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PEKÍN, China -- Desde mi perspectiva como científica en salud de la reproducción,
que observa la Cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, la
conferencia celebrada en septiembre en Pekín, trató de nuestro compromiso para mejorar
la vida de las mujeres. Las conferencias anteriores de las Naciones Unidas, celebradas en
México (1975), Copenhague (1980) y Nairobi (1985), exponían a grandes rasgos varias
cuestiones que las mujeres de todo el mundo enfrentan. En Pekín, las delegaciones de los
países centraron su atención en las políticas y los programas necesarios para
establecer condiciones de igualdad para las mujeres en el mundo.
Los temas de la conferencia de Pekín fueron compatibles con los de la Conferencia
Internacional de las Naciones Unidas sobre Población y Desarrollo, celebrada en El Cairo
en 1994, la cual puso énfasis en la necesidad de considerar la planificación familiar
dentro del contexto de la salud de la reproducción. La conferencia de Pekín hizo
hincapié en la necesidad de considerar la salud de la reproducción dentro del contexto
más amplio de la vida de las mujeres. Los temas de la conferencia de Pekín reflejaron
los del Proyecto de Estudios de la Mujer de FHI, diseñado para evaluar el efecto de la
planificación familiar en la vida de las mujeres.
Las decisiones de las mujeres relativas a la reproducción a menudo se ven afectadas por
otros aspectos de sus vidas. Las mujeres que son víctimas de la violencia doméstica
perciben sus opciones en materia de reproducción en forma distinta de las mujeres que
viven libres del miedo a la violencia. Las mujeres a quienes se prohibe heredar
propiedades, y quienes en la vejez no tienen otra opción que la de depender de los hijos
para el sustento, pueden ver a sus hijos en forma distinta de las mujeres que pueden
heredar.
Las reuniones de las ONG
Como en otras conferencias de las Naciones Unidas recientes, la de Pekín se celebró
simultáneamente con un Foro de las Organizaciones No Gubernamentales. Los representantes
del Proyecto de AIDSCAP (Control y Prevención del SIDA) de FHI, participaron en talleres
relativos a la mujer y el SIDA, mientras yo participaba en dos talleres copatrocinados por
FHI en este foro.
"Salud de la Reproducción: Requisito para el Empoderamiento de la Mujer", fue
copatrocinado con el Center for Development and Population Activities (CEDPA - Centro para
Actividades de Desarrollo y Población), con sede en Washington. La reunión hizo
hincapié en la falta de acceso incluso a los servicios más rudimentarios de salud de la
reproducción para las mujeres en todo el mundo. Por ejemplo, una participante de Camboya,
describió las dificultades que tienen las embarazadas en las zonas rurales, muchas de las
cuales tendrían que viajar durante días para recibir atención obstétrica competente en
caso de emergencia. Otro taller, copatrocinado con el American College of Obstetrics and
Gynecologists (ACOG), titulado "Métodos Anticonceptivos y las Perspectivas de las
Usuarias", examinó la necesidad de proporcionar información equilibrada acerca de
los métodos anticonceptivos, especialmente a los proveedores y a las clientas. Muchas
reuniones del foro centraron su atención en la anticoncepción pero no siempre en forma
positiva. En una reunión había un dibujo de una mujer a quien un hombre estaba
observando con una lupa. Se estaba pinchando a la mujer con agujas y había píldoras
dispersadas por todas partes. La leyenda del dibujo decía: "¡No más
investigaciones médicas poco éticas con las mujeres!" Los proveedores de
planificación familiar deben estar al tanto de esas percepciones negativas, para que
puedan responder en forma adecuada y exacta a las inquietudes de las mujeres.
Los grupos de mujeres trataron la seguridad de los anticonceptivos y la necesidad de
elaborar métodos controlados por las mujeres que protejan contra las enfermedades de
transmisión sexual, incluida la infección por el VIH. Un estudio sobre las opiniones y
las prácticas de las mujeres en la negociación de los derechos de reproducción,
realizado por el International Reproductive Rights Research Action Group (IRRRAG -Grupo de
Acción Internacional de Investigación de los Derechos de Reproducción), atrajo mucha
atención. El estudio de tres años reunió datos acerca de la medida en que las mujeres
de siete países se sienten con derecho de tomar decisiones respecto a su salud de la
reproducción y a la procreación, pero que a menudo no cuentan con el apoyo social,
cultural o institucional para gozar de esos derechos
185 países
En la conferencia, los delegados gubernamentales de 185 países llegaron a un acuerdo
respecto a una declaración que instaba a los gobiernos a mejorar las condiciones
económicas de las mujeres, protegerlas contra los niveles cada vez más elevados de
violencia y mejorar la condición de las niñas. El lenguaje relativo a la salud de la
reproducción y a los derechos de la reproducción de la Conferencia de El Cairo se
mantuvo intacto en la Declaración de Pekín y la Plataforma de Acción. Los puntos clave
de la plataforma respecto a la salud de la reproducción y los derechos de la
reproducción incluyen lo siguiente:
- Se debe garantizar a las mujeres los derechos de herencia, aunque no necesariamente
hereden la misma cantidad que sus hijos varones.
- Las mujeres deben tener derecho de decidir libremente en cuanto a las cuestiones
relativas a su sexualidad y la procreación.
- La familia es la unidad básica de la sociedad y debe fortalecerse, protegerse y
respaldarse. Las mujeres no deben ser discriminadas por el hecho de ser madres.
- La violación marital, la mutilación genital de las niñas, los ataques contra las
mujeres porque sus dotes son muy reducidas, la violencia doméstica y el asedio sexual son
formas de violencia contra las mujeres y violaciones de sus derechos humanos.
La Primera Dama de los Estados Unidos, Hillary Rodham Clinton, dijo en el Foro de las
ONG que el éxito de la conferencia depende de las ONG, cuyos representantes debían
regresar a sus países y hacer que sus gobiernos se hicieran responsables de la puesta en
práctica de la plataforma de Pekín. Más de 35.000 delegados de las ONG se reunieron en
Pekín y regresaron a sus países con la determinación de aceptar el reto de cumplir las
promesas de la conferencia. Aunque la conferencia no logró obtener promesas financieras
considerables por parte de los gobiernos para financiar nuevos programas, algunos
gobiernos sí prometieron redistribuir recursos y presupuestos nacionales.
En cuanto a la salud de la reproducción, las metas de la conferencia de El Cairo se
reforzaron y ratificaron en Pekín. Nuestra labor ahora, en tanto que ONG de
planificación familiar y salud de la mujer, es trabajar con los gobiernos para seguir
poniendo en práctica programas de salud de la reproducción, siempre teniendo en cuenta
los contextos complejos y variados de la vida de las mujeres.
La doctora Karen Hardee, subdirectora de la División de Investigación de Prestación
de Servicios de FHI y científica principal de investigación, representó a FHI en la
Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer.
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