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Con demasiada frecuencia, los proveedores de atención de salud pasan por alto las
características sociales y psicológicas de sus clientes. Para los adultos jóvenes puede
ser crucial abordar esas inquietudes. Comprender las influencias sociales y psicológicas
que hacen que los adolescentes acudan a las clínicas puede ser especialmente útil y
eficaz para atender a este grupo etario.
Algunos de los problemas que afrontan los adultos jóvenes son de carácter
psicológico. A muchos adolescentes les da miedo, les da vergüenza o no quieren tomar
precauciones contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS) o prevenir un embarazo
involuntario. Por ejemplo, algunos adolescentes pueden tener varios compañeros, y rara
vez usar condones. Es posible que estos adultos jóvenes sean propensos a correr esos
riesgos porque todavía no tienen la madurez para apreciar los peligros que ello supone ni
las consecuencias a largo plazo.
Las presiones de la sociedad también influyen en los adolescentes y en su salud de la
reproducción. Las expectativas culturales, tales como la importancia fundamental del
matrimonio y la maternidad, pueden alentar a las jovencitas a tener hijos a una edad
temprana o a iniciar su vida sexual activa cuando son muy jóvenes, lo cual las expone a
un embarazo involuntario. En algunos países africanos, las tradiciones de poligamia o
relaciones sexuales con compañeros de más edad pueden hacer aumentar los riesgos que
corren las mujeres jóvenes de contraer la infección por el VIH u otras ETS. La pobreza
puede obligar a los muchachos y las jovencitas a prostituirse por dinero para comprar
alimentos. Las charlas acerca de la sexualidad o enseñar a los niños cuestiones
relativas a la salud de la reproducción son tabúes sociales que impiden a muchos
adolescentes estar debidamente preparados para protegerse contra las ETS o el embarazo
involuntario.1
Autoestima
Pocos estudios han examinado cómo los valores sociales y psicológicos influyen en los
adolescentes y en su salud de la reproducción, e incluso algunos encargados de formular
políticas de salud pública podrían cuestionar si las nociones de "autoestima"
y "confianza en sí mismo" son importantes en los países en desarrollo. Y sin
embargo, los sentimientos de inseguridad, temor y duda de sí mismo pueden interferir con
el buen comportamiento en torno a la salud de la reproducción en cualquier cultura, dice
la doctora Cynthia Waszak, investigadora científica de FHI que se especializa en salud de
los adolescentes. Si no tienen confianza en sí mismos, es posible que los adultos
jóvenes no busquen servicios de salud de la reproducción, ni sean capaces de decir
"no" a las relaciones sexuales no deseadas.
"Sí, hay diferencias respecto a la forma en que la gente se ve a sí misma como
parte de una comunidad, según el país y la cultura", afirma la doctora Waszak.
"Pero no puedo imaginar una cultura donde no sea importante sentirse bien consigo
mismo. Las personas siguen teniendo una idea de cómo son ellas mismas y percepciones que
indican si tienen un buen concepto de sí mismas, lo cual determina cómo se van a
comportar, no importa donde estén. La autoestima es un concepto importante en cualquier
lugar."
La doctora Bené Madunagu de la Iniciativa Girl's Power (Poder para las Jovencitas), en
Nigeria, hace eco de ese punto de vista. "Si las mujeres jóvenes no creen en ellas
mismas, y no creen que son capaces de abordar en absoluto la cuestión de los derechos de
la reproducción, entonces no podrán hacer valer sus derechos en situaciones [de alto
riesgo]", dice la doctora Madunagu, cuyo programa ofrece después de las clases un
grupo de charlas para las jovencitas y las mujeres jóvenes de 10 a 18 años de edad.
Girl´s Power, patrocinado por la Fundación Ford y la Coalición Internacional de
Salud de la Mujer, con sede en Nueva York, se reúne semanalmente para ayudar a las
adolescentes a tener más confianza en sí mismas y a hablar abiertamente acerca de muchos
aspectos de sus vidas. El programa también enseña una serie de oficios, algunos de ellos
desempeñados casi exclusivamente por los hombres, por ejemplo carpintería y gestión
financiera.
La falta de confianza en sí mismos es un problema para muchos adolescentes, en
especial para las jovencitas. "En las primeras etapas de la vida, los problemas de
los muchachos y las jovencitas son los mismos", dice Muhammad Ibrahim, reponsable del
Programa de Jovencitas Adolescentes en Bangladesh, que es una actividad educacional
dirigida a las jovencitas de las zonas rurales en todo ese país asiático. "Pero
cuando se trata de los años de la adolescencia, las jovencitas tienen una doble
desventaja. No es solamente la pobreza, sino también los valores sociales que impiden a
las jovencitas desarrollarse en forma saludable. Las jovencitas no reciben el mismo trato
que los muchachos. Los muchachos pueden seguir con su capacitación, su libertad para
desplazarse y practicar deportes, pero las jovencitas quedan fuera de circulación."
Afirma que, por lo general, en Bangladesh no se permite a las jovencitas salir de sus
hogares, ir al mercado solas o montar en bicicleta, especialmente en las zonas rurales,
después de que comienza la pubertad. Las jovencitas suelen abandonar la escuela a los 13
ó 14 años de edad para casarse.
Para los proveedores de atención de salud que atienden infrecuentemente a jóvenes
adultos, ayudar a los clientes jóvenes a desarrollar el respeto a sí mismos y la
autoestima puede parecer difícil. Sin embargo, los proveedores pueden contribuir a una
mejor autoestima al establecer relaciones que manifiesten su preocupación por los
clientes adolescentes.
"Los proveedores deben tratar con respeto a los clientes, y muchos de ellos no lo
hacen con los adolescentes", dice la doctora Waszak, que recientemente evaluó los
programas de desarrollo de aptitudes de mujeres y jovencitas dirigido por la Asociación
Mundial de Muchachas Guías y Muchachas Exploradoras (WAGGGS) en campamentos de refugiados
en Zimbabwe, Uganda y Kenia. "Cuando no se trata con respeto a los clientes, ello
indudablemente tiene un efecto en la autopercepción de la persona. Nunca se siente bien
la persona que es criticada, tratada con grosería o en forma condescendiente, o
rechazada."
El simple hecho de poder hablar con un consejero adulto puede ayudar a los jóvenes
adultos a adoptar prácticas de menos riesgo en las relaciones sexuales. Un consultorio de
planificación familiar en Baltimore, Maryland, aconsejaba a personas y grupos en dos
escuelas secundarias durante las horas escolares, y en el consultorio después de las
clases. Como parte de los servicios gratuitos se ofrecía asesoramiento en materia de
anticoncepción, pruebas de embarazo y referencias. Los estudiantes que no necesitaban
esos servicios podían, sin embargo, llegar al consultorio para hablar de otras cuestiones
o ver películas. Durante el programa que duró tres años, la tasa de embarazo entre las
jovencitas en las dos escuelas disminuyó considerablemente, mientras que las tasas de
embarazo en las demás escuelas secundarias registraron un aumento.2 Los expertos
atribuyen el éxito del programa a la accesibilidad del personal capacitado que trató con
respeto a sus clientes jóvenes.
Desarrollo de aptitudes
Una vez que haya confianza entre un adulto joven y un proveedor o consejero, se deben
enseñar aptitudes concretas. Entre las aptitudes que deben aprender los adolescentes que
están sexualmente activos figuran la capacidad de obtener y usar condones, y de poder
hablar acerca del uso de anticonceptivos y de la prevención de ETS con un compañero.
Todos los jóvenes adultos deberían ser capaces de decir "no" a las relaciones
sexuales, pero tal vez necesiten ayuda para aprender a ser más firmes.
"La autoestima sin aptitudes no vale nada", dice la doctora Susan Newcomer,
del Instituto Nacional de la Salud Infantil y el Desarrollo Humano (NICHD), organismo
federal de investigación en los Estados Unidos. "Si usted les dice a los
adolescentes que deben sentirse bien consigo mismos cuando no hay ningún motivo para que
se sientan bien, usted no les está ayudando. La verdadera autoestima se logra cuando uno
puede hacer bien una cosa."
Esas aptitudes se pueden introducir mediante una serie de ejercicios. A saber,
aclaración de valores, prácticas de toma de decisiones y refuerzo del comportamiento
mediante la imitación de modelos y las reacciones positivas. Los programas escolares y de
consultorios pueden hacer que los estudiantes hablen acerca de sus sentimientos
personales, digan lo que piensan acerca de la actividad sexual y el comportamiento sexual
sin riesgos, para reconocer cuáles componentes del comportamiento preventivo pueden ser
difíciles para cierto individuo y por qué.
Dichos programas pueden abordar los antecedentes sexuales concretos de sus estudiantes,
sus niveles de aptitud para prevenir un embarazo o la infección por el VIH, y estrategias
de comunicación. Según un estudio, en los Estados Unidos los programas de educación
sexual que ofrecían aclaración de valores y ejercicios para desarrollar las aptitudes
tenían más probabilidades de éxito que los programas que no lo hacían.3 Aprender a
protegerse contra los riesgos sexuales es especialmente importante para un adolescente,
dice la doctora Newcomer.
Incluso cuando hay motivación, la obtención de métodos anticonceptivos no siempre es
fácil para los adultos jóvenes. Según un estudio realizado en Ghana, los proveedores
desalentaban a las solteras de 18 y 19 años de edad a usar la planificación familiar.
Una mujer que visitó un consultorio de salud en busca de anticoncepción dijo lo
siguiente: "Como era joven y no estaba casada y no estaba segura si me iba a casar,
me dijeron que no era aconsejable tomar la píldora".4
Incluso cuando los adolescentes tienen mejor acceso a la anticoncepción, es posible
que algunas no tomen precauciones. Conforme a un estudio, los adolescentes de la ciudad
estadounidense de Nueva Orleans, Luisiana, no tenían más probabilidades de usar la
anticoncepción simplemente porque supieran qué era y dónde obtenerla.5
Cuando ocurre el embarazo
Las adolescentes que quedan embarazadas suelen afrontar una serie de barreras sociales
o psicológicas que se interponen a la buena salud de la reproducción. El embarazo puede
ser la época en que una adolescente tiene su autoestima en el punto más bajo. Ésto
dificulta no sólo los planes relacionados con el embarazo, sino que también puede
afectar a las actitudes de la mujer respecto a embarazos futuros o a su deseo de
protegerse contra las ETS.
En cuanto a las mujeres jóvenes casadas que quedan embarazadas por primera vez, el
abordar las inquietudes emocionales puede ayudar a promover un embarazo de menos riesgo y
más venturoso. Cuando el embarazo ocurre fuera del matrimonio o no ha sido planificado,
las consecuencias emocionales pueden ser graves. Con frecuencia, la adolescente embarazada
y soltera se enfrenta a su dilema sin el apoyo de su familia, compañero o amigos. En
algunas culturas, puede ser despreciada o tener dificultades para conseguir servicios
adecuados de asesoramiento para el embarazo o la atención prenatal.
Recibir apoyo de los demás puede ser importante. Según un estudio realizado en
Baltimore, las adolescentes embarazadas que en sus decisiones recibían el apoyo de uno de
los padres o de otro adulto, y las pocas que no consultaban a sus padres, estaban más
satisfechas con su decisión de continuar o interrumpir el embarazo que las adolescentes
que no recibían apoyo de sus padres.6
Un estudio de FHI de 519 adolescentes, cuyas edades oscilaban entre los 12 y los 18
años, que solicitaron atención prenatal o servicios de emergencia relacionados con el
aborto en un hospital en Fortaleza, Brasil, está examinando algunas cuestiones como la
autoestima y las relaciones que tienen las mujeres con su familia y compañeros. Cuando se
les preguntó en dos preguntas separadas si querían quedar embarazadas cuando lo hicieron
o si hubiesen preferido retrasar el embarazo, aproximadamente una de cada cinco mujeres
respondió "sí" a ambas preguntas. Los investigadores afirman que estas
respuestas contradictorias pueden ser indicio de los sentimientos ambivalentes que tienen
muchas mujeres.
Los resultados preliminares también demuestran que muchas madres adolescentes no
reciben apoyo emocional de sus familias. Un 58 por ciento de las jovencitas embarazadas
dijeron que sus madres habían reaccionado positivamente al oír la noticia de su
embarazo, y sólo el 45 por ciento dijo que habían recibido el apoyo de sus padres. En
cambio, el 71 por ciento de los compañeros de las embarazadas apoyaron el embarazo, dice
la doctora Patricia Bailey, de FHI.
"Para las mujeres jóvenes, quedar embarazadas cambiará sus vidas
dramáticamente", dice Donna McCarraher, especialista en evaluaciones, de FHI, quien
trabaja en el estudio. "Habrá menos probabilidades de que regresen a la escuela,
ganarán menos dinero, y su situación puede ser motivo de tensión con sus compañeros y
familiares."
-- Sarah Keller
Referencias
- Ankrah ME. Adolescence: HIV and AIDS in sub-Saharan Africa. Presented at
Workshop on Adolescent Reproductive Health in Sub-Saharan Africa, The Centre for
Development and Population Activities, Feb. 13, 1996.
- Zabin LS, Hirsch MB, Smith EA, et al. Evaluation of a pregnancy
prevention program for urban teenagers. Fam Plann Perspect 1986;18(3):119-26.
- Kirby D. Sexuality education: A more realistic view of its effects. J
School Health 1985;55(10):421-24.
- Stanback J. The impact of family planning services delivery guidelines
dissemination in Ghana. Unpublished paper. Family Health International, 1997.
- Landry E, Bertrand JT, Cherry F, et al. Teen pregnancy in New Orleans:
Factors that differentiate teens who deliver, abort, and successfully contracept. J
Youth Adolesc 1986;15(3):259-74.
- Zabin LS, Hirsch MB, Emerson MR, et al. To whom do inner-city minors
talk about their pregnancies? Adolescents' communication with parents and parent
surrogates. Fam Plann Perspect 1992;24(4):148-73.
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