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La comunicación en una pareja es un factor clave para lograr el uso correcto y
sistemático de los métodos de barrera. Sin embargo, en muchas sociedades pocas parejas
rara vez abordan los temas de salud de la reproducción.1
Entre las parejas que no hablan al respecto hay mayor riesgo de enfermedades de
transmisión sexual y de embarazo involuntario.2 Los proveedores de servicios que
aconsejan a las clientas acerca de cómo negociar con los compañeros y cómo hablar
abiertamente acerca de temores sexuales, riesgos y preocupaciones ayudarán a las clientas
a lograr una mejor anticoncepción y relaciones sexuales más libres de riesgo.
Si bien es cierto que muchos programas de prevención del SIDA han examinado las formas de
mejorar la comunicación en las parejas para promover el uso eficaz del condón, las
clínicas de planificación familiar han dedicado menos atención a este tema.
Según Laurie Fox, especialista en planificación familiar e investigación relativa a la
integración de servicios para ETS y planificación familiar en FHI, "La mayoría de
los programas de planificación familiar ofrecen métodos que las mujeres pueden usar sin
la participación de sus compañeros; por ejemplo, píldoras e inyectables. La cuestión
del uso correcto y constante de los anticonceptivos de barrera puede ser difícil porque
requiere algo nuevo: enseñar al compañero a cooperar". Algunos proveedores de
servicios de planificación familiar critican los métodos de barrera porque son menos
eficaces en cuanto al uso típico que muchas otras opciones anticonceptivas. Sin embargo,
es probable que mejore la eficacia de los métodos de barrera si se hace más hincapié en
la comunicación entre las parejas.
Carol Joanis, de FHI, quien realiza investigaciones acerca de la aceptabilidad de los
métodos anticonceptivos, afirma que "Si los programas de planificación familiar
pueden informar cuál es el mejor método y cómo usarlo, ¿por qué no pueden aconsejar a
sus clientas cómo hablar con sus compañeros? Indudablemente, tenemos suficiente
experiencia con el SIDA para saber qué tipo de comunicación se necesita. ¿Por qué es
una noción tan radical? Pregúntele a su clienta si se siente cómoda al hablarle a su
compañero acerca de condones. Preguntas muy sencillas conducen al diálogo."
Fortalecer la confianza en sí misma
Finalmente, la eficacia de la comunicación cuando se trata de cuestiones sexuales
depende de la autoestima de la persona y lo que ésta cree que vale, dice Joanis. Cuanta
más confianza en sí misma tenga la mujer, más podrá hablar de sus necesidades, el sexo
y sus sentimientos, incluso en las culturas donde ese tipo de comunicación se considera
tabú.
Fortalecer la confianza que una mujer tiene en sí misma para que pueda gobernar su propia
relación sexual puede mejorar el uso del condón, según la doctora Priscilla Ulin, de
FHI, quien dirigió grupos focales relativos al sexo sin riesgo en Haití. Los grupos de
conversaciones entre las mujeres, o entre las mujeres y los hombres, pueden promover el
diálogo acerca de las relaciones sexuales, los métodos de barrera y los riesgos
sexuales.
Algunas mujeres prefieren animar cariñosamente al hombre a que use el condón, mientras
otras piensan que deben convencer al hombre racionalmente y recurrir a su sentido del
deber de proteger a su familia contra el SIDA. Si la comunicación no da resultado, a
veces las mujeres se niegan al coito, aunque esta táctica puede ser peligrosa.3 Los
consejeros deberían preguntarle a las clientas qué tipo de peligros, reacciones y
consecuencias pueden presentárseles.
En 1993 y 1994, el Centro Internacional para las Investigaciones sobre la Mujer, grupo
independiente de investigaciones y con sede en Washington, organizó a 240 obreras
industriales en pequeños grupos de conversaciones en colaboración en Chiang Mai,
Tailandia, en colaboración con la Universidad de Chiang Mai. Después de las sesiones, el
número de mujeres que dijeron que se sentían seguras de sí mismas para hablar con un
compañero acerca de los riesgos de ETS aumentó de 60 a 90 por ciento. El porcentaje de
mujeres que dijeron que no se sentirían turbadas al darle un condón a su compañero
pasó de 36 por ciento (porcentaje registrado antes de las sesiones) a 82 por ciento.4
Según una encuesta de 1.022 hombres de Nigeria, la enseñanza recibida puede mejorar las
perspectivas de comunicación y uso de anticonceptivos en las parejas. La encuesta
señaló que entre los hombres que habían recibido formación y que hablaban acerca de la
planificación familiar con sus compañeras, 60 por ciento usaba anticonceptivos. Entre
los hombres que habían recibido formación y que no hablaban acerca de cuestiones
sexuales con sus compañeras, sólo 10 por ciento usaba anticonceptivos. Entre los hombres
de la encuesta que no habían recibido formación, el 27 por ciento que hablaba acerca de
la planificación familiar estaba usando anticonceptivos, en comparación con sólo el 4
por ciento que no se comunicaba con sus compañeras.5
Se debe fomentar la comunicación entre los adolescentes. La Universidad de Minnesota
llevó a cabo un estudio de 550 mujeres adolescentes en los Estados Unidos que utilizaban
los servicios de clínicas comunitarias y escolares. Las que dijeron que se comunicaban
abiertamente con sus compañeros corrían menos riesgo de embarazo y de contraer
enfermedades de transmisión sexual (ETS), y las que no se comunicaban tenía una
probabilidad cinco veces mayor de tener múltiples compañeros y dos veces mayor de tener
relaciones sexuales con un compañero infectado por una ETS.6
Entre las parejas casadas, la comunicación parece mejorar el uso de anticonceptivos. Las
Encuestas Demográficas y de Salud (DHS), con sede en los Estados Unidos, analizaron
informes de 7.150 mujeres casadas en la encuesta que realizaron en Kenia, en 1988, y
encontraron que el 36 por ciento de las parejas que hablaban frecuentemente acerca del
sexo usaban anticonceptivos, en comparación con sólo el 12 por ciento de las mujeres que
no se comunicaban con sus esposos.7
Aprender a hablar
Enseñar a las mujeres a hablar acerca de los riesgos de ETS con sus compañeros puede
requerir métodos distintos de las intervenciones que se usan con los hombres.
Una campaña informativa acerca de las ETS en la República Dominicana, en 1995, hizo que
mejorara el uso del condón entre los hombres, pero no abordó las necesidades de las
mujeres. Cuando fueron encuestadas, las mujeres dijeron que no les gustaba la idea de
hablar de cuestiones sexuales en presencia de los hombres. En consecuencia, la
Coordinadora de Animación Sociocultural, (CASCO), organización sin fines de lucro en
Santo Domingo dedicada a la prevención de las ETS, y el proyecto AIDSCAP de FHI,
volvieron a examinar su método. En los grupos de conversación de mujeres, éstas se
sintieron más a gusto al hablar acerca de los desafíos de promover el uso del condón.
"Era necesario que pensáramos en una nueva estrategia exclusivamente para las
mujeres", dijo Betaña Betances, sicóloga social de CASCO. En los grupos de debate
de Santo Domingo participaron 185 mujeres jóvenes, de 15 a 24 años de edad. Las mujeres
dijeron que sabían que los condones les servirían para protegerlas de la infección por
el VIH y otras ETS, pero que sentían temor al insistir en el uso del condón. Pensaban
que los condones las harían parecer libertinas. Había más probabilidades de que usaran
condones las mujeres que tenían múltiples compañeros, que las que tenían relaciones
monógamas.
Cuando se les preguntó qué tipo de educación sexual les gustaría recibir, un grupo de
mujeres dijo que prefería hablar con otras mujeres y otro dijo que con consejeros con
experiencia. Las mujeres sugirieron que hubiera una consejera residente en sus comunidades
con quien pudieran hablar de cuestiones sexuales en cualquier momento.
En 1993, la organización de planificación familiar del Brasil, Sociedade Civil Bem-Estar
Familiar no Brasil (BEMFAM), empezó a ofrecer grupos de charla a las mujeres que acudían
a las clínicas de la BEMFAM para recibir servicios médicos de rutina. En 1996, más de
2.500 mujeres en todo el país habían participado en las charlas de una hora, diseñadas
para enseñar técnicas de comunicación acerca de las prácticas sexuales sin riesgo. Se
usaron historietas gráficas acerca de los riesgos de contraer la infección por el VIH
para empezar las conversaciones, y modelos de penes para enseñar a las mujeres cómo usar
los condones.8
En 1994, la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) ayudó a
capacitar a los consejeros de la Asociación de Planificación Familiar de Jamaica acerca
de la negociación con el compañero y cómo hacer que los clientes piensen en los
hábitos sexuales y el riesgo de ETS del compañero. La capacitación incluyó la
escenificación de situaciones para enseñar estrategias de negociación con un compañero
reacio. Esta escenificación ayudó a los consejeros a darse cuenta de lo difícil que es
tratar de convencer a un compañero para que haga algo en pleno coito, dice Julie Becker,
de IPPF.
En un proyecto realizado por AIDSCOM -- Apoyo técnico en materia del SIDA: Componente de
Comunicación de Salud Pública en Brasil, Tanzanía e Indonesia se pidió a las mujeres
que hablaran de las reacciones o las consecuencias que podían enfrentar si trataran de
hablar con sus compañeros acerca de riesgos sexuales o si insistieran en el uso del
condón. En grupos focales de 40 mujeres en cada país, se pidió a las mujeres que
indicaran las ventajas y desventajas de hablar de prácticas sexuales sin riesgo.
Entre las ventajas figuraban la protección contra el SIDA y otras ETS, la protección
contra el embarazo, convencer al compañero de que tenga una sola pareja y fortalecer la
relación. Pero también se incluyeron varias desventajas, entre las que figuraban la
posibilidad de despertar desconfianza y sospecha.9
Donna Flanagan, de FHI, especialista en comunicación relativa a cambios de comportamiento
para ayudar a prevenir el SIDA, dice que "Realmente es una cuestión delicada. Hay
que enseñarle a alguien cómo convencer a otra persona para que haga algo, por ejemplo,
usar un condón. Eso requiere habilidad. No sólo habilidad para comunicarse, sino que
también requiere confianza en sí mismo y una actitud positiva."
-- Sarah Keller
Referencias
- Nyblade L. Husband-wife communication: Mediating the relationship of
household structure and polygyny to contraceptive knowledge, attitudes and use: A social
network analysis of the 1989 Kenya Demographic and Health Survey. In International
Population Conference, Montreal Aug. 24-Sept. 1, 1993, Volume I. Belgium:
International Union for the Scientific Study of Population, 1993:109-20. Salway S. How
attitudes toward family planning and discussion between wives and husbands affect
contraceptive use in Ghana. Int Fam Plann Perspect 1994;20(2):44-47. Gage AJ.
Women's socioeconomic position and contraceptive behavior in Togo. Stud Fam Plann 1995;26(5):264-77.
- Edwards SR. The role of men in contraceptive decision-making: Current
knowledge and future implications. Fam Plann Perspect 1994;26(2):77-82.
- Ulin P, Cayemittes M, Metellus E. Haitian Women's Role in Sexual
Decision-Making: The Gap Between AIDS Knowledge and Behavior Change. Durham: Family
Health International, 1995.
- Cash K. Experimental Educational Intervention for AIDS Prevention among
Northern Thai Single Migratory Factory Workers. Women and AIDS Research Program,
Research Report Series No. 9. Washington: International Center for Research on Women,
1995.
- Oni G, McCarthy J. Family planning knowledge, attitudes and practices of
males in Ilorin, Nigeria. Int Fam Plann Perspect 1991;17(2):50-54.
- Edwards.
- Nyblade.
- Badiani R, de Oliveira MR, Pinto P, et al. Empowering Women to Negotiate
Safe Sex: A Model from Brazil. XXII National Council for International Health, Washington
D.C. June 1995. Unpublished paper.
- Middlestadt S. Encouraging discussion with partners and building
negotiation skills: HIV prevention strategies for women in relationships in Brazil,
Tanzania and Indonesia. Adv Contracept 1993;20:297-302.
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