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En 1993, el Departamento de Salud de las Filipinas decidió introducir el DMPA en todo
el país. Un equipo de FHI y Pathfinder International que trabaja con el departamento de
salud elaboró un proyecto de estrategia que abarcaba la fijación de precios,
información, capacitación, artículos, logística, evaluación, guías sugeridas en
cuanto a la prestación de servicios, y otros elementos.1
El DMPA (acetato de medroxiprogesterona de depósito) es un inyectable trimestral fácil
de usar, muy eficaz y adecuado para la mayoría de las mujeres, pero que puede causar
trastornos menstruales y demorar el regreso de la fertilidad. El buen asesoramiento puede
preparar a las mujeres para estos efectos secundarios y mejora las tasas de aceptación y
continuidad de la usuaria. "Sabíamos que la introducción por etapas en las regiones
seleccionadas era muy importante, de modo que los problemas de suministros o capacitación
podrían abordarse antes de que el programa se hubiera extendido demasiado", expresa
Susan McIntyre, de FHI, quien trabajó en la estrategia.
La estrategia de introducción incluyó la red nacional de clínicas públicas del
gobierno, una campaña de mercadeo social coordinada por el proyecto SOMARC del Futures
Group y proveedores privados, que trabajaron directamente con el fabricante. En las
clínicas, la primera fase incluyó 10 regiones piloto en cuya logística, personal
capacitado, información, educación, y apoyo local eran fuertes. "Nos dio tiempo
para colocar todas las piezas del rompecabezas en su lugar", expresa Patric Coleman,
asesor residente principal de la Universidad de Johns Hopkins/Servicios de Comunicación
en Materia de Población y coordinador de los materiales de información para la
introducción.
En la fase siguiente, la ampliación del proyecto incluyó un mayor número de distritos.
Encontrar suficientes personas capacitadas y tener suficientes materiales de información
cuando se necesitaban fueron cuestiones importantes. Las existencias de DMPA tenían que
estar fácilmente disponibles y a cada clínica se envió un paquete informativo, que
incluía un libro de registro y materiales para las clientas.
La experiencia de las Filipinas ofrece lecciones valiosas. "Todo país que tenga
planes de introducir o ampliar el uso del DMPA debe considerar el tener un grupo de
estudio del DMPA para garantizar la disponibilidad de la mayoría de las cosas, si no se
puede de todas, que son necesarias para el éxito de la campaña", expresa la doctora
Rebecca Infantado, directora del Servicio Filipino de Planificación Familiar.
Una parte importante, pero que con frecuencia se pasa por alto, de la estrategia de
introducción es averiguar qué resultados está teniendo la labor. Aproximadamente 35.000
mujeres empezaron a usar el DMPA entre abril de 1994 y febrero de 1995, y las tasas de
continuidad han sido muy elevadas. Este verano comenzó la expansión del DMPA para
ofrecerlo en todo el país. "Es posible que la aceptación del DMPA iguale a la de la
píldora", dice la doctora Infantado. "Creemos que entre los más grandes
desafíos que nos esperan figura el manejo de los efectos secundarios reales y percibidos
y el suministro y la distribución del anticonceptivo."
-- William R. Finger y Sarah Keller
Footnote
- Hardee K, Huber D, McIntyre S, et al. Proposed strategy for the
introduction of DMPA into the Philippine family planning program: Prepared for the
Department of Health and USAID/Manila. Unpublished paper. Durham: Family Health
International, 1993.
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