Uno de los campos más nuevos en la investigación de métodos de barrera es la
elaboración de microbicidas: sustancias que eliminan o incapacitan los organismos que
causan infecciones, a saber, bacterias, virus y parásitos.
Es posible que los microbicidas ofrezcan un método controlado por la mujer para la
prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS), que no requiere el conocimiento
ni la cooperación del compañero. Así mismo, los microbicidas pueden tener o no
propiedades espermicidas, y por ello las mujeres pueden prevenir enfermedades pero no el
embarazo, opción que no tienen a su disposición las usuarias de condones o espermicidas.
Si bien es cierto que las parejas tal vez quieran prevenir el embarazo en ciertos momentos
de su vida, "el deseo de prevenir las infecciones es constante toda la vida",
afirma la doctora Penelope J. Hitchcock, jefa de la división de ETS del Instituto
Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) en los Estados Unidos. "Los
directores de programas han estado centrando su atención en la planificación familiar y
el control del número de hijos, pero también tenemos que comprender que la preservación
de la fertilidad es un componente importante de la salud de la reproducción."
El NIAID es una de las organizaciones que están trabajando para elaborar microbicidas.
Con fondos del NIAID, la Universidad de Pittsburgh empezará dentro de poco a realizar
estudios pertinentes a la seguridad y la eficacia de los microbicidas que contienen
lactobacilos, bacterias que normalmente se encuentran en la vagina. Los lactobacilos
producen peróxido de hidrógeno que, según los científicos, previene la propagación de
infecciones. El estudio de la Universidad de Pittsburgh examinará el uso de supositorios
de lactobacilos entre adolescentes.
"Por regla general, han sido excluido a los adolescentes de las
investigaciones", dice la doctora Sharon L. Hillier, investigadora principal del
estudio. "Si queremos encontrar soluciones que sirvan para prevenir las ETS, tenemos
que fijarnos como meta el grupo que corre mayor riesgo. Tenemos que determinar si dicho
grupo empleará una intervención y cómo la va a emplear. Conocer su comportamiento nos
puede beneficiar."
El estudio observará a más de 900 mujeres adolescentes en una clínica urbana de salud
durante un año. Los investigadores tratarán de determinar si el uso de supositorios de
lactobacilos afecta a los microorganismos que normalmente se encuentran en la vagina, si
los supositorios reducen la incidencia de gonorrea y vaginosis bacteriana en comparación
con un grupo que recibirá placebo, y si el uso de supositorios tiene algún efecto en la
aparición de otras ETS.
El Population Council, con sede en los Estados Unidos, también está realizando
investigaciones para elaborar nuevos microbicidas y ha llevado a cabo ensayos con mujeres
para determinar la seguridad de los microbicidas que contienen polisacáridos sulfatados.
Estas sustancias son compuestos naturales del cuerpo humano, que recubren las células y
el tejido conectivo. Los científicos creen que los polisacáridos, que han demostrado
inhibir el VIH in vitro, posiblemente revistan la superficie epitelial de la vagina con
una película que repele al VIH y a las células infectadas por ese virus. Los
polisacáridos, que se usan como aditivos de alimentos, no son detergentes y es posible
que produzcan menos irritación que los espermicidas que existen actualmente.
"Lo que deseamos es algo que no se absorba cuando llegue a la vagina", dice el
doctor David Phillips, quien está dirigiendo la investigación en el Population Council.
"Ya que estos compuestos son muy grandes el cuerpo no los absorbe fácilmente. Se
encuentran en toda la naturaleza, y por ello serían una fuente barata y estable de
microbicidas."
Los estudios del Population Council han examinado las formas de administración que
prefieren las mujeres, por ejemplo películas, gels y supositorios. "Uno de los
mensajes esenciales es que cualquier tipo de producto vaginal tendrá que ofrecerse en
diferentes formulaciones", indica Christa Coggins, del Population Council. "Un
sólo producto no va responder a las necesidades de todas las mujeres."
FHI, NIAID, National Institute of Child Health and Human Development, ReProtect Llc., y la
Universidad de Johns Hopkins están trabajando para evaluar un gel buffer (gel
amortiguador) que ofrezca protección contra las ETS, incluido el VIH. Este producto, que
contendría sustancias similares a las de algunos componentes en champús y jabones,
mantendrían los niveles de pH de la vagina incluso en presencia de semen, el cual
normalmente neutraliza la acidez vaginal.
Los investigadores afirman que un gel buffer que mantenga la acidez en la vagina podría
tener muchos beneficios. Muchos tipos de virus con envoltura, incluida una cepa del VIH,
son inactivados por los aumentos de acidez. Las bacterias, incluido el tipo que causa
gonorrea, se destruyen cuando los niveles de acidez aumentan. Parece que los leucocitos
"caballos de Troya" -- células infectadas por el VIH en el semen y el moco
cervical que tal vez favorecen la transmisión del VIH-- pierden motilidad y viabilidad y
dejan de producir el VIH cuando se exponen a un entorno ácido. Y la acidez moderada
elimina los espermatozoides rápidamente. El gel buffer es inodoro, incoloro y barato, y
no elimina los lactobacilos, que ayudan a producir la acidez en la vagina.
La Cooperación Sur a Sur en Salud de la Reproducción, con sede en Brasil, ha investigado
los efectos microbicidas de extractos de plantas, incluido el gossypol (aceite de semilla
de algodón) y el neem. Respecto al gossypol, los investigadores están tratando de
encontrar la forma de incorporar la sustancia a una cápsula de gelatina que pueda
insertarse en la vagina. Las cremas y los supositorios vaginales hechos de neem, que crece
abundantemente en la zona tropical, han demostrado ser espermicidas y microbicidas. Sin
embargo, se suspendieron los estudios iniciales de seguridad entre los seres humanos
porque a las usuarias les disgustaba el olor y porque los productos hechos de neem se
tardaban mucho en disolverse en la vagina. Se están sometiendo a prueba nuevas
formulaciones con olor reducido.
Entre otras sustancias que se están estudiando como posibles microbicidas vaginales
figuran las protegrinas sintéticas -- proteínas pequeñas que se encuentran en los
leucocitos-- las cuales, como se ha demostrado in vitro, inactivan el VIH, los
agentes que producen herpes, gonorrea, clamidiosis y otras ETS bacterianas; el C31G,
sustancia originalmente considerada como enjuague bucal, que es espermicida y microbicida;
el N-docosanol, alcohol que bloquea ciertos virus envueltos; y la escualamina, compuesto a
base de esteroides y tal vez sea eficaz contra las ETS bacterianas y virales.
También una versión modificada de beta-lactoglobulina, una proteína que se encuentra en
los productos lácteos llamado suero, ha bloqueado la transmisión del HIV en células
humanas en experimentos de tubos de ensayo hechos en el Centro de Sangre en Nueva York. La
proteína modificada, llamada B69, parece no afectar al espermatozoide.
El interés en los microbicidas lo ha fomentado, en parte, la necesidad de encontrar un
método controlado por las mujeres que les ofrezca protección contra las ETS. La mejor
protección que existe actualmente es la que ofrecen los condones, que son controlados por
el hombre. Sin embargo, a pesar de que los microbicidas se han considerado como un método
que va a beneficiar a las mujeres, la elaboración de esos productos también puede
proteger a los hombres contra las ETS, dice la doctora Hitchcock. Y tal vez su uso sea
más atrayente que el de los condones.
-- Barbara Barnett