En muchos países, las mujeres están sacando muy poco provecho de los dispositivos
intrauterinos (DIU) modernos, que se cuentan entre los anticonceptivos más seguros y
eficaces disponibles. Muchas mujeres, para quienes el DIU sería el método ideal, están
usando otros métodos que son menos convenientes y que tal vez no son tan seguros.Una
opinión negativa respecto a los DIU que tienen tanto las posibles usuarias como los
proveedores, basada en conceptos erróneos o debido a la falta de información científica
actualizada, es un obstáculo importante que se opone al uso del DIU. Efectivamente,
muchos países también tienen limitaciones en sus sistemas de salud, que les impide estar
bien preparados para ofrecer suficientes servicios relativos a los DIU. Otro obstáculo
considerable en algunos países es la falta de proveedores capacitados en cuanto a la
inserción y el manejo de los DIU. Sin embargo, la opinión pública adversa y la
consiguiente aceptación social reducida de este método excelente, son obstáculos
fundamentales en todo el mundo.
Las opiniones no informadas acerca de los DIU pueden producir mensajes negativos para las
posibles usuarias, lo cual reduce la demanda y puede desanimar a los proveedores a que
ofrezcan el método. Los mensajes negativos también pueden afectar a los encargados de
formular políticas, quienes no van a prestar el apoyo político necesario para el
suministro adecuado del método. En calidad de científicos, proveedores de atención de
salud y encargados de formular políticas, tenemos la seria responsabilidad de ayudar a
crear el ambiente idóneo para una opinión pública mejor informada.
Los científicos deben desempeñar un papel vital en la corrección de esos conceptos
erróneos. Es obvio que los investigadores deben notificar sus resultados sin ocultar
ninguna información importante. El problema es que con frecuencia el público no
comprende los matices de los datos científicos y le toma tiempo entender que lo que
parecía verdadero ayer puede no serlo hoy.
Un ejemplo de ello puede verse en las ideas incorrectas acerca de la seguridad,
especialmente en cuanto a los riesgos de contraer enfermedad pélvica inflamatoria (EPI) y
tener un embarazo ectópico. El público todavía se acuerda de los informes que se dieron
a conocer antes relativos al alto riesgo de contraer EPI, influidos en gran medida por el
escudo Dalton. El escudo Dalton se discontinuó hace más de 20 años, en 1975. En
realidad, las investigaciones han demostrado que las mujeres que tienen relaciones
monógamas y que usan los DIU modernos no corren un riesgo mayor de contraer EPI, pero
este hallazgo no se ha dado a conocer en forma generalizada.
No hemos podido corregir el mensaje erróneo y hacerle saber al público que el riesgo de
contraer EPI depende más del comportamiento sexual de la usuaria o de su compañero que
del DIU, y que el asesoramiento apropiado, la selección de las clientas y la técnica de
inserción del DIU pueden prevenir las complicaciones. El no haber podido hacerlo ha hecho
que muchas mujeres crean todavía que es peligroso usar cualquier DIU, independientemente
de su comportamiento sexual y de la calidad de los servicios que ofrece la clínica.
Asimismo, los análisis epidemiológicos indican claramente que las usuarias de los DIU
modernos corren un riesgo bajo de tener un embarazo ectópico; sin embargo, tanto los
clínicos como el público en general no están bien informados de este riesgo.
Las declaraciones en cuanto a la eficacia pueden ser engañosas. Es posible que al
público le sea difícil entender el significado de las tasas anuales de embarazo del DIU
del 1 al 6 por ciento, que se han publicado. Es posible que muchas personas no se den
cuenta de que las tasas que llegan al 6 por ciento corresponden a modelos anticuados de
DIU inertes y a submuestras específicas de mujeres más jóvenes. Además, esos datos no
reflejan las tasas de embarazo de los DIU de cobre más nuevos, las cuales se han
mantenido sistemáticamente por debajo del 1 por ciento anual, incluso entre las mujeres
menores de 30 años.
La falta de información actualizada acerca de la eficacia de los DIU explica la
existencia de la opinión generalizada, pero incorrecta, de que la píldora es más eficaz
que el DIU en la práctica diaria. Esa opinión está muy lejos de la realidad en los
países en desarrollo. Por consiguiente, a las mujeres para quienes evitar el embarazo es
una cuestión muy importante no se las anima a que usen el DIU, ya que éstas tienen la
opinión equivocada de que es un método menos eficaz.
Otro ejemplo que ilustra la forma en que los conceptos erróneos no fomentan el uso tiene
que ver con el mecanismo de acción de los DIU. Hace varios decenios se observó que los
cuerpos extraños intrauterinos no prevenían la fertilización en varias especies de
roedores y había pruebas claras de que se evitaba la implantación del óvulo
fertilizado. De esos datos, se concluyó erróneamente que el mecanismo de acción del DIU
en las mujeres era el mismo. La falta de pruebas de que la fertilización ocurra durante
el uso del DIU en los seres humanos y otros primates no cambió el concepto. Los estudios
más recientes han demostrado que los mecanismos de acción en la mujer claramente
preceden a la fertilización y la previenen.
En los países donde se rechaza enérgicamente el aborto por motivos religiosos o
políticos, ese tipo de concepto erróneo tiene una gran repercusión, puesto que algunas
personas han definido el impedimento de la implantación del óvulo fertilizado como la
interrupción del embarazo. Nuestros conocimientos actuales acerca del mecanismo de
acción de los DIU de cobre indican que el mecanismo principal es la prevención de la
fertilización.
Las mujeres merecen recibir información exacta acerca de todos los métodos para que
hagan una elección bien informada del uso de anticonceptivos. Los conocimientos que
tenemos actualmente indican claramente que los DIU son seguros, altamente eficaces,
accesibles en cuanto al precio y cómodos de usar, siempre y cuando los ofrezcan unidades
de prestación de servicios de alta calidad. Sin embargo, en muchos países no se está
fomentando el uso de este método debido a los conceptos erróneos acerca de su seguridad,
eficacia y mecanismo de acción.