|
Antes de introducir un nuevo anticonceptivo en un país o en una comunidad, o antes de
que se amplíe considerablemente el uso de un método anticonceptivo existente, se deben
plantear cuestiones fundamentales.
Tales cuestiones se centran en tres aspectos: el método mismo, el sistema de prestación
del servicio y los usuarios potenciales. Es importante entender y evaluar las numerosas
características técnicas de un método, tales como si se requiere que un
proveedor capacitado inicie o de
por terminado cierto método. Los efectos secundarios y la duración del método son
factores que cuentan. Se debe tener en cuenta la forma en que la nueva opción encaja en
las necesidades y las preferencias de los usuarios, así como en la cultura de la
comunidad. Las cuestiones relativas a la prestación del servicio, tales como la
capacitación adicional o las necesidades de personal, también son consideraciones
esenciales.
Cuando los métodos anticonceptivos pasan a ser usados en gran escala sin evaluar
cuidadosamente esas cuestiones básicas, pueden surgir problemas. Es posible que los
proveedores no estén adecuadamente informados o capacitados, y también que los usuarios
no reciban asesoramiento e información esenciales. Es posible que las características
del método no se entiendan bien, incluidos los efectos secundarios y cómo manejarlos.
Pueden circular malentendidos y rumores falsos que pueden perjudicar la credibilidad del
método.
Asimismo deben preverse cuestiones económicas y de logística. Se debe organizar una
forma segura de suministrar artículos y planificar los servicios adicionales necesarios
para el método, como la extracción de implantes o de DIU. Agregar un método puede
afectar la forma en que se usan los métodos que estaban disponibles anteriormente. El
costo de proporcionar un método, y lo que los usuarios están dispuestos a pagar por
éste, puede ser decisivo.
Varias organizaciones, entre ellas FHI, han elaborado estrategias para introducir o
ampliar el uso de un método anticonceptivo. FHI tiene dos decenios de experiencia en la
introducción de anticonceptivos. Las estrategias de introducción han seguido
evolucionando a medida que se aprende más acerca de cómo interactúan los métodos, los
usuarios y los sistemas de prestación de servicios.
En 1993, la labor de FHI en este campo se resumió en una estrategia escrita para el DMPA.
Si bien es cierto que esta estrategia se centra en el inyectable trimestral como estudio
de un caso práctico, se ha concebido para usarla con cualquier método. El estudio
incluye una evaluación de las necesidades y aborda cuestiones normativas, procedimientos
y políticas de prestación de servicios, información y capacitación, evaluación y
otras cuestiones pertinentes.1
Un enfoque similar, elaborado por un grupo de estudio de la Organización Mundial de la
Salud, trata de identificar la combinación de métodos más indicada para las
circunstancias locales. Decidir si en verdad se debe introducir una nueva opción es una
decisión clave. "Cómo sería la combinación ideal de métodos?", pregunta
Martha Brady, del Population Council, que está colaborando con la OMS para someter a
prueba su modelo. "Tenemos que ver quién puede proporcionar qué métodos, dónde y
a quién. Todos estos aspectos tienen que encajar. No sería práctico ni necesariamente
conveniente ofrecer todos los métodos en todas partes."
Las buenas estrategias de introducción de anticonceptivos tratan de mejorar la calidad
global de los programas de planificación familiar en vez de simplemente ampliar las
opciones. También reconocen que incluso una técnica anticonceptiva muy buena requiere
una cuidadosa planificación antes de que se generalice su uso. "Los científicos han
seguido buscando métodos más duraderos y más eficaces que sean fáciles de usar,
fáciles de distribuir y que tengan menos efectos secundarios", dice un informe del
grupo de estudio de la OMS. Sin embargo, puede que lo único que se logre con la
introducción de un nuevo método atrayente sea agravar los problemas existentes.
"Todo método tiene un patrón diferente de efectos secundarios y constituye una
carga potencial diferente para el sistema de prestación de servicios."2
La mayoría de las estrategias tienden a planificar y evaluar por etapas, empezando con el
uso de los datos existentes y las entrevistas selectivas con los encargados de formular
políticas, los proveedores, los usuarios, los defensores de la salud de la mujer y otras
personas. Puede realizarse una investigación más a fondo en una fase más avanzada,
antes de introducir un método en un país. Se puede ofrecer el nuevo método dentro de un
marco limitado en un número reducido de clínicas, por ejemplo, para evaluar las
cuestiones de la prestación del servicio y las perspectivas del usuario.
Todas las muchas cuestiones relativas a la prestación de servicios, las perspectivas del
usuario y la técnica del método están estrechamente entrelazadas y son configuradas por
las circunstancias locales, incluidas las tasas de enfermedades de transmisión sexual.
Los artículos que aparecen a continuación describen los esfuerzos recientes en cuanto a
la introducción de anticonceptivos como el Norplant, el DMPA y los métodos de barrera, e
imparten lecciones en cuanto a los métodos que han dado buenos resultados. Muestran la
importancia que tiene la planificación adecuada y la evaluación cuidadosa de la forma en
que interactúan los usuarios, los sistemas de prestación de servicios y la técnica del
método en sí.
-- William R. Finger y Sarah Keller
Referencias
- Family Health International. A proposed approach for contraceptive
introduction: Depo-Provera. Unpublished paper. Durham: Family Health International, 1993.
- Spicehandler J, Simmons R. Contraceptive Introduction Reconsidered: A
Review and Conceptual Framework. Geneva: World Health Organization, 1994.
|