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La anticoncepción de emergencia ofrece una solución a las parejas que desean evitar
un embarazo involuntario después de tener un coito sin protección. Pero el coito sin
protección también aumenta los riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual
(ETS). ¿Existen medidas de emergencia que pueden adoptarse para reducir el riesgo
después de haber estado expuestas a ETS?
Los expertos responden que sí. Sin embargo, esas medidas tienen limitaciones y se
recomiendan sólo para ciertos grupos de personas, como las mujeres que son víctimas de
agresión sexual. El tratamiento de emergencia de las ETS no se recomienda para uso
rutinario.
"El problema principal [en el tratamiento de emergencia] es la multiplicidad de
ETS", dice el doctor Robert Johnson, médico epidemiólogo de la División de
Prevención de ETS de los Centros de los Estados Unidos para el Control y la Prevención
de Enfermedades (CDC). No existe un sólo medicamento que pueda tratar todas las ETS. Los
agentes virales no se pueden tratar. Es difícil sugerir un régimen de tratamiento."
Existen más de 20 clases de enfermedades de transmisión sexual. Si bien es cierto que
los condones de látex, cuando se usan en forma constante y correcta, pueden reducir los
riesgos de todas ellas, no existe un sólo medicamento que pueda tratarlas todas con
éxito.
Se pueden usar combinaciones de antibióticos para reducir los riesgos de infección de
algunas ETS bacterianas en las mujeres que han sido víctimas de agresión sexual. Se ha
observado que el lavado de los genitales y los medicamentos han presentado cierta eficacia
en la prevención de las ETS entre los hombres que prestan servicio militar. Es posible
que las duchas, a las que muchas mujeres recurren para lavarse la vagina, no ayuden a
prevenir las ETS y que en realidad favorezcan las infecciones cuando se ha introducido
contaminación.
Se estima que en todo el mundo se registran cada año 250 millones de nuevos casos de
ETS.1 Actualmente, la mayoría de los científicos comparten la opinión de que las ETS
aumentan el riesgo de que una persona contraiga la infección por el VIH, virus que causa
el SIDA. Existen pruebas de que las ETS que causan llagas genitales, como el herpes, el
chancroide y la sífilis, pueden aumentar los riesgos de transmisión del VIH al crear una
puerta de entrada para el virus del SIDA. Otras ETS, que no causan úlceras sino
inflamación, también pueden aumentar la susceptibilidad al VIH.2
Dado que los condones de látex pueden prevenir la transmisión de las ETS bacterianas y
virales, y dado que los antibióticos pueden curar las ETS bacterianas cuando se ha
establecido el diagnóstico, la investigación para encontrar un método de emergencia
para la prevención de las ETS --un método que pudiera usarse después de un coito sin
protección pero antes de que aparezcan los síntomas-- ha sido limitada.
Sin embargo, se están realizando investigaciones para elaborar microbicidas, que podrían
eliminar los patógenos de ETS tanto bacterianos como virales. Algunos investigadores han
conjeturado que esos productos, diseñados para usarse antes del coito para prevenir
infecciones, también podrían usarse para la prevención de emergencia o poscoital en el
caso de las ETS. (Ver artículo página 15.)
"La necesidad de tal producto se manifiesta en los nuevos datos relativos a la
prevalencia generalizada de coitos no consensuales o de coacción en la vida de las
mujeres, incluso en el matrimonio y la unión consensual", escribe Christopher Elias,
del Population Council, y Lori Heise, del Proyecto de Políticas de Salud y Desarrollo.
"Un método poscoital también puede tener cierta utilidad para las mujeres,
especialmente las adolescentes, en las comunidades donde "hacer planes" para
tener relaciones sexuales es inaceptable."3
El tratamiento poscoital de las ETS también podría ser útil para las parejas que usan
condones como método de prevención de las ETS pero a quienes se les rompe o desliza el
condón, así como se usa la anticoncepción de emergencia para prevenir el embarazo
cuando a la pareja le falla el condón.
Agresión sexual
Los CDC han elaborado directrices para el tratamiento de emergencia de las ETS para las
mujeres que han sido víctimas de agresión sexual o de un coito no consensual. Las
directrices recomiendan una combinación de antibióticos, que han de administrarse al
cabo de unas horas después del coito. Esta combinación se ha diseñado para prevenir las
infecciones que se diagnostican con mayor frecuencia después de la agresión sexual:
tricomoniasis, clamidiosis, gonorrea y bacteriosis vaginal.
Los CDC recomiendan: inyección intramuscular en una sola dosis de 125 miligramos de
ceftriaxona; dos gramos de metronidazol oral en una sola dosis; y 100 miligramos de
doxiciclina oral dos veces al día durante siete días.4
Los CDC también recomiendan que los proveedores de servicios de salud informen a la
clienta acerca de los síntomas de las ETS y le hagan saber que debe regresar a la
clínica si éstos se manifiestan. Los proveedores también deben aconsejar a la clienta
que use condones hasta que termine el tratamiento antibiótico, para evitar la posibilidad
de que le transmita una ETS a su compañero.
Si se dispone de una vacuna contra la hepatitis B, hay que administrársela a la clienta
para protegerla contra esa enfermedad. Si hay pruebas de laboratorio para las ETS, la
clienta debe regresar para someterse a exámenes de seguimiento al cabo de 2 semanas y al
cabo de 12 semanas después de la agresión sexual.
Hay menos probabilidades de contraer una ETS después del coito que de quedar embarazada.
En momento dado, de cada cinco personas, menos de una está infectada con una ETS,
mientras que nueve de cada diez mujeres menores de 35 años son fecundas y podrían quedar
embarazadas.5 A menudo, se usan antibióticos como medida preventiva por razones
sicológicas y biológicas. La clienta, que ya ha sufrido el trauma físico y emocional de
la agresión, no tendrá que preocuparse de una consecuencia más si toma antibióticos.
Las mujeres corren cierto riesgo de contraer la infección por el VIH en una agresión
sexual, pero los CDC dicen que los riesgos son muy bajos. No existen medidas de emergencia
que el proveedor de atención de salud pueda adoptar para reducir el riesgo de que una
mujer se infecte con el VIH en esta situación. Los proveedores deben ofrecer a las
clientas asesoramiento y exámenes relativos al VIH, pero algunos especialistas
recomiendan que esto se haga durante una visita de seguimiento a la clínica y no durante
la visita inicial, cuando la clienta está atemorizada y trastornada.
Aparte del uso para prevenir las ETS entre las víctimas de agresión sexual, la mayoría
de los especialistas consideran que el uso de antibióticos para la prevención de
emergencia de las ETS en la población en general es un uso innecesario y costoso de los
recursos médicos escasos. "El tratamiento de emergencia dará lugar a un tratamiento
excesivo de personas que no están infectadas", dice el doctor Jonathan Zenilman,
profesor adjunto de medicina en la División de Enfermedades Infecciosas de la Universidad
de Johns Hopkins en los Estados Unidos. Dado que algunas ETS se han hecho resistentes a
ciertos antibióticos, no se recomienda administrar tratamiento antes de haber establecido
el diagnóstico.
Experiencia en las fuerzas armadas
El uso del tratamiento poscoital de emergencia para las ETS ha tenido cierto éxito
entre las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Durante la Primera Guerra Mundial, los
oficiales militares trataron de reducir la incidencia de ETS mediante campañas
educacionales que hacían hincapié en la necesidad de que los militares fueran "100
por ciento eficaces para ganar la guerra". Se instó a los militares a que
practicaran abstinencia para prevenir las enfermedades de transmisión sexual.
A los militares que habían tenido relaciones sexuales con prostitutas se les decía que
regresaran a su base militar y se presentaran para recibir tratamiento de emergencia
dentro de un lapso de tres horas después del coito. El procedimiento constaba de varios
pasos. Primero, el soldado orinaba, luego se lavaba los genitales con agua y jabón,
seguidos de bicloruro de mercurio. Un asistente médico examinaba la región genital del
soldado y luego le inyectaba Protargol, que contiene proteína de plata, en el pene. El
soldado debía orinar al cabo de cinco minutos. Por último, el pene se frotaba con
ungüento de calomel y se envolvía en papel encerado. El soldado no debía orinar por lo
menos durante cuatro o cinco horas después del tratamiento.
Para reducir más la incidencia de enfermedades de transmisión sexual durante la Primera
Guerra Mundial, los soldados estadounidenses recibían un estuche de tratamiento de
emergencia que ellos mismos se podían administrar. Esto se hizo en forma experimental con
los soldados que no tenían acceso a un centro de salud. El estuche contenía ungüento de
calomel, ácido carbólico y alcanfor.
Los oficiales de salud militar estimaban que este tratamiento podía prevenir con eficacia
el 99,6 por ciento de los casos de sífilis, gonorrea y chancroide. Las estadísticas
relativas al éxito de los esfuerzos militares para reducir las ETS no se publicaron. Sin
embargo, los oficiales militares estiman que varios millones de hombres recibieron
tratamiento de emergencia de ETS.
Durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas armadas de los Estados Unidos trataron de
reducir la incidencia de las ETS mediante programas educacionales, tratamiento de
emergencia de las ETS y condones para la prevención de dichas enfermedades. Cuando se
descubrió que los antibióticos podían tratar eficazmente las ETS bacterianas, y cuando
se supo que los condones podían prevenir la transmisión de las ETS, se redujo el uso de
las clínicas para el tratamiento de emergencia.6
En los años setenta, un estudio realizado entre unos 500 marineros estadounidenses que
habían tenido relaciones sexuales con mujeres cuando estaban de licencia en tierra en el
Pacífico occidental concluyó que las tasas de infección de ETS no disminuían en forma
significativa si el hombre orinaba dentro de un lapso de 30 minutos después del coito o
si se lavaba los genitales dentro de un período de una hora.7 En otro estudio realizado
con 1,000 marineros se observó que 200 mg de minociclina, administrados por vía oral
unas cuantas horas después del coito, ofrecían cierta protección contra la aparición
posterior de gonorrea. No obstante, los investigadores no recomendaron el uso generalizado
de antibióticos porque algunas cepas de gonorrea podrían volverse resistentes.8
Duchas vaginales
Dado que muchas mujeres habitualmente se dan duchas vaginales por razones de higiene,
se ha especulado que tal vez las duchas poscoitales reduzcan la incidencia de ETS. Los
estudios han demostrado que las duchas tal vez no ofrezcan ninguna protección contra las
ETS. En realidad, puede que fomenten algunos tipos de infecciones del aparato reproductor.
Es posible que las duchas vaginales reduzcan los riesgos de contraer gonorrea, pero
también pueden aumentar los riesgos de enfermedad pélvica inflamatoria y embarazo
ectópico.9 En un estudio realizado con más de 600 mujeres en los Estados Unidos se
observó que las mujeres que se duchaban estaban más propensas al riesgo de contraer ETS;
entre ellos, tener múltiples compañeros sexuales y haber empezado las relaciones
sexuales a una edad temprana. Sin embargo, otros dicen que es difícil establecer si las
duchas aumentan el riesgo que corre una mujer de contraer una infección o si ducharse es
simplemente una práctica común entre las mujeres que corren riesgo de contraer ETS por
otras razones.10
Normalmente, el pH de la vagina es bajo (ácido), pero los valores de pH cambian durante
el coito por la eyaculación, la menstruación, la deficiencia de estrógeno, la
menopausia y la vaginosis bacteriana. Algunos investigadores consideran que los valores de
pH vaginal posiblemente desempeñan una función importante en la transmisión de ETS.
Varios estudios con un número reducido de participantes han examinado los cambios
después de una ducha, en los microorganismos que normalmente se encuentran en la vagina.
Un estudio realizado con 20 mujeres en los Estados Unidos observó que dosis reducidas de
una preparación para duchas que contiene el antiséptico gluconato de clorhexidina no
modificó en forma significativa la flora vaginal al cabo de 30 días de uso.11 Un estudio
con un número reducido de participantes realizado en la Universidad de Sassari, Italia,
evaluó siete preparaciones de ducha vaginales para determinar sus efectos in vitro en
lactobacilos, bacterias que normalmente se encuentran en la vagina. Los lactobacilos
producen peróxido de hidrógeno, que inhibe la proliferación de algunos patógenos,
posiblemente patógenos de las ETS.12 Los investigadores concluyeron que el uso constante
de esas duchas podía cambiar la composición de la flora que normalmente se encuentra en
la vagina.13 Un estudio realizado con 10 mujeres en los Estados Unidos, en el que se
compararon dos tipos de preparaciones para duchas, observó que las que contenían ácido
acético (el ácido del vinagre) produjeron leves cambios, por poco tiempo, en la flora
vaginal, mientras que las soluciones que contenían povidona-yodo (Betadina) produjeron
cambios significativos en la flora vaginal, lo cual podría aumentar los riesgos de
infección y tal vez los riesgos de enfermedad pélvica inflamatoria.14
El uso de bebidas no alcohólicas para duchas poscoitales se aconseja frecuentemente como
remedio popular para prevenir el embarazo después de un coito sin protección, pero esto
no es eficaz porque los espermatozoides entran en el cuello uterino segundos después de
la eyaculación. Un estudio realizado con siete hombres en Nigeria examinó los efectos de
cuatro tipos diferentes de bebidas no alcohólicas en la motilidad de los espermatozoides
in vitro. El estudio observó que una clase de bebida, Krest (de limón ácido),
inmovilizaba todos los espermatozoides en un minuto. Sin embargo, el estudio no examinó
los efectos microbicidas.15 Un estudio efectuado en los Estados Unidos investigó los
efectos espermicidas de la Coca-Cola y observó que diferentes fórmulas de esta bebida no
alcohólica reducían la motilidad de los espermatozoides.16 Un estudio aparte, de las
bebidas de Cola, observó que el efecto sobre la motilidad era mínimo. Los investigadores
señalaron que la introducción de esos líquidos en la vagina podría causar
infección.17
Algunos investigadores indican que, desde el punto de vista cultural, las duchas
poscoitales microbicidas podrían ser más aceptables que los condones, los cuales
requieren negociación por parte de la pareja. Ciertos investigadores opinan que una ducha
poscoital de té o cerveza, que tiene un pH bajo, o de leche agria, que contiene
lactobacilos que hacen bajar los niveles del pH, podría ofrecer protección contra las
ETS, incluido el SIDA.
Agua y jabón
Se ha señalado que el lavado de los genitales puede ser un medio para prevenir la
transmisión de ETS a los hombres. Según estudios con personal militar en la dos Guerras
Mundiales, el lavado con agua y jabón después de exponerse a las ETS ayudó a prevenir
el chancroide.
En África al Sur del Sahara, el lavado de los genitales se ha propuesto teóricamente
como medio para reducir la incidencia de ETS y de la infección por el VIH. El hecho de
que los hombres no hayan sido circuncidados puede ser un factor de riesgo para el
chancroide, causa común de úlceras genitales en África. Esta enfermedad parece ser un
factor de riesgo para contraer el VIH. Los defensores de la salud indican que la
información relativa al lavado precoital y poscoital y las instrucciones de cómo limpiar
la zona debajo del prepucio pueden ser un medio para reducir la incidencia de ETS en
África oriental, central y meridional, donde la circuncisión masculina es menos común y
las úlceras genitales son más comunes que en África occidental.18
No obstante, un estudio realizado en Singapur, que hizo preguntas a 100 prostitutas acerca
de los métodos que usaban para prevenir las enfermedades de transmisión sexual,
concluyó que para este grupo de mujeres el lavado poscoital con soluciones antisépticas
no tenía ningún efecto preventivo contra las ETS.19
-- Barbara Barnett
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