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FHI: Boletín trimestral de salud, Network en español

Medicamentos experimentales para el VIH

A medida que la epidemia del SIDA se acerca al final de su segunda década, se están mejorando nuevas tecnologías para prevenir la infección, entre las cuales figuran vacunas, medicamentos y microbicidas. Entre tanto, los expertos en salud pública hacen hincapié en el uso de condones y en seguir fortaleciendo otros esfuerzos de prevención comprobada, que debe continuar para ser parte general de una estrategia para combatir las infecciones.

Network en español: Invierno 1997, Vol. 17, No. 2

Todos los derechos reservados, Family Health International, 1997. 
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es reimpresa con autorización de Family Health International.

A medida que la epidemia del SIDA se acerca al final de su segunda década, los expertos en salud pública perfeccionan las estrategias para luchar contra esa enfermedad mortal. Están mejorando las nuevas tecnologías para prevenir la infección, entre las cuales figuran vacunas, medicamentos y microbicidas. Entretanto, es posible que los descubrimientos recientes acerca del comportamiento del VIH poco después de la infección conduzcan a mejores estrategias de prevención.

Los administradores de planificación familiar deben hacer hincapié en el uso de condones y en seguir fortaleciendo otros esfuerzos de prevención comprobada", dice el doctor Willard Cates, hijo, vicepresidente principal de asuntos biomédicos de FHI. Además de promover el uso de condones, esas intervenciones comprobadas incluyen la prevención de otras enfermedades de transmisión sexual (ETS) -- puesto que la presencia de otras ETS favorece la transmisión del VIH-- y el asesoramiento a los clientes para que reduzcan el número de compañeros sexuales.

Actualmente esos esfuerzos suelen extenderse a poblaciones enteras, lo cual es una estrategia costosa. Las investigaciones recientes indican que centrar la atención en las personas infectadas recientemente, durante los primeros meses o semanas de haber contraído el VIH, podría ser una consideración importante en las estrategias de prevención.

Ese período temprano de la infección puede ser el factor que más contribuya a la transmisión del VIH, indica el doctor James S. Koopman, profesor de epidemiología de la Universidad de Michigan. Las concentraciones virales son elevadas; el SIDA todavía no ha debilitado a sus nuevas víctimas; y es probable que esos portadores recientes tengan relaciones sexuales con otros compañeros de alto riesgo. Tales condiciones pueden conducir a una explosión de nuevas infecciones.1

Si las personas se dan cuenta pronto de que tienen la infección y ayudan a los funcionarios de salud pública informándoles quiénes han sido sus compañeros sexuales recientes, se pueden determinar los "focos candentes" de infección. Luego puede limitarse la transmisión al pedirle a las personas integrantes de dichos grupos que reduzcan su comportamiento de alto riesgo.

Sin embargo, todavía hay dudas en cuanto a la importancia que reviste el período temprano de la infección en la transmisión del VIH mediante las relaciones sexuales. Aunque las concentraciones de VIH en la sangre son indiscutiblemente más elevadas poco después de la infección, es posible que las concentraciones virales en los líquidos vaginales o seminales no sean inusitadamente elevadas. Los investigadores afirman que los datos no han demostrado claramente todavía que las personas infectadas por el VIH transmitan más la infección durante ese período.

A pesar de estas advertencias, no estaría de más centrar la atención en el período temprano de la infección. "Incluso si resulta que el grado de infección de las personas es igual todo el tiempo, siempre nos conviene detectarlas temprano", declara la doctora Margaret A. Chesney, codirectora del Centro para los Estudios de Prevención del SIDA de la Universidad de California en San Francisco (UCSF). "Entonces podemos ayudarlas a que cambien su comportamiento para que no infecten a otras personas. Podemos enseñarles a tratar de evitar riesgos y no transmitir el virus como muestra de que les importan los demás."

Usar condones toda la vida?

Adaptar los mensajes para prevenir la transmisión durante el período temprano de la infección también puede animar a más personas a tener comportamientos sexuales de menos riesgo. El doctor Cates de FHI y otros expertos recomiendan hacer hincapié en el uso de condones con los compañeros sexuales secundarios y durante los tres primeros meses de una nueva relación. Los mensajes de refuerzo pueden darse después.2

"Cuando las personas oyen decir 'Use condones toda la vida', dicen, 'Yo no. No quiero ni pensarlo'", dice el doctor Cates. "Pero si se dice 'Use condones por poco tiempo y luego hágase un examen', es posible que se adquiera un hábito duradero."

El doctor Cates advierte que esa estrategia teórica todavía no se ha sometido a pruebas rigurosas. Además, dice que podría traer consecuencias perjudiciales, como darles a las personas un sentido falso de seguridad. Pero afirma que deben someterse a prueba y evaluarse nuevas maneras de fomentar el mayor uso de condones.

Otra estrategia de prevención ofrece a las personas que corren el riesgo de infectarse una serie de opciones que se adaptan a sus propias circunstancias. El Departamento de Salud del Estado de Nueva York recomienda las siguientes opciones (en orden de preferencia) para las mujeres que corren el riesgo de contraer el VIH: usar condones femeninos o masculinos de látex con espermicida; usar condones femeninos o masculinos de látex sin espermicida; usar el diafragma con espermicida; o como último recurso, usar sólo espermicida.3

Sea cual sea el mensaje, el asesoramiento de las personas VIH-positivas debe tener en cuenta la cultura y proteger los derechos del individuo, dice la doctora Chesney, del UCSF; y afirma que "Después de notificar a una persona que es VIH-positiva, hay que ayudarla a decidir cómo revelar su situación a otras personas y cómo recibir atención de salud".

Tratamiento temprano

Además de mejorar las formas de prevenir la transmisión, las investigaciones tratan de encontrar un tratamiento mejor para las personas que se infectan. Los científicos creían que el VIH entraba en el organismo y que, poco después, permanecía latente hasta que el SIDA se desarrollaba años más tarde. Las investigaciones recientes indican que el virus presenta una modalidad diferente de invasión. Primero, el VIH infecta las células del sistema inmunitario, las cuales lo llevan hasta los ganglios linfáticos. Allí, los virus establecen componentes de base, y producen diariamente millares de millones de réplicas de sí mismos.

Finalmente, el sistema inmunitario se defiende. Produce anticuerpos y emplea otras defensas para bajar las concentraciones virales a un punto de equilibrio, o "punto fijo". Cuanto más elevada sea la carga viral en ese momento, más rápido progresará la enfermedad. Por lo tanto, si se puede ofrecer tratamiento medicamentoso temprano, ello permitiría reducir el punto fijo y prolongar la vida.

El principal obstáculo que impide tratar a las personas VIH-positivas poco después de la infección es que muchas de ellas no saben que tienen el virus. Esta ignorancia se debe a la biología del virus, a los métodos de prueba disponibles y a otros factores.

Puesto que a menudo el VIH existe en el cuerpo durante mucho tiempo sin presentar ningún síntoma, es posible que la enfermedad pase inadvertida hasta que se manifiesten enfermedades relacionadas con el SIDA. Entretanto, las personas infectadas con el VIH transmiten involuntariamente el virus a sus compañeros sexuales.

Además, la mayoría de las pruebas del VIH detectan anticuerpos, pero no el virus. Es posible que tales pruebas sólo resulten positivas a los seis meses de haberse contraído la infección.

En muchos países no se dispone de pruebas para el VIH. Incluso en los países donde dichas pruebas son gratuitas y anónimas, algunas personas que temen estar infectadas deciden no someterse a éstas. Es posible que tomen esa decisión por el estigma relacionado con el SIDA o porque la enfermedad no tiene cura y el tratamiento es costoso y no siempre muy eficaz.

Los nuevos avances tal vez ayuden a eliminar esos obstáculos. Recientemente, los investigadores han notado que muchas personas que han estado expuestas al VIH sufren una enfermedad aguda análoga a la mononucleosis al cabo de un período de dos a seis semanas después de la infección.4 Es posible que aparezcan erupciones cutáneas en la parte superior del cuerpo, úlceras en la boca o en los genitales, trastornos gastrointestinales o incluso algunos trastornos relacionados con el SIDA, lo cual posibilita el diagnóstico temprano de la enfermedad.

Otros científicos están investigando métodos que podrían detectar más pronto y de forma fiable a las personas que han contraído recientemente la infección por el VIH, dice el doctor Robert Janssen, director interino de la división de epidemiología y de prevención-vigilancia del VIH/SIDA de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC - Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) de los EE.UU. Es posible que esas pruebas sean más fáciles de usar en los países en desarrollo.

Así mismo, es posible que los nuevos regímenes de tratamiento hagan menos desalentador el uso de pruebas tempranas del VIH. Por ejemplo, el tratamiento combinado emplea dos o más medicamentos para atacar el virus en diferentes fases de su ciclo vital, lo cual reduce las concentraciones del virus a niveles muy bajos en el cuerpo y hace más difícil que el virus desarrolle resistencia farmacológica. Es posible que ese tratamiento prolongue la vida y reduzca el carácter infeccioso de la enfermedad, paso esencial en el control de la epidemia. Sin embargo, no se prevé la disponibilidad generalizada de ese costoso tratamiento en los países en desarrollo.

Microbicidas

Aún cuando la intervención temprana puede limitar la epidemia del SIDA en poblaciones concretas, se están añadiendo vacunas, microbicidas y otros fármacos al arsenal para la prevención del SIDA en las personas. Habrá que esperar varios años antes de que la mayoría de ellos estén disponibles ampliamente, pero los compuestos antivíricos ya son prometedores para las embarazadas VIH-positivas (ver el artículo en la página 29).

Actualmente, el método más prometedor emplea la zidovudina (AZT) en un régimen recetado para ayudar a las embarazadas a prevenir la transmisión del VIH al feto en desarrollo. Los investigadores también han tratado de lavar el conducto por donde pasa la criatura al nacer con el microbicida clorohexidina durante el parto, pero el tratamiento no redujo las tasas de transmisión, salvo en las mujeres cuyas membranas se rompieron más de cuatro horas antes del alumbramiento.5

A pesar de los resultados desalentadores obtenidos con la clorohexidina en el estudio perinatal, se están investigando otros microbicidas para prevenir la infección por el VIH. Estos podrían ser más atractivos porque las mujeres tendrían más control para iniciar su propia protección, mientras que los condones masculinos requieren la cooperación del hombre.

Teóricamente, los microbicidas pueden prevenir la infección por el VIH al destruir o inactivar el virus, al impedir su entrada en los tejidos o al evitar que se reproduzca.6 Se están sometiendo a prueba muchos microbicidas, pero los nuevos no se comercializarán antes de cinco años por lo menos, dice Christiana Coggins, asociada del personal del Population Council, con sede en Nueva York.

Actualmente, el principal candidato a microbicida es el N-9, espermicida que posiblemente prevenga la gonorrea y la clamidiasis. Recientemente, cuatro comités asesores de la Administración de los Estados Unidos de Alimentos y Medicamentos (FDA) votaron para que ésta considerara cambios del etiquetado que indicaran la eficacia del espermicida contra esas enfermedades de transmisión sexual (ETS). No está claro si el N-9 previene directamente la transmisión del VIH, pero las ETS simultáneas aumentan la transmisión del virus, por lo tanto, prevenir las ETS podría reducir dicha transmisión.

Ron Roddy, investigador de FHI, está examinando si el N-9 previene directamente la transmisión del VIH, en un estudio de 1.300 trabajadoras del sexo comercial en Camerún. A la mitad de las mujeres se le dió una película anticonceptiva vaginal que contenía N-9 y a la otra mitad se le dió una película placebo. Ambos grupos recibieron condones y se observaron durante un año por lo menos. Se compararán las tasas de infección por el VIH que registren, y se prevé que los resultados estarán disponibles este año. Se están realizando otros estudios con Advantage-24, un gel de N-9 que recubre la vagina y el cuello uterino y que teóricamente tiene efecto durante 24 horas.

Un motivo de inquietud es que el N-9 es un detergente. Cuando se usa con frecuencia, causa irritación vaginal, la cual podría facilitar la transmisión del VIH. Los estudios del N-9 incluyen exámenes vaginales para determinar si ocurre dicha irritación.

Los microbicidas no detergentes también podrían prevenir la transmisión del VIH. En los Estados Unidos, los Institutos Nacionales de Salud están estudiando compuestos que amortiguan el pH vaginal. Las pruebas futuras se realizarán posiblemente en la India, Tailandia, Zimbabwe y Malawi.

Generalmente, la vagina tiene un pH ácido cuyo valor oscila entre 4 y 5, el cual inactiva o retrasa la actividad viral y bacteriana. Sin embargo, en presencia de semen, el pH pasa a 7, que es un nivel de neutralidad mucho más favorable para los microbios. Los microbicidas que amortiguan el ácido reducen el pH incluso en presencia de semen. Es posible que este cambio bloquee la transmisión del VIH.

Aunque muchos de los fármacos candidatos para microbicidas también son espermicidas, el Population Council está sometiendo a prueba algunos compuestos, incluidos los polímeros sulfatados, que no eliminan a los espermatozoides. "Estos serían útiles para las mujeres que tienen compañeros VIH-positivos y que desean concebir", dice Coggins, del Population Council. "También serían adecuados para las mujeres que viven en lugares donde su cultura no acepta la anticoncepción."

Vacunas

Varias vacunas contra el VIH se encuentran en diferentes fases de estudio para prevenir la infección por el VIH. Algunos de los estudios se realizarán dentro de la Red del VIH para los Estudios de Prevención (HIVNET), sistema de lugares de estudios clínicos para evaluar intervenciones prometedoras para el control del VIH, incluidas las vacunas contra dicho virus. FHI administra la rama internacional de HIVNET.

La elaboración de una vacuna es una tarea particularmente difícil por varias razones, dice el doctor José Esparza, asesor para la elaboración de vacunas del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (UNAIDS). Primero, los investigadores no saben todavía cuáles armas del sistema inmunitario defienden mejor contra el VIH. Segundo, existen muchas cepas del virus y los investigadores no están seguros de si una vacuna contra una cepa va a tener efecto en otra. Tercero, los resultados de las investigaciones realizadas con animales tal vez no correspondan al efecto que tendría una vacuna en los seres humanos.

La mayoría de las vacunas que se están sometiendo a prueba se han elaborado contra cepas que existen en los Estados Unidos y en Europa. "Tenemos que ampliar nuestra labor en los países en desarrollo", dice el doctor Esparza y agrega que "Es necesario hacerlo urgentemente".

Uno de los sistemas de vacunas más prometedores, conocido como ALVAC-HIV/gp-120, establece dos líneas de defensa contra el virus, dice la doctora Zeda Rosenberg, científica principal de investigaciones para la prevención entre los adultos en la división del SIDA del Instituto Nacional para Alergias y Enfermedades Infecciosas. La primera línea de defensa es la vacunación con el Poxvirus avium, que penetra las células humanas, pero no se reproduce bien en ellas. El virus contiene genes del VIH cuyos productos proteínicos preparan al sistema inmunitario para que combata las células infectadas por el VIH. La segunda línea de defensa es una vacunación con gp-120, que es una porción inactiva de la capa proteínica del VIH. Esto hace que el sistema inmunitario produzca anticuerpos especializados para identificar y atacar el VIH.

En Uganda, se están haciendo planes para someter a prueba solamente la vacuna de Poxvirus avium ALVAC-VIH. Algunos investigadores de la Universidad de Case-Western Reserve en los Estados Unidos esperan ver si una vacuna sacada del subtipo B del VIH (cepa predominante en los Estados Unidos y Europa) inducirá una respuesta inmunitaria entre las poblaciones que están expuestas principalmente a los subtipos A y C (cepas dominantes en África).

Hay otras vacunas que se están elaborando y que contienen gp-120 u otras proteínas de la capa viral solamente o ADN del VIH. Estas vacunas se encuentran en los ensayos de fase I o fase II que estudian su seguridad y capacidad de inducir respuestas inmunitarias propias del virus. Sin embargo, ninguna ha pasado a ensayos clínicos en gran escala. Las posibles vacunas elaboradas con VIH íntegro o inactivado, o con VIH vivo y modificado se están sometiendo a prueba en animales.

El objetivo de la elaboración de vacunas consiste en prevenir completamente la transmisión del VIH, pero algunos investigadores han sugerido que una vacuna que haga disminuir la infecciosidad viral sería igualmente útil para toda la población en general. Para la persona vacunada, este método también podría retrasar o prevenir el comienzo del SIDA, incluso si la persona llega a infectarse con el VIH.

"Si tenemos una vacuna que produce una respuesta inmunitaria temprana [que reduce las concentraciones virales], se detendrá la transmisión", dice Koopman de la Universidad de Michigan. "Las vacunas pueden detener la epidemia. Incluso si no impiden que una persona se infecte, pueden impedir que ésta infecte a los demás."

-- Carol Lynn Blaney

Carol Lynn Blaney, antigua escritora de Network, escribe acerca de temas científicos desde San José, California.

Referencias

  1. Koopman JS, Jacquez JA, Welch GW, et al. The role of early HIV infection in the spread of HIV through populations. Unpublished paper. University of Michigan, 1996.
  2. Cates WC, Jr., Chesney MA, Cohen MS. Primary HIV infection: A new public health emergency? Unpublished paper. Family Health International, 1996.
  3. Cleary J. Female Condom: Efficacy, Acceptability and Relationship to the Women's Hierarchy of Risk Reduction. Albany, NY: NY State Department of Health, 1994.
  4. Jolles S, Kinloch de Loes S, Johnson MA, et al. Primary HIV-1 infection: A new medical emergency? BMJ 1996;312:1243-44.
  5. Biggar RJ, Miotti PG, Taha TE, et al. Perinatal intervention trial in Africa: Effect of a birth canal cleansing intervention to prevent HIV transmission. Lancet 1996;347:1647-50.
  6. Elias CJ, Coggins C. Female-controlled methods to prevent sexual transmission of HIV. AIDS 1996;10(suppl. 3):S43-S51.

Para mayor información, refiérase al sitio Web de Family Health International www.fhi.org

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Last Updated: 09 Jul 2003

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