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FHI: Boletín trimestral de salud, Network en español

Opinión: Un poco de prevención salva millones de vidas

Los avances recientes en el tratamiento del VIH, incluidos los nuevos inhibidores de proteasa, son signos alentadores. Sin embargo, será necesario continuar por muchos años más con los esfuerzos de prevención eficaz del VIH.

Network en español: Invierno 1997, Vol. 17, No. 2

Todos los derechos reservados, Family Health International, 1997. 
Network
es reimpresa con autorización de Family Health International.

Por
Peter Lamptey, MD, DrPH
Vicepresidente Principal de FHI, Programas del SIDA

Willard Cates, Jr., MD, MPH
Vicepresidente Principal de FHI, Asuntos Biomédicos

Desde la XI Conferencia Internacional del SIDA, celebrada en Vancouver el pasado mes de julio, las noticias de importantes y continuos adelantos respecto a tratamientos han suscitado esperanzas y expectativas. Los investigadores han informado que los nuevos inhibidores de proteasa, tomados junto con otros medicamentos contra el SIDA, por ejemplo AZT, ddC y 3TC, pueden reducir la concentración de VIH en las personas infectadas hasta llegar a niveles no detectables. Algunos científicos incluso hablan -- cautelosamente-- de la posibilidad de erradicar el VIH de las personas infectadas. Como testimonio del optimismo, la revista popular estadounidense Time proclamó al doctor David Da-i Ho, del Instituto de Investigaciones Aaron Diamond en Nueva York, como el "Hombre del Año" por su liderazgo científico en la labor relativa al tratamiento de la enfermedad.

Los resultados de estudios de una nueva generación de medicamentos contra el VIH son verdaderamente alentadores. Pero el gran entusiasmo ante estos resultados ha opacado lo que es -- y seguirá siendo-- nuestra arma más poderosa contra el virus: la prevención. Aún peor, puede socavar los esfuerzos de prevención al fomentar la impresión errónea de que los científicos han encontrado una "cura" para el SIDA.

Todo el que trabaja en cualquier sector de la salud de la reproducción debe recordar la necesidad urgente y mundial de estrategias de prevención del VIH eficaces, y que tendremos esta necesidad durante muchos años más. Para los que trabajan principalmente en la planificación familiar, debe seguir siendo una prioridad buscar formas creativas de incorporar en sus programas actividades de prevención de las ETS y la infección por el VIH que sean eficaces en función de los costos.1 Promover el uso del condón entre los clientes que corren el riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual es sólo un ejemplo de cómo los proveedores de la planificación familiar en muchos países ya están aportando una contribución importante en la prevención del VIH.

Nada reemplazará la prevención

Aunque las combinaciones eficaces de medicamentos antivirales permitirán mejorar y alargar la vida de muchas personas infectadas por el VIH, el tratamiento medicamentoso no reemplazará jamás la prevención. Estos tratamientos ya están demostrando que no son asequibles para los norteamericanos pobres y sin seguro. El costo -- por lo menos US$10.000 anuales por paciente-- garantiza que no serán asequibles para la mayoría de las personas que sufren de la infección por el VIH o el SIDA en los países en desarrollo, donde ocurre el 90 por ciento de todas las infecciones por dicho virus.

Incluso para quienes tienen acceso a esos tratamientos, los "cócteles" de medicamentos no curan la enfermedad. No sabemos por cuánto tiempo pueden mantener el virus bajo control, y los medicamentos no surten efecto en todas las personas. Además, el cumplimiento es difícil: los tres medicamentos deben tomarse varias veces al día con más de un litro de agua, algunos con el estómago vacío y otros con alimentos ricos en grasa.

El costo y la complejidad del régimen de tres medicamentos y la extraordinaria capacidad que tiene el VIH de mutarse más rápidamente que todos los virus conocidos amplía el espectro de resistencia a múltiples medicamentos. Si los pacientes no se toman debidamente los medicamentos, o si se interrumpe el tratamiento a causa de efectos secundarios adversos o la incapacidad del paciente de comprar una nueva receta, se formarán cepas de VIH que son resistentes a muchos o a la mayoría de los medicamentos limitados de que se dispone actualmente. Estas cepas resistentes se transmitirán a otros, lo cual hará que las combinaciones de medicamentos sean impotentes contra el VIH, incluso en las personas que nunca han tomado esas combinaciones.

Es indudable que nuevas investigaciones conducirán a tratamientos más eficaces contra la infección por el VIH y el SIDA que sean más fáciles de tomar para los pacientes, y debemos luchar para que todos tengan acceso a esos tratamientos. Una posibilidad sería un sistema de dos precios para que las combinaciones de nuevos medicamentos fuesen asequibles en los países en desarrollo. Las compañías que obtienen enormes beneficios con los medicamentos contra la infección por el VIH y el SIDA en los países industrializados tienen la obligación moral de colaborar con los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales (ONG) y las personas que padecen la infección para ampliar el acceso a esos tratamientos que salvan vidas.

El apoyo a la investigación para la prevención del VIH podría producir dividendos aún mayores. Mediante la investigación aplicada por los proyectos de prevención de la infección por el VIH y el SIDA en todo el mundo, sabemos que las tres estrategias principales del Proyecto de Control y Prevención contra la Infección por el VIH/SIDA (AIDSCAP) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas para combatir la infección por el VIH y el SIDA (UNAIDS) -- información para cambiar de comportamiento, promoción del condón y mejores servicios de ETS-- pueden reducir la transmisión del virus. Los estudios patrocinados por el Consorcio de HIV Network for Efficacy Trials (HIVNET - Red de estudios clínicos para determinar la eficacia contra el VIH) de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, en nueve lugares internacionales administrados por Family Health International, determinarán nuevos medios para complementar estas tres estrategias en los países en desarrollo. Entre los métodos objeto de estudio están los siguientes: vacunas, microbicidas, nuevas formas de asesorar y medicamentos perinatales profilácticos.

La prevención da resultado

Obviamente, el acceso universal a un tratamiento antiviral asequible y eficaz es una meta distante. Pero las buenas noticias -- noticias que pocas veces han aparecido en primera plana-- son las que dicen que podemos reducir la necesidad de tratamiento. Los datos indican que la prevención del VIH da resultado, y a una fracción del costo del tratamiento con medicamentos.2

Como ocurre con la investigación básica y clínica en torno a la infección por el VIH y el SIDA, los años de ardua investigación y práctica de la prevención están comenzando a dar frutos. Por más de una década, los educadores y los profesionales de salud pública han estado perfeccionando métodos eficaces para reducir la propagación del VIH.

Hemos comprendido cuáles estrategias dan buenos resultados y cómo hacerlas sensibles desde el punto de vista cultural, aceptables desde el punto de vista político y viables económicamente en algunas de las regiones menos desarrolladas del mundo.

Hemos aprendido que algunas poblaciones -- entre ellas las mujeres y los niños-- son especialmente vulnerables y requieren programas especiales que atiendan sus necesidades. Y hemos descubierto cómo trabajar con organizaciones populares con fuertes vínculos comunitarios para procurar que puedan mantenerse los esfuerzos de prevención.

Esto es lo que hemos descubierto:

La información y comunicación en materia de prevención pueden reducir el comportamiento de riesgo. Las campañas de información, asesoramiento y comunicación dan a la gente los conocimientos, las capacidades y el apoyo que necesitan para prevenir la transmisión del VIH. En Uganda, por ejemplo, el mensaje "ACC" (abstinencia, cambio de comportamiento o condones) está llegando a los jóvenes a través de las escuelas, los programas comunitarios y los medios de comunicación; y la disminución del 35 por ciento en la prevalencia del VIH entre las jóvenes que acuden a los consultorios prenatales indica una reducción considerable del porcentaje de nuevas infecciones por el VIH entre las jóvenes y las mujeres de 15 a 24 años de edad desde 1990-93 hasta 1994-95.3

En los Estados Unidos, Australia y Europa occidental, la incidencia del VIH parece haberse estabilizado. Ello se debe en gran parte a los esfuerzos eficaces de prevención en las comunidades de homosexuales. Incluso durante la estadía en los campamentos de refugiados en Ruanda, donde la lucha diaria por la supervivencia hizo que el SIDA pareciera una amenaza lejana, muchos se volvieron más fieles a sus compañeros después de haber recibido información acerca de la prevención.

El tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual ayuda a prevenir la transmisión del VIH.4 La presencia de ETS prevenibles hace aumentar hasta nueve veces la susceptibilidad a la infección por dicho virus. Los grandes avances en las investigaciones realizadas en Tanzanía han confirmado que el tratamiento de las ETS puede reducir la transmisión del VIH en más del 40 por ciento. Esto podría representar una gran diferencia en el mundo en desarrollo, donde ocurre la mayoría de las infecciones de transmisión sexual curables.

La promoción del uso de condones da lugar a menores tasas de infección.5 En Tailandia, la intensa promoción de los condones en todo el país y la severa aplicación del uso de condones en los burdeles dio lugar a reducciones en la transmisión del VIH y otras ETS. El aumento vertiginoso de las ventas de condones en los países donde era difícil distribuirlos sólo hace 10 años, es otro indicador del éxito de las intervenciones de prevención del VIH.

Los programas de mercadeo social que hacen más accesibles y atractivos los condones a los posibles usuarios han hecho aumentar las ventas de condones en países desde Haití hasta Etiopía y Nepal. En el África al sur del Sahara, las ventas anuales de condones pasaron de menos de 1 millón en 1988 a más de 167 millones en 1995.6

Alentar el cambio de la política nacional hace posible la prevención del VIH. La adopción de políticas que respalden, en vez de obstruir, los esfuerzos de prevención es uno de los medios que puede emplear un gobierno para proteger a sus ciudadanos contra la infección por el VIH. En Brasil, las ventas de condones prosperaron después de que el gobierno eliminó un arancel del 15 por ciento sobre los condones importados. La "política de condón ciento por ciento" del gobierno tailandés, que fomenta el uso sistemático de condones entre trabajadores del sexo comercial, ha contribuido a una disminución de la transmisión del VIH y de las ETS, y ha inspirado esfuerzos análogos en las Filipinas y la República Dominicana. En todo el mundo, cuando los dirigentes gubernamentales han hablado acerca de la prevención de la infección por el VIH y el SIDA, su franqueza ha fomentado una respuesta más vigorosa ante la epidemia.

El fortalecimiento de las organizaciones locales de prevención del SIDA es la mejor forma de llegar a las comunidades y mantener los esfuerzos de prevención. De 1991 a 1995, cuando los disturbios políticos y un embargo comercial internacional habían paralizado a Haití, las organizaciones no gubernamentales de Haití valientemente siguieron desplegando sus esfuerzos de prevención. Con el apoyo del Proyecto AIDSCAP, de FHI, financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, esos pequeños grupos iniciaron programas eficaces de prevención en los lugares de trabajo, las escuelas, las iglesias y los centros comunitarios, y beneficiaron tanto a las poblaciones urbanas como a las rurales. Y en Tanzanía, AIDSCAP ha ayudado a las ONG a abandonar la competencia y a colaborar en los programas de prevención en las regiones del país que más se ven afectadas por el VIH o el SIDA.

Los programas integrales de prevención del VIH son los que tienen más efecto. La experiencia ha demostrado que la combinación de estas estrategias de prevención multiplica su eficacia, al crear un ambiente sociopolítico que apoya el cambio de comportamiento sostenido y el riesgo reducido. Así como la combinación de tratamientos para la infección por el VIH es más eficaz contra el virus en las personas infectadas, la combinación de estrategias de prevención del VIH tienen mayor repercusión en el virus en las poblaciones donde es prevalente. Los profesionales de la planificación familiar tienen una función vital que desempeñar en esta estrategia integral.

La mejor inversión

A pesar del éxito que han tenido esas estrategias de prevención, y la continua dificultad de encontrar una cura o una vacuna eficaz y asequible, sólo un reducido porcentaje de los fondos para la labor global para la infección por el VIH y el SIDA se asigna a programas de prevención. Pero incluso cuando se disponga de una vacuna eficaz contra el VIH, ésta no será perfecta y seguiremos necesitando aplicar todas las demás estrategias de prevención combinadas. Así pues, esas estrategias combinadas para la prevención del VIH en poblaciones se asemejan a las estrategias combinadas que necesitamos para el tratamiento de la infección por el VIH en las personas.

Esa necesidad actualmente es más fuerte que nunca. Hasta 40 millones de personas se habrán infectado con el virus a finales de la década. En algunas regiones, generaciones enteras desaparecerán a causa de la enfermedad, y dejarán detrás centenares de millares de huérfanos que dependerán de los servicios sociales y de caridad. A medida que los trabajadores, en la edad en que son más productivos, sucumben al SIDA y los presupuestos nacionales de salud se usan hasta el límite a causa del costo cada vez mayor de la atención de los enfermos, las repercusiones económicas debilitarán la economía, que a duras penas puede sostenerse, de los países en desarrollo. Tales presiones ejercidas en sociedades frágiles pueden intensificar los disturbios políticos y la inestabilidad.

Si no apoyamos la prevención del VIH y sólo esperamos que se descubra una "bala mágica" médica, las consecuencias serán catastróficas. Aplaudimos los avances biomédicos en la investigación relativa al SIDA, pero al mismo tiempo debemos recordar que la prevención del VIH sigue siendo una de las mejores inversiones que podemos hacer para lograr un mundo más sano, más productivo y más estable.

El doctor Lamptey dirige el Proyecto de AIDSCAP de la USAID y el doctor Cates supervisa la participación de FHI en el proyecto HIVNET de los Institutos Nacionales de Salud. El presente artículo se ha adaptado de uno que los doctores Lamptey y Cates publicaron en AIDScaptions, una revista que publica el Proyecto de AIDSCAP.

Referencias

  1. Cates W Jr. Sexually transmitted diseases and family planning: Strange or natural bedfellows, revisited. Sex Transm Dis 1993;20:174-78. Stein Z. Editorial: Family planning, sexually transmitted diseases, and the prevention of AIDS -- divided we fail? Am J Public Health 1996;86:783-84.
  2. St Louis ME, Wasserheit JN, Gayle HD. JANUS considers the HIV pandemic: Harnessing recent advances to enhance AIDS prevention. Am J Public Health, in press. Coates TJ, Aggleton P, Gutzwiller F, et al. HIV prevention in developing countries. Lancet 1996;348:1143-48.
  3. The Status and Trends of the Global HIV/AIDS Pandemic Symposium, Final Report. (Arlington, VA: AIDSCAP/Family Health International, Harvard School of Public Health and UNAIDS, 1996) 17.
  4. Dallabetta G, Laga M, Lamptey P. Control of Sexually Transmitted Diseases: A Handbook for the Design and Management of Programs. Arlington, VA: AIDSCAP/Family Health International, 1996; Grosskurth H, Mosha F, Todd J, et al. Impact of improved treatment of sexually transmitted diseases on HIV infection in rural Tanzania: Randominzed control trial. Lancet 1995;346:530-36; Committee on Prevention and Control of Sexually Transmitted Diseases, Eng TR, Butler WT, eds. The Hidden Epidemic: Confronting Sexually Transmitted Diseases. Washington: National Academy Press, 1996.
  5. Hanenberg RS, Rojanapithayakorn W, Kunasol P, et al. Impact of Thailand's HIV-control programme as indicated by the decline of sexually transmitted diseases. Lancet 1994;334:243-45.
  6. Population Services International sales reports, unpublished.

Para mayor información, refiérase al sitio Web de Family Health International www.fhi.org

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Last Updated: 09 Jul 2003

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