Salud materno neonatal

Discurso Inaugural

Necesidad de aunar recursos para garantizar una atención de calidad en salud materno neonatal

Joy Riggs-Perla
Directora, Oficina de Salud y Nutrición
Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional

Deseo expresar mi agradecimiento a los organizadores y saludar al público presente.

Es un placer tener la oportunidad de dirigirme a la Junta Directiva y compartir con ustedes algunas ideas sobre la visión de USAID respecto a la salud materno neonatal y sobre la importancia que asignamos a las sociedades de trabajo conjunto.

El título de esta ponencia lo dice todo: ninguna agencia donante o cooperante, actuando en forma aislada, puede hacerlo todo. Aun cuando se tenga una visión estratégica y que esté bien enfocada, así como intervenciones claramente definidas dentro de nuestros intereses administrables, el forjar sociedades con otras agencias cooperantes, con donantes e incluso entre los diferentes departamentos de la propia agencia, es de importancia fundamental para una maternidad saludable, en especial si es que esperamos realmente reducir la mortalidad materno neonatal.

USAID tiene cinco Objetivos Estratégicos:

OE1: Reducción de los embarazos no planificados y a destiempo.

OE2: Reducción de la mortalidad, la inseguridad alimentaria y los resultados adversos para la salud de las mujeres debidos al embarazo y al parto.

OE3: Mejoramiento de la salud y nutrición y reducción de la mortalidad neonatal e infantil.

OE4: Reducción de la transmisión del VIH y del impacto de la pandemia del VIH/SIDA en los países en desarrollo.

OE5: Reducción de la amenaza de las enfermedades infecciosas que revisten gran importancia para la salud pública.

El programa de SMN, apoyado por la Oficina de Salud y Nutrición, debiera tener un impacto directo sobre al menos dos de estos objetivos: el OE2 y el OE3 (reducción de la mortalidad, la inseguridad alimentaria y los resultados adversos para la salud de las mujeres, los niños y los infantes). 

Se puede decir que la programación en salud materno neonatal podría superponerse a los cinco objetivos estratégicos. Por ejemplo: 

  • La reducción de los embarazos no planificados y a destiempo, que en consecuencia disminuyen los abortos realizados en condiciones de riesgo y aumentan el intervalo entre los nacimientos, constituye un componente importante de cualquier estrategia general para mejorar la salud materno neonatal y para reducir la mortalidad. 

  • El despistaje y tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual en la atención prenatal constituye una intervención clave para reducir la mortalidad perinatal y reduce el riesgo de infección por el VIH para la madre.

  • Los mosquiteros y el tratamiento intermitente con antimaláricos, basado en la presunción de la enfermedad, reducen el bajo peso al nacer y la mortalidad perinatal. Entre paréntesis, debo mencionar que reconocemos que la mayoría de las muertes infantiles se producen actualmente en el período neonatal y, de dichas muertes, la gran mayoría ocurre durante la primera semana después del parto. Estas muertes están asociadas directamente con la salud de la madre durante el embarazo y con lo que acontece alrededor del parto.

Por lo tanto, consideramos que la programación en salud materna encierra el potencial de tener un impacto significativo sobre todos los objetivos estratégicos de la Agencia. Sin duda, es necesario reconocer que la programación en salud materna y maternidad saludable es fundamental para lograr resultados en todos los objetivos estratégicos y para reducir la mortalidad materno infantil.

Los resultados que queremos obtener, bajo el Objetivo Estratégico 2 de la Dirección para Programas Mundiales/Centro para la Población, la Salud y la Nutrición, se concentran en cuatro campos: 

  • integración de la nutrición dentro de la programación en salud materna;

  • preparación para el parto, incluida la atención prenatal, las intervenciones para cambiar el comportamiento con miras a promover una conducta saludable y de búsqueda de atención, y componentes para la movilización comunitaria;

  • servicios para el parto normal; y 

  • manejo de las complicaciones del embarazo, el parto, el período de postparto y del recién nacido. 

Es obvio que para lograr resultados en los cuatro campos y tener, en última instancia, un impacto sobre la condición de la salud, es necesario trabajar a todos los niveles de los sistemas de salud, desde el comunitario hasta el nacional. 

La programación por la maternidad saludable no es vertical. Requiere que se preste atención a la nutrición, al desarrollo de recursos humanos, a los productos básicos y la logística, al desarrollo de sistemas para la prestación de servicios y de referencia, así como la formulación de políticas, la promoción y defensa, y la movilización y comunicación social. Los proyectos muy restringidos o demasiado amplios respecto a la programación no nos permitirán llegar a nuestra meta. 

También es necesario que pensemos con toda seriedad en ampliar las operaciones. Ello exige que concentremos las inversiones en aquellas cosas que el sistema pueda sustentar en función del tiempo. 

Más aún, la programación para los sistemas está limitada a aquellas cosas que, en la concepción de USAID, caen bajo sus intereses manejables. Por ejemplo, los programas mundiales pueden proporcionar asistencia técnica pero no pueden renovar instalaciones ni comprar los productos farmacéuticos y equipos necesarios para salvar las vidas de las mujeres. 

Es obvio que se requiere una sociedad entre el Programa de SMN, las misiones y la Dirección de Programas Mundiales. Aun cuando una iniciativa líder, como el Programa de SMN, tenga un mandato muy amplio, el mismo tiene que complementar y no duplicar las actividades en curso en los países donde opere. Tiene que responder a la misión y a las prioridades del gobierno del país anfitrión, y encontrar la correspondencia entre ambos aspectos y su mandato a nivel mundial. USAID es una agencia bastante descentralizada. Podemos formular una estrategia a nivel mundial pero la misma se aplica en el campo.

Sólo en términos de los resultados que esperamos alcanzar, encontramos la necesidad de crear sociedades en los países entre todas las entidades que tienen interés y parte en la salud de las mujeres, los niños y las familias. Esto se lleva a cabo no sólo con el propósito de coordinar sino de garantizar el impacto a nivel de la población.

  • Primero, las intervenciones en nutrición y salud maternas, si bien importantes en sí, están integralmente vinculadas a la supervivencia infantil. El desarrollo de vínculos, siempre que sea posible, con programas para la supervivencia infantil es esencial para el éxito de la programación para una maternidad saludable. Por ejemplo, los programas por la maternidad saludable se pueden vincular con:

    • actividades bajo Expanded Programme for Immunization (EPI), con el fin de garantizar que se administre el toxoide antitetánico a las mujeres embarazadas;

    • programas de nutrición para garantizar que las mujeres embarazadas reciban el soporte de micronutrientes durante el embarazo y el período del postparto, y que apoyen a las mujeres en la lactancia;

    • programas para combatir la malaria y programas que ofrezcan orientación y pruebas voluntarias para el VIH durante el embarazo.

Para implementar estos componentes programáticos se requieren sociedades entre las agencias cooperantes de USAID, y entre las agencias cooperantes y otras entidades como los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), UNICEF y las organizaciones no gubernamentales (ONG).

  • Segundo, los programas por la maternidad saludable tienen que hacer todo lo posible para garantizar que las mujeres tengan acceso a la planificación familiar. Ello no sólo potenciará el impacto sobre los programas por la maternidad saludable sino que puede mejorar las tasas de prevalencia de los anticonceptivos, ya que las mujeres que se encuentran en el postparto son un grupo subservido.

  • Así mismo, la atención postaborto se debe considerar dentro del contexto de la atención obstétrica esencial y no como una intervención aislada en salud materna. El crear ese tipo de alianzas puede llevar a una planificación y programación conjunta que encierre el potencial de poder avanzar hacia programas más amplios que tengan impacto a nivel de la población.

A continuación daré algunos ejemplos de cómo están funcionando esas sociedades:

  • Burkina Faso

El Programa de SMN de Burkina Faso es un ejemplo concreto de cómo se crean e integran las sociedades a las que he hecho referencia. El programa de Burkina Faso trabaja a cada nivel del sistema de salud. En la comunidad, trabaja con la organización no gubernamental Plan International para implementar un paquete de preparación para el parto que incluye la movilización de las comunidades para superar las barreras a la atención. El Programa de SMN proporciona asistencia técnica para el desarrollo de recursos humanos para asegurar la disponibilidad de proveedores de salud capaces de manejar los partos normales y complicados, mientras que la UNICEF proporciona a los centros de salud los equipos y productos farmacéuticos requeridos. El Programa de SMN trabaja con los CDC para proporcionar asistencia técnica en la integración del tratamiento intermitente, basado en la presunción de la enfermedad, a los servicios de salud y también a nivel comunitario para llegar a aquellas mujeres que no pueden tener acceso a los servicios. Además, el Programa de SMN trabaja con el gobierno de Burkina Faso, y con otros de la región, para desarrollar un currículo nacional para los proveedores de salud, así como estándares y guías nacionales para los servicios en pro de la maternidad saludable. A través de este enfoque, el Programa de SMN tiene la capacidad de formar una coalición de socios con el propósito de mejorar las políticas y los servicios materno neonatales, y también de enfrentar el problema de la subutilización de los servicios.

  • Nepal

En Nepal surgió una sociedad similar. En ese país, el Programa de SMN está proporcionando asistencia técnica para desarrollar un currículo de capacitación para proveedores de salud que prestan atención básica y fundamental a nivel popular. El Fondo de las Naciones Unidas para Actividades en Materia de Población (FNUAP) ha adjudicado fondos para implementar esa capacitación y ampliarla. El Department for International Development (DFID) del Reino Unido está apoyando la actualización de las instalaciones de salud, y el Programa de SMN está trabajando en las estrategias para la movilización comunitaria, con miras a alentar a las mujeres a buscar atención. Igualmente, el Programa de SMN está realizando una investigación operativa sobre el financiamiento comunitario para definir opciones que permitan eliminar esa importante barrera a la atención. Asimismo, el Programa de SMN está aprovechando las inversiones en curso en los programas de atención postaborto y planificación familiar para adelantar y ampliar los esfuerzos.

Más allá de las razones técnicas y programáticas para las sociedades, debemos reconocer que los programas por la maternidad saludable requieren un compromiso continuo y sostenido. Todos los que trabajamos en el campo del desarrollo comprendemos que a los gobiernos y a las agencias internacionales les satisface demostrar ante la opinión pública que están respondiendo a los asuntos de interés que van surgiendo. De igual manera, desean demostrar su capacidad de enfrentar los problemas que el Congreso y la ciudadanía consideran altamente prioritarios. En un año dado, podría ser la salud reproductiva; en el próximo, podrían ser las enfermedades infecciosas; y un año después, podría ser el VIH/SIDA. Es posible que todos esos problemas estén en nuestra agenda futura y que estemos avanzando con programas y planes estratégicos. Sin embargo, la prioridad asignada a cada problema, y por consiguiente los niveles de subvención para dichos programas, cambiarán.

Ello no significa necesariamente que la suma total del erario público adjudicada al desarrollo internacional será superior a la de los años anteriores. Los fondos flexibles asignados a esos fines reducen la cantidad de fondos discrecionales disponibles para las misiones y para las direcciones mundiales y regionales en Washington. Ello obliga a los equipos encargados de formular los objetivos estratégicos a buscar vías para absorber los fondos flexibles específicamente asignados en los programas existentes para poder "mantener el rumbo".

A su vez, las agencias cooperantes se sentirán presionadas para diseñar programas que cubran varios objetivos estratégicos en forma simultánea. Ello también incrementa las responsabilidades de elaboración de informes, y requiere que el personal de las agencias cooperantes y de USAID se asocie con participantes dispares a fin de incorporar la experiencia y conocimientos requeridos para realizar los programas, y reunir los recursos necesarios para diseñar un programa que tenga posibilidad de obtener resultados.

Nunca será suficiente el énfasis que pueda poner en la importancia que revestirá, en los años venideros, hablar a una sola voz sobre este tema. Las sociedades existentes entre USAID, sus agencias cooperantes y la comunidad internacional se tienen que fortalecer en formas que permitan que los programas por la maternidad saludable continúen avanzando. Ello incluirá, buscar y atraer a otros posibles socios que puedan apoyar estos esfuerzos. Incluirá asimismo, la movilización de comunidades de todo el mundo, a través de la Alianza del Listón Blanco/White Ribbon Alliance, para que reconozcan que pueden tener voz y actuar en forma colectiva, con el fin de encontrar las vías para superar las barreras interpuestas entre las mujeres y los servicios, y que impiden que los servicios funcionen con eficacia. E incluirá, finalmente, el lograr resultados. Todos nosotros tenemos la responsabilidad de demostrar que la maternidad saludable no es un sueño inalcanzable y que juntos, es posible marcar una diferencia.

Muchas gracias.


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Last Updated: 09 Jul 2003

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