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La conciencia de la propia fertilidad implica educación acerca del ciclo
menstrual y su relación con la salud de la reproducción. En un sentido amplio,
incluye el conocimiento de las actitudes y las creencias culturales respecto a su
relación con las funciones de la reproducción. Este conocimiento es un elemento
importante de la atención de calidad en los programas de planificación familiar.
A menudo, la conciencia de la propia fertilidad se enseña solamente a las parejas que
desean usar métodos de planificación familiar natural, y la enseñanza se limita al
reconocimiento de los signos biológicos que indican que la ovulación está ocurriendo.
Sin embargo, el aprendizaje del tema más amplio de la fertilidad masculina y femenina
puede beneficiar a los usuarios de todo tipo de anticonceptivos. Las parejas están en
mejores condiciones de comprender cuándo hay más, o menos, probabilidades de que ocurra
el embarazo; de comprender cómo los anticonceptivos afectan al ciclo
menstrual y la ovulación, por ejemplo la presencia de amenorrea entre algunas
usuarias de anticonceptivos hormonales; de comprender cómo influyen algunos
anticonceptivos en la fertilidad masculina; de comprender los efectos de la
anticoncepción en otros aspectos de la salud; y de reconocer los cambios que tal vez
indiquen posibles problemas de la salud de la reproducción, como las enfermedades de
transmisión sexual (ETS). Además, la conciencia de la fertilidad puede ayudar a las
mujeres y a los hombres a comprender el proceso de la menopausia y los cambios físicos y
emocionales que ocurren cuando la capacidad de reproducción de la mujer llega a su fin.
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| En un dibujo, hecho por una guatemalteca después de haber recibido
capacitación relativa a la conciencia de la propia fertilidad, se correlaciona el ciclo menstrual con las estaciones agrícolas. Los días en que se
puede concebir se presentan como la época de lluvia. PAMI/PATH/IRH |
"Para regular la fertilidad, primero hay que ser consciente de
ella", dice el doctor Roberto Rivera, director corporativo de asuntos médicos
internacionales de FHI. "La conciencia de la fertilidad va más allá de la
planificación familiar, pero mantiene una relación importante con ella. El uso
incorrecto o la discontinuación del uso de anticonceptivos a veces ocurre a causa de un
conocimiento limitado de la propia fertilidad."
"Los conocimientos constituyen un factor habilitador", añade el doctor
Carlos Huezo, director médico de la International Planned Parenthood Federation (IPPF --
Federación Internacional de Planificación de la Familia), en Londres. "Cuanto más
sepan las personas, más capacitadas estarán para llevar a cabo la importante práctica
de la planificación familiar. Saber cómo funciona el proceso de reproducción es
importante para ambos miembros de la pareja... porque podrán compartir las
responsabilidades y los comportamientos que se requieren para lograr las metas de la salud
de la reproducción."
Con frecuencia, la conciencia de la propia fertilidad se define limitadamente como el
conocimiento básico de la anatomía y la fisiología de la reproducción.1 Pero muchos
expertos hacen hincapié en que la conciencia de la propia fertilidad es más que la
capacidad de detectar los cambios físicos relacionados con el ciclo
menstrual. Ésta también implica comprender la relación que existe entre la
fertilidad y las emociones, los comportamientos y los factores culturales. Muchos expertos
han ampliado la definición de manera que incluya la capacidad de la pareja de usar y
aplicar esta información básica en su vida cotidiana, y la capacidad de hablar de dicha
información con los compañeros sexuales y con los proveedores de servicios de salud,
dice la doctora Victoria Jennings del Institute for Reproductive Health (IRH) de la
Universidad de Georgetown, en Washington.
"Los conocimientos acerca de la fisiología de la reproducción ayuda a las
mujeres y a los hombres a tomar decisiones informadas, no sólo respecto a la
planificación familiar sino también respecto a su comportamiento de reproducción",
manifiesta la doctora Soledad Díaz, consultora del Instituto Chileno de Medicina
Reproductiva de Santiago, Chile.
El organismo del hombre puede producir espermatozoides en cualquier momento después de
la pubertad, pero el organismo de la mujer normalmente produce sólo un óvulo cada mes en
un proceso cíclico regulado por una serie de cambios hormonales. El embarazo es más
probable que ocurra en el momento, o cerca del momento, en que el óvulo se libera del
ovario (ovulación), aproximadamente en la mitad del ciclo menstrual
de la mujer. Si no ocurre embarazo, el revestimiento del útero se desprende y la mujer
experimenta sangrado vaginal. Este proceso biológico, conocido como menstruación,
empieza durante la adolescencia (menarca) y continúa hasta que la mujer llega a la
menopausia, cuando tiene aproximadamente 50 años de edad. Si la mujer está embarazada,
el revestimiento del útero no se desprende. La ausencia de un período menstrual suele
ser el primer signo de embarazo para muchas mujeres.
Muchas mujeres no comprenden el proceso de la menstruación
A pesar de que normalmente las mujeres tienen el período menstrual durante unos 40
años, hay muchas personas en el mundo que no comprenden cómo ocurre la menstruación ni
cómo se relaciona el ciclo menstrual con la concepción. Un
estudio realizado con más de 10.000 mujeres en edad de reproducción en Honduras observó
que la mayoría de las mujeres no podían identificar correctamente la fase fértil del
ciclo menstrual; sólo 7 por ciento acertaron al decir que el período de fertilidad
ocurría a mediados del ciclo menstrual.2 En Rumania, una encuesta de salud de la
reproducción realizada en 1993 reveló que el 54 por ciento de las entrevistadas sabían
cuándo durante el ciclo menstrual había más probabilidades de quedar embarazadas, pero
el 33 por ciento no sabía que una mujer podía quedar embarazada la primera vez que
tenía relaciones sexuales.3 Un estudio en el que participaron casi 3.000 adultos jóvenes
en Senegal, realizado por FHI y el Comité d'Étude sur les Femmes, la Famille et
l'Environnement en Afrique, observó que sólo la tercera parte de los hombres y las
mujeres de 15 a 19 años de edad identificaron correctamente los días del ciclo menstrual
en los que una mujer puede quedar embarazada.4
Los expertos en materia de salud dicen que la educación relativa a todas las fases del
ciclo menstrual debe ser un componente clave de los programas de
conciencia de la propia fertilidad. No obstante, en muchas culturas, la menstruación
sigue siendo un tema envuelto en un velo de mito y misterio, y del que hablan solamente
las mujeres, no los hombres.
En algunas culturas, la menstruación se considera un signo de suciedad. Es posible que
durante la menstruación se limiten las actividades de las mujeres, incluida la
participación en los quehaceres del hogar y los rituales religiosos. Un estudio realizado
en la India reveló que a aproximadamente la mitad del grupo estudiado de 65 niñas
adolescentes se les limitaba la participación en actividades religiosas y juegos y la
asistencia a matrimonios. A un porcentaje inferior se le limitaba la asistencia a la
escuela.5
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| El hombre sigue siendo fértil hasta la muerte, como lo ilustra este pañuelo hecho
por una clienta guatemalteca. Se representan las distintas etapas de la vida, y en el
borde aparecen espermatozoides desde la pubertad hasta la muerte. PAMI/PATH/IRH |
Además de limitar las actividades de la mujer, el sangrado menstrual
también puede influir en la vida sexual de la pareja. Algunas religiones prohiben el acto
sexual durante el sangrado menstrual, y otras parejas evitan el coito durante la
menstruación porque consideran que es nocivo para la salud o antihigiénico. Un estudio
en el que participaron más de 500 hombres y mujeres en Chile indicó que aproximadamente
70 por ciento evitaba el acto sexual durante el sangrado menstrual.6 Las parejas dijeron
que evitaban el coito durante la menstruación porque era antihigiénico, incómodo,
"sucio" y algo que se les había enseñado que no debía hacerse.
"Muchas de las mujeres que atendemos creen que los días inmediatamente
posteriores a la menstruación constituyen el período fértil. Evitan el embarazo durante
este tiempo, y están equivocadas", dice Margarita Díaz, directora de capacitación
y educación en salud sexual y de la reproducción en el Centro de Pesquisas e Controle
das Doenças Materno Infantis de Campinas (CEMICAMP), en el Brasil.
Comprender el ciclo menstrual es parte importante de la
conciencia de la propia fertilidad, pero comprender la ausencia del sangrado menstrual
(amenorrea) es igualmente importante.
Se debe informar a las mujeres que usan anticonceptivos hormonales que estos métodos
de planificación familiar pueden modificar los patrones de sangrado menstrual y que la
amenorrea es común entre las mujeres que usan métodos sólo de progestina, como las
píldoras sólo de progestina (minipíldoras), el inyectable acetato de
medroxiprogesterona de depósito (DMPA o Depo-Provera) y el implante Norplant. En las
usuarias de anticonceptivos hormonales, la amenorrea rara vez es signo de embarazo, o de
enfermedad. Algunas mujeres en diversas culturas consideran ventajoso este efecto
secundario de los métodos de progestina.
Lo que se ha aprendido
Por regla general, los programas de planificación familiar y de salud de la mujer
ofrecen educación acerca de la conciencia de la propia fertilidad en relación con las
técnicas de planificación familiar natural. Al hacerlo, también aumentan los
conocimientos de la clienta respecto a las opciones de planificación familiar, la
prevención y el tratamiento de las ETS y otras cuestiones de salud de la reproducción.
En el Brasil, las mujeres que acuden a los consultorios de planificación familiar del
CEMICAMP en el estado de São Paulo, asisten a una sesión de una hora en la que se les
enseña cómo los métodos anticonceptivos influyen en el organismo de la mujer, incluido
el ciclo menstrual; cómo los métodos previenen el embarazo; y
los posibles efectos secundarios del uso de anticonceptivos. Luego, cada mujer recibe
asesoramiento privado acerca del método que posiblemente quiera elegir.
"Es muy útil que las mujeres entiendan qué es y qué significa la menstruación,
y por qué la mujer menstrúa cada mes", indica Margarita Díaz, de CEMICAMP.
"Cuando entienden, también entienden por qué algunos anticonceptivos alteran los
patrones menstruales. Cuando entienden, pueden aceptar mejor los efectos secundarios. Si
una mujer usa el Depo-Provera, debe saber que la amenorrea es un efecto secundario
posible. Es algo importante que hay que saber."
Saber identificar la fase fértil puede ser útil para algunas usuarias de los métodos
anticonceptivos de barrera, dice Margarita Díaz. Algunas parejas prefieren usar
anticonceptivos, como condones o diafragmas, sólo durante el período fértil.
Con frecuencia, el primer paso en la educación de los clientes es la capacitación de
los proveedores, afirma Margarita Díaz, y agrega que "hay médicos y enfermeras que
trabajan en consultorios de planificación familiar, que no están seguros de cómo
determinar el período fértil. Dividen el mes en tres fases: 10 días infértiles, 10
días fértiles y 10 días infértiles". Este método sería eficaz solamente para
las mujeres que tienen ciclos entre 28 y 31 días, que es el promedio de duración en
todas las mujeres. Sin embargo, los ciclos pueden variar mucho de una mujer a otra.
En Tanzanía, país del sudeste de África, un programa diseñado para educar a los
residentes de los tugurios urbanos de Dar-es Salam acerca de la planificación familiar
empieza con información acerca de la menstruación. Los hombres y las mujeres analfabetos
reciben instrucción acerca de la menstruación y la fisiología de la reproducción, que
imparten trabajadores comunitarios mediante sesiones de educación en los hogares de las
personas, en reuniones sociales y en mercados.
"Empezamos informándoles cómo funciona el organismo y cómo pueden beneficiarse
de la planificación familiar", manifiesta Margaret Kotta, directora de proyectos del
Shirika La Uchumi La Wanawake Tanzania (SUWATA). La educación acerca de la conciencia de
la propia fertilidad ha sido una "forma muy importante de ayudar a las comunidades a
aceptar la planificación familiar", afirma. En algunos casos, la educación se
extiende a los líderes comunitarios, quienes son esenciales en la promoción de los
programas de planificación familiar.
En Bolivia, el Program for Appropriate Technology in Health (PATH -- Programa para
tecnología apropiada para la salud ) y el Centro de Investigación y Educación Social
realizaron un estudio en un grupo de 120 personas de comunidades urbanas y rurales pobres,
señala Carolina Godínez, funcionaria de programas de PATH. La mayoría de las parejas
dijeron que les gustaría espaciar los nacimientos y les parecía que la madre era más
saludable cuando había un intervalo de tres años o más entre el nacimiento de un hijo y
otro. Casi tres cuartas partes de las parejas dijeron que la abstinencia periódica era la
mejor forma de evitar el embarazo, y sin embargo sólo 15 por ciento pudo identificar la
fase fértil de su ciclo menstrual. La mayoría de los
participantes de los grupos focales evitaban el acto sexual durante el sangrado menstrual,
por la creencia incorrecta de que éste era el período más fértil del ciclo de la
mujer.
En Guatemala, PATH trabajó con el Programa de Apoyo Materno Infantil para realizar un
estudio con 129 hombres y 114 mujeres sexualmente activos. Muchos de ellos consideraban la
menstruación como una enfermedad, pero una "enfermedad buena", dice Godínez.
El sangrado menstrual se consideraba saludable porque se expulsaba la sangre
"sucia". Las mujeres no se daban cuenta de los cambios del moco cervical. Las
parejas sabían que la amenorrea podía ser signo de embarazo, pero estaban confundidas
respecto a cuándo durante el ciclo menstrual, había más
probabilidades de que la mujer quedara embarazada.
PATH utilizó la información para elaborar material de capacitación acerca de la
conciencia de la propia fertilidad. Por ejemplo, se enseña a las mujeres a usar monedas,
hilo o reglas que las ayuden a medir la duración de su ciclo
menstrual y para prever los días fértiles. Godínez afirma que "la conciencia
de la propia fertilidad no debe verse solamente como un medio para promover la
planificación familiar. Creemos que es un derecho de reproducción".
Algunos expertos señalan que se requiere más investigación para determinar en qué
forma los conocimientos de una persona acerca de la conciencia de su fertilidad influyen
en el uso de anticonceptivos y en otros aspectos de la salud de la reproducción.
Adolescentes y hombres
Algunos programas de salud que ofrecen educación relativa a la conciencia de la propia
fertilidad le ponen especial atención a los adolescentes. Uno de ellos es el Movimiento
de Vida Familiar de Zambia. Se ofrecen programas en la escuela y fuera de ella para los
jóvenes de 11 a 25 años de edad en Lusaka, y entre los temas de conversación figuran la
salud de la reproducción, la autoestima y las relaciones familiares. El elemento central
del programa de enseñanza de la vida familiar es la conciencia de la propia fertilidad.
"Tratamos de ayudar a los jóvenes a entender cómo funciona el cuerpo desde el
punto de vista de la reproducción, y esto les ayuda a entender la relación que existe
entre pubertad y fertilidad", explica Mwape Lubilo, coordinadora de programas
nacionales para los jóvenes. "Esto ayuda a reducir los embarazos entre las
adolescentes, en particular los debidos a la ignorancia. También hablamos de las ETS, y
hacemos hincapié en su tratamiento temprano y su prevención.
La Girls Power Iniciative (GPI -- Iniciativa de poder de las adolescentes), en Nigeria,
es un programa no gubernamental para las adolescentes, que ahora es accesible a más de
200 adolescentes en Calabar y la Ciudad de Benín. El programa ofrece clases y charlas
semanales para niñas adolescentes entre 10 y 18 años de edad relativas a la salud y los
derechos de reproducción.
Las charlas acerca de la salud de la reproducción comienzan con la educación relativa
al ciclo menstrual. Para ayudar a las adolescentes a comprender
mejor la relación entre el ciclo menstrual y la fertilidad, la GPI ha elaborado un manual
titulado Understanding and Knowing Your Body (Comprende y conoce tu cuerpo). Este manual
presenta una explicación del ciclo menstrual, incluida la menstruación y la ovulación;
información acerca de cómo observar el ciclo menstrual y predecir la ovulación;
información acerca de cómo una adolescente puede y no puede quedar embarazada; y un
cuadro, con una lista de métodos de planificación familiar y su eficacia "si tienes
mucho cuidado cada vez" y "si no tienes mucho cuidado cada vez".
La doctora Bene Madunagu, una de las dos coordinadoras del programa, dijo que una de
las razones de ofrecer el programa era que las jóvenes dicen que desean información
acerca de la salud de la reproducción pero que con frecuencia les da mucha vergüenza
hablar de ello con sus padres. La GPI anima a las adolescentes a hablar con sus padres de
esas inquietudes; en un ejercicio reciente, cada adolescente de la clase debía tratar con
su madre una cuestión relativa a la salud de la reproducción.
Puesto que la mayoría de los métodos anticonceptivos modernos han sido concebidos
para uso de la mujer, a menudo se pasa por alto a los hombres en los programas de
planificación familiar y de conciencia de la propia fertilidad. En Bolivia, se hicieron
preguntas a más de 1.500 parejas de siete ciudades acerca del uso de la planificación
familiar. Mientras las mujeres recibían la mayor parte de la información en consultorios
de salud y hospitales, los hombres la recibían en su mayor parte de amigos o compañeros
de trabajo varones.7
"La participación de los hombres es crucial", manifiesta Geeta Oodit, de la
oficina de enlace de la IPPF en África. Es sumamente crucial en la prevención del
embarazo y en la prevención del SIDA. La necesidad de educar a los hombres es ineludible;
pero no hay que educar sólo a las mujeres y luego esperar que los hombres usen un condón
cuando ellas se lo pidan. La educación puede llevar a la cooperación."
En el consultorio del CEMICAMP, en el Brasil, se invita a los hombres a que asistan a
las sesiones relativas a la conciencia de la propia fertilidad con sus compañeras. Sólo
unos cuantos hombres han asistido desde que se empezó a ofrecer el programa hace un año,
pero Margarita Díaz dice que la inclusión de los hombres es un paso importante.
Agrega que "en el consultorio, estamos tratando de trabajar con los hombres para
enseñarles acerca de la prevención del embarazo y de las ETS. Necesitan saber cómo
funciona el organismo de la mujer, y las mujeres necesitan saber también cómo funciona
el del hombre. Para que se entiendan mejor las cuestiones relativas a la salud de la
reproducción, es necesario que los hombres y las mujeres tengan los mismos conocimientos;
y no que a ellos se les enseñe unas cosas y a ellas otras".
-- Barbara Barnett
Referencias
- Hermann CB, Williamson NE, McCann M, et al. Periodic Abstinence in
Developing Countries. (Columbia; MD: Institute for Resource Development, 1986) 2.
- Honduran Ministry of Public Health, the Association for Family Planning
in Honduras, Management Sciences for Health, and Family Health International. Epidemiology
and Family Health Survey, Honduras 1987, Final Report. Research Triangle Park: Family
Health International, 1989.
- Serbanescu F, Morris L. Reproductive Health Knowledge and Attitudes,
Rumania Reproductive Health Survey, 1993, Final Report. Bucharest: Institutl de
Ocrotire a Mamei si Copilului, 1995.
- Nare C, Katz K, Tolley E. Measuring Access to Family Planning
Education and Services for Young Adults in Dakar, Senegal. Research Triangle Park:
Family Health International, 1996.
- Drakshayani DK, Venkata RP. A study on menstrual hygiene among rural
adolescent girls. Indian Journal of Medical Sciences 1994;48(6):139-43.
- Getting to Know Our Bodies. Harare: Women's Action Group, Nd.
- Barnhart K, Furman I, Devoto L. Attitudes and practice of couples
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1995;51(2):93-98.
- For a more thorough discussion of this topic, see Snowden R, Christian
B, ed. Patterns and Perceptions of Menstruation. New York: St. Martin's Press,
1983.
- The Population Council. Male barriers to family planning: Myth or
reality? Research News. New York: The Population Council, 1994.
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