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Rara vez los adultos jóvenes sexualmente activos están bien informados acerca de sus
opciones de anticonceptivos o de los riesgos que corren de contraer una enfermedad de
transmisión sexual (ETS). A menudo dudan en acudir a los consultorios para recibir
servicios e incluso es posible que se les nieguen los servicios o que sean tratados
descortésmente si se los prestan. Posiblemente la ubicación, los horarios inadecuados y
los costos elevados también los desanime a solicitar ayuda.
Ahora bien, comparados con los hombres y las mujeres de más edad, es más probable que
los adolescentes cambien de pareja con frecuencia o tengan compañeros que a su vez tienen
varias parejas. En muchos países, los adolescentes registran tasas elevadas de embarazos
no deseados y ETS.1 En los Estados Unidos, de todos los grupos de edad, el de las mujeres
de 15 a 19 años presenta la incidencia más alta de clamidiasis y gonorrea,2 mientras que
en Kenia, un estudio realizado con 205 estudiantes adolescentes, de 13 a 15 años de edad,
observó que de cada tres, uno tenía gonorrea.3 A nivel mundial, los jóvenes menores de
25 años representan la mitad de todos los casos de infección por el VIH.4
La edad de la pubertad está bajando en todo el mundo, en parte debido a una mejor
nutrición,5 mientras que la edad de contraer matrimonio va en aumento.6 Estas tendencias
indican que las probabilidades de tener relaciones sexuales antes del matrimonio están
aumentando.
Es difícil y esencial encontrar maneras eficaces de atender a los jóvenes. La
experiencia indica que la planificación de los servicios para los jóvenes posiblemente
requiera la adopción de medidas creativas. Por ejemplo, los profesionales de la salud
deben hacer que los padres de familia, los maestros, los líderes comunitarios y los
jóvenes mismos participen en la elaboración de estrategias para atender a los adultos
jóvenes. Podría ser útil realizar talleres comunitarios donde se exploren las actitudes
acerca de la sexualidad de los adolescentes y se examinen estrategias encaminadas a
diseñar servicios para atender las necesidades de los jóvenes.
Se deben considerar formas convenientes para que los adultos jóvenes obtengan condones
de látex, entre ellas los distribuidores automáticos o la distribución por conducto de
compañeros educadores. El uso de escenificaciones o representaciones teatrales para
informar a los adultos jóvenes acerca del embarazo y las ETS ha dado buenos resultados.
Incluso el aspecto de un consultorio puede influir, ya que un ambiente atractivo donde
haya privacidad adecuada puede contribuir a atraer a los clientes jóvenes.
Educación sexual
El uso de anticonceptivos entre los adolescentes es generalmente bajo. Es poco probable
que las solteras jóvenes, quienes afrontan la desaprobación social de su vida sexual
activa, obtengan y usen anticonceptivos. Por ejemplo, entre las adolescentes solteras
sexualmente activas de Zimbabwe, aproximadamente dos de cada cinco de ellas quedan
embarazadas antes del matrimonio.7
Los jóvenes generalmente desconocen las opciones de anticonceptivos disponibles, o no
saben cómo obtenerlos. En Senegal, una encuesta realizada con 1.973 solteras y casadas de
15 a 24 años de edad y 936 solteros de 15 a 19 años de edad reveló que las razones
principales por las que no usaban la anticoncepción era que desconocían las opciones de
anticonceptivos o no pensaban que iban a tener relaciones sexuales. Aproximadamente 80 por
ciento de los encuestados creían erróneamente que los anticonceptivos orales causaban
infertilidad.8 Así mismo, en Mauricio, los conceptos equivocados eran las razones más
comunes que los adolescentes daban para no usar condones, incluida la creencia errónea de
que los condones eran para las parejas casadas solamente.9
Las investigadoras de FHI, Karen Katz y Elizabeth Tolley, que trabajan con el Comité
d'Etude sur les Femmes, la Famille et l'Environnement en Afrique (CEFFEVA), en Dakar,
Senegal, determinaron que la ausencia de servicios de anticoncepción y de información de
salud eran los dos factores principales que contribuían a los embarazos involuntarios
entre las adolescentes en este país de África occidental. Concluyeron que la mejora de
los servicios de salud de la reproducción para los adultos jóvenes debe incluir la
ampliación de los programas de educación sexual en las escuelas.
Puesto que es vital que la comunidad apruebe la educación sexual, sugirieron que se
invitara a los padres de familia y a los adultos a participar en el proceso. Se prevé la
celebración de un taller con los proveedores de planificación familiar para explorar las
actitudes de la comunidad y obtener apoyo.
Es posible que los padres teman que la educación sexual haga que se adelante o se
fomente la vida sexual activa, a pesar de que las investigaciones indican que la
educación puede retrasar la vida sexual activa.10 En Zaire, una encuesta realizada por el
Population Council observó que el 75 por ciento de los 500 padres de familia
entrevistados creían que la enseñanza de la anticoncepción impartida a las adolescentes
promovía la promiscuidad sexual.11 No obstante, un análisis de 19 estudios realizado por
la Organización Mundial de la Salud observó que la educación sexual ofrecida en las
escuelas con frecuencia retrasaba o disminuía la vida sexual activa y conducía a un
mayor uso de anticonceptivos.12
Para los adultos jóvenes que ya tienen una vida sexual activa, una mejor educación
ayuda a prevenir las ETS y los embarazos no deseados. Además de informar a los jóvenes
acerca de las opciones de planificación familiar, se debe enseñar a los adultos jóvenes
a evaluar el riesgo que corren de contraer ETS y a entender la relación que existe entre
los distintos anticonceptivos y las infecciones. A los jóvenes que tienen una vida sexual
activa se les deben ofrecer condones u otros métodos anticonceptivos de barrera para que
se protejan contra las ETS y se les debe aconsejar acerca de cómo negociar la reducción
del riesgo en una relación.
A los que corren un alto riesgo se les debe instar a que usen condones en todas las
relaciones sexuales que tengan y a los que tienen ETS se les debe dar tratamiento y
asesoramiento acerca de la importancia que tiene informar a sus compañeros acerca de su
infección. Aprender a usar el condón es difícil para las personas de todas las edades,
pero puede ser especialmente difícil para los jóvenes, que tienen menos experiencia en
las relaciones y pueden sentirse más avergonzados al hablar del uso del condón con un
compañero o compañera.
Vergüenza
A muchos adultos jóvenes simplemente les avergüenza demasiado solicitar servicios de
planificación familiar o de tratamiento y prevención de las ETS. "Los adolescentes
están poco dispuestos a acudir a los consultorios debido a barreras culturales y
sociales, e incluso cuando van no son bien recibidos porque los proveedores no quieren
darles lo que necesitan", dice Christine Nare, presidenta de CEFFEVA, en Senegal.
"Desde el punto de vista social y cultural, si una mujer no está casada, la gente
cree que no debe tener relaciones sexuales. Si una joven soltera acude a un consultorio
para solicitar métodos, quiere decir que está teniendo relaciones sexuales. Esto es algo
que las jóvenes generalmente no quieren que la gente sepa, y tampoco quieren que la gente
las vea ir a un consultorio."
Cuando ya están en el consultorio, es posible que no se les quiera dar condones, otros
anticonceptivos o incluso asesoramiento. Algunos proveedores desaprueban abiertamente la
actividad sexual de un cliente joven, y es posible que no se respete la confidencialidad.
En un proyecto realizado en Senegal, se contrató a 12 adolescentes para que visitaran
consultorios y obtuviesen información de anticonceptivos haciéndose pasar por clientes
regulares. Ninguno de los que pidieron un método anticonceptivo lo recibieron.13 En
algunos países, aunque no en Senegal, es ilegal que los proveedores de planificación
familiar atiendan a los adolescentes, o es ilegal hacerlo sin el consentimiento de los
padres.
En vista de esas barreras, tal vez haya que establecer consultorios imparciales y
especializados que atiendan sólo a los jóvenes. Las campañas de los medios de
información que sean motivadoras, los mensajes sencillos y las imágenes positivas
informan a los jóvenes dónde pueden recibir servicios de salud, y aumentan la toma de
conciencia respecto a los riesgos que conlleva la vida sexual activa y a la forma de
adoptar medidas preventivas. La participación de otros jóvenes en calidad de educadores,
coordinadores o elaboradores de programas puede ser eficaz.
En Haití, el Proyecto de los Jóvenes de la Fundación de la Santé Reproductive et
l'Education Familiale (FOSREF) administra un consultorio especial para los adultos
jóvenes, de 15 a 24 años de edad. El consultorio para los jóvenes se estableció
después de que una encuesta realizada con adolescentes que asistían a los consultorios
de la FOSREF indicó que los clientes jóvenes por lo general solicitaban ayuda sólo en
casos de emergencia, por ejemplo la anticoncepción de emergencia después de haber tenido
relaciones sexuales sin protección o cuando necesitaban tratamiento para una ETS.
"Si no hubieran tenido un gran temor [por su salud], no hubieran venido",
dice el doctor Fritz Moise, director de la FOSREF. "En Haití, todos los estudiantes
usan uniforme escolar y sabían que la gente los reconocería como estudiantes y sabrían
que su presencia en el consultorio significaba que estaban teniendo relaciones sexuales.
El mayor temor era que sus padres se enteraran."
Las investigaciones que indicaban que la juventud haitiana registraba el riesgo más
alto de ETS y las tasas más altas de mortalidad materna ayudaron a obtener el apoyo de la
comunidad, dice el doctor Moise, quien organizó un taller con los padres de familia,
representantes de las escuelas, funcionarios religiosos y otras personas. "Estas
personas se asustaron y se sorprendieron al saber que los jóvenes eran los más
vulnerables a las ETS y que el aborto clandestino era la causa principal de
defunción", según recuerda. "Los padres de familia nos rogaron que hiciéramos
algo". Las escuelas invitaron al doctor Moise y a sus colegas para que dirigieran
grupos de opinión con los estudiantes, y la FOSREF obtuvo el apoyo de los ministerios de
educación y de salud de Haití para ofrecer servicios de planificación familiar y de
prevención de ETS especialmente para los adolescentes.
"Creo que gracias a la manera en que empezamos con los padres de familia, las
iglesias y los maestros de las escuelas, todos reconocieron el problema y se dieron cuenta
de lo grave que era", dice el doctor Moise. "Confirmamos que se necesitaba hacer
algo. Creo que todos los programas para los jóvenes deben comenzar así."
Acceso a los condones
El acceso a los anticonceptivos, especialmente a los condones, suele ser un problema
para los adultos jóvenes que tienen una vida sexual activa. En Portland, Oregón, en la
costa oriental de los Estados Unidos, el proyecto ACTION puso condones a disposición de
los adolescentes mediante distribuidores automáticos, que se eligieron para mejorar el
acceso tomando como base la investigación realizada en grupos de opinión, la cual
indicó que los adolescentes casi nunca se animaban a comprar condones porque sentían
vergüenza, porque eran costosos o porque el acceso era difícil.
Se instalaron aproximadamente 240 distribuidores automáticos en clubes nocturnos,
tiendas de ropa, restaurantes, edificios universitarios y centros de recreación, es
decir, los lugares que frecuentaban los adultos jóvenes. El precio de cada condón se
mantuvo bajo: 25 centavos de dólar (lo mismo que cuesta una llamada telefónica). Desde
entonces, una empresa privada ha comprado los distribuidores automáticos y sigue
vendiendo los condones por el mismo precio.
Encontrar maneras de hacer participar a los negocios en la prevención de las ETS es
parte de una estrategia más amplia, dice Julie Convisser, directora de campañas para el
Proyecto ACTION, patrocinado por Population Services International, que coordina las
campañas de distribución de condones en muchos países. Y afirma que "La única
razón por la que nuestro programa tuvo éxito es que centramos la atención primero y
ante todo en movilizar a las comunidades en toda la sociedad. Mucha gente cree que la
salud es un asunto ajeno a los negocios, la política y los asuntos étnicos o raciales
cuando, en realidad, forma parte integrante de todo eso".
Antes de que comenzara el proyecto de los distribuidores automáticos, el Proyecto
ACTION dedicó seis meses a obtener el apoyo comunitario, y visitó frecuentemente a los
líderes étnicos y religiosos, y los del sector comercial, así como a organismos del
gobierno y a organizaciones no gubernamentales que trabajan en el campo de la salud o con
los jóvenes. Con el fuerte apoyo comunitario, se transmitieron frecuentemente mensajes
acerca de las "relaciones sexuales sin riesgos" dirigidos a los adultos
jóvenes, a través de los canales de televisión y las estaciones de radio locales como
anuncios de servicio público.
Según entrevistas realizadas con más de 2.200 adolescentes antes y después de la
campaña de dos años del Proyecto ACTION, el uso de condones con compañeros ocasionales
aumentó considerablemente y el número de adolescentes que notificaron tener una vida
sexual activa disminuyó levemente pues pasó de 82 a 75 por ciento al término del
proyecto.14
Otra forma de beneficiar a los adolescentes es mediante consultorios que estén
convenientemente ubicados o que hayan sido diseñados para atender a los adolescentes. En
la ciudad de Bangui, de la República Centroafricana, el Projet d'Appui Aux Jeunes pour
une Sexualité Responsable (PAJESR) administra una oficina en el mismo complejo de
edificios que alberga una escuela de educación secundaria y se encuentra cerca de otra
escuela secundaria grande. Muchos adolescentes se reúnen en ese complejo después de la
escuela, y por lo general unos 12 de ellos visitan la oficina diariamente.
"Al principio, fue difícil hacer que los jóvenes fueran allí, y los que sí
iban eran principalmente varones", dice Gaby Supe, coordinadora de programas.
"Realizamos muchas actividades de relaciones públicas y hemos logrado aumentar el
coeficiente de jovencitas a más de un tercio."
El proyecto ha capacitado a los jóvenes para que trabajen como compañeros educadores
y como titiriteros con un grupo teatral de marionetas que hace representaciones para los
adolescentes. El proyecto ha diseñado mensajes de video que se presentan localmente
acerca de la anticoncepción y las ETS.
En Haití, el doctor Moise y sus colegas están aplicando estrategias análogas. El
consultorio para adolescentes está ubicado en un sitio por donde pasan muchos jóvenes
camino a la escuela. Hay un salón grande cerca de la entrada que sirve de sala de espera
y de lugar de reunión para los adolescentes, quienes pueden ver videos educacionales y
televisión, o escuchar música, sin usar los servicios del consultorio. Además de
películas acerca de las ETS y el embarazo en las adolescentes, se presentan películas de
otros temas generales.
En los consultorios de Haití para los adultos de más edad, los clientes tienen que
registrarse al llegar; pero este requisito no se exige a los adultos jóvenes cuando
llegan al consultorio para los jóvenes. "El consultorio está organizado de tal
forma que los jóvenes llegan y miran televisión, hablan entre ellos y miran
carteles", explica el doctor Moise. "Sólo cuando cruzan un pequeño corredor en
busca de otra cosa, ven a una enfermera auxiliar. Ni siquiera les preguntamos cómo se
llaman hasta que se marchan del consultorio. Sabemos que algunos sólo vienen para conocer
el lugar."
Dados los riesgos de ETS, se distribuyen condones a todos los adolescentes, incluso a
los adultos jóvenes que usan otro método. "Siempre les hablamos de condones",
indica el doctor Moise, "incluso si dicen que son monógamos". Las
investigaciones que ha realizado el doctor Moise acerca de los adolescentes haitianos
indican que los jóvenes, en promedio, cambian de compañeros dos o tres veces al año.
Afrontar la inaceptación de los riesgos
En una comunidad agrícola en los Estados Unidos que registra una prevalencia
inusitadamente elevada de infecciones por el VIH, un proyecto de prevención del SIDA
anima a los adolescentes a hacer frente a su inaceptación de los riesgos sexuales. El
proyecto de Belle Glade, Florida, llamado Health Education AIDS Research Team (HEART -
Equipo de Investigación del SIDA para la Educación en Salud), emplea representaciones
teatrales breves, juegos y otros eventos comunitarios para ayudar a los adolescentes a
comprender los riesgos de la infección por el VIH.
Una representación que ha tenido mucha acogida tiene que ver con una fiesta de
adolescentes en la que algunos "invitados" son los síntomas de ETS, que se
hacen pasar por conocidos y se meten secretamente a la fiesta sin invitación. La
representación se ha elaborado para ilustrar cómo las ETS pueden meterse secretamente en
el cuerpo de una persona sin ser invitadas y sin que se noten.
"Para algunas personas es difícil pensar que están en una situación de
riesgo", dice Henrietta Johnson, supervisora de campo de HEART, financiado por la
American Foundation for AIDS Research, con la asistencia técnica de FHI. "No es
tanto lo que vemos en un compañero, sino la información que no se tiene y que se
desconoce, lo que nos pone en una situación de riesgo." En un juego para
adolescentes, todos los que conocen a una persona se reúnen alrededor de ella para
ilustrar las numerosas relaciones que esa persona tiene con otras personas. El juego ayuda
a los adolescentes a comprender cómo la relación de una pareja puede tener fácilmente
un historial de relaciones sexuales con muchas otras personas. Otros juegos y
escenificaciones tienen que ver con cuestiones de confianza y temor cuando se pide a un
compañero que use un condón.
HEART encuestó a más de 500 adolescentes antes de que se iniciara el proyecto en
1992, y de nuevo en 1994. La proporción de adolescentes que notificaron que tenían
relaciones sexuales disminuyó de 56 a 43 por ciento, y la proporción de jovencitas que
notificaron no tener un compañero sexual durante el mes anterior aumentó de 10 a 33 por
ciento. El número de adolescentes con vida sexual activa que notificaron haber usado
condones alguna vez o haber usado un condón en su última relación sexual también
aumentó.15
Entre otras estrategias prometedoras para los adultos jóvenes figura el Youth to Youth
Project (Proyecto de Jóvenes para Jóvenes) en Burkina Faso, que promueve la información
y los servicios de salud de la reproducción para los jóvenes en todo el país. Se han
establecido varios consultorios de salud de la reproducción para prestar a los
adolescentes una gama de servicios de salud de la reproducción, entre ellos la detección
y el tratamiento de ETS, los anticonceptivos y los servicios ginecológicos.
Youth to Youth basa sus servicios y la estrategia de sus campañas en datos recopilados
de encuestas relacionadas con las actitudes y el comportamiento sexuales de 1.877 adultos
jóvenes. Los jóvenes diseñan los materiales educacionales y reciben capacitación para
ser educadores, y la información acerca del programa se transmite por conducto de redes
de compañeros jóvenes.16
-- Sarah Keller
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