada. En otros, es posible que las necesidades de capacitación existan en campos
especiales, como la necesidad de mejores técnicas de asesoramiento para garantizar una
elección adecuada de los métodos y el consentimiento informado. Las opciones
anticonceptivas que muchas mujeres tienen a su disposición después del embarazo suelen
ser limitadas. Desafortunadamente, muchos directores de programas equiparan la
anticoncepción en el posparto sólo con la esterilización quirúrgica voluntaria o la
inserción del DIU en el posparto, y tal vez no hayan considerado o no ofrezcan otras
opciones adecuadas de métodos. Tal vez sea necesario examinar y revisar las directrices
nacionales de prestación de servicios para que incluyan la información científica más
reciente relativa a los aspectos clínicos y programáticos de la atención de salud.
Lo ideal sería que los proveedores ofrecieran servicios diseñados para los grupos
particulares que están tratando de atender. Por ejemplo, las necesidades de las mujeres
en el posaborto y posparto pueden ser bastante diferentes. Tal vez se necesiten
estrategias concretas para atender a los grupos de alto riesgo, por ejemplo las
adolescentes o las clientas de las zonas rurales. Los proveedores también deberían
afrontar el desafío de considerar formas de incluir a los hombres en el asesoramiento de
planificación familiar en el posparto.
En conclusión, debe recordarse que para conseguir el apoyo comunitario e institucional
con el fin de ofrecer mejores servicios, primero hay que determinar las necesidades y las
oportunidades. Es obvio que muchas mujeres buscarán servicios de atención de salud
cuando están embarazadas, lo cual es una oportunidad ideal para proporcionar una serie de
servicios de calidad, entre ellos el asesoramiento en planificación familiar. La mejor
capacitación es otra medida clave para ofrecer mejores servicios, así como lo es la
integración de la planificación familiar en otros servicios de posparto. Por último, un
método centrado en la clienta con respecto a la elaboración y puesta en práctica de
políticas y programas es esencial y mejorará los servicios de planificación familiar
para las mujeres después del embarazo.
Nota del editor: Este comentario se basa en un resumen ejecutivo de
los doctores Solís y Rivera que figura en su reciente documento de trabajo,
"Postpartum and Postabortion Family Planning in Latin America: Interviews with Health
Providers, Policy-makers and Women's Advocates in Ecuador, Honduras y México".
Referencias
- McLaurin KE, Senanayake P, Toubia N, et al., eds. Meeting women's needs
for post-abortion family planning: report of a Bellagio technical working group. Int J
Gynaecol Obstet, 1994; 45:S1-33.
- Rivera R, Kennedy K, Rosman A, et al. Identification of Clinical and
Programmatic Research Needs in Postpartum Contraception. Report on the International
Conference on Postpartum Contraception, Mexico City, 17-19 September 1990. Research
Triangle Park, NC: Family Health International, 1991. Organización Panamericana de la
Salud. Taller International sobre la Planificación Familiar Postparto y Postaborto:
Relato final, 12-15 Julio, Quito, Ecuador. Unpublished report, July 1993.
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