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La pandemia del SIDA ha hecho que la atención se centre en el suministro de métodos
anticonceptivos de barrera, capaces de reducir el riesgo de las enfermedades de
transmisión sexual (ETS). "Las decisiones acerca de los anticonceptivos deberán
reflejar tanto la necesidad de prevenir las ETS como la necesidad de prevenir los
embarazos no deseados", dice el doctor Ward Cates, director ejecutivo de asuntos
médicos de FHI. "Hasta ahora, la mayoría de los programas de planificación
familiar se han centrado debidamente en el embarazo, a expensas de las ETS. Sin embargo,
la importancia de prevenir las infecciones del tracto reproductor se está reconociendo
cada vez más como esencial para la buena atención de salud de la reproducción."
Por consiguiente, la evaluación de las necesidades de una ampliación anticonceptiva
debería abordar las cuestiones de las ETS y el VIH. Esto incluye las tasas de prevalencia
de ETS/VIH en las regiones en donde se tienen programas y la capacidad de éstos para
abordar la prevención y el manejo de las ETS. La prevención incluye información,
asesoramiento y distribución de condones. El manejo de las ETS incluye diagnóstico de
ETS, tratamiento con antibióticos, búsqueda del compañero o la compañera, e intentos
para que las personas infectadas no propaguen la enfermedad.
"Hasta hace poco, los condones no habían sido acogidos favorablemente por la
mayoría de los proveedores de planificación familiar debido a inquietudes respecto a su
eficacia, aceptabilidad, uso sistemático y correcto, rotura, logística y costo",
explica la doctora Nancy Williamson, de FHI, quien ha estudiado la integración de los
servicios para las ETS en los programas de planificación familiar. "Promover los
condones en forma enérgica requiere una reorientación considerable por parte de muchos
de los programas de planificación familiar."
La mayor parte del financiamiento y el interés respecto a la promoción de los condones
se ha realizado a través de los programas de prevención del SIDA, que por lo general son
muy distintos de los de las agencias de planificación familiar. Combinar estas dos redes
de agencias, los conocimientos especializados del personal y las fuentes de
financiamiento, implica considerables retos administrativos.
Los métodos más eficaces para prevenir las ETS, es decir, los métodos de barrera,
generalmente no son los anticonceptivos más eficaces. Por lo tanto, los proveedores
tienen la responsabilidad adicional de dar a los clientes información clara,
asesoramiento y acceso a los métodos más deseados. Al mismo tiempo, muchos programas de
planificación familiar deben considerar la posibilidad de dar información y
asesoramiento acerca de la prevención de las ETS y del VIH, incluida la distribución de
condones, indica la doctora Williamson.
"No debe hacerse énfasis en lo que deben promover los programas, sino en la forma de
dar información lo suficientemente clara para que un hombre o una mujer puedan realmente
tomar una decisión informada", dice Laurie Fox, quien dirige la investigación de
FHI en torno a la integración de la planificación familiar en los servicios para las
ETS. "No le corresponde a los programas elegir el método. Le corresponde a cada
persona."
Los programas de prevención del SIDA que han tenido éxito indican que las personas
usarán los métodos de barrera para la planificación familiar cuando estén disponibles.
Population Services International (PSI) y el proyecto SOMARC, ambos apoyados por la USAID
(Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), han organizado campañas
de distribución de condones en todo el mundo. Entre 1987 y 1991, las ventas de condones
pasaron de 300.000 a 18,3 millones en Zaire, donde PSI lanzó su primera campaña para la
prevención del SIDA con el Comité Nacional de Zaire para el SIDA. Tres de cada cuatro
personas declararon que compraban los condones tanto para la planificación familiar como
para la prevención del SIDA.1
El condón femenino
La necesidad de métodos controlados por la mujer para proteger contra las ETS y el VIH
ha animado a la USAID a determinar si va a proporcionar el condón femenino para los
programas de planificación familiar. Recientemente, la USAID hizo una sola compra de
250.000 condones femeninos para uso en 22 países. FHI ha preparado paquetes informativos
para los administradores de planificación familiar y un instrumento de encuesta para
recopilar las opiniones de las usuarias (véase artículo pertinente en la página 25).
Este enfoque está en consonancia con las estrategias de introducción, según las cuales
se podría poner a disposición un nuevo método en forma limitada y cuidadosamente
evaluado antes de distribuirlo en gran escala.
Que la USAID agregue o no el condón femenino a los métodos que de costumbre suministra
al extranjero depende de muchas cuestiones complejas, especialmente las limitaciones
generales de presupuesto, dice Mark Rilling, de la oficina de productos, de la USAID.
Manifiesta que "el grado de interés por parte de los programas y el precio que
éstos están dispuestos a pagar nos ayudarán a determinar si compramos el condón
femenino para largo plazo".
Para que se generalice el uso del condón femenino en los países en desarrollo, los
sistemas de prestación de servicios deben identificar a las posibles usuarias, determinar
cómo ayudar a que las mujeres sigan usando el dispositivo incluso cuando los hombres se
opongan, y superar el problema del costo relativamente elevado del condón, dice Carol
Joanis, de FHI, quien ha dirigido varios estudios de aceptabilidad del condón femenino.
También indica que "con frecuencia, la mujer no puede convencer al hombre a que use
un condón masculino. En los estudios que realizamos anteriormente, las mujeres más
interesadas en usar el método eran las que corrían un alto riesgo de exposición a las
ETS y el VIH. El condón femenino ofrece otra opción a las mujeres para el control del
embarazo y de las enfermedades."
Una posibilidad de reducir el costo es determinar si el condón femenino puede usarse más
de una vez sin que pierda su eficacia o se comprometa su seguridad. En un estudio de reuso
que está realizando FHI, los resultados preliminares indican que limpiar el dispositivo
después de usarlo una vez no daña su estructura. Si los resultados definitivos son
alentadores, FHI pedirá a la Administración de los Estados Unidos de Alimentos y
Medicamentos (FDA--U.S. Food and Drug Administration) su autorización para empezar un
estudio en el que las mujeres usarían un condón femenino varias veces. Los condones
femeninos se someterían a prueba respecto a las especificaciones del fabricante después
de varios usos. Si los condones siguen satisfaciendo las especificaciones de seguridad y
eficacia después de múltiples usos, se puede pedir a la FDA que apruebe el dispositivo
para ser usado más de una vez. La FDA ha aprobado los condones femeninos de la marca
Reality y Femidom para que se usen sólo una vez.
En colaboración con las organizaciones defensoras de la mujer en Kenia y Brasil, FHI
está realizando un estudio de aproximadamente 100 mujeres de cada país para determinar
qué tipo de apoyo necesita una mujer para usar el condón femenino, incluso cuando el
hombre se niega inicialmente. "Tales esfuerzos pueden ayudar a las organizaciones de
mujeres a participar más en la prevención de las ETS y ofrecer el condón femenino a una
población de mujeres más numerosa", dice la doctora Maxine Ankrah, asesora
principal en cuestiones de la mujer para el AIDS Control and Prevention Project
(AIDSCAP--Proyecto de Control y Prevención del SIDA), de FHI. "Luego podríamos
introducirlo en una forma más generalizada mediante tácticas de mercadeo social o de
distribución comunitaria."
-- William R. Finger y Sarah Keller
Footnote
- Convisser J. The Zaire Mass Media Project. (Washington:
Population Services International, 1992) 16.
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